Cincuenta años del Partido Socialista por la Igualdad de Sri Lanka

¡Armar a la clase trabajadora con el programa del internacionalismo socialista y con un liderazgo revolucionario!

por Partido Socialista por la Igualdad (Sri Lanka)
21 junio 2018

El Partido Socialista por la Igualdad (SEP, siglas en inglés), la sección en Sri Lanka del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI), marca hoy 50 años de lucha por la independencia política de la clase obrera y el programa de la revolución socialista mundial. Del 16 al 17 de junio de 1968, en un congreso en Colombo, se fundó el partido como la Liga Comunista Revolucionaria (RCL, siglas inglés). En línea con las otras secciones del CICI, la RCL se transformó en 1996 en el SEP.

La RCL fue fundada para resolver la crisis del liderazgo revolucionario de la clase trabajadora en medio de un crecimiento cada vez mayor de la clase obrera mundial. Fue un desafío audaz, pero urgentemente necesario y teóricamente fundamentado, para las fuerzas políticas que entonces dominaban la clase obrera internacional: las vastas y aparentemente todopoderosas burocracias estalinista y socialdemócrata; el maoísmo, con su glorificación de la lucha armada basada en los campesinos; y una miríada de movimientos nacionalistas burgueses en los países históricamente oprimidos, incluido el Partido del Congreso de India, que presentó sus proyectos de desarrollo dirigidos por el estado como “socialismo” y maniobró entre Moscú, Pekín y el imperialismo mundial.

Lo que era común a todas estas fuerzas era su adhesión a un programa nacionalista y su virulenta oposición al internacionalismo socialista.

En el sentido más inmediato, la RCL se fundó en respuesta a la ignominiosa traición del Partido Lanka Sama Samaja (LSSP, siglas en inglés), que afirmaba ser trotskista y hasta poco antes había sido una sección dirigente del pablista Secretariado Unificado.

En 1964, después de años de retrocesos oportunistas, el LSSP había traicionado a un movimiento insurgente de la clase obrera masivo de cuya dirección formaba parte y se había incorporado a un gobierno burgués dirigido por el populista cingalés Partido de la Libertad de Sri Lanka (SLFP, siglas en inglés). Al buscar el apoyo del LSSP, la primera ministra Bandaranaike dejó en claro que para la burguesía de Sri Lanka atacada por la crisis, la única alternativa a traer “líderes obreros” al gobierno era, para usar sus palabras, “la dictadura” y hacer que los trabajadores “trabajen a punta de pistola y bayoneta”.

Al convertirse en el primer partido que afirma ser trotskista que ingresa en un gobierno burgués, el LSSP repudió toda conexión con la teoría de Trotsky de la revolución permanente. En 1947-48, cuando el imperialismo británico renunció al control político formal sobre su imperio del sur de Asia, los trotskistas de Sri Lanka habían denunciado la “independencia” como una farsa y la partición etnocomunal de la India, Pakistán y Sri Lanka como un crimen histórico. La transferencia de poder a las facciones rivales de la burguesía colonial simplemente cambió la forma de dominación imperialista con el objetivo de reprimir a una clase obrera cada vez más rebelde e impedir la liquidación revolucionaria del latifundio, el sistema de castas y muchos otros vestigios feudales.

Solo los trotskistas se habían opuesto a la denegación de los derechos de ciudadanía a los trabajadores de las plantaciones de habla tamil, entonces la sección más grande de la clase trabajadora de Sri Lanka, advirtiendo que el comunalismo era un arma para dividir a la clase trabajadora.

Pero a principios de la década de 1960, el LSSP estaba planteando una perspectiva diametralmente opuesta. Ahora afirmaba que el socialismo podía lograrse en el marco del Estado de Sri Lanka y mediante reformas parlamentarias y alianzas con el SLFP burgués y otros chauvinistas cingaleses nocivos.

A raíz de la “gran traición” de 1964, muchos dentro y alrededor del LSSP, incluido el recién constituido LSSP (R), afirmaron oponerse a su política reformista y parlamentaria. Pero lo hicieron de manera superficial y completamente nacionalista.

La RCL y la lucha contra el oportunismo pablista

La RCL fue fundada por un grupo de jóvenes, radicalizados por la guerra de Vietnam y el manifiesto fracaso de la descolonización para resolver cualquiera de los problemas de las masas, que —bajo la influencia y orientación del CICI— sacaron conclusiones de largo alcance en cuanto a las raíces e importancia de la traición del LSSP y sus lecciones para la construcción de partidos revolucionarios de los trabajadores de Asia y de todo el mundo.

