¿Qué es el Teamsters for a Democratic Union?

por Tom Mackaman
22 septiembre 2018

Hay una enorme oposición entre los trabajadores de UPS al contrato aprobado por la International Brotherhood of Teamsters (IBT; Hermandad Internacional de Camioneros), que abarca a 230.000 trabajadores de la compañía de entrega de grandes paquetes. Mientras comienza la votación del acuerdo, los representantes del Teamsters se ven envueltos en una conspiración con la gerencia para imponer el contrato a pesar de este rechazo. Bajo estas condiciones, muchos trabajadores se sienten atraídos por el llamado a votar “No” propuesto por el Teamsters for a Democratic Union (TDU; Camioneros por un Sindicato Democrático). Sin embargo, el TDU no cuenta con la visión para organizar una lucha, ni siquiera está llamando a huelga. Por el contrario, el TDU declara que una victoria del “No” forzará a UPS y al Teamsters a “volver a la mesa de negociación” la cual, señala, resultará en un buen acuerdo si los trabajadores mantienen presión sobre los negociadores del sindicato.

Esta posición es idéntica a la del Teamsters United (TU; Camioneros Unidos), con quien el TDU colaboran cercanamente. Las dos organizaciones comparten los mismos artículos en sus respectivos sitios web, a pesar de que se presentan a sí mismos como independientes uno del otro. [1]

El Teamsters United se creó como una coalición en las elecciones sindicales de presidente general en 2016. La lista estuvo encabezada un largo tiempo por el simpatizante del TDU, Tom Sylvester, presidente del Local 804 en Queens, Nueva York, y por Fred Zuckerman, presidente del Local 89 en Louisville, Kentucky, quien fue el director de la división de transportes del sindicato bajo el presidente de la IBT, James Hoffa, pero se separó de él para postularse como vicepresidente con otro expartidario de Hoffa en la elección de 2011. El TU perdió por poco el voto a presidente, pero ganó seis puestos en la vicepresidencia internacional.

El TDU instó a Zuckerman a postularse al cargo de presidente en la lista del Teamsters United en las elecciones de 2021. Sin embargo, Zuckerman los rechazó y decidió postularse como vicepresidente en una lista del TU encabezada por Sean O’Brien, presidente del Local 25 en Boston, quien se postuló en 2016 en la lista de Hoffa y ha sido durante mucho tiempo un oponente acérrimo y vocal del TDU. Este es el resultado completamente predecible de las políticas inescrupulosas del TDU y del oportunismo que lo caracteriza.

Jimmy Hoffa, Jr.

La postura que comparten el TDU y el TU de que se puede ganar un mejor contrato votando "No" –y avanzar apoyando a candidatos de “reformistas” contra Hoffa— es un fraude de principio a fin. El rechazo de este acuerdo traidor está enteramente justificado. Sin embargo, el Teamsters tiene un largo historial de ignorar cuando se vota “No”, incluso cuando Hoffa impuso unilateralmente el contrato maestro de UPS y los suplementos locales en 2014.

Los trabajadores deben tomar el control de la lucha en sus propias manos con el fin de pelear por un aumento salarial significativo, la eliminación de todos los niveles salariales, el paso de los trabajadores de tiempo parcial a tiempo completo y poner fin a las condiciones de explotación. Esto implica elegir comités de fábrica y lugar de trabajo controlados democráticamente por las bases y que respondan a ellas para movilizar a los trabajadores de UPS a pelear por estas demandas en oposición a los dictados del Teamsters y la compañía.

Los preparativos deben hacerse ahora para comenzar una huelga nacional y hacer campaña para conseguir un gran y amplio apoyo a esta lucha en toda la clase trabajadora. Esto incluye contactar y movilizar a los trabajadores de Amazon que pelean contra condiciones superexplotadoras, a los trabajadores postales de USPS que se enfrentan a la amenaza de privatización de Trump, a los profesores que han llevado a cabo una ola de huelgas salvajes desafiando a los sindicatos y a otros sectores de los trabajadores y la juventud.

