Detrás de la guerra contra E.I.

6 octubre 2014

El viernes 3 de octubre, los gobiernos de Australia y Canadá se unieron formalmente a la nueva guerra deWashington en el Medio Oriente, supuestamente con el fin de aplastar el Estado Islámico de Irak y Siria (E.I.).

El primer ministro australiano, Tony Abbott, dijo que su gobierno dio órdenes a los aviones de combate de su país a participar en los ataques contra Irak y ya está desplegando fuerzas especiales sobre el terreno en lo que dijo ser "una misión esencialmente humanitaria." El primer ministro de Canadá, Stephen Harper, también anunció el envío de aviones de combate, declarando que E.I. amenaza a los canadienses y que "a menos que se la controle crecerá esta amenaza terrorista."

Estados Unidos. Francia y Gran Bretaña ya lanzan ataques aéreos y otras operaciones militares en Irak y Siria. Alemania ha enviado armas y paracaidistas a la región kurda de Irak. Los Países Bajos han enviado aviones F-16 a participar en los bombardeos, mientras que una manga de otros gobiernos europeos están enviando armas y equipo en la región.

Esta extraordinaria pandilla de mayores y menores potencias occidentales, explota las acciones de E.I. para justificar la intervención militar. Renace así la versión del siglo XXI de rebatiñas imperialistas (similar a las que estuvieron detrás de las Primera y Segunda guerras mundiales).

¿Por qué llueven bombas sobre Irak Canadá, Australia, los Países Bajos y otros? Bien saben ellos que ese es el precio que Estados Unidos exige para incluirlos en la repartija del petróleo del Medio Oriente.

Estados Unidos hizo lo mismo en la primera gran intervención imperialista de en la región, la Guerra del Golfo Pérsico (1990), toda una serie de países que nunca habían sido atacados por Irak sellaron su apruebo al asalto estadounidense. Para conseguir una tajada del botín, igual que ahora.

El Comité Internacional de la Cuarta Internacional publicó en 1991, su evaluación de la importancia de esta experiencia:

"En su determinación de destruir y saquear Iraq, los imperialistas muestran una chocante unidad. Las Naciones Unidas, antro de mala muerte de libertinaje imperialista, más que nada se asemeja a un burdel militar, con decenas de diplomáticos burgueses haciendo cola fuera de las puertas del Consejo de Seguridad para entrar en la acción … Detrás de la amplia participación en esta coalición está la aceptación tácita de todas las potencias imperialistas que la guerra contra Irak será para justificar la actualización del modelo colonial ".

En todos los países, el impulso a la acción militar en Irak y Siria va mano con mano con la desenfrenada propaganda de guerra de los gobiernos y de los medios de comunicación oficiales, que se aprovechan de la falta de información y de la confusión para encarrilar al pueblo en la vía de la guerra. Un editorial publicado por el New York Times el viernes titulado "El Horror Esencial de E.I." es un ejemplo descarado de esa táctica.

"Los informes de crueldad del Estado Islámico horrorizan la mente", así comienza el editorial. Citando informes de decapitaciones, torturas, violaciones y masacres, el Times declara que E.I. "está solo en su salvajismo deliberado sistemático y público." El editorial concluye que E.I. "debe ser degradado y destruido, usando las palabras del presidente Obama."

¿Quién les da el derecho de lanzar acusaciones de "crueldad" y "barbarie?" La misma junta editora le dio total apoyo a Bush durante la invasión de Irak, invasión que resultó en la muerte de miles de iraquíes; su catastrófica destrucción social que da origen a la actual crisis en la región. Esta guerra de agresión sigue siendo el delito mayor del siglo XXI.

Dejando de lado las enormes matanzas del imperialismo norteamericano, cuando se trata de la "crueldad" y "barbarie" (en comparación con los regímenes títeres y fuerzas mercenarios de Estados Unidos) los milicianos de E.I. son unos principiantes. Con el apoyo de Estados Unidos, juntas militares en Chile y Argentina mataron a decenas de miles de personas en campos de detención y centros de tortura. Arrojaron a trabajadores y jóvenes de helicópteros a morir en el mar, y la CIA establecíó una dictadura en Indonesia sobre medio millón de cadáveres.

