El Reino Unido inicia oficialmente el proceso de salida de la Unión Europea

3 abril 2017

El lanzamiento del artículo 50 por parte de la primer ministra conservadora británica Theresa May, que oficialmente comenzó la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, es un momento decisivo. Gran Bretaña se ha convertido en el primer estado en iniciar el proceso de salida de la UE.

Brexit es una expresión de las fuerzas centrífugas que desgarran la Unión Europea, revelando el fracaso de todos los intentos de superar, en el marco del sistema capitalista, los antagonismos nacionalistas que dieron lugar a dos guerras mundiales en el siglo XX.

Las consecuencias de Brexit plantean graves peligros, no sólo para la clase obrera británica, sino también para los trabajadores y jóvenes de toda Europa. Detrás de la retórica de May de actuar “de acuerdo con los deseos del pueblo británico”, los conservadores están decididos a emprender una ofensiva intensificada contra los empleos, los salarios, las condiciones de trabajo y los servicios esenciales. El objetivo es completar lo que describen como la “revolución Thatcher”, que implica la eliminación de todas las restricciones a las empresas en lo que el Daily Telegraph declaró una “hoguera de la burocracia de la UE”.

El empleo y la situación residencial de cientos de miles de ciudadanos en la UE en el Reino Unido y de ciudadanos británicos en Europa está amenazado, mientras que se utilizan cínicamente como moneda de cambio en las negociaciones sobre el “acuerdo del divorcio” de Brexit.

En toda Europa, Brexit ha fortalecido las fuerzas de derecha como el Frente Nacional en Francia, aumentando el peligro de la desintegración de Europa en rivales nacionalistas. Los sentimientos nacionalistas y xenófobos impulsados por Brexit incluso plantean la posible ruptura del Reino Unido, con el Partido Nacional Escocés exigiendo un segundo referéndum de independencia con Sinn Fein y los principales partidos de la República de Irlanda levantando un posible "referéndum fronterizo" sobre la unificación.

La ola de reacción nacionalista expresada y alentada por Brexit ha encontrado su expresión más maligna en la victoria presidencial de Donald Trump, quien describió su propia agenda proteccionista “America Primero” como “Brexit plus, plus, plus”. Trump ha buscado una alianza con el gobierno de May y la extrema derecha europea para fomentar la desintegración de la UE y la debilitación de Alemania como un rival económico de Estados Unidos.

Esta explosión de antagonismos nacionales e inter-imperialistas, que la unificación de Europa supuestamente relegó a un pasado oscuro después de 1945, vuelve a plantear la amenaza de un descenso a la guerra. Martin Wolf, advirtiéndo sobre las consecuencias de Brexit para la burguesía británica, escribió en el Financial Times: "Sólo un ignorante de la historia soñaría que Europa sería más próspera, estable, influyente, democrática y liberal si la UE se rompiera en 28 piezas nacionales. El sistema de estados nacionales ha demostrado repetidamente ser inestable. En este caso, con Estados Unidos cada vez más retirado, el colapso de la UE podría llevarlo a una lucha por la hegemonía entre Alemania y Rusia o, peor, un pacto entre ellos a expensas de vecinos más débiles”.

Estos acontecimientos son una devastadora acusación política para aquellos grupos de pseudo-izquierdas como el Partido Socialista y el Partido Socialista de los Trabajadores, que abogaban por un voto de “Salir con Izquierda” y que siguen dando una cara de izquierda en el mensaje anti-UE del Tory derechista. Sin embargo, aquellos que abogaron por un voto de permanecer como base para oponerse a estos desarrollos de derecha son igualmente culpables en el resultado.

Se ha convertido en una movida común para aquellos en el Reino Unido que se oponen a Brexit para denunciar a los millones de trabajadores que votaron por su supuesta “ignorancia” y estupidez, que supuestamente votaron fuera del acuerdo con la xenofobia antiinmigrante del Partido Independencia del Reino Unido. De esto sale la conclusión inevitable de que la clase obrera es también responsable del surgimiento de Le Pen, Trump, et al.

Esto convierte la realidad política al revés. Fue la apología de la UE ofrecida por la campaña Reman que llevó a secciones de trabajadores más oprimidos a las garras de la derecha nacional.