Parte de una manifestación de la RCL en los años setenta

La degeneración política y la transformación del LSSP en el apoyo social más importante del gobierno burgués en Sri Lanka se arraigó en procesos sociales más amplios: la emergencia dentro de la Cuarta Internacional de una tendencia liquidacionista pequeñoburguesa que, en respuesta a la reestabilización temporal del capitalismo, abandonaba la caracterización trotskista del estalinismo que había sustentado la propia formación de la Cuarta Internacional, renunció a la lucha por la dirección revolucionaria de la clase trabajadora y miró hacia otras fuerzas sociales para establecer el “socialismo”.

Dirigida por Michel Pablo y Ernest Mandel, esta tendencia, en nombre de la integración en el “movimiento real de las masas”, propugnaba la liquidación de las secciones nacionales de la Cuarta Internacional en los partidos estalinistas y socialdemócratas y, en Asia, en movimientos del nacionalismo burgués, con el objetivo declarado de empujarlos a la “izquierda”.

El CICI fue fundado en 1953 para oponerse al liquidacionismo pablista y defender el programa trotskista y la estrategia de la revolución permanente.

El LSSP afirmó oponerse a las afirmaciones más extravagantes de Pablo y Mandel sobre el supuesto papel revolucionario y la “autoreforma” de la burocracia estalinista del Kremlin y sus partidos comunistas satélites. Sin embargo, se negó a unirse al CICI, por temor a que la lucha ortodoxa de los trotskistas por la independencia política de la clase trabajadora atravesara su propia política conciliadora de clase creciente.

A partir de entonces, se desarrolló una relación de trabajo oportunista entre Colombo y París, mediante la cual el LSSP prestó apoyo y prestigio a la falsa Cuarta Internacional de Pablo y Mandel, y esta proporcionó una cobertura política para el descenso del LSSP al parlamentarismo y al sindicalismo, y su adaptación a la promoción del populismo cingalés por parte de la burguesía como un medio para dividir a la clase trabajadora y someterla a su dominio.

En 1963, cuando “reunificaron” la “Cuarta Internacional” sobre la base de la afirmación de que la Revolución Cubana demostró que el socialismo podía establecerse sin un partido proletario ni una revolución proletaria, los líderes pablistas del Secretariado Unido aclamaron al LSSP como el ejemplo de los “partidos trotskistas masivos” que querían construir.

Los que fundaron la RCL reconocieron que forjar la independencia política de la clase trabajadora —su transformación de un objeto de explotación en el protagonista de un nuevo orden social— estaba ligado a una implacable lucha político-teórica contra el pablismo y todas las formas de oportunismo nacional. O, como lo expresó el pionero trotskista estadounidense James P. Cannon, “Nueve décimas partes de la lucha por el socialismo es la lucha contra la influencia burguesa en las organizaciones de trabajadores, incluido el partido”.

El congreso fundador de la RCL

El congreso fundador de junio de 1968 definió claramente a la RCL como un partido revolucionario de la clase trabajadora dedicado a la lucha por el internacionalismo socialista.

Aprobó tres resoluciones. La primera se comprometía a construir la RCL como una sección del CICI. Resumió la discusión del congreso, que había enfatizado el carácter internacional de la lucha de clases, la necesidad de un partido internacional, la corrección de la caracterización del estalinismo y la socialdemocracia de la Cuarta Internacional como contrarrevolucionarios, y la conexión “inseparable” entre “una lucha intransigente contra todas las formas de revisionismo” y participación “máxima” en la lucha de clases.

La segunda resolución saludaba el levantamiento revolucionario de mayo-junio de 1968 de la clase obrera francesa e inculpó al Partido Comunista estalinista por rescatar al régimen de DeGaulle y al capitalismo francés. “Esta lucha gigantesca”, afirmaba, marcó el comienzo de las luchas revolucionarias en Europa occidental y “destrozó las teorías revisionistas pablistas de que el centro de la revolución se había desplazado a las colonias y semicolonias y que los estalinistas se transformarían en revolucionarios bajo las presiones de las masas”.

La tercera resolución apoyaba a los trabajadores y campesinos vietnamitas en su lucha contra el imperialismo estadounidense. Hizo hincapié en que la genuina liberación nacional solo se podía asegurar mediante el derrocamiento del imperialismo mundial y que esto requería la movilización revolucionaria de la clase obrera en Europa, América del Norte y Asia.

El congreso fundacional advirtió sobre las implicaciones profundamente reaccionarias del abrazo del LSSP y, antes que él, su cercano aliado del Partido Comunista estalinista de Ceilán (CPC), de las políticas del “primero cingalés”. Proféticamente, el Congreso advirtió que la “campaña nacionalista llevada a cabo por el bando coalicionista (la alianza SFLP-LSSP-CPC) ha preparado un terreno adecuado” para una “dictadura budista cingalesa”.