El TDU está preparando una trampa para prevenir que surja tal lucha. Por lo tanto, es crucial que los trabajadores entiendan el verdadero rol y la historia del TDU, que no es un movimiento genuino de bases, sino más bien una facción de la burocracia sindical vinculada al Gobierno federal y al Partido Demócrata.

Los orígenes del TDU

Al momento de la aparición del TDU a mediados de los setenta, las autoridades del sindicato AFL-CIO habían sido por muchas décadas nacionalistas, procapitalistas y anticomunistas. Esto significaba que los líderes del sindicato apoyaban explícitamente el “derecho” de las empresas a lucrar. Bajo el fuerte crecimiento económico que prevaleció desde los años cuarenta hasta principios de los setenta, esta perspectiva, por lo desleal que fuera hacia los trabajadores, no excluía la mejora de las condiciones de vida de los camioneros, despachadores y otros sectores de la clase trabajadora; sin embargo, simultáneamente al nacimiento del TDU y grupos reformistas similares, se había preparado el escenario para el deterioro de los sindicatos y, en definitiva, su transformación en instrumentos de las empresas y el Gobierno.

En los setenta, los procesos que se conocerían como la globalización fueron acentuando la interdependencia de los trabajadores por todo el mundo como parte de la misma producción y distribución de bienes y servicios, debilitando la viabilidad de todas las organizaciones obreras con bases nacionales. La falta de organizaciones obreras de masas con una perspectiva internacional y anticapitalista –el punto débil histórico del socialismo en ese momento— abrió el camino para una ofensiva de la clase dominante que, en Estados Unidos, primero tomó la forma de la desregulación de sectores claves de la economía, incluyendo transporte terrestre y marítimo.

Los avances en tecnología informática y telecomunicaciones habían abierto nuevas posibilidades en la logística de transporte, las cuales podían sucesivamente ser usadas para el desglose de la producción en fábrica a una cadena de suministro de mayor alcance, en industrias como la automotriz. [2] Pero los capitalistas estadounidenses no vieron en estos nuevos avances una oportunidad para mejorar las condiciones de vida, sino para generar una nueva oleada de ganancias.

En los años setenta sucesivas Administraciones presidenciales, comenzando con la de Nixon y culminando con la de Carter y la implementación de la Ley de Autotransportes (Motor Carrier Act; MCA) en 1980, se enfocaron en regulaciones y controles sobre el camionaje supervisado por la Comisión Interestatal de Comercio (Interstate Commerce Commission; ICC), y el Acuerdo Nacional Maestro para el Transporte de Carga (National Master Freight Agreement; NMFA) que rige los salarios y condiciones de los conductores de Teamsters. El principal objetivo era reducir los sueldos. Esto fue un ataque altamente intencional supervisado por el Partido Republicano y el Demócrata, y encabezado por el senador liberal demócrata, Edward “Ted” Kennedy de Massachusetts. [3]

Arquitectos de la desregulación: Ted Kennedy, izquierda, con Carter

Los camioneros y empaquetadores de Estados Unidos estaban bajo ataque político. Pero el TDU, que para 1979 había juntado muchos otros grupos reformistas dentro del sindicato Teamsters, incluyendo una organización enfocada en salud y seguridad llamada Professional Drivers Council (PROD; Consejo de Conductores Profesionales), la cual había sido fundada con el apoyo del activista por los derechos del consumidor Ralph Nader en 1971, [4] insistió en separar la política de las luchas en los lugares de trabajo. Su real objetivo era desarmar políticamente a los trabajadores.

Se opuso acérrimamente, al igual que grupos similares operando en otros sindicatos, a la Workers League (Liga Obrera) —predecesora del Partido Socialista por la Igualdad—, la cual luchó por una conciencia socialista entre los trabajadores, una perspectiva que giraba en torno a sacar a patadas a los burócratas capitalistas de los sindicatos y arrebatarles los trabajadores al Partido Demócrata por medio de la formación de un Partido Laborista basado en los sindicatos. La Workers League ganó a trabajadores militantes en numerosas industrias. Los grupos reformistas sindicales lucharon por bloquear esto, restringiendo a los trabajadores más militantes a supuestos asuntos “sindicales”.

