Millones desafían la brutal represión de la policía española para votar en referéndum catalan

por Alejandro López y Alex Lantier
3 octubre 2017

Cataluña fue colmada por protestas de masas el domingo, con gran parte de la población regional movilizándose en oposición a la brutal e indiscriminada represión de la policía nacional española enviada a bloquear el referéndum independista del gobierno catalán. Millones de personas de todo el mundo reaccionaron con horror a las imágenes en los noticieros de policías antidisturbios de la Guardia Civil agrediendo a manifestantes pacíficos, incluyendo adolescentes y adultos mayores, que defendían los colegios electorales o se alistaban para votar.

El gobierno del Partido Popular (PP) del primer ministro Mariano Rajoy envió unos 16 000 policías a Cataluña para clausurar los colegios electorales, incautar las urnas y atacar a los votantes. Al menos 844 personas resultaron heridas en toda la región como resultado de las cargas de policías aporreando y disparando balas de goma. Sin embargo, la operación policial no logró superar la resistencia popular de masas.

Las autoridades catalanas afirmaron que el 90 por ciento de los 2315 colegios organizados para el referéndum permanecieron abiertos.

El domingo, un helicóptero y unos cien guardias civiles descendieron en Sant Julià de Ramis, el lugar de votación del primer ministro regional, Carles Puigdemont, e intentaron asaltar el centro de votación del pueblo. Cientos de votantes bloquearon las puertas del centro deportivo local, donde se encontraba el colegio electoral. Cantaban “¡Votarem!” (Votaremos), cuando la policía usó un martillo para romper el cristal y forzar su entrada en el edificio, golpeando y arrastrando hacia afuera a los votantes.

Guardias civiles cargan a la fuerza a una adulta mayor en Sant Julià de Ramis

La policía atacó y golpeó a los votantes en las escuelas y en otros lugares de votación de la capital regional, Barcelona. Aparecieron videosde efectivos pateando a personas sentadas en lugares de votación y arrastrando a las mujeres del pelo. En el centro de votación en la Escola Infantil Jesús, la policía asaltó a María José Molina, de 64 años, cuya foto con la cabeza empapada de sangre se volvió viral en línea.

Maria José Molina afuera de la Escuela Infant Jesús

Molina le comentó al diario con sede en Barcelona La Vanguardia que estaba sentada junto a su marido a varios metros de la puerta cuando la policía antidisturbios la agarró por los hombros y las piernas y se la llevó alzada. “Soy una mujer ligera”, dijo, agregando que los policías la arrojaron, golpeando su cabeza y rostro contra el asfalto.

Conforme los policías llegabas a las distintas comunidades de la región, se encontraban rápidamente con grandes multitudes hostiles que las abucheaban y exigían que se fueran. En Girona, la policía intentó requisar papeletas en la Escola Verd de Girona, cuando una multitud que gritaba “¡Votarem! ¡Votarem!” bloqueó la entrada principal. La policía luego comenzó a golpear a la multitud, que luego empezó a cantar “¡Assasins! ¡Assasins!”.

La oposición contra la represión policial se extendió por toda la región, incluso en áreas opuestas a la independencia. En L'Hospitalet de Llobregat, la segunda mayor ciudad de Cataluña, donde viven trabajadores emigrantes de habla hispana de primera, segunda y tercera generación que fueron a Cataluña en la década de 1960, la policía luego se enfrentó a manifestantes que cantaban en español: “¡Fuera, fuerzas de ocupación!”, “¡Queremos votar!”.

La policía española también se enfrentó con oficiales catalanes, entre ellos bomberos que formaron escudos humanos entre la policía antidisturbios y los votantes, y la policía regional, los Mossos d'Esquadra.

Después de la ofensiva de la policía española ayer en Cataluña, el conflicto explosivo entre Madrid y Barcelona se intensificará. Mientras que Puigdemont anunció una victoria del referéndum independentista y pidió la secesión tarde la noche del domingo, los funcionarios españoles en Madrid ofrecieron una descarada defensa de su ataque contra la población de Cataluña y exigieron que la administración catalana se someta a su diktat .

Denunciando la jornada electoral como “una movilización ilegal, desarticulada logísticamente”, el primer ministro español Rajoy habló desde el Palacio de la Moncloa para defender su decisión de desplegar su policía contra la población catalana. Dijo que “el Estado ha respondido con firmeza y serenidad... Hemos hecho lo que teníamos que hacer. Somos el gobierno de España y yo soy el presidente del gobierno de España y he asumido mi responsabilidad”.

Rajoy exigió sin rodeos que el gobierno catalán abandone el referéndum: “Les pido que cesen en la irresponsabilidad, que asuman que lo que nunca fue legal es ya claramente irrealizable, y que continuar esta farsa no lleva a ningún lugar... Pónganle fin. A nada bueno conduce”.

