La disolución de ETA: el balance político del nacionalismo vasco—Primera parte

por Paul Mitchell y Alejandro López
15 junio 2018

El mes pasado, el grupo separatista vasco ETA (Euskadi Ta Askatasuna—País Vasco y Libertad) anunció públicamente su disolución.

La “Declaración final de ETA al Pueblo Vasco” fue presentada por su líder histórico, Josu Urrutikoetxea, mejor conocido como "Josu Ternera", quien permanece oculto.

Proclamó el fin del "ciclo histórico" de 60 años de ETA y agregó que el grupo armado "ha demantelado totalmente el conjunto de sus estructuras" y "da por concluida toda su actividad política".

Los antiguos miembros de ETA "continuarán con la lucha por una Euskal Herria reunificada, independiente, socialista, euskaldun [vascohablante] y no patriarcal en otros ámbitos, cada cual donde lo considere más oportuno...", insistió Urrutikoetxea.

La disolución de ETA se produce siete años después de que anunciara el final de la lucha armada en 2011. En ese momento, el World Socialist Web Site explicó: "en un intento para integrarse en el aparato estatal, ETA, Batasuna y otras organizaciones nacionalistas y exizquierdistas de la clase media que se autodenominan la ‘Izquierda Radical Vasca’ están buscando el ‘éxito’ del ‘proceso de paz’ que involucra al Ejército Republicano Irlandés y al Sinn Fein en Irlanda del Norte".

Desde entonces, el Sinn Fein se ha convertido en uno de los partidos responsables del gobierno capitalista que busca garantizar la estabilidad política necesaria para atraer capital de inversión. Ha gobernado en coalición con los fanáticos intolerantes del Partido Unionista Democrático, imponiendo una medida de austeridad tras otra contra la clase trabajadora.

El líder del Sinn Fein, Gerry Adams, asistió al simbólico "Encuentro internacional para avanzar en la resolución del conflicto vasco" en el sur de Francia el 4 de mayo. Junto a él se encontraban otras figuras clave involucradas en el "proceso de paz" de Irlanda del Norte, incluido el ex primer ministro irlandés, Bertie Ahern, y el jefe de gabinete del ex primer ministro británico, Tony Blair, Jonathan Powell.

También asistieron el presidente del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Andoni Ortuzar, y Arnaldo Otegi, exmiembro de ETA, líder del ala política prohibida de ETA Batasuna y su sucesor, Sortu. Otegi también dirige Euskal Herria Bildu (E.H. Bildu), una coalición electoral de la Izquierda Radical Vasca, formada después del fallo del Tribunal Supremo de España en 2011 que prohibía a Sortu la participación electoral.

E.H. Bildu ya se ha integrado a la política oficial, adquiriendo posiciones estatales, influencia y dinero. Tiene dos diputados en el Congreso español, 18 de los 75 escaños en el Parlamento vasco y 11.195 concejales. Por su representación nacional, E.H. Bildu obtiene €379.174.

Para estas capas aspirantes a la clase media-alta, ETA ha sido un obstáculo para su progreso. Su disolución abre la puerta para participar más plenamente en la explotación de la clase trabajadora de la región.

Otegi ya saborea la perspectiva de convertirse en el Gerry Adams vasco. Declaró que la disolución de ETA era "una nueva situación" y "abre muchas ventanas de oportunidad". Hizo un llamamiento al PNV para que se alíe con E.H. Bildu y Elkarrekin Podemos (la sección vasca de Podemos) para alcanzar un nuevo estatus legal y político para el Euskadi (País Vasco).

Al igual que sus contrapartes catalanas, la élite gobernante vasca está tratando de extraer más concesiones del Estado central español para mantener y desarrollar la región como base para el capital global y evitar que sus ingresos subsidien las regiones más pobres del país.

Euskadi ya ocupa el primer lugar en España en términos de ingreso per cápita, un 30 por ciento más que el promedio de España. También tiene un sistema impositivo único (con Navarra), que le permite recaudar sus propios impuestos y retener un porcentaje mayor que su parte de la población o el PIB.