La idea de que la política no era para los trabajadores tiene su propia historia. Los primeros miembros del TDU, fundado en 1976, fueron jóvenes radicales de clase media enviados al sindicato Teamsters por una organización llamada International Socialists (IS; Socialistas Internacionales), que había surgido en 1962 del derechista Partido Socialista de Estados Unidos, liderado por Max Shachtman, un extrotskista estadounidense que se trasladó drásticamente hacia la derecha después de romper con la Cuarta Internacional en 1940.

Los IS estaban concentrados en campus universitarios, especialmente en la Universidad de California, Berkeley, donde Ken Paff, uno de los fundadores del TDU y su actual organizador nacional, era estudiante.

Ken Paff

El TDU fue sólo uno de los muchos intentos que pretendían reformar los sindicatos estadounidenses en los años setenta. Dichos grupos se organizaron en torno a una publicación llamada Labor Notes, fundada en 1979 por Kim Moody, Jane Slaughter y Jim West, miembros de los IS. Los grupos reformistas incluían al Miners for Democracy (Mineros por la Democracia) dentro del sindicato minero United Mine Workers of America, el Steelworkers Fightback (Trabajadores Siderúrgicos en Lucha) en el sindicato siderúrgico United Steelworkers y más tarde se uniría el movimiento New Directions (Nuevas Direcciones) en el sindicato automotor United Auto Workers. [5]

Debe indicarse claramente que el balance general del TDU y otros intentos de reforma sindical es catastrófico, si el éxito se mide por los resultados para los trabajadores. En las grandes industrias en que protagonizaron estos autodenominados reformistas (camiones, carbón, acero, automóviles, telecomunicaciones y transporte público) se han perdido millones de empleos desde la década de los setenta, mientras que los salarios, los beneficios y la seguridad laboral se han reducido a niveles de décadas pasadas. Los camioneros y los repartidores hoy transportan más y se les paga menos que en esos años. Su relevancia crucial para la economía, la cual se detendría por completo sin ellos, se ve recompensada con una explotación en constante aumento.

En cuanto a los sindicatos, hoy en día rinden menos cuentas a las bases que en la época, deshaciéndose en el proceso de sus funciones históricas más básicas. En todas partes buscan bloquear las acciones huelguísticas. En las "negociaciones" contractuales, los sindicatos ya no buscan concesiones de la gerencia para los trabajadores, sino desde los trabajadores para la administración, como lo demuestra una vez más el contrato de UPS respaldado por el sindicato. Incluso el concepto básico de los reclamos en los lugares de trabajo prácticamente se ha desvanecido del panorama industrial. No obstante, estos "sindicatos" aún existen, desviando las cuotas de los trabajadores a las arcas de las campañas del Partido Demócrata, a los grandes sueldos de los burócratas y a las cajas negras que no se han encogido a pesar del descenso en membresías.

Sin embargo, lo que es evidente en retrospectiva –el miserable fracaso de varios intentos de una reforma sindical— no siempre fue claro. A mediados de la década de los setenta, cuando apareció el TDU, los sindicatos aún tenían la lealtad activa de los trabajadores, que buscaban convertirlos en organizaciones de lucha. El TDU ganó seguidores entre las bases, alcanzando probablemente 8.000 miembros en su apogeo.

