La rendición del gobierno griego de Syriza ante la UE desenmascara a Podemos en España

por Alex Lantier y Alejandro López
26 marzo 2015

De todos los partidos de pseudo-izquierda cuya vacía retórica ha sido perjudicada por la capitulación del gobierno griego de Syriza ante los bancos, ninguno queda más desenmascarado como Podemos en España.

Podemos fue creado el año pasado por el grupo pequeñoburgués Izquierda Anticapitalista (IA) y una cábala de académicos estalinistas de la Universidad Complutense de Madrid, dirigidos por el profesor y comentarista de televisión de 36 años, Pablo Iglesias. El grupo se modeló abiertamente en Syriza y buscó una alianza con éste. Aprovechándose del descrédito de los partidos conservadores y social-demócratas pro-austeridad de España, igual que Syriza en Grecia, Podemos ahora cosecha alrededor del 25 por ciento en intención de voto con la esperanza de formar un gobierno tras las elecciones de noviembre.

El registro de Syriza muestra lo que sería un gobierno de Podemos en España: un sirviente del imperialismo que trabaja con fuerzas abiertamente de derechas para atacar a la clase trabajadora.

Los líderes de Podemos ya aplauden los ataques de Syriza a los trabajadores en Grecia. El 20 de Febrero Syriza firmó un acuerdo con la UE, repudiando sus promesas de acabar con la austeridad y abolir el memorando de austeridad de la UE. Cuatro días después de esta capitulación, Syriza anunció planes de nuevos recortes presupuestarios, privatizaciones, recortes en sanidad, e incrementos en la edad efectiva de jubilación.

Iglesias elogió grotescamente la miserable rendición a la UE como prueba de su espíritu combativo: "lo están haciendo muy bien, por fin hay un gobierno del sur de Europa que negocia, que no obedece, que no se pone de rodillas […] Con suerte, han llegado a un acuerdo, un acuerdo razonable, que les permitirá gobernar en paz", declaró a Noticias Telecinco.

El apoyo de Iglesias a los ataques contra la clase trabajadora en Grecia es la conclusión lógica del apoyo de Podemos a Syriza durante el período anterior a las elecciones griegas del 25 de enero.

El líder de Syriza -y ahora Primer Ministro griego- Alexis Tsipras e Iglesias han trabajado juntos de manera cercana y publica durante meses. Los dos se encontraron en Atenas el pasado Julio para coordinar formalmente las actividades de sus partidos con una perspectiva de formar gobiernos "de izquierdas" en ambos países. Se encontraron de nuevo en Octubre para lanzar una "Alianza para el cambio político". En el evento, Iglesias llamó a Syriza "el aliado natural de Podemos en Grecia" y con efusión declaró que " Podemos puede convertirse en otra Syriza para Europa, en la Syriza española".

En noviembre, cuando celebró su congreso fundacional y se eligió su dirección, Podemos recibió elogios no sólo de Tsipras, quien asistió al evento, sino de la voz del capital financiero europeo, el Financial Times de Londres. En su artículo "La izquierda radical tiene razón sobre la deuda de Europa", el columnista Wolfgang Munchau respaldó la política financiera de Podemos: " El sistema teme que su agenda convierta el país en una versión europea de Venezuela . Pero no hay nada controvertido en la aseveración de que si la deuda es insostenible necesita ser reestructurada".

En enero las principales figuras de Podemos, incluyendo Teresa Rodríguez de IA, eurodiputada por Podemos y candidata del partido para las elecciones del domingo en la región sureña de Andalucía, firmaron un manifiesto en el que llamaban a votar por Syriza. Declaraba que era necesario prevenir "que la democracia sea derrotada por los mercados [...].Estamos convencidos de que el pueblo griego echará a través de las urnas a los ladrones".

La fiesta de amor entre ambos culminó con la asistencia de Iglesias al mítin electoral de Syriza el 22 de enero, donde juntó las manos con Tsipras en frente de los partidarios de Syriza cantando: "Syriza, Podemos, nosotros venceremos". Iglesias declaró que "el viento del cambio sopla en Europa, en Grecia se llama Syriza y en España se llama Podemos. Vuelve la esperanza".

Estas pretenciosas frases fueron hechas trizas en menos de un mes después de la victoria electoral de Syriza. Tras negarse a hacer ningún llamamiento a la amplia oposición de la clase trabajadora europea a la austeridad, los funcionarios de Syriza volaron a todas las principales capitales y bolsas europeas durante unas semanas y rápidamente se rindieron a la UE, a los bancos y la troika compuesta por la UE, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

Podemos ha aplaudido no sólo los recortes de Syriza sino también la formación de una coalición del gobierno con el partido de extrema derecha Griegos Independientes (ANEL, siglas en griego), una escisión nacionalista, antisemita del partido de derecha Nueva Democracia (ND). Iglesias declaró: "Tenemos máximo respeto por los acuerdos alcanzados por Syriza" y agregó: "no tengo duda de que se van a fundamentar en lo más importante que son los programas y no las etiquetas".

