Los muertos de Manchester: Las víctimas de las operaciones de cambio de régimen británicas en Oriente Medio

por Robert Stevens
9 junio 2017

Han aparecido más detalles sobre el anterior conocimiento de las agencias de inteligencia británicas sobre el atacante suicida de Manchester, Salman Abedi, cuyo atentado el 22 de mayo por la noche dejó a 22 muertos.

Tomando en cuenta las conexiones de Abedi y sus viajes antes del ataque, la única explicación de cómo es que permaneció en libertad por tanto tiempo es que era un activo protegido, parte de una amplia red de operativos utilizados por Gran Bretaña y EE.UU. para realizar nefastas operaciones en Oriente Medio.

La develación de estas operaciones explica la furia de la primera ministra, Theresa May, por la filtración de EE.UU. de información de inteligencia sobre las investigaciones británicas del bombardeo. Cualesquiera que sean las razones específicas de estas filtraciones, han desmentido completamente las afirmaciones originales de las autoridades británicas de que Abedi era un desconocido “lobo solitario”. Más bien, ahora está claro que las personas que fueron asesinadas y mutiladas mientras disfrutaban del concierto pop en Manchester fueron víctimas de la política de cambios de régimen en Oriente Medio y el norte de África del gobierno británico

Sabemos que la inteligencia británica había recibido advertencias, en al menos cinco ocasiones distintas en los últimos cinco años, de que Abedi representaba un peligro, incluyendo que había comentado la posibilidad de cometer un atentado suicida.

Según filtraciones hechas el jueves siguiente, Abedi viajó extensamente en el período previo al ataque, incluyendo un vuelo de Estambul al Reino Unido a través del aeropuerto alemán de Dusseldorf. Por varios años, Turquía ha sido utilizada como un punto de ingreso hacia Siria por yihadistas europeos para unirse a los esfuerzos de Occidente para derrocar al régimen de Bashar al Asad.

Varias fuentes, entre ellas de inteligencia francesa, han hecho públicas sus conclusiones de que Abedi había estado en Siria y recibió entrenamiento allí. El diario Financial Times también informó que un “funcionario turco” dijo que Abedi había viajado ahí a través de Estambul por lo menos en otras dos ocasiones durante el año pasado. El periódico informó: “A mediados de abril, voló de Ámsterdam a Libia, mientras que a finales de mayo del 2016 voló de Manchester a Libia, pasando por el aeropuerto de Ataturk de Estambul ambas veces”.

Abedi pudo haber viajado atravesando por lo menos dos países de la Unión Europea en su viaje de Turquía a Manchester. El periódico berlinés Der Tagesspiegel indicó que Abedi voló de Düsseldorf a Manchester el 18 de mayo, cuatro días antes del ataque. Además, citó fuentes de inteligencia alemanas que dijeron que llegó a Alemania desde Libia atravesando Praga.

El diario Guardian informó: “Se sabe que el joven de 22 años viajó a Alemania al menos dos veces, incluyendo una visita a la ciudad financiera de Frankfurt”. Añadió que “Düsseldorf se encuentra en el estado de Renania del Norte-Westfalia, donde Anis Amri, el atacante del mercado navideño de Berlín, pasaba el tiempo”.

Otras filtraciones fueron reportadas por la revista alemana Focus. Citando fuentes de inteligencia alemanas, señaló que Abedi había viajado a Frankfurt desde Gran Bretaña en el 2015. Focus menciona que la agencia de inteligencia alemana BKA fue informada por la policía británica que esta visita tuvo lugar antes de que Abedi realizara un entrenamiento paramilitar en Siria. Informó además que no había sido detenido en Alemania, ya que no estaba en ninguna lista de vigilancia.

Ninguna explicación inocente puede justificar el hecho que Abedi pudo viajar a Libia, Siria y Turquía sin ningún contratiempo. Esto nada tiene que ver con las falsas afirmaciones de que Reino Unido tiene “fronteras con agujeros” o muy pocos guardias fronterizos. La capacidad de Abedi para desplazarse a través de los controles aduaneros y de inmigración sin interferencia sólo puede significar de que le dieron autorización para hacerlo.

Durante décadas, los sucesivos gobiernos británicos han trabajado con grupos yihadistas, listos para para perpetuar atrocidades a fin de alcanzar sus objetivos. Esto ha significado que, detrás de la “guerra contra el terrorismo” y la incesante ofensiva contra los derechos democráticos que esto ha implicado, las autoridades británicas han estado albergando a extremistas islámicos y grupos que se pueden poner en marcha en el momento requerido por el imperialismo británico y sus objetivos de política exterior.

