Pequeña ganancia en el ingreso medio contrarrestado por deuda y costos de vida

Censo reporta el incremento de desigualdad social en EE.UU.

por Eric London
21 septiembre 2017

Información del Censo de EE.UU. del 2016 publicada el pasado martes muestra que la desigualdad social se ha incrementado en medio de un pequeño aumento de ingresos en los hogares que ha sido contrarrestado por un masivo crecimiento de deuda personal y crecientes costos de vida.

La data rastrea la continua redistribución de la riqueza de la clase trabajadora hacia los ricos como resultado de las políticas pro-Wall Street de tanto los Republicanos como Demócratas. Esto comprueba el carácter oligárquico de EE.UU.

Desigualdad Social

El index Gini, usado para medir la desigualdad social en el cual las altas figuras indican una división económica mayor, creció un poco del 2015 (.479) al 2016 (.481). La cifra del 2016, según los rankings del CIA World Factbook, hace que EE.UU. sea más levemente equitativo que Madagascar y menos equitativo que México.

En términos de participación en el ingreso agregado, el cambio del 2015 al 2016 es como sigue:

Participación del ingreso de 2015-2016. *La data del Censo reportada una sola cifra importante lo que significa que el declive porcentual no está reflejado las columnas de participación de 2015 y 2016.

El crecimiento en la desigualdad es aún más marcado cuando es rastreado desde el 2007, el año previo a la crisis de Wall Street.

La data refleja el ingreso y no la riqueza, por lo tanto otorgando una muestra incompleta y conservativa de la escala de la desigualdad. Incluso dentro del quintil más alto, la participación del ingreso se incrementó para el 10 por ciento más alto y, en particular, el 5 por ciento más alto.

Participación del ingreso de 2007 al 2016

Ingreso en los hogares

Los medios corporativos han retratado al reporte como señal del positivo crecimiento del ingreso debido a que muestra un ligero aumento en el ingreso mediano de 3,2 por ciento del 2015 al 2016.

Pero según la data del Censo, las ganancias de los “trabajadores que trabajan tiempo completo el año entero” permanecen estancados. Para los hombres en esta categoría, un total de 63,9 millones de personas, las ganancias declinaron por 0,4 por ciento, de $51. 859 en el 2015 a $51.640 en el 2016. Para las mujeres en esta categoría, 47,2 millones de personas, hubo un incremento menor de 0,7 por ciento de $41.257 en el 2015 a $41.554 en el 2016. En otras palabras, las familias con 2 adultos trabajando el tiempo completo recibió un miserable aumento de $78 en sus ganancias anuales del 2015 al 2016.

Las afirmaciones de ingresos crecientes esconden el crecimiento de la igualdad. La data del Censo muestra que el ingreso de los hogares del 90° percentil (el 100° siendo el más alto) fue 12.53 veces más alto que el ingreso de hogar del 10° percentil en el 2016, por encima de las 12.23 veces más alto en el 2015 y 11.18 veces más alto en el 2007. El grado al cual el ingreso es concentrado en el 10 por ciento más adinerado de la población se ejemplifica por el hecho de que el 5° percentil se jactó de tener un ingreso al hogar 3.82 veces más alto que el del 50° percentil en el 2016, por encima de 3.79 veces en el 2015 y 3.52 en el 2007.

Como Bloomberg News lo reportó el miércoles: “Desde el 2007, el ingreso promedio ajustado a la inflación ha escalado más de 10 por ciento para los hogares en el quinto más alto de la distribución de ganancias y ha caído 3,2 por ciento para el quintil más bajo. Los ingresos del 5 por ciento más alto saltaron un 12,8 por ciento el mismo período”.

Para la clase trabajadora, cualquier incremento de ganancias fue transferido a la élite corporativa en la forma de crecientes pagos de deuda e incrementos en los gastos de vida, especialmente en el cuidado a la salud.

Según las cifras de eHealth, una gran oficina de salud privada, los deducibles promedios para las familias subieron 5 por ciento del 2016 al 2017 (un año después del período cubierto por el reporte del Censo) e las premias individuales promedias subieron un 22 por ciento durante el mismo período.

