Oficialista PRI gana estrecha e importante elección en el Estado de México

por Alex González
9 junio 2017

El candidato del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alfredo del Mazo, ganó de manera ajustada los comicios del domingo pasado para gobernador en el Estado de México, el estado más poblado del país. Derrotó a Delfina Gómez, su rival de "izquierda" del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). El PRI ha controlado la gubernatura de dicho estado por 88 años, desde la fundación del partido en 1929.

La elección para gobernador fue vista ampliamente como un referéndum para el gobierno del actual presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y como un ensayo general para las elecciones presidenciales del próximo año que probablemente ganará el PRI o Morena. Los resultados fueron otro indicio del colapso del partido que dominaba la política mexicana. El PRI obtuvo la mitad de los votos que recibió en las últimas elecciones para gobernador del 2011, mientras que el total de Morena se triplicó desde las elecciones legislativas del 2015.

El número de votos para Morena es aun más significativo tomando en cuenta el hostigamiento sufrido por sus partidarios y las afirmaciones generalizadas de que hubo fraude electoral. Se prevé que Morena busque impugnar los resultados ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEJF), el órgano encargado de resolver disputas electorales en el país.

Según las proyecciones de la elección, Del Mazo obtuvo el 33,7 por ciento de los votos, mientras que Gómez, una exmaestra recibió el 30,8 por ciento. Más del tres por ciento de los votos fueron declarados nulos, una cantidad superior a la diferencia entre los dos candidatos, y han surgido informes en las redes sociales de manipulación de papeletas en varios centros de votación.

Con frecuencia, Gómez hizo campaña junto con el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el exalcalde de la Ciudad de México quien fue el candidato presidencial del PRD en el 2006. Ese mismo año, Felipe Calderón (PAN) fue proclamado presidente en medio de amplias pruebas de fraude electoral y un López Obrador que quedó cerca en el segundo lugar. Después de perder las elecciones del 2012 ante Peña Nieto, López Obrador rompió con el PRD y fundó Morena.

En las elecciones del Estado de México, López Obrador recibió amenazas de muerte creíbles, incluyendo una de un cártel de drogas que dejó un coche quemado con una corona fúnebre encima con el nombre de López Obrador y un mensaje amenazándolo de muerte. El día de las elecciones, dos representantes de Morena fueron secuestrados. Hubo informes en varios puntos de compra de votos e intimidación a los seguidores de Morena por los cárteles, así como por la policía. En los días previos a la votación, colocaron cabezas de cerdo afuera de los centros de votación, se hicieron amenazas por teléfono a potenciales votantes y algunos conductores fueron detenidos por transportar ilegalmente a votantes no registrados a las urnas.

Con base en los registros del partido, López Obrador afirma que Gómez fue la ganadora por lo que exigió inmediatamente un recuento: "La supuesta ventaja del PRI es menor que el número de votos nulos... ya amerita una revisión casilla por casilla para abrir los paquetes electorales y ver por qué hay tantos votos anulados".

El 30 de mayo, Morena presentó una denuncia penal contra el gobierno federal por presuntamente realizar un esfuerzo político coordinado para inclinar la elección a favor de Del Mazo. López Obrador afirma que la iniciativa se originó en el propio gobierno de Peña Nieto con miembros de su gabinete. Del Mazo es un primo lejano de Peña Nieto, además de ser hijo y nieto de exgobernadores del estado.

Los mercados financieros respondieron a la victoria de Del Mazo aumentando el valor del peso un 1,9 por ciento, alcanzando el valor antes de la elección de Trump en noviembre. De ganar Morena, Benito Berber, economista para Latinoamérica de Nomura Securities, predijo que el valor del peso caería un 6 por ciento debido a las mejores posibilidades de que López Obrador llegase a la Presidencia el año que viene.

El gobierno de Peña Nieto preside sobre la mayor inflación que ha vivido México en ocho años y sobre los niveles más altos de violencia desde que comenzó la "guerra contra las drogas" en el año 2000.

Un informe reciente del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos reveló que México tiene la segunda mayor tasa de homicidios en el mundo, solamente después de Siria, un país asolado por más de cinco años de guerra. Detrás de la pantalla de la “reforma” energética, Peña Nieto abrió los campos petroleros para la explotación extranjera y subió los precios de la gasolina un 20 por ciento, provocando protestas en todo el país protestas a principios del año. Peña Nieto también introdujo nuevas políticas educativas para convertir a los maestros en chivos expiatorios por todos los males sociales que enfrentan los millones de jóvenes mexicanos. La próxima semana marca el aniversario de la masacre de Oaxaca, cuando la policía estatal atacó despiadadamente a maestros que protestaban estas medidas del gobierno, matando a por lo menos 6 de ellos y dejando a 108 heridos.

La crisis política mexicana se ha intensificado debido a las políticas antimigratorias y nacionalistas del gobierno de Trump. Siendo un socio menor del imperialismo estadounidense, la clase gobernante mexicana no tiene nada que ofrecerle a los millones de ciudadanos mexicanos al otro lado de la frontera que están siendo despiadadamente detenidos y deportados en masa por las autoridades policiales y fronterizas de EE.UU. Una renegociación del TLCAN, programada para antes de que finalice este año, también vulnera el 80 por ciento de las exportaciones mexicanas y apeligra con enviar al país a una recesión.

Es en este contexto que una victoria de Morena es temida por los círculos gobernantes, no porque Morena represente una verdadera amenaza para el sistema capitalista, sino porque puede prender un polvorín social que rápidamente podría escaparse de su control. Un análisis del programa de Morena demuestra que AMLO no tiene ninguna propuesta para la clase trabajadora excepto reformas sociales tibias que no harían prácticamente nada para aliviar las condiciones sociales de los obreros en México.

Tras salir los resultados de las elecciones del Estado de México, Morena ha dejado claro que no pretende movilizar a la clase obrera de forma independiente, a pesar de alegar que el sistema político está librando una “guerra sucia” contra el partido. "Soy institucional. No va a haber toma de calles, no va a haber acciones que afecten a la ciudadanía, no estamos en esa intención", dijo Gómez el martes pasado.