El Senado aprueba una resolución preparando el terreno para $ 1,5 billones en recortes de impuestos para los ricos

por Gabriel Black
30 octubre 2017

A últimas horas de la noche del jueves, el Senado de los Estados Unidos aprobó una resolución presupuestaria que allana el camino para una legislación que recorta los impuestos para las empresas y los ricos, y que establece una cifra de $ 1,5 billones por el monto que el Tesoro de EE.UU. canalizará a los bolsillos de los super-ricos.

La resolución presupuestaria no tiene efecto legal y no ha sido promulgada por presidente Trump. En cambio, establece los términos de procedimiento para la próxima legislación fiscal y presupuestaria. El objetivo principal, si no el único, era permitir la imposición de reducciones de impuestos mediante un procedimiento conocido como "reconciliación", en el que se prohíbe a los filibusteros y la legislación exigirá solo 51 votos para aprobar: 50 senadores y el voto de calidad del vicepresidente Mike Pence.

La votación se dividió por las líneas partidarias, de 51 a 49, con los 48 demócratas que se oponen, junto con un sólo republicano, Rand Paul de Kentucky, que deseaba recortes de presupuesto e impuestos aún mayores que los propuestos por los líderes republicanos. La Cámara de Representantes aprobó su propia versión de la resolución presupuestaria el 5 de octubre, que incluye disposiciones para mayores recortes en el gasto social y que exige que el recorte tributario sea totalmente compensado por recortes de gastos. Se espera que la Cámara apruebe la resolución del Senado, ya que la cifra del Senado que permite recortes de impuestos que agregan $ 1,5 trillones al déficit es mucho más lucrativa para los grandes intereses financieros, que son la fuerza impulsora de la acción legislativa.

Ni el gobierno de Trump ni el liderazgo republicano en el Congreso han dado a conocer todos los detalles de su plan de reducción de impuestos, pero incluirá un enorme recorte en la tasa de impuestos corporativos, del presente 35 por ciento (que la mayoría de las empresas evitan a través de trucos contables) a 20 por ciento o incluso más baja, la abolición del impuesto de sucesiones y otros recortes en los impuestos a los ricos. Habrá pequeños recortes en los impuestos para muchas familias de ingresos medios, aunque algunos en realidad tendrán que pagar más. No habrá beneficio para el 47 por ciento de la población cuyas ganancias son tan bajas que pagan impuestos sobre la nómina, pero no impuestos sobre la renta.

La llamada “resolución presupuestaria” es un nombre inapropiado, ya que los niveles de gasto establecidos para los próximos 10 años no tienen importancia legal y serán alterados, en todo o en parte, cuando los proyectos de ley de apropiaciones sean aprobados por el Congreso controlado por los republicanos. Pero el lenguaje y las cifras establecidas en el proyecto de ley demuestran las intenciones del establecimiento político en su conjunto: marcar el comienzo de una nueva ola de recortes draconianos a los servicios esenciales de los que dependen decenas de millones de estadounidenses.

La resolución en general requiere recortes de 5 billones en el transcurso de diez años, $ 1,5 billón más de lo que Trump solicitó para mayo. Si el presupuesto de 2017 se extendiera a lo largo de los próximos 10 años, esto representaría una enorme reducción del 13,7 por ciento en el gasto federal.

Una gran parte de los recortes presupuestarios provendría de Medicaid ($1 billón) y Medicare ($473 mil millones). Gran parte de los $ 3,5 billones en recortes restantes no están especificados. Sin embargo, el presupuesto parcial anterior de Trump provee una idea de una lista de posibles recortes:

• El Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), también conocido como food stamps (cupones para alimentos), podría reducirse en aproximadamente $200 mil millones en una década, es decir, una cuarta parte de su presupuesto. El programa actualmente sirve a 44 millones de personas y ya fue recortado durante la administración de Obama.

• El programa de Seguridad Suplementaria del Seguro Social, que brinda beneficios en efectivo a los pobres y discapacitados, podría reducirse en $72 mil millones durante la década.

• La Asistencia Temporal para Familias Necesitadas (TANF, por sus siglas en inglés), también conocida como Welfare, podría recortarse en $272 mil millones durante la década.

