La estrepitosa caída de la bolsa de valores china golpea a los mercados globales

por Nick Beams
15 julio 2015

Las autoridades financieras chinas han prohibido que los principales accionistas, ejecutivos de empresas y directores vendan sus acciones en empresas cotizadas en bolsa por un período de seis meses. La prohibición es la última en una serie de maniobras cada vez más desesperadas para tratar de frenar la caída del mercado de valores de China, en medio de indicios de que está empezando a tener un impacto en el resto del mundo.

Bajo las nuevas normas, los inversionistas que tienen más de un 5 por ciento en una empresa no podrán vender sus acciones, mientras que la prohibición de la venta para los ejecutivos y miembros del consejo se aplica sin importar el tamaño de sus propiedades accionarias.

La medida fue anunciada después de una nueva caída de precios de las acciones ayer, cuando el Índice Compuesto de Shanghai bajó 5,9 por ciento, después de perder hasta el 8 por ciento durante el transcurso del día. El Índice Shenzhen también perdió un 2,5 por ciento. Durante más de una semana, el gobierno y las autoridades financieras han dado a conocer una serie de medidas para tratar de impulsar los mercados, pero todos han fracasado.

Hay preocupación de que la intervención del gobierno en realidad pueda estar haciendo la situación peor. Mark Mobius, presidente del Grupo de Mercados Emergentes de Templeton, dijo al Sydney Morning Herald que la continua intervención, “sugiere desesperación. En realidad crea más miedo porque demuestra que han perdido el control... ".

Ayer se reveló que casi 1.500 acciones, el 50 por ciento de todas las compañías listadas, han suspendido actividades, congelando el valor accionario en alrededor US$ 2,6 billones. Aún esa cifra es una subestimación de la intervención del mercado. Bajo las regulaciones del mercado de valores de China, una acción cesa de ser vendida cuando su precio baja más de un 10 por ciento en un día. Según una estimación, alrededor del 90 por ciento de las acciones han sido suspendidas o están cerca a su límite diario.

En total, más de US$ 3 billones en capitalización de mercado ha desaparecido y los mercados se han visto reducidos en más de un 30 por ciento en comparación a su máximo alcanzado hace un mes. La cantidad de dinero que ha desaparecido es más que la capitalización bursátil de los mercados francés y español combinados, y casi equivalente al Producto Interno Bruto de Alemania, la cuarta mayor economía del mundo.

Ayer salieron a la luz claras señales claras del impacto global de la crisis de China. Los mercados asiáticos cayeron y el mercado de Australia, que es muy sensible al de China, cayó un 2 por ciento. Los mercados europeos se mantuvieron estables o ligeramente en alza, pero Wall Street más tarde sufrió una caída significativa.

El índice Dow Jones sufrió una caída de 1,5 por ciento, que representa un mínimo en cinco meses, mientras que el índice S&P 500 perdió un 1,7 por ciento. Cada uno de los nueve sectores del S&P cerró a la baja, con la peor caída en los sectores de materiales y energía. El índice VIX, que mide la volatilidad del mercado, subió un 21 por ciento a 19,6, justo por debajo del nivel de 20, que es considerado señal de nerviosismo de los inversores.

En este momento, el mecanismo principal de transmisión para la venta masiva de China ha sido la fuerte caída de los precios de los productos básicos, especialmente el cobre y mineral de hierro, que han caído en paralelo con las acciones chinas.

El ocho de Julio, el precio del cobre, una materia prima industrial clave, alcanzó su punto más bajo desde el año 2009, período inmediatamente posterior al estallido de la crisis financiera mundial, en la Bolsa de Metales de Londres,. El hierro tuvo uno de sus peores días de la historia, con la caída de precios del 11 por ciento a poco más de 44 dólares por tonelada, frente a los 49,70 dólares de la jornada anterior. En los últimos cinco sesiones de negociación, se ha reducido en un 25 por ciento.

La caída de los precios de las materias primas está siendo impulsada por dos procesos: la liquidación del papel accionario de las empresas de materias primas, ya que los inversores de acciones y los especuladores tratan de acumular dinero en efectivo, y las preocupaciones crecientes de que la venta masiva en la bolsa de China conducirá a una crisis en su sistema financiero, trayendo mucho menor crecimiento económico. El cobre ha sido utilizado como garantía para obtener financiación, pero ahora tiene que ser vendido para cubrir pérdidas en la bolsa de valores.

La abrupta caída en el precio del hierro, que se ha reducido a menos de un tercio desde su alto en 2011, refleja las preocupaciones sobre el impacto a largo plazo de la crisis de los mercados accionarios. Ayer, los gestores de fondos en Australia predijero que, a esos precios, es cuestionable la viabilidad de las empresas de mineral de hierro más pequeñas – de segundo piso.

En ausencia de cualquier señal de que el mercado de venta masiva vaya a terminar, se han vuelto cada vez más desesperadas las medidas actualizadas por las autoridades gubernamentales y reguladoras, al igual que el lenguaje que se usa.

Al anunciar la prohibición de seis meses de la venta de acciones propiedad de los principales accionistas, la Comisión Reguladora de Valores de China dijo que había un "estado de ánimo de pánico en el mercado", y señaló a un "gran aumento en el dumping irracional de acciones, provocando una tensión de liquidez". Se advirtió que se "tratará con severidad" cualquier violador de las nuevas regulaciones.

El Banco del Pueblo de China (BPC) anunció que estaba ayudando a la Corporación Financiera de Valores de propiedad estatal (CSF) para acceder a la liquidez de manera que pudiera "mantener el control contra el brote de los riesgos financieros sistémicos o regionales."

La referencia del banco de "riesgo sistémico" indica crecientes temores de que la caída de la bolsa podría desencadenar una crisis en otras partes del sistema financiero, mientras que su referencia a posibles problemas "regionales" apunta a las preocupaciones sobre la estabilidad de las autoridades gubernamentales locales en todo el país, que en gran medida se encuentran endeudadas en un entorn de desaceleración económica.

El significado de la declaración de Banco del Pueblo de China fue esbozado por un informe en el Financial Times: "Esta es la declaración más clara acerca de lo que está haciendo CSF – comprar acciones directamente con el dinero del Banco del Pueblo de China, una gran salida de su papel tradicional de los préstamos a las casas de bolsa para apoyar préstamos de margen”.

La CSF también es el suministro de crédito para los agentes de valores, casi US$ 42 mil millones, para ayudarles a comprar acciones, y está tratando de aumentar sus propias compras de acciones en las empresas más pequeñas.

Para el régimen del Partido Comunista Chino, la incapacidad del gobierno y los reguladores financieros para detener la caída del mercado se está convirtiendo rápidamente en un desastre político. En noviembre de 2013, en un esfuerzo por encontrar una nueva senda de crecimiento de la economía china, el presidente Xi Jinping, anunció que a partir de ahora, el gobierno subraya "el papel decisivo de las fuerzas del mercado."

El plan era abrir cada vez más al sector financiero al capital internacional, y fomentar el comercio de acciones por más pudientes individuos en las clases medias del país. Buscando cultivar esta capa de la sociedad como una base social importante, que los atrajo de forma activa en la actividad del mercado de acciones.

El plan del gobierno ha explotado en su cara; se basaba "fuerzas del mercado" que ahora están causando estragos,. No sólo se enfrenta a la hostilidad de millones de pequeños comerciantes, que han perdido en grande con el desplome del mercado de valores, sino también la perspectiva de las luchas sociales y políticas de la clase obrera, resultado de la desaceleración económica.