En ocasiones, los miembros del TDU mostraron valentía física. En un caso notorio, Pete Camarata (1946-2014), un trabajador de bodega de Detroit, fue golpeado casi hasta la muerte en 1976 después de criticar al presidente sindical Frank Fitzsimmons en la convención nacional del Teamsters en Las Vegas. [6] Un grupo creado específicamente para intimidar a los disidentes del sindicato, Brotherhood of Loyal Americans and Strong Teamsters (BLAST; Hermandad de Estadounidenses Leales y Camioneros Fuertes), atacó en 1983 una reunión del TDU en Cleveland, tomando el podio, rompiendo pancartas y sacando a miembros del TDU del edificio. Según los registros del Gobierno, entre los atacantes de BLAST en Cleveland se encontraban "los presidentes de dos locales del Teamsters, un vicepresidente local, dos secretarios-tesoreros, tres fideicomisarios sindicales, un coordinador y al menos diez agentes comerciales del sindicato internacional". [7]

El problema no era la falta de coraje de individuos como Camarata, un trabajador entrenado a través del antiguo Local 299 de Detroit de Jimmy Hoffa. El problema era la perspectiva de los IS que dominaba los diversos movimientos reformistas del Teamsters. Los lineamientos del TDU están, y siempre han estado, a favor de la burocracia, nunca de la clase trabajadora –a pesar de todo el discurso sobre el empoderamiento de las bases—. Desde el principio, los IS y el TDU han buscado descubrir a un sector "progresista" o "democrático" de la burocracia y donde no existe se inventa, como es el caso con los Teamsters United de Zuckerman ahora y la camarilla burocrática de Ron Carey en los años noventa.

Incluso en los setenta, en medio de la última gran ola de huelgas en la historia de EUA, los IS equipararon el anticomunismo de los burócratas sindicales, el cual estaba enraizado en la defensa de sus posiciones privilegiadas dentro del sistema capitalista, con el de los trabajadores, quienes, pese a su confusión política, estaban viéndose impulsados de manera concreta a luchar contra el sistema de lucro y los dos partidos corporativos que lo defienden.

Este impresionismo superficial se combinó con una perspectiva nacionalista, que insistía en que los trabajadores estadounidenses eran irremediablemente retrasados, racistas y en gran medida incapaces de triunfar con una perspectiva socialista.

Según Moody, [8] "El hecho de que la gran mayoría de los trabajadores carezca incluso de una forma consistente de mirar el mundo bajo una conciencia de clase hace que sea difícil que el socialismo obtenga una audiencia. La enorme falta actualmente en EUA es de un mar de trabajadores con conciencia de clase para que las ideas y organizaciones socialistas puedan absorberse. ¿Cómo ayudamos a crear ese mar? Los socialistas pueden construir organizaciones y luchas transitorias que ayuden a elevar la conciencia de clase de los trabajadores activistas”. Esta "estrategia de las bases", agrega, "comienza con la experiencia, las luchas y la conciencia de los trabajadores tal como existen hoy, que ofrecen un puente a una conciencia de clase más profunda y a la política socialista".

Kim Moody, crédito: University of Westminster

De hecho, el "puente" y la "política de transición" a los que se refirió Moody no eran más que una política sindical. En consecuencia, los jóvenes de clase media enviados a los sindicatos no fueron a luchar por el socialismo, sino por asuntos supuestamente sobre "ganarse el pan" —según su lógica, los únicos asuntos que podían entender o aceptar los trabajadores—. La prioridad era una "reforma democrática" de los sindicatos, que podría en algún futuro distante e incierto proporcionar "espacio" para ideas radicales, un futuro que 45 años después todavía no ha llegado.

En realidad, el rechazo al fomento de la política entre los trabajadores quería decir la exclusión de la política socialista. La política capitalista, especialmente la adoptada por el Partido Demócrata, no se cuestionó. Detrás de esto, no yacía un miedo a alejar a los trabajadores, quienes se veían constantemente radicalizados por los acontecimientos, sino de apartar a sectores de la burocracia sindical anticomunista, con quienes el TDU esperaba colaborar.