Aparte de algunas referencias simbólicas a la necesidad de una “reforma”, las fuerzas de “Quedar” evitaron toda crítica a la UE y emprendieron una campaña que interesaba mas exclusivamente a los grandes negocios y a las preocupaciones sociales de una sección de la clase media profesional. Eran ajenos a la ira generada entre los trabajadores por años de austeridad, la pobreza y la miseria social. Todos estaban muy dispuestos a disculpar el papel desempeñado por la UE en la imposición de ataques igualmente devastadores en toda Europa. Además, avanzaron como el liderazgo de “Quedar” una alianza de los Tories del Primer Ministro David Cameron con el Partido Laborista y el Congreso de Sindicatos. Durante décadas, el Partido Laborista ha adoptado políticas de austeridad y guerra, mientras que los sindicatos han traicionado toda lucha montada por los trabajadores.

Brexit demuestra ante todo que es la política corrumpida y pro-capitalista de los Laboristas y los sindicatos, y de sus equivalentes a nivel internacional, quienes han entregado la iniciativa política a la derecha. De hecho, la acusación más devastadora de la política pro-UE de la campaña “Quedar” fue el papel desempeñado por Bruselas en la destrucción de la economía griega y la pauperización de sus trabajadores.

Apenas un año antes del referéndum de Brexit, la clase obrera griega entregó al gobierno de Syriza de (pseudo-izquierdista) un voto de referéndum masivo para oponerse a la austeridad dictada por la UE -sólo para ver ese mandato traicionado en cuestión de días por el primer ministro Alexis Tsipras sobre la base de garantizar la continuación de miembros en Grecia con la UE.

Más fundamental aún, el marco en el que se libraba el referéndum, estaba condicionado por la reputación del socialismo por décadas atrás por parte de los partidos que alguna vez afirmaron hablar por la clase obrera.

La reivindicación esencial de la campaña “Quedar” es que la UE sigue representando un garante de la unificación europea y un bastión del progreso contra el nacionalismo y la guerra.

La descripción de Trotsky de tales afirmaciones como una “utopía” han sido plenamente reivindicadas. Que explicó en 1917: “La unificación republicana democrática de Europa, una unión realmente capaz de garantizar la libertad del desarrollo nacional, sólo es posible tomando el camíno de una lucha revolucionaria contra el centralismo militarista, imperialista y dinástico, mediante levantamientos en países individuales, por medio de levantamientos en países individuales, con la consiguiente fusión de estas convulsiónes en una revolución europea general”.

Esta valoración ha sido confirmada por el destino contemporáneo de la UE.

En su declaración, “Para un boicot activo del referéndum de Brexit”, el Partido de la Igualdad Socialista explicó: “La UE se está rompiendo y no puede revivirse ... la unidad dentro del marco del capitalismo nunca podría significar otra cosa que la dominación de las naciones y corporaciones más poderosas sobre el continente y sus pueblos. En vez de aliviar los antagonismos nacionales y sociales, han adquirido formas malignas”.

El SEP pidió a los trabajadores y jóvenes que llevaran a cabo un activo boicot del referéndum porque las campañas de Quedar y Dejar estaban encabezados por secciones de la clase dominante “que representan una mayor austeridad, medidas antiinmigrantes brutales y la destrucción de los derechos de los trabajadores”.

Hicimos un llamamiento a la clase trabajadora para que “avance su propio programa internacionalista para unificar las luchas de los trabajadores de toda Europa en defensa de los niveles de vida y los derechos democráticos. La alternativa para los trabajadores de Europa a las empresas transnacionales es la lucha por los Estados Unidos Socialistas de Europa”.

Al avanzar una clara oposición política a todas las facciones de la clase dominante, el SEP propuso preparar el camino para el desarrollo de una lucha política independiente de la clase obrera británica, que sólo podría ser llevada adelante “como parte de un expandido continente de contraofensiva de la clase obrera”.

La perspectiva socialista e internacional defendida por el SEP, en alianza con nuestros co-pensadores europeos e internacionales, ofrece hoy el único antídoto contra el veneno nacionalista que se filtra en los poros europeos.

Chris Marsden