Sobre todo, a través de su afiliación al CICI y la perspectiva revolucionaria que elaboró, el congreso revivió la lucha por el programa de la revolución permanente entre los trabajadores y los obreros oprimidos de Sri Lanka. Esto incluyó el entendimiento de que en la época del imperialismo, las tareas democráticas no resueltas en países de desarrollo capitalista tardío se resolverán solo a través de una revolución socialista dirigida por la clase obrera.

De acuerdo con esto, la LCR reafirmó la caracterización trotskista del marco nacional-estatal reaccionario establecido en 1947-1948 como parte de la reestabilización en la posguerra del capitalismo y rechazó cualquier concepción nacionalista de una revolución en Sri Lanka, independiente y separada del desarrollo de la revolución socialista en todo el sur de Asia y, en última instancia, en todo el mundo.

El papel del LSSP en el rescate del gobierno burgués en Sri Lanka presagió y fue paralelo a los acontecimientos en todo el mundo.

Entre 1968 y 1975, cuando el boom capitalista posterior a la Segunda Guerra Mundial colapsó, la clase obrera montó una ofensiva revolucionaria global. Como anticipó el congreso fundador de la RCL, la huelga general francesa de mayo-junio de 1968 fue seguida por una sucesión de revueltas. Estas incluyen el “verano caliente” de 1969 en Italia, la huelga de los mineros británicos de 1974 que derrocó al gobierno conservador de Heath y el colapso de los regímenes fascistas en Grecia y Portugal.

Pero el imperialismo finalmente pudo resistir esta ofensiva debido al papel contrarrevolucionario de los partidos estalinistas y socialdemócratas. Al reprimir los esfuerzos revolucionarios de la clase obrera, los “partidos obreros” burocráticos fueron ayudados e instigados en todo momento por los pablistas, quienes sistemáticamente promovieron ilusiones en ellos mientras trabajaban para aislar al CICI y negar el acceso de la clase trabajadora al programa trotskista revolucionario.

En Sri Lanka, la coalición efímera de 1964 fue seguida por la “segunda coalición” de 1970 a 1975, que entró cada vez más en conflicto abierto con la clase trabajadora y las masas rurales. El rol criminal del LSSP fue ejemplificado por la constitución chauvinista de 1972. Escrita por el líder del LSSP, Colvin de Silva, imponía cuotas laborales y educativas discriminatorias a la minoría tamil y consagró al budismo como la religión del Estado y al cingalés como único idioma oficial.

Un mitin de la RCL en los setenta

La traición del LSSP fortaleció todo tipo de fuerzas derechistas, creando inmensos desafíos para la recién formada RCL.

En la India, el estalinista Partido Comunista (CPI) quedó desacreditado por sus estrechas relaciones con el Partido del Congreso de las grandes empresas y el apoyo abierto a Nueva Delhi en la guerra fronteriza de Indochina de 1962. Pero los estalinistas, especialmente el movimiento maoísta Naxhalite, pudieron señalar el papel criminal que desempeña el LSSP (lejos, el más conocido partido “trotskista” de Asia) para aislar a los trabajadores revolucionarios y la juventud del genuino trotskismo.

En Sri Lanka, la supresión política del LSSP de la clase trabajadora abrió la puerta al crecimiento irrestricto de la política comunal, tanto legitimando el comunismo cingalés como haciendo añicos la confianza de la minoría tamil que podría mirar a la clase trabajadora para defender sus derechos democráticos.

La lucha de la RCL contra la JVP radical pequeño-burguesa

Lo fundamental para el desarrollo de la RCL fue la posición de principios que adoptó contra la política radical pequeñoburguesa de la Janatha Vimukthi Peramuna (JVP), que obtuvo amplio apoyo entre los estudiantes y la juventud campesina, basada en una mezcla ecléctica de maoísmo, castrismo y “patriotismo” cingalés o chovinismo.

En 1970, Keerthi Balasuriya, que había sido elegido secretario general de la RCL en el congreso de fundación del partido a la edad de 19 años, escribió una crítica marxista fulminante de la JVP, The Politics and Class Nature of the JVP. Denunció a la JVP como orgánicamente hostil a la clase trabajadora, arraigada en el nacionalismo reaccionario y vendiendo peligrosas ilusiones sobre el potencial “progresista” de la burguesía nacional y la eficacia de la lucha armada basada en los campesinos. Rechazar a los que sostenían que la lucha armada era la piedra de toque de la política revolucionaria, el camarada Balasuriya escribió: “La cuestión de la revolución no puede plantearse sin una evaluación genuinamente objetiva de las interrelaciones entre las clases y sus dinámicas”.