El TDU y Labor Notes siempre rechazaron el análisis de las causas fundamentales de la dirección conservadora de los sindicatos de la confederación AFL-CIO en los años setenta. En cambio, se aferraron a lo que podría llamarse la "teoría del mal burócrata" de decadencia sindical, que supone que los sindicatos pueden convertirse en organizaciones combativas, pero solo si los líderes "equivocados" son reemplazados por los "correctos", quienes ostensiblemente serían susceptibles a la presión de las bases. En los años ochenta, Labor Notes creó varios manuales de "procedimientos" para los trabajadores y celebró numerosas conferencias y talleres en los que se discutieron estos asuntos supuestamente "prácticos" y "sindicales". El socialismo fue excluido del debate.

Todos los manuales y conferencias no hicieron nada para cambiar la trayectoria de la IBT. Esto se debe a que el carácter del Teamsters y los demás sindicatos estaba y está determinado por la naturaleza históricamente condicionada de estas organizaciones, no por las características personales de los burócratas.

El TDU acoge el reformismo… “de arriba hacia abajo”

La evolución derechista y procapitalista de la IBT se aceleró después de la desaparición (y presunto asesinato) de Jimmy Hoffa en 1975, un año antes de la fundación del TDU. [9] Bajo la dirección de lso sucesores de Hoffa, Fitzsimmons, Roy Williams, Jackie Presser y Billy McCarthy, la influencia del crimen organizado en el Teamsters, la cual atrajo gran atención de los medios, también se profundizó.

Una política sin principios atrae aliados extraños. Con el fracaso de su perspectiva reformista, el TDU recurrió a los Gobiernos de Reagan y Bush, que, temiendo el colapso total de la IBT, atacaron al sindicato en 1988 bajo la antidemocrática Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations, RICO), en un caso presentado por el entonces fiscal federal del distrito sur de Nueva York, Rudolph Giuliani. En una intervención sin precedentes en la historia laboral estadounidense, cientos de funcionarios del Teamsters fueron despedidos de sus puestos por parte de fideicomisarios designados por el Gobierno.

Giuliani

Un asesor legal del TDU, Michael Goldberg, más tarde reconoció que la agrupación había cooperado íntimamente con la investigación federal dirigida por Giuliani "antes de llegar a un acuerdo". [10] Ante la presentación de la demanda, dijo Moody, Ken Paff escribió una larga carta al asistente del fiscal general en abril de 1987 diciendo que "hay solo una 'reorganización' bajo RICO que el Gobierno puede emprender efectivamente: esto es, ordenarle a la IBT que realice elecciones en las bases trabajadoras bajo la supervisión del Gobierno para todos los representantes internacionales". [11]

Los líderes del TDU, algunos de los cuales consiguieron puestos vacantes, acogieron la intervención estatal en el Teamsters porque, según ellos, las reformas constitucionales impuestas por los administradores federales reflejaban sus antiguas demandas. En las accidentalmente irónicas palabras de un activista del TDU en Chicago, "la historia de la transformación democrática [del Teamsters] comenzó con la administración fiduciaria".[12]

Nunca se ha explicado cómo es que el Gobierno pudo imponer, en palabras de otro exactivista del TDU convertido en catedrático, [13] "la democratización de las instituciones y prácticas sindicales". Tampoco el TDU ha explicado la absurda idea de que la Administración de Reagan-Bush actuaría en nombre de la "democracia sindical" y de los trabajadores del Teamsters, siendo el mismo Gobierno que había "aplastado a los controladores de tráfico aéreo de PATCO, encarcelado a decenas de trabajadores militantes y encabezado la mayor campaña antisindical en medio siglo". [14]

Aún más absurda fue la afirmación de que los fiscales federales "descubrieron" repentinamente que los principales burócratas del Teamsters estaban confabulados con el crimen organizado. El poder de los mafiosos en el sindicato estaba enraizado en el histórico rechazo de la política socialista por parte de la IBT, y de hecho fue tácitamente aceptado, y en ocasiones alentado, por el Gobierno federal.