El creciente costo de la deuda estudiantil en gran parte elimina los ingresos crecientes para muchos jóvenes. Según el Censo, aquellos entre 15 y 24 obtuvieron un incremento de ingreso de 13,9 por ciento, de $36.564 a $41.655 en el 2016, mientras que los ingresos para la gente joven de 25 a 34 subió 4,9 por ciento, de $58.091 a $60.932, casi el doble del incremento del porcentaje para grupos de mayor edad.

Sin embargo, en el 2016, la deuda estudiantil subió a un promedio de $30.000 por persona joven, por encima del 4 por ciento que hubo en el 2015, eliminando más de 80 por ciento del incremento de ingresos para los jóvenes de 25 a 34. Para los que están entre 15 y 24 el incremento de $4.000 en el ingreso mediano apenas cubriría un sexto del pago de deuda promedio, ni que decir del hecho de que los jóvenes confrontan un futuro en el que es probable que no reciban una pensión, Seguridad Social o Medicare.

Los crecientes niveles de deuda no son un fenómeno limitado a los jóvenes. Un reporte de Bloomberg del 10 de agosto señala que los incumplimientos de pago de tarjetas incrementaron desde el comienzo del 2015 –cuando casi 2,5 por ciento de tenedores de deuda incumplieron sus pagos –al final del 2016, cuando el total alcanzó el 3 por ciento. Esta cifra posteriormente subió en el 2017 hasta alcanzar el 3,49 por ciento.

Bloomberg reporta que “Información del Banco de Reserva Federal de Nueva York muestra que después de desenpalancarse como resultado de la última recesión en EE.UU., los estadounidenses han decidido una vez más alcanzar el récord en carga de deuda que arriesga en contener a la más grande economía del mundo (…) La deuda del hogar –desde hipotecas a tarjetas de créditos a préstamos de carro– es impresionante: alcanzó $12,7 billones en el primer trimestre [2017], sobrepasando la previa cima en el 2008 antes de que los efectos del colapso del mercado inmobiliario dejara su rastro”.

“Para la mayoría de estadounidenses”, el reporte continúa, “cuyo ingreso de hogar mediano ajustado, es más bajo de lo que fue en su cima en 1999, el préstamo se ha vuelto la respuesta para mantener su estándar de vida. El incremento en deuda explica por qué la principal fuente de la economía no otorga un impulso como en el pasado. El gasto personal promedio ha sido en promedio 2,4 por ciento desde que la recesión terminase en el 2009, menos que el 3 por ciento de la expansión previo y 4,3 por ciento durante el período 1982-90”.

El reporte de Bloomberg explica que el ingreso de los salarios menos la deuda del hogar tenía una tendencia hacia abajo en el 2015, lo que significa que la deuda está subiendo más rápido que los salarios, causando una pérdida de casi $500 mil millones por toda la economía de EE.UU. en cuestión de tan sólo un año.

Tasa de pobreza

Aunque el reporte del Censo muestra que la tasa de pobreza declinó para el 13,5 por ciento de hogares en el 2015 a 12,7 por ciento en el 2016, esta figura es considerablemente más alta que el nivel de 11,3 por ciento que prevalecía en el 2000. En realidad, los individuos y las familias para poder sobrevivir deben realizar de 2,5 a 4 veces la tasa oficial de pobreza de $12.000 en el caso de un individuo, $15.500 para una pareja casada y $25.000 para una familia de cuatro personas.

Lo que la data realmente demuestra es que la mitad más pobre del país –más de 150 millones de personas– está en una posición financiera desesperada, con el siguiente 40 por ciento más pobre confrontando la tensión financiera y un declive porcentual del ingreso nacional. Con respecto a la pobreza, la Oficina del Censo mantiene a las cifras que solamente van más arriba del 200 por ciento del nivel de pobreza oficial. El último reporte muestra que 95 millones de personas –29,8 por ciento de la población– caen en esta categoría. La participación de aquellos bajo la edad de 18 que se encuentran en esta categoría –39,1 por ciento– es más alto.

Este es el contexto en el cual la administración Trump y ambos partidos del gran capital planean recortar impuestos corporativos, imponer una “reforma” del cuidado de salud que incrementará costos para millones de personas y acelerar la transferencia de riqueza de la clase trabajadora a la aristocracia financiera.