¡Los trabajadores de Ford Rumanía tienen que hacer un llamado internacional!

World Socialist Web Site Autoworker Newsletter
3 enero 2018

El World Socialist Web Site Autoworker Newsletter da la bienvenida al levantamiento militante por parte de los trabajadores de Ford en la fábrica de esta compañía en Craiova, Rumanía, y pide que los obreros de la industria automotriz en Europa, América del Norte y Asia apoyen su valiente lucha.

Los temas de esta batalla son conocidos por los trabajadores de la industria automotriz en todo el mundo: salarios de pobreza, demandas incesantes de concesiones y de acelerones bajo la amenaza de despidos o cierres de fábrica, y sindicatos que actúan como herramientas de las corporaciones, no como organizaciones de la clase trabajadora.

El 21 de diciembre, unos 1.000 trabajadores fueron espontáneamente a la huelga para oponerse a un acuerdo desastroso firmado por el Sindicato Automóvil Ford Craiova y Ford Rumanía. Ford —que amasó $16,3 mil millones en ganancia bruta en 2016 y $9,4 mil millones en los tres primeros cuartos de 2017— quiere que los 4.200 trabajadores de la fábrica acepten la congelación de los salarios de los obreros con más antigüedad y una reducción en la paga de los nuevos empleados a cinco por ciento por debajo del salario mínimo actual, o apenas €300 (US$358) por mes. Además, Ford está exigiendo una reducción en los pagos por horas extra y horas de trabajo “flexible” cuando “las exigencias operativas lo requieran”.

Ford y el sindicato están utilizando la amenaza del desempleo masivo para chantajear a los trabajadores. En un memo interno a los trabajadores del 13 de diciembre, el jefe de Ford Rumanía John Oldham escribió, “¡Necesitamos reflexionar sobre lo que es crítico en este momento crucial para la fábrica de Craiova, para tener un mayor aumento salarial o para asegurar el futuro de esta planta! Esperamos que ustedes entiendan la importancia de las negociaciones de este año en el actual clima político y económico inestable”.

Además, la corporación basada en los EUA está usando una nueva ley impositiva promulgada por el gobierno rumano como un mazazo contra los trabajadores. La nueva ley, que entra el vigor el primero de enero, trasladará el coste de la asistencia sanitaria y otras prestaciones sociales de los empleadores casi enteramente a las espaldas de los trabajadores. Si los trabajadores rechazaran el presente acuerdo, Oldham advirtió, la compañía presentaría una “oferta drásticamente menor”, que no compensaría a los trabajadores por ninguno de los más altos costes fiscales que soportarían, llevando a un recorte de hecho de casi el 25 por ciento.

Desafiando estas amenazas, cientos de trabajadores se fueron de la fábrica el jueves pasado, coreando “Ladrones, ladrones”, y “esto es esclavitud”. Los trabajadores que venían al segundo turno se unieron a la huelga, voceando, “No nos iremos a casa hasta que recobremos nuestra dignidad”. Al frente de la lucha había trabajadores jóvenes, incluyendo a muchos de los 1.700 contratados este año para el lanzamiento del vehículo utilitario de Ford, EcoSport.

La huelga fue una rebelión explícita contra el sindicato pro-patronal, que complotó con la patronal e impuso unilateralmente sus exigencias. En un intento por hacer volver a los obreros a las líneas de ensamblaje, el sindicato afirmó que nunca había firmado tal acuerdo. Dos días más tarde, sin embargo, el sindicato emitió un memo interno diciendo que consideraba las protestas “ilegales” dado que estaba operando bajo el viejo contrato hasta que caducara el 31 de diciembre. El sindicato consideró “legal” el acuerdo que había firmado el 21 de diciembre y lo honraría una vez que entrara en vigor el primero de enero.

Luchando contra el gigante estadounidense de los automóviles, los trabajadores de Ford Craiova se están mostrando firmes por los trabajadores de la industria automotriz de todo el mundo. Rumanía, la República Checa, Eslovaquia, Polonia, Serbia y otros países de la Europa central y del este llevan mucho tiempo haciendo del “México” de la clase gobernante europea, donde corporaciones multinacionales pueden explotar el trabajo barato y usar la amenaza del “agrandamiento del este” para rebajar los salarios y las condiciones de trabajo en Occidente.

Después de que los regímenes estalinistas restauraran el capitalismo en la región, VW, Renault, GM, Daewoo, Ford y otros fabricantes y abastecedores globales de coches vinieron con prisa a comprar las fábricas que eran propiedad del Estado a precios de liquidación por siniestro. Los salarios rumanos actuales pueden llegar a apenas €2 (US$ 2,26) la hora, menos del 10 por ciento del coste laboral total de un obrero alemán de la industria automotriz.

