Agencias US marcan 2014 año más cálido jamás registrado en la Tierra

por Bryan Dyne
9 febrero 2015

Dos agencias gubernamentales estadounidenses, la agencia espacial NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA), han emitido informes anunciando que el promedio combinado de las temperaturas globales tomadas durante 2014 en las superficies terrestre y oceánica, fue 0,69 grados Celsius (1,24 grados Farenheit) por encima de los 12,2 C. (54 F.) de temperatura promedio del siglo XX, la temperatura más alta desde que comenzó a registrarse en 1880. Ambos informes concuerdan con el emitido a comienzos de mes por la agencia meteorológica de Japón, que también sitúa 2014 como el año más cálido jamás registrado.

Global de las variaciones respecto a la temperatura promedio en el siglo XX, registradas durante 2014 (predomina el amarillo y naranja respecto a los tonos azules, lo que significa que son mayoritarias las zonas de la tierra cuya temperatura está por encima de la media del siglo, n.t.) Fuente: NASA Goddard Space Flight Center

Es de señalar que estas temperaturas, que baten los anteriores récord de 2005 y 2010 superándolas en 0,04 C., se han registrado en un año que no ha experimentado el fenómeno meteorológico El Niño. Este patrón climático, ausente durante los últimos 32 meses, es caracterizado por la irrupción de una corriente cálida persistente en la zona ecuatorial del Océano Pacífico que tiende a elevar las temperaturas globales. Es probable que cuando El Niño se presente de nuevo, las temperaturas globales se eleven aun mas (El Niño-Oscilación meridional [El Niño-Southern Oscillation, ENS], ha estado presente en años de temperaturas récord, como 2005 y 2010, n.t.).

2014 es también el año consecutivo número 38 en el que las temperaturas medias anuales han estado por encima del promedio. Durante el periodo de 135 años del que existen registros de temperatura, nueve de los diez años más cálidos han ocurrido desde el 2000 (la excepción es 1998, el cuarto año más caliente). Además, el mes de diciembre de 2014 las temperaturas promedio combinadas en todo el mundo fueron las más altas en este periodo de 135 años, con 0,77 C. (1,39 F.) por encima de la media del siglo XX (12,2 C. (54 F.) para ese mes, n.t.)

Las temperaturas globales en la superficie de los océanos alcanzaron también niveles récord. Durante los meses de mayo a noviembre las temperaturas promedio oceánicas en todo el mundo marcaron continuadamente registros récord, finalizando la tendencia en diciembre. Aun así, el año finalizó 0,55 grados Celsius por encima de la temperatura promedio del siglo XX.

Los datos de temperatura terrestre y marítima utilizados por los estudios de NASA y NOAA fueron registrados a partir de mediciones procedentes de más de 6.000 estaciones meteorológicas, de barcos y boyas así como de estaciones de investigación en la Antártida. Una flota de satélites de observaciones atmosféricas proporcionaron datos adicionales.

Estos resultados confirman nuevamente la tendencia que ha sido observada en los últimos 35 años por los científicos del clima: la Tierra está experimentando un calentamiento de largo recorrido. Desde 1880, el promedio de las temperaturas superficiales de la Tierra ha aumentado 0,8 grados Celsius, y la mayor parte de ese calentamiento ha tenido lugar durante las tres últimas décadas. El peso de la evidencia científica apunta como causa al incremento del dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero resultado de la actividad humana.

Los efectos regionales tuvieron mayor amplitud, particularmente en diciembre. Durante ese mes Austria estuvo 2,4 C. por encima del promedio del periodo 1981-2010, y entre los 15 más cálidos del país en los últimos 247 años. Noruega estuvo 1,5 C. por encima del promedio entre 1961-1990. Todas las regiones de Australia tuvieron una temperatura primaveral (septiembre-noviembre) por encima del promedio, y un comienzo de verano (fines de diciembre) por encima de la media mensual en el periodo 1961-1990. Estados Unidos atravesó (con una excepción) el diciembre más cálido del periodo 1981-2010, superando la temperatura media en 2,2 C.

