¿Prepara otra masacre en Fallujah el ejército de los Estados Unidos?

9 July 2004

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La versión original en inglés de este artículo apareció en nuestro sitio el 29 de junio del presente.

Hay indicios de que las fuerzas armadas de Estados Unidos preparan otra masacre en Fallujah, donde más de 1.000 iraquíes perdieron la vida durante el cerco al que los estadounidenses sometieron a la ciudad en abril. El número de soldados de EE UU en la cercana provincia de al-Anbar va en aumento y existe una campaña en los medios internacionales y estadounidenses que pintan a Fallujah como cuartel demoníaco de Abu Musaab al-Zarqawi, extremista islamita jordano en cuyo nombre se han llevado a cabo en Irak una serie de provocadoras matanzas, incluidas las bombas que estallaron en el país la semana pasada y los asesinatos de Nick Berg y del ciudadano de Corea, Kim Sun-il.

El Cuerpo de los Marinos de Guerra está proporcionando nuevas tropas que constituirían la vanguardia para una invasión que podría producirse en cuestión de semanas. Unos 2.200 marines, incluido el Tercer Batallón del Primer Regimiento de Marinos, están siendo transportados con urgencias desde California hacia las cercanías de Fallujah para reforzar a las unidades implicadas en los fuertes combates de abril. Apartándose del procedimiento habitual, las tropas de refuerzo no llegan a Kuwait para aclimatarse al extremo calor del verano iraquí sino que están siendo desplegadas inmediatamente. A comienzos de agosto habrán sido transportados un total de 5.000 nuevos marines.

Desde el 19 de junio se han realizado tres ataques aéreos sobre las casas de Fallujah, creando enormes tensiones en la ciudad. El portavoz de EE UU ha asegurado que los edificios bombardeados son “refugios” de Tawhid wa al-Jihad—la organización que supuestamente encabeza Zarqawi. Miembros de la Brigada Fallujah, milicia local pagada y armada por EE UU, así como personalidades de esa ciudad, han rechazado categóricamente la acusación del ejército estadounidense de que Zarqawi y su nebulosa organización estén presentes en Fallujah. Al Jazeerah, la cadena de TV, ha realizado entrevistas a pobladores que atestiguan que los muertos por los ataques aéreos norteamericanos son civiles.

El pasado jueves, tanques y marinos avanzaron sobre el suburbio de al-Askeri, al este de la ciudad, provocando una batalla con los combatientes de la resistencia que defienden a Fallujah frente a las fuerzas de ocupación. Como muestra de la intensidad de los combates, aviones de la Fuerza Aérea y de la Marina acudieron a 10 llamadas realizadas por los mandos de los marinos para arrojar bombas de más de 200 kilos guiadas por láser, supuestamente sobre las posiciones insurgentes.

El verdadero motivo de la venganza de EE UU contra Fallujah no es que la ciudad sea un refugio para los terroristas, sino que se trata de un foco de la oposición nacional popular iraquí a la presencia de tropas de EE UU y otros países en Irak. Con una población de casi 300.000 habitantes, con predominio de musulmanes sunníes, ha sido un centro de la lucha armada frente a la ocupación desde que Irak fue invadido. Los bien organizados grupos de la resistencia han contenido varios intentos de “pacificar” la ciudad realizados por el ejército de EE UU. Desde el 5 al 9 de abril los defensores de Fallujah aguantaron mortíferos asaltos de los marines, que se sucedieron tras ser asesinados en la ciudad cuatro mercenarios norteamericanos el pasado 30 de marzo.

A finales de abril el gobierno de Bush, sacudido por el levantamiento chiíta en el sur de Irak, aprobó un acuerdo de retirada de las tropas estadounidenses de Fallujah dejando el control a la Brigada Fallujah, una milicia formada por antiguos oficiales del ejército de Irak reclutada entre los insurgentes que habían combatido a las fuerzas de EE UU. El acuerdo representó la temporal aceptación de que Fallujah podía ser controlada por la resistencia y fue un devastador revés para la autoridad política y militar del ocupante.