Esto se remonta a 1941. Ese año, el veterano presidente sindical, Daniel Tobin, envió a Jimmy Hoffa de Detroit a Minneapolis con una pandilla de matones con el fin de desintegrar la dirección trotskista del Local 544. Bajo la dirección de los socialistas Farrell Dobbs y los hermanos Dunne, este local había llevado a cabo una exitosa huelga general en 1934, que condujo a su vez al rápido crecimiento de la IBT entre los camioneros de larga distancia en todo el Medio Oeste. Tobin cooperó estrechamente con la Administración de Roosevelt, la cual estaba a punto de iniciar los enjuiciamientos bajo la Ley Smith contra Dobbs y el resto de los líderes trotskistas en preparación para la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. [15]

Jimmy Hoffa

De hecho, Hoffa había aprendido a organizar sindicatos gracias a Dobbs y los Dunne, y siempre los recordaba como amigos. Al ponerse en su contra, estaba trazando su futura trayectoria como un oportunista despiadado en la IBT, listo para apoyarse en los elementos del bajo mundo y fortalecer su poder. El giro de Hoffa hacia grupos criminales —a veces utilizando estos vínculos para igualar fuerzas contra los capitalistas, pero más a menudo para aterrorizar a los disidentes del sindicato— fue parte de su rechazo a la política socialista.

"Farrell Dobbs era un sindicalista de alto nivel [y] un brillante estratega", recordó Hoffa en su autobiografía de 1970. "Dobbs también vio a los sindicatos como una fuerza política de gran potencial. No podía estar de acuerdo con él en ese entonces, ni tampoco lo estoy ahora". [16] Pero Hoffa no podía entender que la estrategia de Dobbs surgió precisamente de su perspectiva política revolucionaria del socialismo internacional. Fue esto lo que le permitió a Dobbs percibir el valor estratégico de organizar a los conductores de larga distancia, a quienes Tobin y el resto de la antigua AFL miraban como "la chusma". De hecho, lo que Minneapolis, 1934, demostró —un hecho incomprendido por el TDU— era que una dirección abiertamente socialista podía guiar a los trabajadores a luchar y ganar. [17]

Farrell Dobbs

Sin embargo, esto lo comprendió el Gobierno federal. Comenzando con la persecución bajo la Ley Smith de los trotskistas dentro del Teamsters y continuando durante medio siglo, Washington tácitamente admitió que el crimen organizado estaba presente en el Teamsters, incluso si de vez en cuando montaba audiencias e investigaciones sobre escenas de riesgo, como la campaña de Robert Kennedy de una década para poner a Hoffa tras las rejas. No obstante, el lugar de estafadores en la IBT fue preservado hasta la década de 1980, cuando los representantes del Teamsters se aseguraron de que sus miembros quebrantaran los piquetes en huelga tras huelga. [18]

En esa década, los presidentes del Teamsters que eran conocidos por tener conexiones con el crimen organizado ganaron el apoyo activo de los dos principales partidos, así como de los presidentes Ronald Reagan y George H.W. Bush. [19] En 1981, cuando la Administración de Reagan se preparaba para aplastar la huelga de PATCO —una derrota decisiva en la historia laboral estadounidense—, el mandatario le envió condolencias grabadas en video a la convención anual del Teamsters elogiando al recientemente fallecido presidente sindical, Fitzsimmons, un conocido mafioso. "Como he dicho anteriormente, Frank se ganó el respeto de los líderes empresariales y políticos como un negociador afable pero duro", dijo Reagan. "También ganó amistades, incluida la mía". [20]

Reagan y Bush mantuvieron esa "amistad" con Jackie Presser, quien trabajó simultáneamente con el crimen organizado de Cleveland y como informante del FBI, que lo protegió mientras le saqueaba millones al Teamsters. [21]

La transformación del TDU

Claramente, la ofensiva contra la IBT no fue motivada por preocupaciones sobre la democracia sindical. Fue impulsada por el temor de que el que era entonces el sindicato más grande de la nación pudiera colapsar y dejar de ser útil para contener la lucha de la clase trabajadora en un sector clave de la economía. Independientemente de lo que ocurriera en la decisión, el resultado final fue la consolidación de la influencia estatal y corporativa en la IBT.

