Una jueza británica se niega a revocar la orden de arresto de Julian Assange

por Paul Mitchell
15 febrero 2018

La jueza decana de distrito Emma Arbuthnot se negó ayer a aceptar una apelación para anular una orden de arresto contra el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en el Tribunal de Magistrados de Westminster en Londres.

Arbuthnot estaba dictaminando sentencia sobre si la orden de detención existente en el Reino Unido y una posible acusación futura de fuga en virtud de las secciones 6 y 7 de la Ley de fianzas de 1976 son proporcionales y si sería de interés público que la actual situación continúe.

Assange ahora continúa enfrentándose a la posibilidad de ser arrestado por violar sus anteriores condiciones de fianza, que ocurrieron en 2012, cuando solicitó asilo político en la embajada ecuatoriana en Londres.

Buscó refugio para frustrar una conspiración de los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Suecia para que lo extraditaran a Suecia por falsas acusaciones de agresión sexual. Las acusaciones fueron parte de los esfuerzos para atrapar legalmente a Assange, proporcionando la base para su extradición a los EUA para enfrentar posibles cargos de espionaje y traición que conllevan una posible pena de muerte. Ni los gobiernos de los Estados Unidos ni los de Gran Bretaña han negado públicamente la existencia de una solicitud secreta para extraditarlo a los Estados Unidos.

Los abogados de Assange argumentaron que la orden debería revocarse porque Suecia abandonó su orden de extradición el año pasado y que arrestarlo ya no era “proporcionado” o “de interés público”.

Al cerrar su investigación, los fiscales suecos probaron que nunca hubo un caso en contra de Assange y que él y WikiLeaks fueron blanco de una operación de “trucos sucios”.

Los abogados de Assange dijeron que los cinco años y medio que Assange estuvo confinado en la embajada fueron castigos “adecuados, si no severos” por sus acciones. La pena máxima por saltarse la fianza es de seis meses en prisión. Señalaron al informe del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Detención Arbitraria de diciembre de 2015 que condena la detención de Assange como “arbitraria, irrazonable, innecesaria, desproporcionada”. La ONU había pedido a los gobiernos sueco y británico que pongan fin de inmediato a su “privación de libertad” y le paguen compensación.

El equipo legal de Assange dijo que su cliente había ofrecido repetidamente cooperar con la investigación en Suecia, pero los fiscales se negaron a hablar con Assange hasta 2016. Luego se supo que el Servicio de Fiscalía de la Corona (CPS) de Gran Bretaña presionó a sus contrapartes suecos para que no cuestionaran a Assange en Gran Bretaña. También alentaron a los fiscales suecos a proceder con los procedimientos de extradición en lugar de abandonarlos, ya que se estaban preparando para hacerlo ya en 2013.

Assange tenía justificación para buscar asilo en la embajada, argumentaron sus abogados, porque tenía un temor legítimo de que fuera extraditado a los EUA. Jennifer Robinson dijo que la administración estadounidense había dejado en claro su intención de entablar un proceso contra WikiLeaks. Una investigación del gran jurado estadounidense está en curso desde mayo de 2010, con el propósito de presentar un caso contra Assange por las publicaciones de WikiLeaks.

“El FCO del Reino Unido [Foreign and Commonwealth Office, o Ministerio de Asuntos Exteriores] se niega a confirmar o negar si hay una solicitud de extradición para Assange”, dijo. “En nuestro reciente desafío de FoI [Freedom of Information, o Libertad de Información] contra el CPS ... el CPS se negó a revelar cierto material porque eso alertaría al Sr. Assange sobre una posible solicitud de extradición de los EUA. Es hora de reconocer cuál es el problema real y siempre ha sido el riesgo de extradición a EUA”.

La decisión de Arbuthnot, que gotea de veneno de clase e hipocresía, sirve a los intereses más profundos del Estado británico.

La jueza Arbuthnot, también conocida como baronesa Arbuthnot de Edrom, está casada con el político conservador Lord Arbuthnot, que se desempeñó como presidente del Comité Selecto de Defensa del Parlamento de julio de 2005 a mayo de 2014. El comité supervisa el Ministerio de Defensa y ha presidido y legitimado los crímenes de guerra que Assange ha expuesto.