Efectivamente el programa es más importante que las etiquetas: el programa de derechas de Syriza ha triunfado decisivamente sobre las etiquetas de "izquierda" usadas por los medios burgueses y el resto de partidos pseudoizquierdistas como Podemos en su falsa promoción de un gobierno dirigido por Tsipras.

Podemos es bastante consiente del hecho de que, aunque elogie a Syriza, Tsipras está capitulando a la UE. Si bien está cuidadosamente evadiendo declaraciones sobre el repudio de Syriza a sus promesas electorales, Podemos declaró que tomaría una línea más dura que Syriza contra la UE; incluso antes de que Syriza lograse su acuerdo con la UE en febrero.

Poco después de la elección de Tsipras, Iglesias declaró que España es "la cuarta potencia económica en Europa y no está amenazada por el Bundesbank", el banco central de Alemania. Afirmó que España estaba en mejores condiciones que Grecia porque "nadie va a hacer los deberes por nosotros", jactándose de que Podemos se estaba reuniendo con inversores, embajadores, incluyendo el de EE.UU., y personas con las que "no estaba de acuerdo". Iglesias añadió que felizmente se reuniría con "todo el mundo", incluyendo con la cancillera alemana Angela Merkel.

De manera similar, Iñigo Errejon -un antiguo estudiante de doctorado de la Complutense y actual secretario político de Podemos- declaró a El País: "España no es Grecia. Somos la cuarta potencia económica de la UE, y nuestra capacidad para negociar es mayor. También son diferentes las condiciones institucionales, sociales y económicas”.

Esto es un fraude político. Syriza capituló ante la austeridad no porque Grecia sea más pequeña que España o Alemania, sino debido a su absoluta defensa del sistema capitalista. Es un partido burgués, que descansa sobre las secciones más privilegiadas de la clase media y que es orgánicamente hostil a la revolución social y a la clase trabajadora. Desde el comienzo ha apoyado el marco de la UE y el euro; esto es, la Europa de los banqueros.

Si llegara al poder en Madrid, la actitud de Podemos a los trabajadores no sería distinta. Con una contracción del 7 por ciento de la economía española, desempleo afectando a una cuarta parte de los trabajadores españoles y más de la mitad de los jóvenes en paro, un presidente Iglesias, mirando a la población desde el Palacio de Moncloa a través de diversas líneas de policías anti-disturbios, estaría tan aterrado de los trabajadores como Tsipras o el actual presidente de España, Mariano Rajoy.

Al comparar a Iglesias con Tsipras, la única diferencia que sobresale es que la retórica de Iglesias es, si cabe, incluso más insípida y derechista. Mientras Iglesias visitaba a Wall Street el mes pasado -siguiendo el camino trazado por las visitas de Tsipras a sus contactos de la CIA en el Brookings Institution en Washington, DC- fue entrevistado por el canal de noticias financieras CNBC para elogiar al capitalismo. "Asumimos que la economía de mercado es una realidad", Iglesias declaró a Squawk Box de CNBC, "pero tiene sus límites".

En realidad, lo que se está desenvolviendo, es un colapso íntegro del capitalismo. La catástrofe social en Europa indica la desintegración del equilibrio político que emergió de las masivas luchas de los sesentas y setentas, las cuales derrocaron a la Junta de Coroneles de Grecia en 1974 y la dictadura de Franco en España en 1975. Los partidos burgueses de larga tradición, consolidadas durante esta crisis, como el partido social demócrata Pasok de Grecia y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), se están colapsando tras haber sido desacreditados como herramientas de la austeridad de la UE y el retroceso social.

El papel de Syriza y Podemos es canalizar la ira de las masas hacia un callejón sin salida de elegir nuevos gobiernos burgueses. Los llamamientos populistas de Podemos, los cuales critican al PSOE y al derechista Partido Popular (PP) como "la casta", son el reflejo invertido de la explosiva ira social que se está acumulando dentro de la clase trabajadora en contra del orden burgués. Sin embargo, estos llamamientos son totalmente demagógicos, ya que la ambición más anhelada de los estratos acomodados de clase media en el interior de Podemos es el de unirse a "la casta".

Esta perspectiva está históricamente enraizada en el rechazo de la revolución socialista por parte de las fuerzas estalinistas y las fuerzas pseudoizquierdistas en Podemos. Bajo Franco, el Partido Comunista Español (PCE) buscó una "Reconciliación Nacional" entre la clase trabajadora y el sector "progresista" del capitalismo español, cuyo objetivo era establecer un sistema parlamentario burgués. Durante la Transición después de la muerte de Franco, el PCE desmovilizó a la oposición de la clase trabajadora a cambio de concesiones establecidas en los Pactos de la Moncloa de 1978 y el Estatuto de los Trabajadores.