Keerthi Balasuriya dirigiéndose a un mitin de la RCL a principios de 1970

El secretario general de la RCL advirtió que el chauvinismo cingalés de la JVP, que incluía denuncias de trabajadores “privilegiados” de plantaciones de habla tamil, lleva hacia el fascismo. “La JVP”, advirtió, “está creando un movimiento antiobrero en Lanka que bien podría ser utilizado en el futuro por un movimiento fascista”.

A través de su denuncia de la política de la JVP, la RCL profundizó su diferenciación de clase del populismo cingalés radical y de todos los partidos, incluidos el LSSP y el LSSP (R), que se adaptaron a él.

Esta misma orientación revolucionaria impulsó a la RCL a oponerse al cruel ataque que el gobierno de coalición capitalista lanzó contra la JVP y la juventud rural en el sur de la isla al año siguiente, después de que la JVP lanzara un “levantamiento armado” políticamente en bancarrota. Para esta posición de principios, los periódicos de la RCL fueron declarados ilegales en 1971 y durante un tiempo el partido tuvo que funcionar clandestinamente y bajo las amenazas de la violencia estatal. No obstante, hizo campaña para que la clase obrera se opusiera a la represión estatal y planteó la consigna “Liberen a los presos políticos”. Como explicamos en su momento, la clase trabajadora tenía la responsabilidad de defender a las masas rurales como parte del proceso de forjar una alianza con el campesinado contra la burguesía y su Estado.

En su liberación de la prisión en 1978, el líder de la JVP Wijeweera se vio obligado a reconocer la importancia de la campaña de la defensa por parte de la RCL, transmitiendo su agradecimiento personal en una visita a las oficinas de la RCL.

La contraofensiva burguesa y la guerra anti-Tamil

El descarrilamiento del estallido de la clase obrera mundial de 1968-1975 sentó las bases para una contraofensiva capitalista, que comenzó a fines de la década de 1970 y cuyas etapas iniciales se asociarán para siempre con los nombres de Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

Los esfuerzos de la coalición “socialista” SLFP-LSSP-CPC para colocar la carga de la crisis capitalista a las espaldas de la clase obrera y las masas rurales allanaron el camino para la llegada al poder en 1977 del gobierno abiertamente derechista del Partido Nacional Unido (UNP) bajo J. R. Jayewardene. Abrió de par en par a Sri Lanka a la explotación sin restricciones por parte del capital global, aplastó la huelga general de los empleados públicos de 1980 y aumentó el comunalismo cingalés para canalizar las crecientes tensiones sociales y la ira en una dirección reaccionaria. Este proceso culminó con el lanzamiento por parte de Colombo de una guerra civil contra la minoría tamil en 1983.

Solo la RCL/SEP lucharon para movilizar a la clase trabajadora contra la guerra, que dominaría la vida política de la isla durante el próximo cuarto de siglo. Exigió la retirada inmediata de todas las tropas y las fuerzas de seguridad del norte y el este de la mayoría tamil y expuso sistemáticamente cómo se estaba utilizando la guerra para atacar los derechos sociales y democráticos de toda la clase trabajadora.

Al mismo tiempo, se opuso a la perspectiva separatista nacionalista de los Tigres de Liberación del Eelam Tamil (LTTE, siglas en inglés) y las otras organizaciones nacionalistas tamiles, como la Organización de Liberación Popular del Eelam Tamil (PLOTE), luchando por forjar la unidad de la clase trabajadora en oposición al Estado de Sri Lanka y al capitalismo.

El movimiento nacionalista tamil entró en crisis en 1987 cuando el gobierno indio, al que había buscado apoyo y que le había proporcionado armas en una maniobra cínica para promover los intereses geopolíticos de la burguesía india, cambió de rumbo. Temiendo que la crisis en Sri Lanka estuviera socavando el sistema reaccionario del Estado-nación del Asia meridional en su conjunto, Nueva Delhi retiró su patrocinio de los grupos insurgentes tamiles. Bajo el Acuerdo Indosrilanqués de julio de 1987, que inicialmente fue apoyado por todos los grupos tamiles, incluido el LTTE, las tropas indias se desplegaron en la isla aparentemente como fuerzas de paz, pero en realidad para garantizar la unidad del estado capitalista de Sri Lanka.

La RCL se mantuvo sola al oponerse al acuerdo Indosrilanqués desde el punto de vista de los intereses de la clase trabajadora.

