Partidos de la pseudo-izquierda sufren una abrumadora derrota en elecciones municipales en Perú

por Armando Cruz
17 octubre 2014

Luis Castañeda, ex alcalde de Lima en dos períodos, barrió en Lima en las elecciones municipales celebradas el 5 de octubre en el Perú, en el cual se eligieron alcaldes de ciudades y distritos y presidentes regionales. En una contienda de 13 candidatos a la alcaldía de Lima, Castañeda obtuvo un inaudito y abrumador 50%, y su partido Solidaridad Nacional (SN) ganó la alcaldía de varios distritos en la capital y una buena cifra de regidores en el municipio de Lima. Afuera de Lima, SN no consiguió ningún triunfo de importancia.

Castañeda logró estas cifras a pesar de que durante la campaña surgieron nuevas revelaciones sobre el llamado caso "Comunicore" de lavado de dinero y malversación de fondos, en el cual es un principal involucrado. La mayoría de sus votantes provinieron de los distritos más pobres de Lima, las favelas conocidas como "pueblos jóvenes", en dónde durante su último período realizó una serie de obras clientelistas como escaleras en cerros, parques y hospitales. Por ello se ganó el mote del alcalde que "roba pero hace obra".

La mayoría de analistas políticos han determinado que la gran perdedora de estas contiendas fueron los partidos de "izquierda" cuya figura más visible es ante todo la saliente alcaldesa de Lima, Susana Villarán, quién obtuvo un 10% de votación. Cabe señalar que el puesto de alcalde de Lima es considerado el segundo puesto más poderoso en el país.

Villarán, una relativa figura nueva y una representante del radicalismo de clase media de los años sesenta, fue catapultada a la alcaldía de Lima en el 2010 en una distorsionada muestra de rechazo a los partidos tradicionales. Durante los últimos cuatro años, Villarán desechó su imagen reformista y promovió los enormes intereses empresariales de la ciudad, incluyendo los de la gigantescas multinacionales brasileñas Odebrecht y OAS, quiénes enviaron apoyo y personal del Partido de los Trabajadores brasileño (PT) para trabajar como "consultores" de Villarán.

Los resultados de los llamados "partidos nacionales" (APRA, Partido Popular Cristiano, Acción Popular y los fujimoristas de Fuerza Popular), tampoco fueron mejores. La prensa habla de un colapso en general en el apoyo de los partidos establecidos y el surgimiento -o solidificación- de los llamados "movimientos regionales" a lo largo del país. Se tratan de improvisados movimientos sin perspectiva a largo plazo o principios que intentan afirmar el regionalismo y se encuentran centrados, no en pocos casos, alrededor de un caudillo o de una propuesta específica de la región.

En varias provincias los analistas señalaron el aumento del poder de los llamados "poderes alternos". Carteles mafiosos de negocios ilegales - narcotráfico, minería ilegal, tala ilegal, entre otros- que prosperan en sus respectivas zonas usarían como títeres a candidatos para que sus negocios prosperen bajo su mandato. Después de las elecciones se registraron 129 enfrentamientos violentos a lo largo del país entre turbas de partidarios de éste u otro partido o candidato por alegaciones de corrupción o fraude electoral en los cuales 3 personas ya han muerto. No se puede descartar de que este aumento de violencia esté ligado al surgimiento de la influencia política de estas organizaciones.

Cabe señalar también que antes de que se lanzaran las elecciones, docenas de candidatos habían sido señalados de tener incidentes criminales que van desde corrupción hasta terrorismo, e incluso violación sexual. Un caso importante es el de Gregorio Santos, reelecto presidente regional de Cajamarca, quién fue el principal promotor de las movilizaciones contra el proyecto minero peruano-estadounidense Conga por su amenaza ambiental. Santos desde hace meses se encuentra en la cárcel mientras espera juicio por indicios de corrupción en su gestión. A pesar de que él mismo ha admitido de estos indicios, su victoria fue aplaudida por la pseudo-izquierda como un "triunfo" en Cajamarca como parte de la lucha contra el daño ambiental.

Ninguno de los principales candidatos hizo alguna propuesta seria para mejorar o erradicar los problemas urgentes de la sociedad peruana, algo notable dada la enorme cantidad gastada en propaganda de todo tipo a nivel nacional. La permanente pobreza en masa; la falta de servicios básicos para millones de personas; la perpetuación y continua destrucción de los derechos de los trabajadores; la corrupción; la puesta en peligro del medio ambiente; y la posible privatización del agua y la salud pública dieron paso para que la inseguridad y la lucha contra el crimen sean presentadas como los principales problemas de la nación por parte de los candidatos.

Esto está en línea con la semi-histérica presentación de los medios del Perú como una nación acosada por altos índices de criminalidad y violencia, para que de esta manera los verdaderos problemas urgentes de la sociedad -la pobreza y la desigualdad- sean eliminadas de la vida política y se apliquen medidas de seguridad interna. Los índices de delincuencia y crimen en el Perú están, en realidad, muy por debajo de las de otras naciones de la región como Venezuela o Colombia.

Durante los últimos años, la tasa de crecimiento de Perú ha sido uno de los más altos de la región. No obstante, esto no se ha traducido en mejoras sustanciales de las condiciones de vida en la mayoría de la población.

El salario mínimo de S/. 750 o 283 dls. es uno de los más bajos de la región. 8 de cada 10 trabajadores no tienen beneficios, ni vacaciones, ni compensación por despido y son parte de lo que se conoce como la "economía informal" de las pequeñas y micro empresas. Desde 1991 los ingresos de los trabajadores se han reducido a la mitad del PBI (http://goo.gl/8Nf9DS).

En Lima, los millones de habitantes de los mencionados pueblos jóvenes que viven en la periferia de Lima en casas de madera y estera que se levantan sobre terrenos desérticos son obligados a comprar agua potable a precios mucho más elevados que los de zonas urbanas. El gobierno de Humala ha propuesto parcialmente privatizar el agua, lo cual llevaría a que sea aún más cara para ellos.

Villarán y el resto de candidatos son cómplices de que se prolonguen estas condiciones y desean volver a gobernar para continuarlas.

Si bien el populista de derecha Castañeda pudo llenar el vacío dejado por el colapso en el apoyo a Villarán -quién fallidamente intentó presentarse como la candidata de la "honestidad" en contraste con el corrupto Castañeda- las verdaderas causas de la ausencia del debacle de la izquierda peruana se encuentran en una explicación más allá de la figura de Villarán.

La perspectiva del Comité Internacional de la Cuarta Internacional sobre la globalización establece que en una época del dominio de la economía internacional sobre las economías nacionales reduce a cero los programas de reformas nacionales que fueron una vez la principal razón de ser de los sindicatos y partidos de pseudo izquierda en todo el mundo.

Villarán y el llamado Frente Amplio de Izquierda -que agrupa en el Perú la constelación de los partidos de "izquierda"- son sólo capaces de hacer vagos llamados de reforma sin plantear ninguna lucha o movilización por alcanzarlos mientras que al mismo tiempo se alinean y sirven a poderosos intereses empresariales para sostener y prolongar el capitalismo.