Podemos se reúne con los nacionalistas catalanes en nombre de Madrid

por Alejandro López
28 junio 2018

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, se reunió el lunes con el presidente catalán, Quim Torra, en un intento de llegar a un acuerdo entre las autoridades regionales catalanas de Barcelona y el nuevo gobierno en minoría del Partido Socialista español (PSOE) en Madrid.

La reunión demostró que un objetivo clave de la llegada al poder del PSOE, en la que Podemos jugó un papel importante, fue tratar de darle una cara más “democrática” a la brutal represión policial del pasado octubre al referéndum sobre la independencia catalana. Iglesias actuó como emisario del primer ministro del PSOE, Pedro Sánchez.

Después de casi una década de intensificación del conflicto entre Madrid y Barcelona sobre cómo imponer la austeridad de la Unión Europea (UE), el conflicto violento estalló el año pasado en Cataluña. Madrid declaró ilegal el referéndum sobre la independencia. El gobierno derechista del Partido Popular (PP) intentó y fracasó en su intento de aplastar el referéndum, organizando una ofensiva policial masiva contra votantes pacíficos que dejó heridas a casi 1.000 personas. Con las declaraciones de apoyo del PSOE, el PP arrestó a los líderes nacionalistas catalanes e impuso un gobierno no electo.

Después de que las elecciones de enero realizadas bajo esta bota policial condujeran a la instalación de Torra, y después de que Podemos ayudara a instalar al PSOE en el poder, Iglesias ahora intenta suavizar los conflictos sobre la base de aceptar las políticas antidemocráticas de Madrid en Cataluña. Él dijo: “Mi voluntad es ayudar a asegurar que haya un clima de entendimiento entre el Gobierno español y las fuerzas políticas catalanas”.

Los detalles de la hora y media de debate en la sede del gobierno catalán surgieron después de la reunión durante la conferencia de prensa. Un tema clave discutido fue el encarcelamiento de políticos nacionalistas catalanes como el presidente de Omnium Cultural Jordi Cuixart, el exjefe de la Asamblea Nacional Catalana Jordi Sànchez, el exviceprimer ministro catalán Oriol Junqueras y otros ministros del gobierno regional catalán.

Iglesias le dijo a Torra que Sánchez está dispuesto a transferirlos a las cárceles catalanas. “Lo sé porque Sánchez me lo ha dicho”, aseguró, y agregó que esto “desestimará” las relaciones entre Cataluña y España.

La portavoz del Gobierno catalán Elsa Artadi respondió que “la posición del gobierno [catalán] no es negociar el traslado de los presos ni mejorar su situación, sino liberarlos”.

Sin embargo, Podemos no apoyó la liberación de los presos políticos. Iglesias solo propuso una transferencia que sería “un primer paso y una mejora de la situación actual”, es decir, que se pudrirían en la cárcel en Cataluña en lugar de en España.

Iglesias agregó que visitará a los líderes encarcelados, afirmando demagógicamente que Podemos apoya un referéndum sobre la autodeterminación en Cataluña. Iglesias procedió a minimizar el significado de los encarcelamientos. Afirmó que el conflicto entre los gobiernos catalán y español sobre la autodeterminación “no debería de ninguna manera impedir el diálogo y explorar medios democráticos para gestionar el conflicto en Cataluña”.

También estuvo presente en la reunión el líder del partido Catalunya en Comú, respaldado por Podemos, Xavier Domènech. A principios de este mes, Domènech se ofreció a apoyar al gobierno regional catalán mientras este aprobaba un presupuesto de austeridad. El gobierno catalán ya ha dicho que reduciría el déficit establecido en el 0,4 por ciento del PIB para 2018, en el 0,1 por ciento para 2019, y en cero para 2020, para cumplir con los compromisos de Madrid con la UE. Esto significará alrededor de 688 millones de euros en recortes sociales o aumentos de impuestos en la región este año.

Durante el encuentro, los nacionalistas catalanes aclamaron a Iglesias. Artadi dijo, “el papel de Podemos en la política española es importante”, ya que “gran parte de su fortaleza del gobierno español proviene de Podemos”. Añadió que aunque no están en el gobierno, “no debemos subestimar la importancia que este partido pueda tener para el futuro”, llamando a Podemos un partido que “reconoce la situación” en Cataluña.