A última hora de la noche, en Barcelona, Puigdemont respondió diciendo que, “El Estado español ha escrito una página vergonzosa en la historia de su relación con Cataluña”. Agregó que, “los ciudadanos de Cataluña nos hemos ganado el derecho a tener un Estado independiente que se constituya en forma de república. En consecuencia, el Govern que presido transmitirá en los próximos días al Parlamento de Cataluña, sede y expresión de la soberanía de nuestro pueblo, los resultados de la jornada de hoy para que actúe según lo provisto en la Ley del Referéndum”.

La Ley del Referéndum establece que, bajo este resultado, Cataluña declarará su independencia y se separará de España, a pesar de que sólo una mayoría de la población total votó “sí”. Un total de 2,26 millones de personas votaron ayer o 42 por ciento de los 5,34 millones de votantes inscritos en Cataluña. De estos, 2,02 millones votaron “sí” y 176 000 votaron “no”.

Puigdemont pidió el apoyo de la burocracia de la Unión Europea en Bruselas, afirmando que la conducta de España “viola sus principios fundamentales” y añadiendo que la cuestión catalana “ya no es una cuestión interna” de España.

La represión, que viene después de semanas de amenazas y operaciones policiales lanzadas por Madrid en Cataluña, significa una condena política del PP y toda la élite gobernante de España y de todos sus principales aliados de la OTAN. Mientras que la policía española allanaba oficinas, confiscaba papeletas y arrestaba a funcionarios, y Madrid enviaba refuerzos, jefes de Estado como el presidente estadounidense, Donald Trump, y al presidente francés, Emmanuel Macron, se reunieron con Rajoy.

El domingo en la noche, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico buscó restarle importancia a la represión del PP. Su portavoz dijo: “El referéndum es una cuestión del gobierno y el pueblo españoles. Queremos que se respete la ley española y se respete la Constitución española y se mantenga el estado de derecho”.

¡Esto es un fraude! La represión barbárica de Madrid no fue una acción legal, sino un acto de terror contra personas inocentes a fin de disciplinar a toda una región de España. El país no ha visto nada parecido desde la Guerra Civil española y el final en 1978 de las cuatro décadas bajo el dictador fascista Francisco Franco.

El mal olor que cubre a la élite política en Madrid se extiende a Washington y las otras potencias europeas, que están retomando el papel que desempeñaron durante el gobierno de Franco: respaldar un sangriento régimen derechista español que ven como un aliado militar clave y dedicado a la supresión de la clase obrera.

La represión también ha puesto de manifiesto la bancarrota política de los dos principales partidos de la oposición en el Parlamento español, el Partido Socialista (PSOE) y Podemos. Como era de esperarse, el PSOE, una herramienta de la máquina estatal española, refundado como un partido socialdemócrata explícitamente antimarxista en 1979, apoyó inequívocamente la represión de Rajoy.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, a menudo presentado como un líder de “izquierdas” dentro del partido, elogió a Rajoy y al PP: “Quiero manifestar el respaldo del PSOE al Estado de Derecho español, a sus reglas y a sus instituciones, el respaldo del PSOE a la integridad territorial de este país que hoy está en riesgo. Estamos en un momento en que debe primar el interés general por encima de las siglas, de los partidos... es el momento de la razón, del sentido común”.

En cuanto a Podemos, mientras hordas de policías antidisturbios golpeaban y ensangrentaban a personas inocentes en toda Cataluña, emitió llamamientos impotentes para que el PSOE abandonara su apoyo tácito al gobierno minoritario del PP en Madrid y en su lugar formara un gobierno de coalición con Podemos. Cuando comenzaron los primeros ataques policiales, los funcionarios de Podemos comenzaron a apelar al PSOE. Iñigo Errejón, secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político del partido tuiteó, “Terrible el silencio del PSOE”. Por su parte, Irene Montero, portavoz de Podemos en el Parlamento, dijo que el PSOE debe tomar un “paso democrático”.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, dijo a la prensa: “El PSOE no puede seguir mirando a otro lado. Han cometido un grave error apoyando la estrategia del PP. Más vale tarde que nunca y ojalá rectifique y arrime el hombro para sacar al PP”.

A pesar de tal quiebra del PSOE y Podemos, el gobierno minoritario del PP cuelga de un hilo después de su sangrienta represión. El Partido Nacionalista Vasco (PNV), cuyo apoyo fue clave para aprobar el presupuesto del PP este año, ha criticado al PP y el sábado ha dirigido una marcha en Bilbao en defensa del referéndum catalán.

 

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