Los Contras nicaragüenses, organizados y financiados por el gobierno de Estados Unidos, mataron a decenas de miles de personas y cometieron los mismos crimenes que el Times atribuye al E.I.: masacres de civiles, violaciones, ejecuciones de niños mientras que el presidente de los Estados Unidos los llamaba "luchadores por la libertad".

En lo que va del año, el régimen militar de Egipto, con el apoyo de Obama, ha masacrado a miles mientras encarcelaba y torturaba a decenas de miles más, y el más íntimo aliado de Washington en la región (Israel) llevó a cabo una guerra salvaje contra la población indefensa de Gaza, matando a casi 2.200 palestinos e hiriendo a más de once mil.

La exigencia del Times de una cruzada militar contra "salvajismo", "fanáticismo" e "inmenza maldad" es semejante al lenguaje de la prensa sensacionalista de hace más de un siglo, cuando Estados Unidos (en ese entonces una reciente potencia mundial) se unió con sus compinches imperialistas contra el levantamiento antioccidental de los boxers chinos (1898-1900) (Levantamiento Yihétuán).

Los boxerss, sociedad secreta protonacionalista, se convirtieron en un movimiento de masas amamantado por el resentimiento popular a la subyugación de China y a su humillación por las potencias occidentales, que habían dividido el país en "esferas de influencia". Los boxers decapitaron misioneros extranjeros y masacraron cristianos conversos en una ola de violencia dirigida contra los extranjeros que dominaban la vida política y económica china.

Las potencias imperialistas reaccionaron como si fueran una sola. Británicos, alemanes, rusos, estadounidenses, italianos, franceses, austro-húngaros y japoneses se unieron en una fuerza expedicionaria común de casi 50.000 soldados para ahogar la rebelión en sangre y aumentar su control sobre los mercados y los recursos de China.

En El imperialismo, fase superior del capitalismo, el líder revolucionario ruso Vladimir Lenin criticó al socialdemócrata alemán Karl Kautsky por referirse a la supresión del levantamiento de los boxers como ejemplo de un nuevo "ultra-imperialismo" en la que el capital financiero unido internacionalmente podría superar rivalidades nacionales. Estas alianzas, Lenin escribió, no son más que una 'tregua' en sus rivalidades. Las alianzas pacíficas preparan el terreno para nuevas guerras.

El análisis de Lenin fue justificada por los acontecimientos que siguieron a la expedición contra los bóxers. En menos de cuatro años, dos de los aliados (Japón y Rusia) lucharían una sangrienta guerra por el control de Manchuria y Corea. Y 10 años después de eso, todos ellos estarían envueltos en la Primera Guerra Mundial y la masacre de decenas de millones.

En la crónica del imperialismo la actual cruzada unido contra E.I. es comparable a la supresión del levantamiento de los bóxers chinos hace 114 años.

En nombre de la lucha contra el "terrorismo" y la defensa de la "civilización" contra la "barbarie", todas las potencias imperialistas nuevamente hacen guerra y, como es el caso de Alemania, se rearman y militarizan vertiginosamente para recuperar el tiempo perdido. El motor de la guerra es el capitalismo mundial y su contradicción fundamental: por un lado el desarrollo de una economía globalmente integrada y por el otro la división del planeta entre estados nacionales antagónicos.

La mortifera intervención se acelera en Irak y Siria y el regreso al armamentismo por todas las grandes potencias se convierte inevitablemente en la antesala de una conflagración imperialista mundial a menos que intervenga el proletariado con de un programa socialista e internacionalista para poner acabar con el sistema capitalista, que es la fuente de la guerra.

Instamos a nuestros lectores a leer la declaración CICI "El socialismo y la lucha contra la guerra imperialista" y tomar la decisión de unirse a este partido y asumir la lucha por el socialismo.

Bill Van Auken