El gobernante Partido Social Demócrata Rumano, que ha aplicado esta subida de impuestos a los trabajadores, es una secuela del partido estalinista que antes gobernaba en Rumanía. Los socialdemócratas y sus socios en toda Europa del Este abrazan las políticas del libre mercado y promocionan un nacionalismo despiadado, transformando a sus países en plataformas de trabajo esclavo para corporaciones mundiales y creando condiciones para el crecimiento de partidos de la extrema derecha. El gobierno rumano está intentando vender más barato que los productores tradicionales de automóviles de la región —Polonia, Eslovaquia, Hungría y la República Checa (los Cuatro de Visegrad)— ofreciendo incentivos fiscales aún mayores que ellos y extendiendo las zonas económicas especiales para atraer a los inversores extranjeros.

Cuando se trata de explotar a la clase trabajadora, los gigantes mundiales del automóvil tienen una estrategia internacional. Como un analista industrial le dijo al Financial Times, “Ahora los inversores que vienen a la Europa central o del este se comportan de manera muy diferente a como lo hacían cinco o siete años atrás. Desde la perspectiva de los negocios... La gente no piensa en términos de ideas nacionales. Invierte en la región”.

Los sindicatos, en toda Europa, en los EUA y en todo el mundo, son enteramente nacionalistas. Lejos de luchar para unir a los trabajadores en una lucha común contra las corporaciones globales y los gobiernos capitalistas, los sindicatos han instigado y secundado a las corporaciones azuzando a los trabajadores entre sí en una carrera fratricida hacia abajo.

En Alemania, el sindicato del automóvil, IG Metall, recibió de manera entusiasta la restauración del capitalismo en Alemania del Este y en Europa del Este. Sentado en la junta de supervisión de todas las compañías importantes del automóvil, ha apoyado activamente la explotación de los trabajadores de Europa del Este con salarios mínimos y usó eso para chantajear a los trabajadores en Alemania. Esto ha llevado al alargamiento de la jornada laboral sin aumento salarial, una reducción drástica en la paga de los empleados más recientemente contratados, y el uso expandido de trabajadores informales, a tiempo parcial y temporales. Ninguna de esas concesiones defendió un solo lugar de trabajo.

En 2014, IG Metall apoyó el cierre de la planta de Ford en Gante, Bélgica, con 4.600 trabajadores en la fábrica de Ford y otros 5.000 trabajadores en compañías abastecedoras perdieron sus lugares de trabajo. En el mismo año, IG Metall accedió a reducciones masivas de empleo, flexibilización de las condiciones laborales y recortes salariales para los 24.000 trabajadores de las plantas alemanas de la Ford en Colonia y Saarlouis después de que la patronal amenazara con transferir parte de la producción a Europa del Este, incluyendo a Craiova.

Ahora el gobierno de Macron en Francia está usando la amenaza de despidos masivos para imponer sus “reformas” laborales a favor de las corporaciones, que expandirán el uso de trabajadores temporales y les dará a las corporaciones un poder al estilo estadounidense para echar a la calle a los trabajadores a discreción.

Lo mismo es verdad en los Estados Unidos, donde el sindicato United Auto Workers (UAW) lleva mucho tiempo diseminando su veneno nacionalista, culpando a los trabajadores de México, China y de otros países por supuestamente “robar empleos estadounidenses”, mientras colaboran con los patrones para bajar los salarios. A cambio, al UAW se le han entregado miles de millones en acciones de las corporaciones y sobornos de GM, Ford y Fiat Chrysler. Un juicio criminal federal está teniendo lugar y los burócratas del UAW se han declarado culpables de hacer de marionetas de la compañía a cambio de miles de dólares en desembolsos corporativos.

La huelga de los trabajadores rumanos es parte de la oposición creciente de la clase trabajadora a los ataques interminables respaldados por los sindicatos en todo el mundo. A lo largo de 2017, los trabajadores de Fiat en Serbia y los trabajadores de VW en la República Checa han ido a la huelga en contra de las condiciones de trabajo y de los salarios de esclavitud. A lo largo de los últimos años, los trabajadores del automóvil en China y en la India han venido librando batalles importantísimas, y en 2015 los trabajadores del automóvil en los EUA se rebelaron contra el corrupto UAW.