Organizaciones como el Grupo Islámico Armado de Algeria (GIA) y el Grupo Libio de Lucha Islámica (LIFG, por sus siglas en inglés), la Yihad Islámica Egipcia y Al Qaeda tenían bases en Londres. Al Qaeda consideraba a Londres su centro de operaciones en Europa, mientras que los servicios de seguridad colaboraron con algunas de estas organizaciones y sus líderes, siendo los más conocidos Abu Hamza y Abu Qatada.

Del mismo modo, el imperialismo británico trabajó en estrecha colaboración con los islamistas libios, apoyándolos en su oposición al entonces líder libio, el coronel Muamar Gadafi. Como lo reveló el exagente de la MI5, David Shayler, la MI6 colaboró con una de esas organizaciones, el LIFG para intentar asesinar a Gadafi en 1996.

Por varios años, un grupo de miembros del LIFG estuvo activo en el distrito de Whalley Range en Manchester, cerca de la casa de Salman Abedi. El padre de Salman Abedi, Ramadan Abedi, un oficial de seguridad del aeropuerto, era miembro del LIFG. Él y su esposa, Samia Tabbal, una científica nuclear, huyeron de Trípoli en 1991 después de que él fue detenido por el régimen de Gadafi. Era empleado del servicio de seguridad interno del régimen y fue supuestamente acusado de compartir información con miembros de grupos islamistas anti-Gadafi sobre futuras redadas policiales. El Daily Mail informó, “Parece que la vida del Ramadan giró en diferentes instancias alrededor del derrocamiento de Gadafi...”.

Después de huir de Libia, Ramadan y su esposa vivieron en Arabia Saudita por un período. Se dirigieron a Reino Unido y solicitaron asilo político. Vivieron primero en Londres y luego se trasladaron a la zona sur de Manchester, que se había convertido en un centro para muchos elementos anti-Gadafi con los que la inteligencia británica mantenía vínculos estrechos.

Ramadan regresó a Libia por algún tiempo en el 2011 para luchar en la guerra de poder imperialista que resultó en el derrocamiento y asesinato de Gadafi en octubre de ese año por los “rebeldes” respaldados por EE.UU. y Reino Unido. Esto ocurrió después de una campaña de bombardeos de la OTAN en la cual un número indeterminado de personas murieron a nivel nacional durante los ocho meses previos. Ramadán se convirtió en un administrativo de la Fuerza Central de Seguridad en Trípoli, una de las muchas milicias que compiten por el control del país.

Samia, la madre de Abedi, es una amiga cercana de Umm Abdul Rahman, la viuda del excomandante de Al Qaeda, Abu Anas al-Libi. El Daily Mail informó que al Libi “pasó cinco años en Manchester, tras conseguir asilo político en Reino Unido en 1995”. El periódico indica que “Abdul Rahman fue a la universidad en la capital de Libia con la madre de Abedi, quien estudiaba ingeniería nuclear. Ella [Rahman] dijo que las dos mujeres también vivieron juntas en Manchester durante varios años”.

Al Libi fue detenido por las fuerzas estadounidenses en Trípoli en octubre del 2013 y murió de cáncer del hígado antes de ser juzgado en el 2015. Después del bombardeo de Manchester, Ramadán Abedi y su hijo menor, Hashem, fueron arrestados en Trípoli el mismo martes por la noche.

También, se sabe que Salman Abedi fue un colaborador cercano de uno de los principales reclutadores de Estado Islámico en Reino Unido, Raphael Hostey, quien murió el año pasado por un ataque de dron en Siria. Hostey creció en Moss Side, a sólo una milla de distancia de la casa de Abedi en el distrito de Fallowfield.

En una declaración sobre el bombardeo, el gobierno de Abdullah Thinni en Bayda, Libia, dijo que le había advertido al gobierno británico que estaba albergando a terroristas. El gobierno de Thinni fue expulsado de Trípoli en el 2013 por extremistas islámicos, incluyendo libios exiliados en Reino Unido. Acusó al predecesor de la primera ministra May, David Cameron, por respaldar a grupos terroristas que “han estado destruyendo nuestras ciudades y pueblos intentando convertir a Libia en un exportador de terrorismo para todo el planeta”.