Cambios en la temperatura media superficial desde 1890. Se reflejan las anomalías (desviaciones) tomando como linea base la temperatura promedio del periodo 1981- 2010. Fuente: Agencia Japonesa de Meteorología.

Las temperaturas más elevadas originan un aumento de los fenómenos meteorológicos extremos. Como se indica en la Declaración Anual Sobre el Estado del Clima de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en 2013 se han producido registros record de calor y oleadas de incendios en Australia, el noroeste de Brasil ha sufrido la peor sequía en 50 años, y la sequía extrema que afectó a California fue la más intensa registrada en ese estado. El verano australiano 2012-2013, el más cálido desde que comenzaron los registros nacionales en 1910, ha recibido especial atención en el informe.

El informe de la OMM analiza también la capacidad de los científicos del clima para separar las fluctuaciones meteorológicas y climáticas naturales de las inducidas por la actividad humana. Se utilizaron nueve modelos climáticos diferentes para examinar la posibilidad de que la confluencia aleatoria de factores naturales, como cambios en las corrientes oceánicas superficiales, absorción del polvo procedente de las erupciones volcánicas, o cambios en la radiación solar, pudiera explicar por sí misma este calentamiento global. Cuando fueron incluidas las influencias humanas en las simulaciones de los modelos, la probabilidad de eventos extremos aumentó cinco veces.

Otro peligro se refiere a la vida marina mundial. Un artículo publicado en la revista Science en fechas próximas a las informaciones de NASA/NOAA señala que la vida marina puede estar al borde de una gran extinción como consecuencia de la actividad humana. A medida que el dióxido de carbono es bombeado constantemente a la atmósfera, los océanos actúan como un reservorio absorbiendo una gran parte de ese gas. Los océanos actúan de la misma manera al absorber la mayoría del calor generado por los niveles crecientes de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Esta captura causa estrés en muchas criaturas oceánicas, particularmente el plancton y los corales. Ambos son muy sensibles al calor y a la acidificación; grandes cambios en ambos parámetros amenazan con una muerte masiva. Y mientras los niveles de temperatura y acidez se mantienen por debajo sin causarla, los datos apuntan a que los niveles actuales de emisiones de CO2 pueden no estar lejos de ese límite que podría desencadenar una catástrofe global. El plancton y el coral intervienen en la base de la cadena alimentaria de prácticamente todos los animales del planeta, por lo que la pérdida masiva de esas formas de vida podría desencadenar un colapso ecológico mundial (N.T. En las últimas cuatro décadas las poblaciones de vertebrados marinos han reducido su abundancia en un 22% de promedio; el declive agregado de los peces marinos ha sido del 38% y el de ciertas ballenas ha alcanzado el 90%. Se cosecha cuarenta veces más biomasa de animales salvajes marinos que de procedencia terrestre. Marine defaunation: Animal loss in the global ocean. McCauley D.J. et al. Science, 2015).

Pese a la gran cantidad de evidencias que señalan la emergencia de la acción a escala mundial para prevenir un desastre medioambiental, las cumbres convocadas por los gobiernos y las organizaciones internacionales para hacer frente a estos problemas no han resuelto nada. Y no se trata de un accidente: el cambio climático es una amenaza esencialmente global que no puede ser resuelta cuando el mundo está dividido en estados nación capitalistas que rivalizan entre sí. En lugar de trabajar conjuntamente, los poderes mayoritarios utilizan la crisis medioambiental como otro campo de batalla en el que buscar dominio sobre sus rivales.

La única solución responsable a la crisis medioambiental es poner la gestión de los recursos de la Tierra en las manos de la clase obrera internacional. El problema no es el crecimiento de las fuerzas productivas en sí mismas, sino el efecto estrangulador de la propiedad privada y el afán de lucro. Ninguna de las soluciones científicas al cambio climático puede ser implementada hasta que la búsqueda capitalista del beneficio privado sea abolida y la sociedad humana se organice sobre la base de satisfacer las necesidades sociales. Esta es una batalla política, el combate por el socialismo.