Casi tres cuartas partes de los mileniales en Estados Unidos quieren un nuevo partido

por Tony Colton
14 diciembre 2017

El mes pasado, NBC News y la Universidad de Chicago realizaron una encuesta de adultos jóvenes entre los 18 y 34 años de edad, conocidos como la generación “milenial”, y encontraron que cada vez más estadounidenses jóvenes expresan inquietudes e insatisfacción con el sistema electoral bipartidista del país.

Casi la mitad de los encuestados indicó una “desaprobación fuerte” con el actual Gobierno de Donald Trump, mientras que solo el seis por ciento expresó una “aprobación fuerte”. Más de la mitad respondió negativamente a “la forma en la que el Congreso está trabajando” y más del sesenta por ciento dijo que “este país va… por mal camino”.

Al preguntárseles, “¿Qué describiría mejor lo que siente por lo que hace Trump como presidente?”, el 74 por ciento respondió “preocupado” o “con miedo”, mientras que solo cuatro por ciento expresó entusiasmo. La mitad de los encuestados dijo que Trump pasará a la historia como “un mal presidente” y solo el seis por ciento predijo que será recordado como “un gran presidente”.

Algo más notable es que ante la pregunta, “¿Desde su perspectiva, hacen un trabajo adecuado el Partido Demócrata y el Republicano en representar al pueblo estadounidense, o realizan un trabajo tan malo que un tercer partido principal es necesario?”, el 71 por ciento indicó, “un tercer partido es necesario”.

Una reciente encuesta reconfirma la radicalización en marcha del estudiantado y los trabajadores jóvenes y, ante todo, la desilusión entre la generación milenial con el Partido Demócrata. Enfrentándose al aumento de la desigualdad, a tres décadas de guerras interminables y un demagogo multimillonario de tendencia fascista como presidente, esta generación de jóvenes no anticipa ninguna oposición viable de parte del Partido Demócrata.

Selena, una estudiante de pregrado en la Universidad Estatal de Wayne en Detroit le comentó al WSWS que no le sorprendía el reporte. “Yo soy parte de ese 71 por ciento de mileniales que apoyaría un tercer partido. Creo que está claro que ambos partidos están fracasando. Creo que uno de los problemas más grandes de la gente con los dos partidos es que saben que los candidatos que presentan son meramente títeres de fuerzas mayores”.

El abandono del Partido Demócrata puede ser explicado en gran parte a partir de lo acontecido durante el mandato de Barack Obama, quien llegó al poder sobre una ola de oposición a las guerras entre los jóvenes y con promesas de un mejor futuro y “Cambio y esperanza”, como decía su consigna electoral.

El Gobierno de Obama hizo exactamente lo contrario.

Después de canalizar billones de dólares de los contribuyentes de impuestos a los bancos y a los empresarios automotrices; escalar las intervenciones militares de EUA alrededor del mundo —Irak y Afganistán, iniciadas bajo Bush, a Siria, Libia, Somalia, Pakistán y Yemen—; construir el mayor aparato de espionaje nacional masivo del mundo y hostigar a informantes; matar a decenas de miles de personas inocentes a través de un programa de drones ilegal y autorizar directamente el asesinato de ciudadanos estadounidenses; presidir la mayor transferencia de riqueza de pobres a ricos en la historia, no debería ser una sorpresa que importantes segmentos de los jóvenes y estudiantes se desilusionaran con la retórica vacía del Partido Demócrata.

Cuando se le preguntó por qué se opone al Partido Demócrata, Selena criticó principalmente la política exterior del último Gobierno. “La Administración Obama presidió el asesinato de Gadafi, el cual fue orquestado por Hillary Clinton. Creo que Hillary Clinton es un muy mal ejemplo de lo que debería ser la ‘izquierda’. Claro, tener a una presidenta mujer y progresista suena muy bien; pero, ¿importa que sea mujer si demoniza a capas enteras de la población y apoya cosas como el complejo industrial de prisiones?”.

En relación con las condiciones de la juventud, Selena explicó que después del mandato de ocho años de Obama, la mayoría de los mileniales se encuentran viviendo, “en un estado muy precario. Muchos estudiantes que conozco están sin techo y otros están en riesgo de quedarse sin un techo. No saben qué hacer para vivir de un mes a otro. La mayoría de mis amigos tienen empleos con salarios mínimos. Algunos empleos que requieren un grado universitario hoy día pagan tan solo $12 la hora, lo que ni siquiera lega a $25 000 por año después de impuestos”.