Tras intensas discusiones con los líderes de la RCL, el CICI emitió una declaración exhaustiva titulada “La situación en Sri Lanka y las tareas políticas de la Liga Comunista Revolucionaria”. Basado en una revisión de las experiencias de los Estados independientes establecidos después de la Segunda Guerra Mundial en Asia, África y Medio Oriente, explicó: “Invariablemente, la ‘independencia’ sancionada por el imperialismo ha significado el establecimiento de Estados bastardos cuyos mismos cimientos se han construido sobre un compromiso fatal de principios democráticos. En este proceso, la burguesía nacional no ha funcionado como liberadora de las masas oprimidas, sino como un socio menor en el saqueo imperialista. El tipo de Estado creado en este proceso no ha sido más que una prisión para la putrefacción del capitalismo, sobre el cual ha sido imposible el desarrollo progresivo de las fuerzas productivas ... De tales condiciones, con la gozosa aprobación de la burguesía, surgen los horrores de la guerra intercomunal. Este estado de cosas no puede alterarse mientras prevalezca el dominio burgués. La historia posterior a la independencia de la India, Pakistán, Sri Lanka, Bangladesh, Birmania —de hecho, de cada país colonial anterior en el mundo— demuestra decisivamente que la burguesía no puede establecer una genuina unificación nacional e independencia política”.

Keerthi Balasuriya

La declaración, al tiempo que reafirma la implacable oposición de la RCL a la guerra comunal librada por Colombo, afirmaba inequívocamente que los derechos democráticos de los tamiles solo se podrían lograr mediante la lucha por el socialismo. En oposición a las facciones tanto srilanquesas como tamiles de la burguesía y sus nacionalismos rivales, promovió el llamado a los Estados Unidos Socialistas de Sri Lanka y del Eelam Tamil.

De manera trágica, esta fue la última declaración importante en la que el camarada Keerthi Balasuriya trabajaría. Su muerte de una trombosis coronaria en diciembre de 1987 robó a la clase obrera internacional y srilanquesa un brillante estratega de la revolución socialista mundial. Tenía solo 39 años.

Basado en el desarrollo del programa de la revolución permanente realizado por el CICI y la RCL en respuesta al Acuerdo Indosrilanqués, la RCL pudo intervenir entre los jóvenes militantes tamiles que se habían visto obligados a refugiarse en Europa. Los más clarividentes llegaron a la conclusión de que la opresión de los tamiles podía terminar solo sobre la base de la perspectiva del CICI y su orientación hacia la clase trabajadora internacional. Estas fuerzas se unieron al CICI, fortaleciendo su trabajo tanto en Europa como en el sur de Asia.

R. A. Pitawela, un miembro de la RCL asesinado por matones de la JVP, fotografiado en el funeral de Keerthi un año antes de ser asesinado en diciembre de 1988

En los años que siguieron, la RCL/SEP intensificó su lucha, en condiciones de renovación de la guerra civil y repetidos ataques violentos por parte del Estado, la JVP y el LTTE. Sin embargo, tal fue la fuerza del programa trotskista y la tradición establecida por la RCL que pudo mantener vínculos con partidarios en partes de la isla ocupadas por el LTTE y, con la ayuda del CICI, organizar una campaña de defensa internacional en 1998 que obtuvo la liberación de cuatro miembros del SEP detenidos por el LTTE por agitar el programa del partido. Con el final de la guerra civil, el SEP pudo reanudar el trabajo político abierto en el norte y el este y ampliar la lucha para unir a la clase obrera en oposición a todas las facciones de la burguesía y su política nacionalista-comunalista.

Finalmente, la burguesía de Sri Lanka, con la ayuda de las potencias imperialistas y la India, pudo vencer al LTTE y en 2009 “reunificar” a la isla bajo su gobierno reaccionario.

La resolución de perspectivas del SEP de 2011, Los cimientos históricos e internacionales del Partido Socialista por la Igualdad, proporcionó una evaluación de las tareas que enfrenta la clase trabajadora después de casi tres décadas de salvaje guerra comunal.