En la tradicional tradición del imperialismo británico, Arbuthnot trató a Assange y sus abogados con desprecio, crueldad y vengatividad. De acuerdo con el magistrado juez, que es el principal magistrado de Inglaterra y Gales, el hombre que ha denunciado crímenes contra la humanidad es un delincuente común. Se esperaba que él se quitara el gorro a sus superiores, mostrara remordimiento por salirse de la línea y tomar su castigo.

Ella amonestó a Assange por no comparecer ante el tribunal: “Los acusados bajo fianza en todo el país, y personas en búsqueda que enfrentan extradición, acuden a la corte para enfrentar las consecuencias de sus propias acciones. Él debería tener el coraje de hacer lo mismo”.

La decisión de Arbuthnot fue una afrenta a la democracia. Ella ridiculizó las conclusiones de la ONU de que el encarcelamiento de Assange es una “privación de libertad”. La sentencia no se aplicaba a él, afirmó, porque su encarcelamiento supuestamente era una vida de lujo autoimpuesta.

“En primer lugar, puede abandonar la embajada cada vez que lo desee; en segundo lugar, es libre de recibir, al parecer, un número ilimitado de visitantes y esas visitas no son supervisadas; en tercer lugar, puede elegir la comida que come, el tiempo que duerme y los ejercicios”.

“No creo que no haya luz solar. Él puede sentarse en el balcón (acepto probablemente observado por la policía y sus seguidores) para tomar el aire. Él no está encerrado por la noche. Sospecho que si le preguntáramos a uno de los hombres encarcelados en la prisión Wandsworth si las condiciones en la embajada ecuatoriana eran similares a las de una prisión preventiva, el prisionero disputaría las afirmaciones del grupo de trabajo”.

¿Qué sabría la baronesa Arbuthnot sobre las condiciones dentro de Wandsworth? Su descripción del confinamiento de Assange como un hotel en la Riviera francesa, completa con un balcón abierto, es despreciable.

Arbuthnot declaró que la creencia de Assange de que habría sido extraditado a los Estados Unidos desde Suecia era “irrazonable”.

Solo el día anterior, el Departamento de Justicia de los EUA confirmó a Reuters que su caso contra Assange está en curso. El director de la CIA Mike Pompeo describió a WikiLeaks como un “servicio de inteligencia hostil” y dijo que Assange “no tiene los derechos de la Primera Enmienda” y que la CIA está trabajando para “derribar” a WikiLeaks. El Fiscal General Jeff Sessions declaró el año pasado que el arresto de Assange era una prioridad para el Departamento de Justicia.

Arbuthnot rechazó los argumentos de los abogados de Assange de que no era de interés público perseguirlo por la violación de la fianza, diciendo: “Creo que el arresto es una respuesta proporcionada aunque el señor Assange haya restringido su propia libertad durante varios años”.

Dándole la vuelta completamente a la realidad, Arbuthnot describió a Assange, quien ha expuesto crímenes de guerra estatales, como “un hombre que quiere imponer sus propios términos en el curso de la justicia, ya sea el curso de la justicia sea en esta jurisdicción o en Suecia ... Parece considerar que él mismo está por encima de las reglas normales de la ley y quiere justicia solo si va en su favor”.

Una victoria de Assange habría obligado a las autoridades británicas a divulgar cualquier orden de extradición pendiente de los EUA.

“Debemos enfrentar el verdadero problema en este caso”, dijo la abogada de Assange, Jennifer Robinson, “... [que] corre el riesgo de ser extraditado a los EUA para enfrentar un procesamiento por publicar información de interés público en WikiLeaks.

“El señor Assange sigue dispuesto a enfrentar a la justicia británica ... pero no a riesgo de verse obligado a enfrentar la injusticia estadounidense”.

Gareth Peirce, un prominente abogado de derechos humanos que sirve en el equipo legal de Assange, dijo que sería posible apelar la decisión. Hablando fuera de la corte, dijo: “La historia del caso de principio a fin es extraordinaria. Cada aspecto de él se vuelve desconcertante y perturbador mientras es escudriñado”.

Respondiendo a la decisión, Assange indicó que se presentará una apelación: “Estamos sorprendidos. El juez salió de lo que presentaron las partes en la corte. Esto parece haber llevado a errores de hechos significativos. El Departamento de Justicia de los EUA confirmó ayer nuevamente a Reuters que su caso está en curso. Hay tres meses para apelar la decisión del Reino Unido”.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 14 de febrero de 2018)