En las semanas posteriores han aparecido varias críticas al gobierno de Bush por el acuerdo, y ciertos órganos de prensa y sectores altos del aparato político estadounidense han abogado por aplastar a Fallujah una vez por todas. La situación en la ciudad fue objeto de intensos debates durante la visita a Irak del secretario de Defensa, Paul Wolfowitz, realizada a comienzos de mes. Un funcionario norteamericano en Irak contó la semana pasada al New York Times que los militares estaban considerando con fuerza “la opción cinética”—un fuerte ataque—para imponer el control estadounidense.

“Mantener tranquila la ciudad no es suficiente”, apostilló el oficial. Hay buenas razones para pensar que el gobierno de Bush y los planificadores militares han tomado la decisión de posponer el ataque principal hasta que se haya realizado el traspaso de la soberanía sobre Irak al gobierno interino instalado por EE UU. Se quiere dar la imagen de que el baño de sangre cometido contra el pueblo de Fallujah tiene lugar a petición del gobierno soberano de Irak, y no siguiendo órdenes de la Casa Blanca.

El ministro de defensa de Irak, Hazim al-Shalaan, hizo declaraciones la semana pasada que indican que el nuevo régimen está preparado para autorizar el asalto de las tropas de EE UU, desplegadas en su nombre. Shalaan reiteró que el gobierno provisional se propone usar sus poderes para declarar la ley marcial en diversas zonas del país, con la justificación de que es necesaria para eliminar terroristas “extranjeros”. El viernes afirmó que se ha diseñado “un plan urgente” para implantar la seguridad en Bagdad y en varias provincias. Fallujah y al-Anbar surgen como los objetivos más probables.

En un vídeo emitido el viernes, los combatientes de la resistencia en Fallujah acusaron a EE UU y al gobierno provisional de utilizar falsas afirmaciones sobre la presencia de Zarqawi en la ciudad como excusa para atacar. El manifiesto proseguía: “sabemos que estos rumores sobre Zarqawi y los combatientes son una maniobra de las fuerzas invasoras estadounidenses para golpear al Islam y a los musulmanes en la ciudad de las mezquitas, la tenaz Fallujah”.

Quienquiera que se esconda tras la “red Zarqawi”, actúa, y es visto en Irak, como agente provocador al servicio de la ocupación norteamericana. Los indiscriminados atentados con bomba y el asesinato de civiles sólo sirve para confundir y alienar a las decenas de millones de personas en todo el mundo que simpatizan con la resistencia iraquí a la apropiación de su país por los Estados Unidos. El asesinato de Kim Sun-il y los atentados con bomba de la pasada semana en Irak, reivindicados por Zarqawi, que asesinaron a decenas de civiles iraquíes, han sido condenados por los líderes de los sectores sunní y chií de la resistencia iraquí. Los medios de información norteamericanos, sin embargo, funcionan como mera agencia propagandística del Pentágono. Las principales cadenas de prensa y de televisión, actuando como si hubieran ensayado todo de antemano, están vertiendo la acusación de que Fallujah es un semillero para la red Zarqawi y sus actividades terroristas, censurando los testimonios en sentido contrario lanzados por los iraquíes y los media árabes.

En uno de los ejemplos más desvergonzados, los medios de comunicación han lanzado a los cuatro vientos la información no contrastada, emitida por los militares de EE UU, de que el tercer ataque aéreo lanzado sobre Fallujah, en una casa de al-Askeri, mató a 15 o 25 miembros de la organización de Zarqawi. Según los corresponsales de Al Jazeerah que informan desde el lugar de los hechos, la bomba guiada golpeó una casa deshabitada hiriendo a cuatro personas de una vivienda vecina.

El alcalde de al-Askeri mostró al día siguiente a un corresponsal de Associated Press la casa destruida por la bomba, y declaró que su propietario, Youssef Kanash, se había mudado con su familia debido a las previsiones de importantes combates en el este de Fallujah. La única evidencia de bajas fue un conejo muerto sobre el césped. “Si este animal es un miembro del grupo de al-Zarqawi, entonces felicito a los americanos por su victoria”, declaró el alcalde a AP.

De acuerdo a un corresponsal iraquí del Telegraph, periódico británico, la ciudad está preparándose para un ataque. Miembros de la Brigada Fallujah, armada por EE UU, y de la policía iraquí fueron vistos al lado de grupos de la resistencia, coordinando la preparación de posiciones defensivas en los suburbios del este.