Trabajador de Ford en los EUA apoya la huelga de los trabajadores del automóvil en Rumanía: “Tienen que conectarse con nosotros”

por Tim Rivers
3 enero 2018

Después de examinar la lucha de los trabajadores de Ford contra una traición sindical que llevó a recortes drásticos en la paga en la planta de Craiova en el sur de Rumanía, un simpatizante del World Socialist Web Site (WSWS) Autoworkers Newsletter del Complejo Ford Rouge en Dearborn, Michigan, fuera de Detroit denunció el ataque como “SOP (procedimiento operativo estándar)” de la dictadura corporativa-sindical que ahora es típica en las fábricas de todas partes, indiferentemente de su nacionalidad o de la convicción política de tal o cual funcionario sindical.

El trabajador de Ford explicó las semejanzas de la lucha de hoy en Rumanía con la que surgió en la batalla de 2015 por el contrato en los Estados Unidos y su trágico desenlace, que produjo un influjo masivo de trabajadores temporales y a tiempo parcial por una paga de menos de la mitad, la destrucción tanto de las condiciones de trabajo como de la dignidad de los trabajadores, así como un aumento de la cifra de fallecidos en las fábricas como resultado de violaciones sistemáticas de las normas de seguridad y de un agudo aumento de los suicidios entre los trabajadores.

Su respuesta inmediata, contundente, a la lucha en Craiova fue hacer un llamamiento por una lucha unida global contra la conspiración sindical-corporativa para imponer recortes salariales, humillación e intimidación. El WSWS Autoworkers Newsletter protege los nombres de sus corresponsales previendo potenciales represalias por parte de la compañía y del sindicato.

Nuestro simpatizante empezó declarando, “Ellos [los trabajadores rumanos de la Ford] necesitan conectarse con nosotros, los de [Ford] Rouge. Pero necesitan conectarse no solo con nosotros, sino con todos los trabajadores, aquí y en Europa, África, China, en todas partes”.

La historia de la dirigente sindical, la sra. Maria Manea, resulta muy familiar. Fue seleccionada para imponer el nuevo contrato que doblaba la contribución de los trabajadores a su seguro médico sin compensaciones comparables, efectuando de hecho un recorte salarial enorme.

“Sabes lo que eso fue”, continuó. “La compraron y le pagaron”, y pasó a alentar a los hermanos y hermanas de Craiova a llevar a cabo una limpieza total de la casa.

“No deberían haber parado tras sacarse a ella de encima. Estoy seguro de que en todos los aspectos, toda la cadena de mando del sindicato estaba comprada y a sueldo”.

Como muchos otros en las plantas, los simpatizantes del WSWS están extrayendo las lecciones de años y décadas de una amarga traición tras otra. “Esto es lo que hemos visto”, dijo. “Es como si la coima estuviera dentro.

“Voy a usar como analogía las finales de la NBA [Asociación Nacional de Baloncesto]”, explicó, refiriéndose a las sospechas de amaño. “No pueden controlar a todos los jugadores. Pero cuando miras a los árbitros, los jefes corporativos que controlan todos los ingresos por publicidad en televisión, entradas a los estadios, promociones y apuestas —todo ello— tienes que preguntarte, ¿quieren cuatro días de paga, o quieren siete?”.

“Así que les dicen a los árbitros que piten más faltas en contra de fulano, de manera que ese jugador estrella tenga que sentarse y así estirarlo a siete partidos. Tienen lo mismo en el hockey. Y así es como es en el sindicato. Vamos a pagarte bajo cuerda y mantener el contrato de la manera que quiera la compañía”.

Muchos trabajadores le han dicho al Autoworker Newsletter que la presión y la intimidación que soportan esos jóvenes trabajadores llevó directamente al presunto suicidio del joven obrero de la Ford Coby Hennings en la cercana Planta Woodhaven Stamping de Ford.

“Es con mucho el problema número uno de los trabajadores con antigüedad, los recién contratados y los trabajadores a tiempo parcial por igual”, dijo. Desde la reestructuración de los contratos en el sector automovilístico bajo las recetas para la quiebra de la administración de Obama en 2009, las corporaciones se han beneficiado, al son de ganancias récord año tras año, de una avalancha de nuevos contratados, TPTs (trabajadores temporales a tiempo parcial), y contratar trabajo a tasas vastamente reducidas de pago y la destrucción de los derechos de los trabajadores y de las condiciones laborales.

Continuó, “Eso es lo que pasó en nuestro último contrato. Nick Fatalis era el presidente del sindicato. Nos traicionó. Así que votamos para destituirlo. Ahora tenemos a Bernie Ricke. Pero el contexto es el mismo. El mismo SOP (Procedimiento Operativo Estándar). Viene sucediendo desde hace años. No estamos ahí cuando cuentan los votos. El sindicato tiene solo unos pocos seleccionados de confianza que cuentan los votos. Ellos cuentan los votos. Lo mismo con el contrato. Votamos ‘no’, pero tiraron nuestras urnas a la basura”.

“Quieren mantener los TPTs por tres días a la semana. Ganan menos de la mitad de la paga, y tienen familias y bocas que alimentar. Nadie debería tener que esperar ocho años para llegar a la paga máxima. Nunca llegarán a la paga máxima. A los trabajadores con mayor antigüedad tampoco les gusta. Ninguno de ellos tuvo que esperar ocho años para conseguir la paga máxima. Antes eran noventa días”.