Hubo graves consecuencias políticas para el TDU en este resultado. Su nuevo éxito a fines de la década de 1980 y principios de la década de 1990 no se basó en un movimiento de las bases, como el que había promovido en la década de 1970, sino en la generosidad del Estado capitalista. Con el fideicomiso del Gobierno como mecanismo, el TDU comenzó a reestructurarse como un sector de la burocracia de la IBT.

Su gran oportunidad llegó en 1991, en la primera elección sindical de la IBT supervisada por el Gobierno, cuando el TDU se unió con poderosos intereses a respaldar a Ron Carey como presidente del sindicato. Su victoria, la cual también resultó en la promoción de varios miembros del TDU a la junta directiva del sindicato y muchos otros a cargos burocráticos menores, fue recibida con éxtasis por los medios capitalistas, incluido el New York Times, que vio en Carey a "una nueva leyenda para las bases", "un triunfo de la democracia sindical sobre el crimen organizado", "un líder honesto y directo", "un agitador", "un verdadero extraño", "un Frank Capra, la figura de El Sr. Smith va a Washington", "un regalo para sus miembros". [22]

Ron Carey

Hasta el día de hoy, el TDU y sus patrocinadores históricos presentan el triunfo de Carey como la cumbre de una oleada democrática. No fue tal cosa. Carey ganó el 48 por ciento de los votos, pero solo el 28 por ciento de los miembros del Teamsters se tomó la molestia de votar. Como parte del total general, ganó sólo el 15 por ciento. Las encuestas internas antes de la votación mostraron que la mayoría del Teamsters no tenía idea de quién era Carey o los otros candidatos importantes. [23]

Tampoco era un amigo de las bases. Durante 23 años, Carey dirigió el UPS Teamsters Local 804 en la ciudad de Nueva York, una de las ramas más grandes del sindicato, donde "fue una especie de pionero dentro de la burocracia laboral en la imposición de concesiones y el establecimiento de relaciones corporativistas con la administración". Su logro más notable fue la traición de una huelga de 85 días contra UPS en 1974, en la que aceptó "el contrato que le abrió las compuertas para la destrucción de empleos a tiempo completo y la propagación de puestos mal pagados a tiempo parcial en el funcionamiento de la empresa de transporte por todo el país". [24]

Al llegar a la cúpula, Carey firmó varios contratos entreguistas con grandes firmas, incluida UPS. Aisló y traicionó las huelgas del Teamsters en los principales periódicos de Detroit y Pittsburgh, promoviendo el uso de tácticas de protesta de los consumidores de clase media. [25] Mientras recibía elogios en los medios capitalistas por reducir los salarios de los burócratas sindicales a la "modesta" suma de $150.000, abrió las arcas del Teamsters al Partido Demócrata, proporcionando cuatro millones de dólares a la campaña electoral de Clinton en 1996. De hecho, su mayor logro, ayudado e inducido por la TDU, fue la reorientación de la IBT del Partido Republicano al Partido Demócrata.

Richard Trumka

No debería sorprender entonces que obtuviera poco apoyo de las bases en las elecciones del Teamsters en 1996 contra James P. Hoffa, hijo del difunto presidente, quien había sido presentado como el representante de la "vieja guardia" del sindicato. Carey obtuvo una victoria electoral estrecha, pero al año siguiente los resultados se invalidaron cuando salió a la luz que sus asesores más cercanos, supuestamente sin su conocimiento, habían estado involucrados en un complejo plan de lavado de dinero que involucraba a figuras destacadas en la AFL-CIO, incluyendo al entonces secretario y tesorero Richard Trumka y al presidente del Sindicato Internacional de Empleados de Servicio, Andrew Stern. También participaron varios grupos de activistas liberales, así como el Comité Nacional Demócrata controlado por Clinton.

En un esquema clásico de sobornos, a estos grupos se les enviaron $885.000 en donaciones de la tesorería del Teamsters y, a su vez, realizaron y organizaron contribuciones recíprocas para la campaña de Carey.

