La cifra estimada de muertes en Puerto Rico por el huracán María aumenta a 450

por Rafael Azul
21 octubre 2017

La cifra estimada de muertos en Puerto Rico por el huracán María, que azotó la isla el 20 de septiembre, es mucho más alta de lo que se dijo anteriormente, según una investigación de Vox. Hasta 450 personas han muerto en territorio estadounidense, casi diez veces más que la cifra oficial de 48.

“Sabíamos por informes en el terreno, y periodistas de investigación que también han estado investigando esto, que esta [la cifra oficial] era muy baja”, dijo Eliza Barclay, editora de Vox, a USA Today, en un informe publicado ayer.

El jueves, solo unos días después del informe inicial de Vox sobre el número de muertos, el presidente estadounidense, Donald Trump, se reunió con el gobernador puertorriqueño, Ricardo Rosselló, en Washington, D.C. Calificó la respuesta de la administración a la catástrofe como un “10” de 10. El comentario demostró el desprecio que la elite gobernante tiene por las masas de trabajadores en Puerto Rico, el 80 por ciento de los cuales todavía no tienen energía eléctrica y lo estarán por meses.

Rosselló se unió a las felicitaciones, aunque admitió que “aún queda mucho por hacer”.

Trump nuevamente dejó en claro que la asistencia federal será mínima. La administración está “ayudando mucho” y está “costando mucho dinero”, afirmó, pero “en algún momento, FEMA tiene que salir, los primeros respondedores tienen que salir y la gente tiene que hacerse cargo”.

La estimación de Vox del número de muertos incluye los registrados en la cifra oficial; 36 muertes reportadas por los medios locales de noticias; un informe de NPR de otros 49 cadáveres enviados a las morgues del hospital; y otras 50 víctimas en una región, reportadas en Los Angeles Times. También tomó en cuenta los informes del Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico de 69 morgues trabajando a completa capacidad, y un informe de El Vocero de San Juan de otros 350 cuerpos que esperan autopsias en el Instituto de Ciencias Forenses.

En el aniversario de un mes del Huracán María, es difícil imaginar cómo las cosas podrían empeorar. El apagón eléctrico en la mayor parte de la isla es el más largo en la historia de los Estados Unidos. El cuarenta por ciento de los puertorriqueños carecen de agua potable y miles se ven obligados a utilizar agua de pozos contaminados con materiales tóxicos y aguas residuales.

A principios de esta semana, el alcalde de Canóvanas informó que varias personas en la ciudad habían muerto de leptospirosis, una infección bacteriana causada por aguas contaminadas. Decenas de personas mueren a causa de la enfermedad en todo el país.

Unos días antes de la reapertura programada de las escuelas públicas puertorriqueñas, se les dice a los padres que proporcionen alimentos adicionales y agua embotellada para sus hijos. A los niños con conjuntivitis, un síntoma de leptospirosis, se les ha dicho que se queden en casa.

Julia Keleher, secretaria de educación de Puerto Rico, hace un llamamiento a las autoridades para que instalen o reparen fuentes de agua para los estudiantes. The San Juan Star informa que Keleher ha denunciado a las agencias gubernamentales por no haberle informado sobre las condiciones de las escuelas después del huracán, y por el hecho de que prácticamente todas las 1100 escuelas públicas puertorriqueñas siguen sembradas de escombros que dejó el huracán, un importante elemento en la amenaza de leptospirosis.

“¿Cuándo ocurrió el huracán? ¿Cuántos días han pasado? ¿Cuándo estamos reanudando las clases? ¿En qué escuelas todavía hay escombros?”, declaró la secretaria. A pesar de la creciente amenaza de leptospirosis, las escuelas reabrirán el lunes. La ruina “no hace que sea imposible reanudar las clases, pero no debería estar sucediendo”, dijo Keleher, “porque los desechos pueden ocasionar otros problemas, como la leptospirosis”.

Muchos maestros han tenido que llevar a cabo operaciones de limpieza en las propias escuelas, debido a la falta de una reconstrucción coordinada.

El martes, Eli Díaz, director ejecutivo de la Autoridad Puertorriqueña de Agua y Alcantarillado, declaró que el servicio de agua continuaría siendo intermitente hasta que la red eléctrica—de la que depende gran parte del sistema de agua—esté completamente restaurada.

Treinta y cuatro por ciento de los hogares están totalmente sin agua todavía. Incluso aquellos que tienen agua informan que a menudo aparece de color marrón grisáceo saliendo de sus grifos. Díaz ha dicho que esto se debe a la obstrucción de las tomas de agua de los restos que dejó el huracán.

Hasta el martes pasado, menos del dieciocho por ciento de los hogares tenían servicio eléctrico. El apagón de Puerto Rico ha durado más que cualquier apagón en los Estados Unidos continental.

El huracán causó un daño estimado de $85 mil millones en un país que se tambalea por la recesión y se enfrenta a las implacables demandas de los acreedores de Wall Street de más austeridad y recortes en la infraestructura y los programas sociales para devolver sus préstamos.