Un nuevo llamado “izquierdista” para una intervención imperialista en Siria

por Bill Van Auken
5 marzo 2018

El 27 de febrero, el New York Review of Books publicó una carta abierta firmada por unas 200 personas, varias de ellas identificándose como activistas, académicos, escritores y periodistas. El título original del artículo era “Dejen de pretender de que no pueden hacer algo para salvar a Siria”, antes de que fuera cambiado a “El mundo debe actuar en Siria ahora”.

La carta fue publicada sin ninguna introducción. La respuesta a quién escribió el texto de la carta, quién cambió su título, como fueron reunidas las firmas y todo el resto de información sobre el documento simplemente es dejado en blanco.

Sin embargo, su propósito, es totalmente claro. La carta, que ha sido publicada en medio de una masiva propaganda de guerra en los medios occidentales debido al asalto del gobierno sirio y ruso en el suburbio de Ghouta (Guta) del este en Damasco —uno de los últimos bastiones de las milicias islámicas apoyadas por Washington y sus aliados regionales— constituye un llamado abierto a los EUA y otras potencias imperialistas para que lancen una intervención militar de escala completa.

La “carta abierta”, como la campaña de la propaganda de los medios de la cual es una parte íntegra, constituye una descripción totalmente unilateral, falsa y profundamente hipócrita de los desarrollos sirios.

Ésta protesta únicamente “los crímenes que el régimen de Assad ha cometido contra los sirios, ayudados por milicias locales y extranjeras, por la ayuda financiera y estratégica de Irán, por el poder aéreo y de mercenarios de Rusia”.

Notablemente ausente de estas preocupaciones se encuentran los crímenes cometidos por EUA y otras potencias imperialistas en Siria, por no mencionar en toda la mayor región. Los autores de la carta abierta y sus firmantes no fueron motivados a hacer ningún llamado a medida que los ataques aéreos estadounidenses y los bombardeos de artillería arrasaban las ciudades de Mosul en Irak y Raqqa en Siria, enterrando a decenas de miles de sus habitantes en los escombros.

Tan sólo días antes de que se emitiera la carta, se reportó que el Pentágono había desplegado otras 600 tropas de fuerzas especiales, apoyadas por armas, al área estratégica de El Tanf en la frontera iraquí. Lejos de protestar semejante intervención, aquellos que redactaron la carta abierta quieren más —mucho más— de lo mismo.

Los gobiernos imperialistas son criticados en la carta de la siguiente forma: “Aquellos con el poder para actuar han sido generosos con expresiones de simpatía, pero no han ofrecido nada más allá que esta guerra contra civiles –que grotescamente llaman ‘guerra civil’— terminase. Hacen un llamado a ‘todas las partes’ para que muestren moderación, a pesar de que sólo una parte tiene un práctico monopolio en la violencia”.

¿Acaso los imperialistas no han “ofrecido nada”? ¿El gobierno de Assad mantiene un “monopolio en la violencia”? ¿A quienes creen que engañan? La CIA, Turquía, Arabia Saudí y otras reaccionarias petromonarquías han descargado decenas de miles de armas y munición y miles de millones de dólares en Siria para armar a milicias islamistas vinculadas a Al Qaeda para que lleven a cabo un reino de terror a través de Siria. Decenas de miles de combatientes extranjeros fueron conducidos hacia el país y pagados para que sirvan como tropas terrestres subsidiarias en una guerra orquestada por EUA para el cambio de régimen cuyo objetivo es derrocar el gobierno del presidente Bachar el Asad (Bashar al-Assad). Maso menos entre 130.000 y 170.000 tropas gubernamentales y miembros de milicias que apoyan al régimen de Assad han sido asesinados combatiendo a estas fuerzas apoyadas por la CIA.

La carta descarta a las Naciones Unidas como “ineficaz”, añadiendo que “si bien ya no hay más ilusiones sobre el papel del Consejo de Seguridad, cada estado miembro, sin embargo, ha adoptado y prometido sostener la doctrina de la Responsabilidad para Proteger (Responsibility to Protect, R2P)”.

“Para que la agonía del pueblo sirio llegue a un fin, debe ser detenida mediante la fuerza”, el documento prosigue, añadiendo que hay una “miríada de razones geopolíticas por las que esto es imperioso, pero ninguna tan inmediata e importante como la santidad de la vida y el ejercicio de la libre voluntad”.

El mensaje es claro: ¡el imperialismo mundial debe tomar acción! La intervención militar es requerida. La “miríada de razones geopolíticas” para semejante acción son omitidas, pero son, no obstante, claros para cualquier persona familiar con la compleja lucha en Siria. El imperialismo estadounidense ve tanto a la influencia de Rusia como de Irán en el país como un obstáculo a su propia lucha prolongada y sangrienta por la hegemonía sobre el Oriente Medio que es rico energía, una lucha que dejado literalmente a millones de víctimas en su paso. Con su habladuría sobre la “santidad de la vida”, los autores de la carta no sólo se burlan de estas víctimas, sino que ofrecen sus servicios otorgando fachada a las sangrientas operaciones de Washington.