Después de señalar el carácter completamente fraudulento de las afirmaciones de Colombo de que el fin de la guerra traería “paz y prosperidad”, y de advertir de que la burguesía estaba manteniendo un vasto aparato de seguridad militar para usar contra la clase trabajadora, declaró: “No se resolvió ninguno de las los problemas que llevaron a la prolongada guerra civil con la derrota militar de los Tigres de Liberación del Eelam Tamil (LTTE) ... Las quejas legítimas y la ira que sienten los tamiles durante décadas por la discriminación arraigada inevitablemente estallarán en nuevas formas. Sin embargo, deben extraerse las lecciones políticas necesarias. La derrota del LTTE no fue principalmente militar, sino que fue el producto de las debilidades inherentes de su perspectiva política. Desde el principio, su objetivo era forjar un Eelam capitalista en nombre de la burguesía tamil con el respaldo de la India u otras potencias regionales y mundiales. Cuando estos mismos poderes se volvieron decisivamente en su contra, el LTTE se vio reducido a implorar a la “comunidad internacional” que detuviera el ataque militar. La única fuerza social en la sociedad capaz de librar una lucha por derechos democráticos genuinos contra la burguesía de Sri Lanka y sus patrocinadores imperialistas es la clase trabajadora. Sin embargo, los LTTE siempre se opusieron orgánicamente a cualquier orientación para unir a los trabajadores —tamiles y cingaleses— en una base clasista. Sus ataques indiscriminados contra civiles cingaleses pasaron a manos del establecimiento de Colombo y profundizaron la división comunal. En las áreas bajo su control, los LTTE pasaron por alto los derechos democráticos y las necesidades sociales de los trabajadores”.

La RCL y el CICI

Si la RCL/SEP ha podido articular una línea revolucionaria para la clase trabajadora y defender y desarrollar la estrategia de la revolución permanente bajo las condiciones tumultuosas de la guerra civil y el ambiente político esencialmente reaccionario que prevaleció en Sri Lanka, esto se debe a su compromiso inquebrantable y participación activa en el trabajo teórico y político del CICI.

Los líderes y cuadros de la RCL apoyaron unánimemente la ruptura del CICI en 1985-86 con los oportunistas nacionales del Partido Revolucionario de los Trabajadores británico (WRP, siglas en inglés), que habían explotado durante mucho tiempo la autoridad que habían adquirido debido a su papel en los años 1950 y 1960 en la lucha contra el pablismo para tratar de imponer una línea pablista en el CICI. Esto incluyó publicar, promover y ayudar al “teórico” del LTTE, Anton Balasingham, al escribir un artículo de 1979 “Sobre la cuestión nacional tamil” que buscaba convertir a Lenin en un apologista del nacionalismo burgués. Como hemos explicado previamente, “Mientras Lenin insistía en que para los marxistas la consideración más importante en la cuestión nacional era ‘la autodeterminación de la clase trabajadora’, Balasingham argumentó que Lenin exigía que los marxistas fueran partidarios acríticos de las aspiraciones separatistas de la burguesía tamil”.

El secretario general de la RCL Keerthi Balasuriya contribuyó a muchos de los documentos clave que analizan el abandono de la revolución permanente por parte del WRP, incluido Cómo el Partido Revolucionario de los Trabajadores traicionó el trotskismo, 1973-1985.

Con la derrota de los renegados del WRP, los trotskistas recuperaron el control total del CICI, es decir, su propia organización, logrando con éxito poner fin a una lucha de tres décadas contra el oportunismo pablista, que inevitablemente se asoció con la adaptación a los medios nacionales.

El fortalecimiento de los cimientos proletarios internacionalistas del CICI sería vital en el desarrollo del análisis del CICI de los cambios políticos y socioeconómicos fundamentales en la década siguiente. Estos incluyen: el significado revolucionario de la globalización capitalista, que ha planteado la contradicción entre el desarrollo de la economía mundial y el sistema del Estado-nación en el cual el capitalismo está históricamente enraizado en un nivel cualitativamente nuevo; el advenimiento de Gorbachov y el desplazamiento de la burocracia estalinista soviética a la restauración capitalista; y la transformación de los sindicatos procapitalistas en apéndices corporativos de la administración para aumentar la explotación de la clase trabajadora.

1968-2018 y la reivindicación de la revolución permanente

El significado total de la posición adoptada en 1968 por las pocas docenas de personas, casi todas menores de 25 años, que fundaron la RCL, puede entenderse solo a la luz de lo que las últimas cinco décadas han demostrado.

Los partidos y organizaciones que tenían la lealtad de la clase obrera y las masas oprimidas en 1968 y cuyas pretensiones de representar al socialismo la RCL enfáticamente desafió han sido expuestos como impostores, enemigos de la clase obrera y agencias secundarias del imperialismo.

Wije Dias, el actual secretario general del SEP, dirigiéndose a un mitin en el 60 aniversario de la Revolución de Octubre en 1977

En su traición final, la burocracia estalinista del Kremlin restauró el capitalismo en Rusia y las demás repúblicas soviéticas, un proceso completado con la disolución de la URSS en diciembre de 1991. De manera similar, la búsqueda de Mao del “socialismo en un país” condujo primero a una alianza con el imperialismo estadounidense, sellado por el “gran timonel” en su reunión de 1972 con el presidente Nixon, y luego la transformación de China por sus sucesores en el principal centro de producción de mano de obra barata del capital global.

