Presidente mexicano llama "inadmisibles e inaceptables" críticas al ejército en un discurso ante 32,000 soldados

por Alex Gonzáles
10 abril 2017

El presidente mexicano Enrique Peña Nieto defendió fervientemente al ejército mexicano en un encuentro masivo de las Fuerzas Armadas el 28 de marzo. La aparición de Peña Nieto viene después de surjan críticas al historial de abusos de derechos humanos por parte del ejército por políticos y organizaciones civiles a medida que el gobierno se prepara para legalizar y expandir su participación en las operaciones domésticas.

En su diatriba nacionalista, el presidente mexicano condenó toda y cualquier crítica dirigida al ejército del país. "Quienes lastiman a nuestras Fuerzas Armadas, lastiman a México; quienes desacreditan el trabajo de nuestras Fuerzas Armadas, desacreditan a México", Peña Nieto declaró a su audiencia. Él calificó las afrentas al ejército como actos cercanos a la traición que eran "inadmisibles e inaceptables" afirmando además que reportes negativos que tenían en la mira al ejército surgían por "ignorancia o dolo".

Peña Nieto - criticar a los militares es "inaceptable"

Peña Nieto ofreció su discurso a una audiencia masiva de 32,000 soldados, pilotos y marinos en actividad junto con sus familias, así como otros 86,000 personal militar viendo de manera online. En total, el presidente mexicano llegó a más de un tercio de las fuerzas militares del país. Haciendo hincapié en la extraordinaria crisis política que confronta el gobierno mexicano, este evento marcó la primera vez de la historia mexicana en que el presidente se dirige a las fuerzas armadas a un nivel nacional.

A pesar de los indicadores del empeoramiento económico, Peña Nieto descaradamente negó que el país estuviese pasando un período de crisis: "Crisis es, seguramente, lo que pueden tener en sus mentes, porque no es lo que está pasando". En febrero, la inflación alcanzó su nivel más alto en siete años y el costo de vida está drásticamente superando a los salarios.

Hablando directamente contra las acusaciones de los abusos de derechos humanos, el presidente mexicano censuró a aquellos que "que han señalado y condenado a integrantes de nuestras Fuerzas Armadas, que han fustigado a nuestras Fuerzas Armadas, que han calificado que la labor de nuestras Fuerzas Armadas está dedicada a ofender, a lastimar, a faltar a los derechos humanos, a masacrar como alguno se atrevió a decir".

El discurso de Peña Nieto fue un ataque ligeramente velado contra Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el líder y candidato presidencial del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA). AMLO ha hecho varias críticas al ejército en los meses pasados, algo que ha puesto al gobierno mexicano en modo defensivo con respecto al historial de las Fuerzas Armadas durante la "guerra contra las drogas" que ya ha durado una década.

El 9 de febrero, el ejército mexicano, la marina y las fuerzas armadas colaboraron en una misión cuyo objetivo era Juan Francisco Patrón Sánchez, el líder del cartel Beltrán Leyva, en Tepic, Nayarit. Sin ninguna advertencia, la fuerza aérea mexicana abrió fuego contra el supuesto escondite de Patrón Sánchez usando una ametralladora, matándolo a él y otros 12 civiles en el ataque. El encuentro fue capturado en video y ha sido ampliamente compartido en las redes sociales. AMLO, pocos días después, afirmó que menores se encontraban entre los civiles asesinados en la operación militar. "La política de masacrar y torturar, que no ha funcionado desde [el ex presidente Felipe] Calderón, tiene que cambiar", declaró.

AMLO hizo un segundo comentario el 13 de marzo cuando estaba en un tour por Nueva York, luego de ser confrontado por uno de los padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa que desaparecieron en Iguala, Guerrero en el 2014. En el altercado, grabado en video, el padre cuestionó a AMLO por su supuesta relación cercana con José Luis Abarca, el ex alcalde de Iguala. Tanto Abarca como las Fuerzas Armadas han sido implicados en la desaparición de los estudiantes.

"Es injusto, el reclamo es al Estado, no a nosotros, el reclamo es al régimen, el reclamo tiene que ser a Peña, a las Fuerzas Armadas, a quienes intervinieron en ese crimen, no a nosotros", declaró AMLO, buscando así lavar rápidamente sus manos en cualquier rol que haya tenido su ex partido, el Partido de la Revolución Democrática, en la desaparición de los estudiantes. AMLO, acto seguido, procedió a llamar al padre "provocador" y a decirle que se "calle" para que se pueda tomar una foto con un seguidor.

En ambos casos, los funcionarios del gobierno exigieron "pruebas" a las acusaciones de AMLO. A pesar de sus llamados por "evidencia", un panel independiente descubrió que el gobierno mexicano obstruyó investigaciones de la desaparición de los estudiantes: bloqueó líneas claves en la investigación, obstruyó pedidos de evidencia y usó tortura para extraer "confesiones" de supuestos sospechosos.

AMLO, como quedó demostrado por la respuesta al padre del estudiante desaparecido, no está en lo más mínimo interesado en buscar la verdad sobre quién jugó un rol en la desaparición de los estudiantes. Como el World Socialist Web Site ya ha explicado, AMLO es un político ya probado ante la clase gobernante que busca canalizar las explosivas condiciones sociales en México hacia políticas que beneficien a la clase media mexicana. En sus propuestas se encuentran programas ineficaces para aplicar políticas reaccionarias disfrazadas de populismo y nacionalismo mexicano que dejan intacta a las relaciones sociales capitalistas, esto es, la fuente de la creciente miseria de los trabajadores y campesinos en México y todo el mundo.

Él luego se retractó rápidamente de sus comentarios, proclamándose a sí mismo como defensor del ejército: "El ejército es el pueblo uniformado. Son hijos de campesinos, de obreros y que están con nosotros (...) No se va a reprimir al pueblo con el Ejército". Los comentarios de AMLO sirven para oscurecer el rol del ejército como la primera línea de defensa de la clase gobernante, él busca promover ilusiones de que las Fuerzas Armadas pueden ser "reformadas" en un momento en que el gobierno está militarizando al país para prepararse para futuros disturbios sociales.

Esta defensa nacionalista del ejército tanto por Peña Nieto como AMLO toma lugar en el contexto de presiones importantes para que el gobierno mexicano pase la Ley de Seguridad del Interior, el cual garantizaría al ejército el marco legal para conducir permanentemente operaciones domésticas. La Cámara de Diputados mexicana tiene programado votar la ley antes de que acabe el período legislativo el 30 de abril, después de lo cual tendrá que declarar una sesión extraordinaria para pasar la ley o esperar hasta el próximo período legislativo en setiembre. Dada la explosiva situación política del país, semejante demora es inaceptable para la clase gobernante mexicana.