La dictadura del capital financiero: Grecia y Ucrania

18 junio 2015

Grecia encara otra vuelta de tuerca de Unión Europea, y se tambalea en el umbral de la quiebra.

Condiciona la Unión Europea nuevos préstamos a que Grecia pague sus deudas y destripe pensiones. Amenaza dejar a este país si ningún recurso y sin acceso a ninguna fuente de crédito en venganza a un breve retraso por parte del gobierno de SYRIZA en el pago de trescientos millones de euros, cosa que dejaría en bancarrota a sus sistemas fiscal y monetario. Grecia se podría ver obligada a introducir su propia moneda nacional para evitar el desmoronamiento de sus bancos. Se predice la disolución de la eurozona y de la Unión Europea.

Berlín ha adoptado “una línea dura que no deja opciones”, escribió el Financial Times londinense el 12 de junio. Entrevistó a un oficial de la eurozona quien dijo: "La única respuesta griega que aceptará es un ¡sí'!".

Cuando el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo abandonaban las conversaciones con funcionarios griegos, Donald Tusk, el ex primer ministro polaco y actual presidente del Consejo Europeo, dijo: "Ha llegado el momento de decisiones, no negociaciones."

Es instructivo comparar el tratamiento de Grecia con el de Ucrania, otro país en bancarrota. En la misma edición en que se refería a funcionarios europeos en Grecia, el Financial Times publicó un editorial exigiendo una política diametralmente opuesta para Ucrania, rogando a los acreedores perdonar gran parte de la deuda de esta nación.

Los acreedores de Ucrania, escribe el Financial Times, tienen la "obligación moral de aceptar una reestructuración que reduzca la deuda de Ucrania a niveles sostenibles." Si los acreedores de Ucrania se niegan a llegar a un acuerdo, el periódico declara, "Ucrania tiene el derecho de amenazar con la posibilidad de declarar una moratoria en el servicio de su deuda. "Es decir, el gobierno de Kiev tendría el derecho de retrasar los pagos a sus acreedores, como hizo Grecia brevemente con el Fondo Monetario Internacional, o incluso de cancelarlos por completo.

¿Por qué el pregón periodístico del capital financiero europeo toca el clarín de "obligación moral" de ayuda al régimen de Kiev al mismo tiempo que exige el estrangulamiento financiero de Grecia?

"Detener el desmoronamiento griego es vital para la estabilidad de la eurozona, pero su importancia estratégica es eclipsada por Ucrania", explica el Financial Times. Señalando el papel del régimen de Kiev contra de la vecina Rusia en una "guerra por control" del este de Ucrania, el periódico añade: "En un problema de tal magnitud geopolítica, los intereses financieros privados no tienen porque dictar medidas públicas".

Detrás de la aparente incongruencia entre como se tratan a Grecia y a Ucrania levantan cabeza los intereses férreos de la reaccionarias clases que derivan su lucro del capital financiero en las principales potencias imperialistas.

El régimen de extrema derecha de Ucrania es una pieza clave de la campaña de Washington y la OTAN de aceleración militar en toda Europa, que augura una guerra contra Rusia; conquistó el poder a través de un golpe de Estado made in America y con la asistencia de la Unión Europea, con la participación de las milicias fascistas, cuya función es ser uña de gato del complot imperialista de obligar a Moscú a convertir a Rusia en un país semicolonial.

A la vez que libra una sangrienta guerra civil contra las fuerzas pro rusas en el este de Ucrania, el gobierno de Kiev recorta empleos y subsidios de servicios públicos, rehabilita el legado de las fuerzas que colaboraron con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y prohíbe toda mención pública de la Revolución de Octubre. Bien saben las potencias imperialistas que los miles de millones de euros que subsidian a Kiev son para la guerra. Ni un centavo irá a los trabajadores de Ucrania.

No existen similares consideraciones geoestratégicas para Grecia. Funcionarios de la Unión Europea conocen demasiado bien al liderazgo de SYRIZA (ΣΥΡΙΖΑ, Coalición de la Izquierda Radical), que gobierna a Grecia, como para creer que es una amenaza revolucionaria. No obstante, SYRIZA fue elegida por una amplio movimiento de repudio popular después de seis años de salvajes medidas de austeridad impuestas por la Unión Europea, y llevadas a cabo por partidos tradicionales de gobierno del país.

Los bancos europeos están tratando de dejar claro en relación a Grecia de que no tolerarán ninguna concesión a la oposición popular a la austeridad. El saqueo de los miles de millones de euros de los trabajadores va a continuar, pase lo que pase.

La experiencia de los cinco meses transcurridos desde la elección de SYRIZA en enero acarrea lecciones importantes para la clase obrera griega e internacional. Reivindica la advertencia del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) que sólo cuenta la lucha por la unidad de la clase obrera internacional y su movilización en la lucha revolucionaria contra el capitalismo.

SYRIZA asumió el poder alegando que un acuerdo podría ser alcanzado con la Unión Europea, y que las quejas de los trabajadores griegos podrían resolverse en el entorno del capitalismo, del imperialismo y de la Unión Europea. El plan SYRIZA de modificar un poco el proyecto de austeridad de la Unión Europea era de explotar las tensiones entre el régimen de Alemania, la potencia que más insiste en medidas de austeridad, y Washington y otros gobiernos europeas que favorecen más estímulos monetarios.

No hizo llamado alguno SYRIZA a la inquina explosiva contra la austeridad que en la actualidad crece en el seno de las clases obreras alemanas, británicas, francesas, de toda Europa y de Estados Unidos. También se alineó con la política exterior del imperialismo, negándose a vetar sanciones de la Unión Europea contra Rusia. Se burló de sus propias promesas electorales dar marcha atrás a las medidas de austeridad, firmando en pocas semanas un acuerdo de encargarse de hacer cumplir con los existentes acuerdos de austeridad entre la Unión Europea y Grecia.

Le tardo a SYRIZA poco tiempo para demostrar la farsa de su perspectiva antimarxista, que está enraizada en los intereses de los sectores más privilegiados de la clase media alta. Los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia no se molestaron para nada por Grecia. Muy pronto quedó al desnudo SYRIZA como lo que es: Un instrumento político para la subordinación de la clase obrera a un quebrado orden social.

Los recortes llueven sobre la clase obrera griega, cuyo nivel de vida retrocede décadas. Yanis Varoufakis, el ministro de Finanzas griego, estuvo en Berlín el jueves 11 de junio e hizo un claro compromiso a conceder aún más a la banca europea. Lanzó una propuesta de "cirugía" para recortar las pensiones griegas; dijo: "Tenemos que encontrar la manera de eliminar jubilaciones anticipadas, de amalgamar cuentas de pensiones, de reducir sus costos de operación, de pasar poco a poco de un sistema insostenible a uno que sí es sostenible y racional".

Mientras tanto, el amago a la guerra imperialista contra Rusia sigue creciendo. Estados Unidos y la OTAN organizan maniobras bélicas en toda Europa Oriental y amenazan a Rusia con ataques preventivos de cohetes balísticos. La Guerra mundial es cada vez más groseramente en el horizonte político.

En Juego está tanto el futuro de Grecia y de Europa como el del mundo entero. Representan un peligro inminente para la clase obrera y para toda la civilización humana, el capitalismo y la estructura mundial imperialista a la que da lugar.

La perspectiva política del Comité Internacional de la Cuarta Internacional se centra en construir secciones nacionales a través de Europa, en lucha para movilizar a la clase obrera en pos del derrocamiento del capitalismo y del establecimiento de los Estados Unidos Socialistas de Europa.

Alex Lantier