Los partidos socialdemócratas y laboristas hace tiempo destruyeron sus programas reformistas y se convirtieron en partidos de la austeridad y de la guerra imperialista.

Numerosos regímenes nacionalistas burgueses que posturean como socialistas han pasado el último cuarto de siglo y más postrándose ante el imperialismo. Hasta que la burguesía india convirtió al supremacista hindú BJP en su principal partido de gobierno, el Partido del Congreso encabezó la campaña por convertir a la India en una fábrica de explotación del capital internacional y forjar una asociación “estratégica global” indoestadounidense.

En cuanto a los partidos estalinistas indios, el CPM y el CPI, han apuntalado una sucesión de gobiernos nacionales indios que han seguido políticas neoliberales. Dondequiera que hayan formado el gobierno de un Estado indio, han implementado lo que ellos mismos describen como medidas “proinversionistas”.

La putrefacción de todas estas organizaciones está enraizada en sus programas y orientaciones nacionalistas, que están en contradicción con el desarrollo de una economía mundial cada vez más integrada —un proceso que bajo el capitalismo alimenta la explotación imperialista y la guerra, pero que objetivamente ha creado los requisitos previos, si se libera de la producción con fines de lucro y del Estado-nación capitalista, del socialismo.

Los mismos procesos han transformado el panorama político de Sri Lanka.

Como resultado de su alianza de varias décadas con el SFLP, el LSSP y el PC estalinista se han reducido a peleles que esperan solo para dar la guirnalda de “izquierdas” ocasional a los Rajapaksa y Kumaratunga.

La JVP, después de colaborar con el presidente gángster Premadasa en el sabotaje por parte de la élite burguesa cingalesa al Acuerdo Indosrilanqués, incluyendo el lanzamiento de ataques fascistas contra la RCL, otros partidos de izquierda y sindicatos, fue sometida a una nueva ronda de violenta represión estatal. Poco después, sin embargo, se integró al establishment político burgués.

La Alianza Nacional Tamil, que actuó como portavoz parlamentario de los Tigres de Liberación del Eelam Tamil, continúa persiguiendo las bendiciones de Washington y, al perseguirlas, está feliz de encubrir los crímenes de Colombo contra el pueblo tamil.

El Partido Nava Sama Samaja (NSSP, siglas en inglés) fue la más descarada de las organizaciones pseudoizquierdistas en apoyar la intervención de Washington en las elecciones presidenciales de 2015 para reemplazar a Rajapaksa, considerado demasiado cercano a China, con un candidato de “oposición común” elegido apresuradamente. El NSSP elogió la elección de Sirisena como presidente y el nombramiento de Wickremasinghe como primer ministro como una “revolución democrática”. No importa que el primero fuera un secuaz de Rajapaksa y que este último lidere el UNP, el partido que lanzó la guerra comunal. De manera apropiada, el NSSP es el afiliado srilanqués de la internacional pablista, que ha apoyado abiertamente las operaciones imperialistas de EUA en el Medio Oriente.

Mientras tanto, la lucha contra el capitalismo solo se hace más urgente.

La desigualdad social ha alcanzado niveles sin precedentes, con los ocho multimillonarios más ricos que poseen más que la mitad más pobre de la población mundial.

Diez años después del colapso financiero mundial, el capitalismo mundial está sumido en un hundimiento histórico, a lo que la respuesta universal de las camarillas burguesas rivales a nivel nacional es intensificar el impulso de sacar más beneficios del trabajo y perseguir más agresivamente sus intereses depredadores en el escenario mundial a través de la intriga geopolítica y el comercio y las guerras.

Después de un cuarto de siglo en el que el imperialismo estadounidense intentó compensar la drástica erosión de su poder económico relativo a través de una serie de guerras ilegales ruinosas en Medio Oriente, los Balcanes y Asia Central, Washington ahora declara una nueva era de “competencia de grandes potencias” y sistemáticamente aumenta la presión estratégica militar sobre Rusia y China, países con armas nucleares. Las otras potencias imperialistas y grandes, con Alemania a la cabeza, han tomado nota y se están rearmando.

El sur de Asia y la región del Océano Índico han sido absorbidos por la vorágine. Desesperada por tomar una ventaja en la lucha por los mercados y las ganancias, la burguesía india se ha alineado cada vez más estrechamente con Washington, transformando a la India en un “Estado de primera línea” en la ofensiva estratégica militar de Estados Unidos contra China. La política y las relaciones de clase en todos los Estados del sur de Asia, desde Sri Lanka y las pequeñas Maldivas hasta la India y su archirrival Pakistán, están siendo convulsionados por el surgimiento de la región como un escenario central del conflicto imperialista y de las grandes potencias.