Para que se libre una lucha exitosa para defender los trabajos y los niveles de vida, se necesitan nuevas organizaciones para vincular las luchas de la clase trabajadora en todo el mundo, agrupándolas en una lucha contra las corporaciones y sus cómplices en los sindicatos.

El World Socialist Web Site Autoworker Newsletter hace un llamamiento a los trabajadores rumanos de la Ford para que establezcan un comité de las bases, cuya tarea sea trazar un rumbo independiente, libre de la influencia de la compañía, el sindicato y el Establishment político rumano, para defender los derechos de la clase trabajadora.

A lo largo de Rumanía, los trabajadores están dispuestos a luchar contra el ajuste fiscal propuesto por el gobierno. Pero la primera tarea del comité de las bases será entrar en contacto con los trabajadores del automóvil en toda Rumanía, Europa y el mundo para obtener su apoyo.

Las corporaciones transnacionales tienen una estrategia internacional para hacer la guerra contra la clase trabajadora. Los trabajadores, por lo tanto, deben desarrollar su propia estrategia internacional para llevar adelante la lucha de clases para defender sus intereses. Aislados de sus hermanos y hermanas de todo el mundo, los trabajadores de Craiova son peones en las manos de las corporaciones multinacionales y sus aliados de los sindicatos. Pero los trabajadores rumanos se confrontan con los mismos problemas que sus compañeros de trabajo del resto del mundo, y unidos poseen un poder social tremendo: las ganancias de la compañía vienen de la explotación de su trabajo.

Los trabajadores de Craiova saben quiénes son sus compañeros de trabajo más militantes y confiables. Estos trabajadores han demostrado sus capacidades en las semanas recientes arriesgando sus lugares de trabajo y sus fuentes de manutención para defenderse contra la desigualdad y la dictadura corporativa-sindical. Los más valientes y ejemplares de esos trabajadores tienen que ser elegidos democráticamente para dirigir un comité. A continuación se hará que respondan, al ser sometidos a revocación por los propios trabajadores. Reuniones masivas tienen que celebrarse para unir a los recientemente contratados y los trabajadores con más antigüedad en una lucha común. La compañía y el sindicato tienen que ser conscientes de que los despidos por represalia encontrarán resistencia, y serán expuestos y hechos públicos por una fuerza de trabajo unificada. Los grupos de las redes sociales usados por los trabajadores para planificar y comunicarse tienen que ser purgados de espías de los sindicatos y chivatos de la compañía.

Hay muchísimos sindicatos nacionales en Rumanía que puede que intenten alentar a los trabajadores a unirse a sus organizaciones y entregar la organización y la negociación a sus burócratas. ¡Esto sería un gran error! Los sindicatos, incluso los que no están arados oficialmente a las corporaciones, solo aislarán a los trabajadores y prepararán futuras traiciones. Ninguno tiene una estrategia internacional para luchar contra las corporaciones internacionales. Están atados a los propios partidos políticos responsables de implementar el ajuste fiscal y no se puede confiar en ellos. El éxito de la lucha de los trabajadores de Craiova será determinado por su capacidad de retener su independencia de los sindicatos y de los partidos burgueses, y por su capacidad de romper con su aislamiento y vincularse con sus compañeros de trabajo de la Ford a nivel internacional.

El World Socialist Web Site Autoworker Newsletter es la única publicación internacional de noticias que está procurando concientizar a los trabajadores internacionalmente sobre la lucha de los trabajadores de Craiova. Hemos distribuido nuestros artículos y hemos discutido sobre las luchas de los trabajadores rumanos de Ford con trabajadores del automóvil a lo largo de los EUA y en otras partes. Los trabajadores rumanos de la Ford tienen que saber que su lucha está siendo seguida muy atentamente por muchos trabajadores del automóvil que les envían su apoyo total.

Muchos trabajadores rumanos de la Ford acaban de empezar a familiarizarse con el World Socialist Web Site. Somos una publicación socialista revolucionaria y estamos afiliados con el Comité Internacional de la Cuarta Internacional. Nuestra tendencia fue fundada en 1938 por León Trotsky, quien fuera uno de los dos dirigentes de la Revolución Rusa de 1917 junto con Vladimir Lenin. Trotsky fue asesinado por agentes estalinistas en Ciudad de México.

Creemos que los derechos sociales de los obreros, que son quienes producen la riqueza de la sociedad, tienen que tener prioridad por encima de la enorme acumulación de sumas grotescas de riqueza personal por parte de las corporaciones y los oligarcas de las finanzas, y que ello requiere luchar por el socialismo.