Durante décadas, el PCE y sus satélites inmediatos agrupados en la coalición de Izquierda Unida (IU) sirvieron como herramientas del orden burgués. Iglesias de esta forma se ha basado en IA y grupos pseudo-izquierdistas similares -que declaran falsamente ser "anti-capitalistas" y tienen una presencia menor en el parlamento- para darle a Podemos una falsa apariencia oposicionista. No obstante, la experiencia de Syriza está delatando su verdadera identidad.

Mientras la crisis del capitalismo pone a la orden del día la re-erupción de las guerras y luchas revolucionarias que marcaron al siglo veinte, estas fuerzas de la pseudo-izquierda dan un paso al frente como guardianes del orden. La conclusión que extraen de la disolución de la URSS en 1991 y la restauración del capitalismo en Europa del Este, como Iglesias deja claro, es que el capitalismo es la única opción. Están política e ideológicamente condicionados para servir como herramientas sobornadas por el capital financiero.

A medida que entra cada vez más directamente al servicio del Estado burgués, Podemos adopta el vocabulario clásicamente asociado con las políticas de extrema derecha; el elogio a la Iglesia, la monarquía y el ejército.

Iglesias ha insistido de manera repetida que está dispuesto a realizar cualquier tipo de alianza política, incluyendo con fuerzas explícitamente de derechas, de la misma forma que el acuerdo de Syriza con ANEL. En una declaración sobre si consideraría acuerdos tanto con el PSOE y el PP, él declaró: "No somos sectarios. En asuntos programáticos, no tendremos problemas con nadie".

Podemos también ha creado filiales dentro del ejército y apoyado sus demandas. Iglesias celebró una reunión con la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) con el objetivo de " construir un programa político integral que recoja los derechos irrenunciables de los militares como ciudadanos y que ofrezca una visión moderna de los Ejércitos al conjunto de la ciudadanía [...]. Por esta razón, el Consejo de Coordinación de Podemos mantendrá una estrecha colaboración con los representantes de las asociaciones de las Fuerzas Armadas”.

Iglesias ha declarado que "estaría de acuerdo en muchas cosas" con el Papa Francisco y espera reunirse con él así como con el Rey Felipe VI, a quién Iglesias ha alabado por disfrutar de una "enorme simpatía" del pueblo español.

Tales trivialidades patrióticas han hecho ganar a Podemos la alabanza de la prensa derechista. El diario online de derechas El Confidencial declaró que Podemos estaba logrando lo que el PP y el PSOE no podían: " El gesto de Iglesias ha devuelto la patria a las personas de izquierdas. Ahora la izquierda puede aportar sus soluciones apelando a un sentimiento colectivo real, milagrosamente vivo tras décadas de fondo de armario. Esto me parece tan importante, tan histórico, que sentí la necesidad de compartirlo con ustedes".

En la medida en que Podemos busqué alianzas en el extranjero no es a través de llamamientos a la solidaridad internacional de la clase trabajadora, sino a través de llamamientos a diplomáticos y políticos reaccionarios.

Iglesias visitó al embajador de EE.UU. en Madrid después de su viaje a Wall Street y anunció que ve las relaciones entre España y Estados Unidos como una cuestión "estratégica". También elogió a Obama por su "razón y coherencia" en dar una "oportunidad" al gobierno de Syriza. A continuación explicó que su intención es volver a EE.UU. y el embajador ofreció ayudarlo a preparar encuentros con congresistas estadounidenses.

Al mismo tiempo, Podemos está cultivando lazos con facciones del Frente de Izquierdas francesa dirigida por Jean-Luc Mélenchon, un ex ministro social-demócrata que publicó el año pasado un libro en el que proclamaba la muerte de las políticas de izquierda.

El camino a seguir para la clase trabajadora y la juventud no se encuentra detrás de Syriza o Podemos, sino todo lo contrario, en una implacable lucha política contra ellos. La opresión de clase y la desigualdad cada vez más intensa que ha emergido por toda Europa no sólo convocará sucesivamente a fuerzas como Podemos, que son el reflejo defensivo de un orden social moribundo. La clase trabajadora debe y emergerá como una fuerza política independiente.

La tarea central es la construcción de un partido que otorgue a la lucha de la clase trabajadora una dirección política y una perspectiva socialista por el derrocamiento del capitalismo en vez del renombramiento del personal dirigente de la burguesía como propone Podemos. Tal partido sólo puede ser construido sobre el legado histórico de la lucha de Trotsky contra el estalinismo y toda forma de oportunismo pequeñoburgués. La tarea ahora es la construcción de secciones del CICI en España, Grecia y toda Europa.