En medio de la guerra de Trump contra los inmigrantes y programas sociales

Los demócratas apoyan un presupuesto masivo de guerra y represión para el Pentágono

25 junio 2018

Los senadores demócratas se alinearon detrás de los republicanos esta semana para aprobar la expansión masiva del ejército estadounidense demandada por el presidente Donald Trump. Las acciones legislativas en torno a un presupuesto casi récord para el Pentágono se desarrollan en silencio, sin discusión pública y prácticamente ninguna cobertura en los medios.

Incluso mientras el Gobierno de Trump impone sus planes para eviscerar el gasto social, ganando un voto en la Cámara de Representantes el jueves para recortar $23 mil millones del programa de cupones para alimentos y avanzando en sus planes para integrar los departamentos de Trabajo y Educación en nombre de “recortar costos”, ambas cámaras del Congreso aprobaron un proyecto de ley para expandir el gasto militar al paso más rápido desde el pico de la guerra en Irak.

La denominada “Ley de Autorización de Defensa Nacional John S. McCain para el año fiscal 2019”, aprobada el lunes en el Senado con 85 votos a 10, después de ser aprobada en la Cámara de Representantes en mayo, dedica $716 mil millones para el Departamento de Defensa, un aumento de $82 mil millones.

Este aumento es más grande que el presupuesto total del Departamento de Educación, de aproximadamente $70 mil millones. También es más grande que el presupuesto anual militar de Rusia ($61 mil millones). El aumento en el presupuesto del Pentágono entre el 2017 y el 2019 de $165 mil millones es mayor al presupuesto total de defensa de China.

Cuando se incluye el financiamiento para las agencias de inteligencia estadounidenses, el Departamento de Seguridad Nacional, el gasto federal para las fuerzas policiales y las numerosas operaciones clandestinas, el presupuesto del “ejército total” estadounidense sobrepasa el billón de dólares, una cifra mayor al producto interno bruto de Indonesia, un país con una población de 216 millones de personas.

Solo una tercera parte del presupuesto anual del Pentágono, $265 mil millones podría acabar con el hambre mundial, según cifras del Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo. Otra tercera parte cubriría la educación primaria y el primer ciclo de secundaria para toda la población mundial.

En cambio, se derrochan estas enormes sumas en la construcción y despliegue de herramientas para asesinatos masivos.

El presupuesto incluye provisiones para el desfile militar sin precedentes y antidemocrático que ha pedido Trump, marchando a soldados estadounidenses sobre las calles del país. El proyecto de ley presupuestario autoriza que “cualquier tipo de vehículo motorizado, plataforma aérea, munición, unidad militar operacional o plataforma militar operacional” pueda transitar las calles de Washington a voluntad del presidente.

Al mismo tiempo, autoriza continuar la operación de la cárcel en la Bahía de Guantánamo, extendiendo las “prohibiciones a transferencias de detenidos a Estados Unidos”.

A pesar que estas son provisiones a las que los demócratas afirman oponerse, solo 7 de los 47 senadores demócratas votaron “no”, asegurando su aprobación por un margen enorme.

La única crítica substancial de los demócratas fue pedir que las medidas de guerra comercial contra la compañía tecnológica china ZTE fueran más agresivas y que se insertara una disposición que mantuviera vigentes las sanciones contra esta empresa que Trump ha buscado eliminar.

El presupuesto le concede al presidente Trump y al ejército fondos para todos los programas de su inflada lista de deseos.

* La Armada: Su presupuesto incluye la construcción de 10 nuevas embarcaciones en el 2019, incluyendo dos submarinos de ataque Virginia de clase nuclear y de $2,7 mil millones cada uno; tres buques de guerra Arleigh Burke nuevos de $1,8 mil millones cada uno y un protaaviones adicional de clase Gerald R. Ford de $12 mil millones.

* La Fuerza Aérea: Su presupuesto incluye $2,3 mil millones para el desarrollo del avión de caza B-21, “la próxima generación de bombarderos de ataque de largo alcance”, y miles de millones más para nuevos bombarderos B-52, B-1 y B-2.

* Fuerzas nucleares: Por mucho, el aspecto más radical del presupuesto es la masiva expansión del arsenal nuclear estadounidense. Levanta una “prohibición de 15 años en el desarrollo y la producción de ojivas nucleares de baja potencia” y la prohibición para “el desarrollo y la producción de una ojiva nuclear de baja potencia para misiles balísticos lanzados de submarinos”, además de misiles de crucero con capacidad para llevar municiones nucleares y ser disparados desde el aire. El presupuesto expande los “pits” para la producción de nuevas armas nucleares y prohíbe que el Pentágono “reduzca el número de misiles balísticos intercontinentales”.

No ha habido prácticamente ninguna supervisión o debate públicos sobre los enormes recursos sociales gastados en el ejército. Pero es aún menor el control y conocimiento públicos acerca del despliegue de fuerzas estadounidenses en todo el mundo. Un estudio publicado esta semana en Intercept indica que el ejército estadounidense ha llevado a cabo 550 bombardeos con drones en Libia, el doble de lo que se creía.

Según los datos del Pentágono analizados por Truthdig, el ejército estadounidense descargó una bomba cada 12 minutos durante el primer año del Gobierno de Trump, un ritmo cuatro veces más rápido que el de Obama y cinco veces mayor al de George W. Bush.

Lejos de las cámaras, EUA está participando en el sangriento asalto encabezado por Arabia Saudita contra la ciudad porteña yemení de Hoideida, en el mar rojo. Esta es una operación directamente dirigida contra el aprovisionamiento de comida y productos médicos para una población yemení que padece de hambre y una fuerte epidemia del cólera. La Organización de las Naciones Unidas está advirtiendo que la operación se podría cobrar un cuarto de millón de vidas más.

Los crímenes imperialistas de tal magnitud no pueden coexistir con formas democráticas de gobierno. Con esto en mente, el ejército ha asumido un papel protagonista en la política migratoria de “tolerancia cero” de Trump, la cual ha involucrado detenciones, encarcelamiento y tortura de inmigrantes a una escala masiva, incluyendo a niños, miles de los cuales han sido separados de sus familias. El viernes, la Armada desarrolló un plan para detener a 120.000 personas en bases militares, estableciendo el precedente para la detención masiva de civiles por parte del ejército.

Desde la disolución de la Unión Soviética, Estados Unidos ha llevado a cabo guerras perpetuamente por 27 años. Este periodo de guerras continuas ha estado acompañado del aumento más sostenido de la desigualdad social en la historia moderna de EUA y de una ofensiva intransigente y cada vez más profunda contra los derechos democráticos, incluidas las elecciones robadas en el año 2000, al programa de tortura de la CIA durante el Gobierno de Bush, el régimen de espionaje interno de Bush y Obama, y la campaña en marcha del Gobierno y las principales compañías tecnológicas para censurar el Internet.

Dada la proclamación reciente en la estrategia de defensa nacional del Pentágono de una nueva era de “conflictos entre las grandes potencias”, las guerras neocoloniales del último cuarto de siglo están convirtiéndose en pasos hacia una nueva guerra mundial que presenta el peligro de una aniquilación nuclear. El presupuesto del Pentágono busca prepararse para esto.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 23 de junio de 2018)

Andre Damon