Las cochinas milicias de Estados Unidos en Irak

19 marzo 2015

En agosto del 2014, el gobierno de Estados Unidos y los medios de difusión reprocharon con fingida indignación moral la brutal decapitación del periodista estadounidense James Foley por agentes del Estado Islámico de Irak y Siria (EI). En verdad, la decapitación sirvió de pretexto para mejor justificar expandir la guerra lanzada en Irak una semana antes contra las milicias de Estado Islámico, guerra que se extendió poco después a Siria. El presidente Barack Obama denunció en ese entonces la ejecución de Foley como "un acto de violencia que choca la conciencia del mundo."

Ahora el mundo se entera que aun mientras abominaban a Estado Islámico, Obama y otros funcionarios ocultaban, con la participación de los medios de difusión, pruebas fotográficas y de video de crímenes similares a gran escala que cometían las fuerzas que Estados Unidos sostiene en Irak.

ABC News informó hace una semana que unidades militares iraquíes y las milicias chías, entrenadas y armadas por Estados Unidos, están bajo investigación del gobierno iraquí por posibles crímenes de guerra, incluyendo la tortura y las ejecuciones de prisioneros sunis, en muchos casos por decapitación, y por profanar cadáveres. ABC News se enteró de estos crímenes en septiembre del 2014, cuando descubrió un video en el Internet, hecho público por un miembro de las fuerzas de seguridad de Irak. El video muestra un prisionero esposado en momentos que recibía un tiro en la cabeza.

El informe indica que el gobierno de Irak comenzó a investigar después que un periodista de ABC News produjo evidencia de que "soldados uniformados de algunas fuerzas élite de Irak, junto con milicianos, masacran a civiles, torturan y ejecutan presos, e información de la existencia fotográfica de cabezas cortadas".

Múltiples imágenes y videos colgados por ABC News muestran soldados que llevan los uniformes de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Irak y de la Brigada de Respuesta a Emergencias, que opera bajo la autoridad del Ministerio del Interior iraquí en fotos junto con cabezas cortadas; también se ven imágenes que muestran fuerzas especiales de Irak arrastrando cadáveres con sus vehículos. Además, se ve un cadáver que colgando de la torre de guardia de una base militar iraquí.

Reaccionando a las revelaciones de los crímenes de guerra cometidos sus aliados en Irak, el gobierno de Obama lanzó una declaración que dice: "Si se confirman estas acusaciones, los responsables tendrán que responder”.

Tales declaraciones no tienen ningún valor. Si bien ha habido informes detallados sobre los crímenes de Estado Islámico, ni el gobierno estadounidense ni los medios de difusión han dicho nada sobre las actividades de las fuerzas que Estados Unidos respalda. El New York Times, por ejemplo, no ha escrito nada sobre las últimas revelaciones.

El resto de medios de difusión ha ignorado el informe de ABC News de la misma manera que la prensa estadounidenses intentó hace once años pasar por alto las fotos de torturas cometidas por la CIA y las fuerzas armadas de los Estados Unidos en la prisión de Abu Ghraib, en Irak. El gobierno de Obama continúa escondiendo más de dos mil imágenes que muestran soldados estadounidenses torturando, violando y asesinando a prisioneros de Irak y Afganistán.

Ni hablar de hacerse cargo, es el gobierno y los militares estadounidenses que cargan con la culpa principal tanto de los crímenes de los militares iraquíes, como los del Estado Islámico.

Previo a la invasión y ocupación de Irak en 2003, no existía la actual guerra de sectas islámicas, y Al Qaeda no tenía presencia de importancia en ese país. La devastación producida por décadas de castigos, guerra y ocupación desmoronó la sociedad. Al compás de estos estragos, Estados Unidos deliberadamente instigaba divisiones sectarias, congruente con la estrategia imperialista de "dividir y vencer".

El imperialismo yanqui instaló un gobierno de la secta islámica chía y financió y entrenó un ejército chía para barrer con los cimientos de poder del régimen suni del gobernante depuesto, Saddam Hussein. Al mismo tiempo, la CIA estaba en contacto con el movimiento Al Qaeda (ligado al sunismo) incluyendo su célula en Irak. Ésta se involucró de lleno en la guerra entre sectas (contra el régimen chía), en que murieron miles de gente inocente.

Los vínculos de la CIA con Al Qaeda se remontan a los orígenes de esa organización terrorista entre las milicias muyahidín que la CIA utilizaba contra los gobiernos pro soviéticos y las tropas rusas en Afganistán a lo largo de la década de los1980.

En la guerra aérea dirigida por Estados Unidos en el 2011, que terminó con el derrocamiento y linchamiento de Muammar Gaddafi, Estados Unidos empleó como ejército sustituto fuerzas ligadas al Islam yihadista, inclusive líderes "rebeldes" que habían sido prisioneros de Washington en Guantánamo. Al mismo tiempo, Estados Unidos y sus aliados regionales enviaban armas a las fuerzas de Al Qaeda en Siria, incluido el Frente Nusra y a grupos que luego formarían las milicias del Estado Islámico en la guerra patrocinada por Estados Unidos para derrocar al presidente Bashar al Assad, en Siria.

En el 2014, las fuerzas que ha fomentado y armado Estados Unidos en Siria todo este tiempo se volcaron en su contra y en contra del régimen títere de Bagdad. Estado Islámico lanzó una ofensiva a través de la frontera entre Siria e Irak, conquistando mucho territorio en el norte de Irak y amenazando descomponer el orden que Estados Unidos había impuesto en el país. Fuerzas especiales iraquíes y las milicias chías actualmente avanzan para expulsar de Irak y hacia Siria al ejército del Estado Islámico. Al mismo tiempo aterrorizan a la población suni del norte y el oeste de Irak.

La revelación de las atrocidades del gobierno iraquí en la guerra contra Estado Islámico desenmascara la propaganda de una guerra entre "buenos" y "malos". Se trata de un conflicto entre dos fuerzas reaccionarias creadas por la política imperialista depredadora de Estados Unidos.

El objetivo yanqui es el mismo de las guerras anteriores contra Irak, Libia y Siria, y de la masacre actual de Afganistán: El plantar en el Medio Oriente la bandera de la hegemonía estadounidense, también en Asia Central y el norte de África. Además de sus inmensos recursos petroleros, la región es de vital importancia geoestratégica para la ofensiva de la clase de poder de Estados Unidos contra su rivales regionales y mundiales, Rusia y China, principalmente.

Niles Williamson