Al mismo tiempo, Euskadi es un polvorín social. Los trabajadores han perdido un promedio de €642 en poder adquisitivo, la peor de todas las regiones en el último año. También es la región con el mayor porcentaje de conflictos laborales, 68,9 por cada 100,000 trabajadores, un aumento del 7,7 por ciento en el último año y un salto de 140 por ciento en el número de trabajadores participantes.

Con respecto a la lucha por una pensión decente, El País cuestionó: "¿Por qué Bilbao se ha convertido en la capital de la rebelión de los pensionistas?" Señaló, "En muchos casos comparten además un pasado de lucha en los astilleros de Bilbao o en las grandes siderurgias públicas de Bizkaia que en los años 70 y 80 sufrieron grandes reconversiones industriales.

El PNV viste sus mugrientas maniobras para obtener más concesiones de Madrid con una retórica altisonante sobre la identidad nacional y la autodeterminación. Esto resultó ser un fraude cuando incumplió la promesa de votar en contra del presupuesto del PP, siempre y cuando el PP siguiera gobernando Cataluña desde Madrid después de deponer al Govern catalán el año pasado, tras la votación a favor de la independencia. En cambio, en un trato sórdido, el PNV dio sus cinco votos decisivos al Gobierno del PP, lo que permitió que el presupuesto se aprobara a cambio de más de 500 millones de euros en inversiones.

Pocos días después, el PNV abandonó al PP, proporcionando sus cinco votos (junto con los dos votos de E.H. Bildu) para la moción de censura del PSOE que significó el comienzo de un Gobierno del PSOE, el cual se ha comprometido a imponer el presupuesto del PP y los 500 millones de euros más para los vascos. A cambio de su apoyo, el primer ministro regional del PNV vasco, Iñigo Urkullu, declaró que esperaba que el nuevo presidente, Pedro Sánchez, defienda la autonomía vasca inscrita en el Estatuto de Gernika de 1979 y que además "facilite que se avance en el autogobierno vasco".

El nacionalismo vasco y la fundación de ETA

Décadas de actividad terrorista de ETA que dejaron 829 personas muertas (incluyendo 340 civiles) y más de 1.000 heridos desencadenaron una represión masiva por parte del Estado español. Esto sembró una inmensa confusión en la clase trabajadora y las secciones progresistas de la clase media. Agitó divisiones sectarias en toda España y especialmente en una de sus regiones más militantes. Proporcionó al Estado un pretexto para fortalecer su aparato represivo.

Una evaluación histórica de la historia, el programa y el carácter de clase de ETA, por lo tanto, es esencial para restaurar una perspectiva socialista en la clase trabajadora en España e internacionalmente.

Tanto el nacionalismo vasco como el catalán se desarrollaron a finales del siglo XIX, en gran medida como una respuesta reaccionaria al ascenso del movimiento obrero. Surgiendo predominantemente dentro de la intelectualidad pequeñoburguesa, los nacionalistas vascos buscaron apoyo en el campesinado contra las depredaciones del gran capital y la burocracia estatal.

El padre del nacionalismo vasco, Sabino Arana, fundó el PNV en 1895. Odiaba a la clase trabajadora, especialmente a aquellos que emigraron al País Vasco desde otras partes de España. Arana declaró: "Gran número de ellos parece testimonio irrecusable de la teoría de Darwin, pues más que hombres semejan simios poco menos bestias que el gorila: no busquéis en sus rostros la expresión de la inteligencia humana ni de virtud alguna; su mirada solo revela idiotismo y brutalidad".

Cuando la dictadura del general Miguel Primo de Rivera en España cayó en 1931, anunciando el inicio de la Revolución española, el PNV declaró que su objetivo era "detener el movimiento obrero y la posibilidad de una revolución". Exigió a sus miembros "Abstención, absoluta abstención de participar en movimiento de ninguna clase...".

Continuará

(Artículo publicado originalmente en inglés el 12 de junio de 2018)