Los que firman a este reaccionario documento representan un grupo dispar y cuestionable que incluye un grupo no pequeño de agentes directos del imperialismo, “activos” emigrados de una u otra agencia de inteligencia occidental y, sin duda, algunos que aún creen las falsas pretensiones y los vacuos llamados a los sentimientos de “derechos humanos”.

Entre aquellos que firman el documento hay individuos que tienen una experiencia larga y directa en las operaciones imperialistas en la región. Una tal persona es Burhan Ghalioun, el exjefe del Consejo Nacional Sirio, quién sirvió como un nexo para el dinero y las armas que canalizaron a las milicias islamistas sirias la CIA y las reaccionarias monarquías suníes.

Hay otros, como Moncef Marzouki, el ex presidente tunecino que jugó un papel clave en estrangular el levantamiento revolucionario de la clase trabajadora en ese país y alineó a Túnez con las guerras reaccionarias que Washington y sus aliados europeos han desatado en Libia y Siria.

También aparece con su nombre en la lista Saad Bin Tefla, un ex ministro del gobierno de Kuwait y empresario mediático.

Uniéndose a estas figuras —y, sin dudas, con el rol primordial en moldear la falsa retórica de derechos humanos, el cual hace recordar la propaganda usada para justificar cada mayor intervención imperialista de los Balcanes a Afganistán, Irak, Libia, Siria y demás— se encuentra una colección de auto-proclamados “izquierdistas” y “socialistas”.

En esta se incluye a Gilbert Achcar, profesor de la Escuela de Estudios Africanos y Orientales de la Universidad de Londres y el principal portavoz del Oriente Medio para el pablista Secretariado Unido y su sitio web International Viewpoint. Tras haber apoyado las intervenciones imperialistas en ambas Libia y Siria, Achcar ha ido más allá de meramente hacer propaganda para la guerra: se ha encontrado con los funcionarios del Consejo Nacional Sirio (CNS), que es una colección de activos de inteligencia franceses y estadounidenses, para aconsejarlos en la mejor estrategia para que hay una intervención imperialista directa.

También entre los firmantes se encuentra Eric Ruder, miembro prominente de la Organización Socialista Internacional (ISO, siglas en inglés) en EUA y escritor para su publicación Socialist Worker. Como Achcar en International Viewpoint, el ISO ha apoyado la intervención imperialista en Siria desde su inicio, otorgando reportajes y análisis que son, esencialmente, indistinguibles de la propaganda del Departamento de Estado.

Dan La Botz, coeditor de New Politics y miembro líder de Solidarity quién recientemente se unió a los Democratic Socialistas of America, también firmó la carta. Al igual que el ISO, New Politics tiene sus raíces en la tendencia política fundada por Max Shachtman, quién rompió con el movimiento trotskista en 1940 y luego se volvió un defensor de la intervención imperialista en Corea y Vietnam.

La carta también fue firmada por Michael Karadjis, un miembro de la organización de pseudo-izquierda australiana Socialist Alliance, el cual posee un largo y sucio historial de promoción de intervenciones imperialistas alrededor del mundo en nombre de los “derechos humanos” desde Kosovo a Timor, Libia y Siria. Sobre este último, él ha escrito artículos en el que justifica a un comandante “rebelde” sirio que se come los órganos del cadáver de un soldado muerto como “canibalismo de menor rango” y elogia tanto el derribo de un avión de guerra ruso por Turquía como el disparo de 59 misiles teledirigidos a una base aérea siria el pasado abril.

Ninguno de los firmantes pseudoizquierdistas, quiénes invocan la brutalidad del gobierno de el Asad para promover la intervención imperialista en Siria, tiene algo que ver con el verdadero socialismo o el marxismo. El régimen de Asad, como aquellos en los ex países coloniales y oprimidos del Medio Oriente, es, a fin de cuentas, una expresión de la incapacidad de la burguesía nacional para llevar a cabo una verdadera lucha contra el imperialismo o una reestructuración de las viejas formas coloniales de dominio bajo líneas democráticas.

Como estableció León Trotsky en su Teoría de la Revolución Permanente, aquella tarea sólo puede ser lograda mediante la clase trabajadora por medio del derrocamiento revolucionario de estos regímenes como parte de la lucha global por el socialismo. No puede —como quieren estos pseudoizquierdistas— ser tercerizados al imperialismo o a sus subsidiarios islamistas.

Achcar delata todo en una reciente entrevista con el International Viewpoint. Al señalar el uso del Pentágono de las milicias curdas sirias como su principal tropa terrestre subsidiaria, él rechaza al “antiimperialismo” —escribiéndolo entre comillas— como una perspectiva que “no encaja con la situación” en Siria, en dónde “los Estados Unidos apoya […] a una fuerza progresiva en su lucha contra un enemigo reaccionario”.

Todas estas figuras pseudo-izquierdistas están alineando sus políticas directamente con aquellas del imperialismo estadounidense y en particular con aquellas secciones de las instituciones militares y de inteligencia que están exigiendo una confrontación más agresiva con Rusia. No sólo funcionan como ayudantes directos a los crímenes cometidos contra las masas sirias sino que están ayudando a allanar el camino para una guerra mundial.

(Artículo publicado originalmente el 2 de marzo de 2018)