Iglesias también prometió desarrollar los lazos de Torra con Sánchez: “He encontrado al presidente regional con una disposición absoluta para el diálogo, por lo que se lo transmitiré al presidente del Gobierno”.

Iglesias dijo que ambos compartían “valores republicanos”, aunque Torra es famoso por su virulencia antiobrera y antiespañola cuando trabajaba como periodista, cuando elogió a Miquel y Josep Badia como los “mejores ejemplos” del nacionalismo catalán. Ambos fundaron escuadrones paramilitares fascistas en la región durante la década de 1930 para aterrorizar a la clase obrera y derribar a los líderes anarquistas.

Iglesias está trabajando para preparar las conversaciones entre Torra y Sánchez programadas para julio, en representación de Sánchez y la capital financiera española. Podemos y el PSOE hablan en favor de las facciones de la clase dominante, en España y en el mundo, que temen que en medio de una creciente actividad huelguística de los trabajadores en España, la ira sobre la crisis catalana pueda resultar políticamente explosiva y necesite un manejo más cuidadoso.

En esto, hablan por secciones poderosas de la clase dominante. El presidente del Banco Santander, uno de los bancos más grandes de España, pidió recientemente “reconstruir puentes” entre Barcelona y Madrid, los cuales, dijo, deben “trabajar juntos”. Dijo que España debería “hacer que todos los catalanes se vuelvan a sentir atraídos por España”.

El lobby empresarial antisecesión de Barcelona, el Círculo de Economía, también emitió un comunicado pidiendo el fin de la “peor crisis de España desde que se aprobara la Constitución de 1978”. En línea con las demandas tradicionales nacionalistas catalanas, pidió “mayores poderes para legislar, gestionar, recolectar e inspeccionar” los ingresos tributarios de los gobiernos regionales, que compartirían sus “bases impositivas” con Madrid.

La alineación de Iglesias con los bancos y los lobbies empresariales expone el papel de Podemos. En el punto más álgido de la crisis, en octubre pasado, trató de calmar la oposición profundamente arraigada entre los trabajadores y los jóvenes a las medidas de Estado policial, emitiendo llamamientos fallidos a Madrid y Barcelona para negociar con los separatistas catalanes mientras el PP intensificaba la represión.

En ese momento, el PSOE respaldaba al PP. En una carta a los miembros del PSOE justo después de la represión, Pedro Sánchez defendió la represión del PP como “una respuesta comparable a la de cualquier país” y “la respuesta inevitable a un intento sin precedentes de romper la integridad del Estado”.

Ahora, Podemos defiende un acuerdo entre los nacionalistas catalanes y el PSOE que sería un acuerdo reaccionario hecho a expensas de los trabajadores.

Los partidos nacionalistas catalanes, el Partido Demócrata Catalán de Torra (PdeCat) y la Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), ya han señalado que están abiertos a tal acuerdo. Aceptaron la legitimidad de las elecciones de este año realizadas a punta de pistola por el régimen no electo de Madrid en Cataluña. Están buscando un acuerdo, que tal vez podría pasar como una victoria basada en la mejora de las condiciones de los presos políticos, pero basado en el militarismo y la austeridad intensificada.

El gobierno de Sánchez, con apenas un mes de existencia, ha señalado que mantendrá el presupuesto anterior del gobierno del PP, que impone recortes profundos al gasto social y aumentos masivos en el gasto militar. Un nuevo presupuesto de austeridad está en preparación para finales de este año.

El domingo, en una entrevista al diario El País, Sánchez dijo: “Los días en que el gobierno español empeoró los problemas con Cataluña han terminado. Tenemos que dar un paso a la vez y reconstruir la confianza y la lealtad que se rompieron durante estos años de conflicto entre los gobiernos de Cataluña y España. Ese es el mensaje que voy a entregar a Torra cuando me reúna con él el 9 de julio. Hay muchas cosas que se pueden hacer”.

La política que Sánchez está elaborando sería una política de derecha y militarista, sellada sobre la base de la represión del Estado policial, y en la que Podemos está plenamente implicado.

(Publicado originalmente en inglés el 27 de junio de 2018)