El efecto devastador de la “experiencia Obama” fue puesto de manifiesto de forma conclusiva por la experiencia electoral del 2016. En los ojos de los trabajadores, jóvenes y estudiantes como Selena, la candidata demócrata, Hillary Clinton, era vista como una continuación e intensificación de las políticas belicistas y proempresariales del Gobierno de Obama. A diferencia del exmandatario, Clinton ni siquiera se molestó en pretender ser una candidata opuesta a la guerra y a los grupos de poder establecidos. Al contrario, se presentó abiertamente como la candidata de la guerra y de Wall Street. Su campaña se caracterizó por la promoción incesante de la política de identidad y por su desprecio hacia la clase trabajadora y la juventud.

Por otro lado, su contendiente en las primarias del partido, el senador de Vermont, Bernie Sanders, un autoproclamado socialista democrático, colocó las cuestiones de clase en el frente y centro de su campaña, denunciando a la “clase multimillonaria” y proclamando una “revolución política”. El World Socialist Web Site explicó (disponible en inglés) desde el comienzo de la carrera electoral que Sanders, pese a su retórica populista, no es ningún independiente ni mucho menos un socialista, sino un apologista liberal de un Partido Demócrata que se desliza a la derecha, y que había sido encargado con redirigir el movimiento hacia la izquierda entre los trabajadores y jóvenes.

Millones de jóvenes sorprendieron al Partido Demócrata y al mismo Sanders. Al no ver un futuro favorable dentro del sistema existente, buscaron una alternativa a la vida política estadounidense controlada por las grandes empresas en la promoción de las cuestiones de clase por parte de Sanders y su identificación como socialista.

El hecho de que el autodenominado “socialista” Sanders recibiera el apoyo de trece millones de votantes en las primarias no era una señal de una confianza renovada en el Partido Demócrata, sino una condena de las décadas en las que el partido se ha movido a la derecha. Al final, sus trece millones de simpatizantes vieron cómo buscó encarrilar el descontento social de vuelta al callejón sin salida del Partido Demócrata, una labor que culminó con su respaldo pleno a Hillary Clinton.

Once meses desde la inauguración de Trump, los trabajadores y jóvenes se enfrentan a condiciones de vida cada vez peores. El gabinete ultraderechista en el poder está impulsando un asalto total contra los niveles de vida en Estados Unidos, mientras que el Congreso se dedica a recortarle dramáticamente los impuestos a las empresas.

Bajo estas condiciones, Kahuk, un estudiante en la Universidad de California en Berkeley, le comentó al WSWS que le preocupaba profundamente el futuro que le espera a la juventud y a los jóvenes en el mundo actual.

“Es inquietante saber que estoy entrando en una fuerza laboral en la que los derechos democráticos han sido en gran parte eliminados y que soy parte de un sistema en el que no tuve ninguna discreción, pagando deudas que no tuve otra opción más que asumir, pero intentando disfrutar la universidad al mismo tiempo”, dijo Kahuk. “Mi vida es inherentemente política porque se siente como si toda decisión que hago se debe a un sistema fuera de mi control”.

Cuando el WSWS le preguntó a Selena sobre sus previsiones para el futuro, respondió que las cosas podrían cambiar. “En este momento, hay un gran desasosiego y muchas discusiones, particularmente entre los jóvenes. Pienso que los jóvenes están dispuestos y listos para movilizar el mundo”.

Más y más jóvenes están concluyendo que no encontrarán la solución a las crisis del capitalismo —la concentración de riquezas inimaginables en pocas manos, el cuarto de siglo de guerras interminables y la promoción de fuerzas ultraderechistas alrededor del mundo— en ninguno de los dos partidos de Wall Street y el Pentágono, ni tampoco en el procapitalista Partido Verde o la amplia gama de partidos pseudoizquierdistas que respaldaron a Jill Stein, Bernie Sanders y Hillary Clinton en las elecciones del 2016. La situación actual requiere un partido con un programa fundamentado científicamente en las lecciones objetivas de la historia. Ese es Partido Socialista por la Igualdad y su ala juvenil, los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social (JEIIS).