• A los empleados federales se les podría eliminar el ajuste del costo de la vida y se les obligaría a pagar una mayor parte de sus fondos de jubilación, eliminando $63 mil millones.

• El sistema de control de tráfico aéreo podría privatizarse por $70 mil millone

• La Agencia de Protección Ambiental se reduciría en aproximadamente un 32 por ciento.

• La financiación para las artes, la investigación médica y la ciencia se reduciría en miles de millones. Esto podría incluir el National Cancer Institute (Instituto Nacional del Cáncer), la National Science Foundation (Fondo Nacional para las Ciencias), la Corporation for Public Broadcasting (Corporación de Difusión Pública) y National Endowment for the Arts (Fondo Nacional para las Artes).

Este tipo de cortes devastadores podría empujar a las personas indigentes y sin un centavo a sus tumbas. No sería una exageración decir que grandes sectores del país descenderían a las condiciones del tercer mundo.

Lo que no se cortará son las fuerzas armadas. El único elemento en el presupuesto que recibirá un aumento significativo son las fuerzas armadas, que se verán apoyado por decenas de miles de millones de dólares cada año.

El senador John McCain, quien inicialmente se opuso a la resolución, exigiendo que el gasto militar se incrementara más, dio su apoyo a la versión final. Dijo: "Durante demasiado tiempo, los recortes presupuestarios draconianos a los militares han paralizado la preparación militar y ponen en peligro las vidas de nuestros miembros del servicio".

A McCain no le importan las vidas de los soldados estadounidenses. Él, y el complejo de inteligencia militar por el que habla, se preocupa por la supremacía geopolítica de los Estados Unidos a medida que su poder económico disminuye y se prepara para luchar contra sus rivales extranjeros. Sólo un belicista podría alentar el aumento en el gasto de defensa, mientras que los servicios sociales básicos del país son destruidos en el presupuesto más draconiano de la historia de Estados Unidos.

El Partido Demócrata, por su parte, protestó el proyecto de ley al sugerir varias enmiendas, como evitar recortes de impuestos para cualquier persona ganando más de $250.000 al año en ingresos, prohibir recortes en Medicare y Medicaid, y prohibir cualquier aumento de impuestos para las familias de ingresos medios. Todas estas enmiendas fueron rechazadas.

La oposición del Partido Demócrata a la ley republicana es de carácter táctico, no de principios. El gobierno de Obama llegó a una serie de acuerdos sobre recortes presupuestarios y recortes de impuestos con republicanos en el Congreso, aunque no fueron tan profundos. Los demócratas no se oponen a los recortes de impuestos o recortes de gastos, sino que buscan preservar su credibilidad dañada como el partido de la "clase media".

El líder de la minoría en el Senado, Charles Schumer, el senador favorito de Wall Street, postuló como un opositor a la desigualdad económica, que según dijo sería empeorado por el plan de recorte de impuestos republicano. "Nuestra economía sufre de desigualdad masiva, que está creciendo, una concentración de riqueza en el vértice de la élite de nuestro país", dijo. "A los ricos les va bien en Estados Unidos. Dios los bendiga, me alegra que lo sean. Y las corporaciones estadounidenses están registrando altas ganancias récord: es suficiente mirar en la bolsa de valores, lo que refleja eso. Dios los bendiga a ellos también, esperamos que lo hagan bien. Pero los ingresos de la clase media no han aumentado con el aumento de las ganancias corporativas o niveles récord de riqueza concentrada entre las familias más ricas".

Como indica el lenguaje de Schumer, el Partido Demócrata celebra la riqueza no menos que los republicanos. Pero expresa las preocupaciones de sectores de la élite gobernante que la rabia social masiva, demostrada en las protestas públicas iniciales después inauguración de Trump, emergerá explosivamente y se materializará como un movimiento social organizado en la política estadounidense. Temen que la clase obrera estadounidense se convierta en una fuerza organizada y consciente en la política de los EE.UU., un desarrollo que desafiaría al sistema bipartidista y al control de la aristocracia financiera sobre la sociedad.

[Artículo aparecido originalmente en inglés el 23 de octubre de 2017]