Mientras que los más de 120 multimillonarios de la India se unen a Modi para celebrar el “ascenso” de la India, las tres cuartas partes de los 1.300 millones de habitantes del país se ganan la vida con US $2 por día o menos.

Lo que emerge es que el único programa viable para la clase trabajadora es el programa de la revolución permanente: la unificación de las luchas de la clase trabajadora en todo el mundo en una ofensiva contra el capitalismo y por la reorganización socialista de la sociedad. Ese es el programa del SEP y del CICI.

Debido a que este programa corresponde a las necesidades objetivas de la clase trabajadora, el CICI se ha vuelto inconmensurablemente más fuerte en las últimas tres décadas.

Reconociendo el cambio en las relaciones de clase representado por el colapso político y organizativo de las organizaciones “obreras” nacionales burocráticas, el CICI transformó en 1995-96 sus secciones de ligas orientadas a exponer la perfidia de las viejas organizaciones en Partidos Socialistas por la Igualdad. Por lo tanto, asumió la responsabilidad directa de proporcionar una dirección revolucionaria a la clase trabajadora.

Unos dos años más tarde, el CICI inició el World Socialist Web Site, el primero y más popular sitio web socialista del mundo. A través del WSWS, el CICI no solo ofrece a la clase trabajadora mundial un análisis diario en inglés, cingalés, tamil y otros idiomas de los desarrollos más importantes en la lucha de clases, la política mundial y la geopolítica para orientar su respuesta de clase: el WSWS también unifica e integra el trabajo del CICI como la más alta expresión consciente de la lucha internacional en desarrollo de la clase trabajadora, una lucha que puede y debe extenderse a través de las fronteras nacionales y los continentes.

Una nueva era de luchas revolucionarias

La lucha del CICI para defender y desarrollar el programa de la revolución permanente se está cruzando con un movimiento creciente de la clase trabajadora. Después de décadas en las que la lucha de clases fue reprimida artificialmente por los sindicatos y los partidos estalinistas y socialdemócratas, la clase trabajadora está empezando a reafirmar sus intereses de clase. El año 2018 ha visto una ola de huelgas militantes en los EUA, Francia, Alemania, Gran Bretaña y Medio Oriente.

En la India, el gobierno de Modi y la clase dominante india están sentados encima de un barril de pólvora social, como lo destacó la masacre de trabajadores del mes pasado en Tuticorin, Tamil Nadu protestando contra el envenenamiento del medio ambiente por una fundición de cobre propiedad de un multimillonario indio. En Sri Lanka, los trabajadores, los jóvenes y los agricultores están desafiando la imposición por parte del gobierno de una austeridad brutal y privatizaciones al por mayor a instancias del FMI.

La tarea de la RCL y el CICI es poner al descubierto ante la clase trabajadora que la lógica objetiva de su oposición a la desigualdad social, la pobreza, el ataque de la clase dominante contra los derechos democráticos y el militarismo y la guerra es la lucha por el poder de los trabajadores. Esto requiere, tomando prestadas las palabras de Lenin en su obra fundamental ¿Qué hacer?, saturando a la clase trabajadora con conciencia socialista.

Es con este objetivo y como parte de la lucha para forjar el partido revolucionario que la clase trabajadora necesita para emprender la lucha por el socialismo que el SEP marcará cincuenta años de lucha con una serie de reuniones, conferencias, artículos en el WSWS y entrevistas con líderes del partido. Estos revisarán la historia del partido desde el punto de vista de aclarar las preguntas clave que ha abordado al elaborar un programa y una perspectiva que articule los intereses revolucionarios objetivos de la clase trabajadora.

Esta campaña se realizará en conjunto con, y como parte de, la conmemoración por parte del CICI del 80 aniversario de la fundación de la Cuarta Internacional, bajo la dirección de Trotsky, en 1938.

• ¡Construid el SEP como el partido revolucionario de masas de la clase obrera, apoyando a los trabajadores rurales en la lucha contra todos los sectores de la burguesía de Sri Lanka y en la lucha por un gobierno obrero y campesino!

• ¡Llevad el programa de la revolución permanente a los trabajadores de la India, Pakistán, Bangladesh y de todo el sur de Asia!

• ¡Haced de la lucha por construir un movimiento socialista global contra el imperialismo y la guerra la vanguardia de la lucha contra la desigualdad social y la austeridad!

• ¡Apropiaos del programa revolucionario, los principios y la historia del trotskismo —el marxismo del siglo XXI— y construid el CICI como el Partido Mundial de la Revolución Socialista!

(Publicado originalmente en inglés el 16 de junio de 2018)