En 1998, Carey fue expulsado del Teamsters, y su subrogante respaldado por el TDU, Tom Leedham, perdió las elecciones contra Hoffa el mismo año.

Las revelaciones de corrupción de Carey desacreditaron la promoción del TDU de que había un ala supuestamente "reformista" de la IBT. Pero en lugar de reconocer esto, el TDU denunció tardíamente la "intervención del Gobierno" en el Teamsters, denunciando las mismas estructuras que dieron paso a la victoria de Carey y a la promoción de sus propios miembros en las filas de la burocracia sindical.

Al integrarse con la facción de la burocracia encabezada por Carey, el TDU adoptó una apología cada vez más deshonesta. Tomemos, por ejemplo, sus afirmaciones de que la huelga de camioneros de larga distancia de 1994 y la huelga de UPS de 1997 fueron victorias aplastantes.

La huelga de 1994, que duró 23 días e involucró a 70.000 conductores, se libró de hecho como un esfuerzo consciente para desmotivar a los camioneros con el fin de forzarlos a aceptar un acuerdo amargo. Los defensores de Carey afirman que "ganó" al negociar una reducción en las jornadas de tiempo parcial. En lugar de eso, el acuerdo permitió el cambio del tráfico de camiones a trenes de carga y el uso de una nueva categoría de "trabajadores ocasionales" contratados por día y pagándoles significativamente menos que a los trabajadores a tiempo completo. Además, el acuerdo no incluyó un indulto para unos 200 t eamsters y simpatizantes arrestados en piquetes. Pero tal vez su característica más desagradable fue una cláusula de no huelga durante la vigencia del contrato de cuatro años, optando por resoluciones por medio de árbitros "independientes", renunciando así al único método que tenían los trabajadores para contrarrestar el poder de las empresas de transporte. [26]

El TDU ha declarado a menudo que la huelga de UPS en 1997, que involucró a 185.000 trabajadores, fue una victoria total para los trabajadores. [27] En realidad, Carey suspendió la huelga de dos semanas con concesiones simbólicas en su bolsillo, incluyendo la supuesta creación de 10.000 empleos a tiempo completo durante la vigencia del contrato. Pero estos nuevos trabajos recibirían un 24 por ciento menos que otros de la misma categoría: el primer contrato para expandir el sistema de dos niveles a trabajadores a tiempo completo. Los trabajos adicionales fueron más que compensados por el sindicato que aceptó el derecho de UPS a despedir a 15.000 huelguistas —para compensar los negocios perdidos por FedEx— incluyendo varias docenas de trabajadores despedidos por acciones durante la huelga. [28]

Ambas huelgas siguieron un patrón similar. Convocadas para airear la oposición de los trabajadores a la erosión de los salarios y las condiciones, los huelguistas se quedaron aislados mientras que los negocios se trasladaron a los competidores. A los trabajadores se les presentaron contratos entreguistas que la IBT y la TDU declararon como victorias.

¿Qué es la IBT? ¿Qué es el TDU?

La influencia estatal en el IBT sigue presente. El Decreto de Consentimiento [29] que la IBT firmó con el Gobierno federal en 1989 para prevenir la acusación criminal estableció una Junta de Revisión Independiente (IRB) permanente y una oficina completa de investigación controlada por abogados corporativos y financiada con millones de dólares de cuotas sindicales. La Junta tiene la autoridad de promulgar normas para la IBT, supuestamente diseñadas para erradicar la corrupción; puede expulsar a cualquier miembro por "conducta inapropiada al sindicato", incluso por desafiar los edictos de la IRB. Esta entidad está lista para inclinar la balanza a favor de cualquier sector de la burocracia que elija.

Habiendo superado hace tiempo su enojo por la destitución de Carey, la dirección del TDU aún apoya esta oficina estatal en la IBT. En un artículo recientemente publicado en su sitio web, se quejó de que Hoffa, Jr. "ha buscado durante años inhabilitar o eliminar la IRB y sus investigaciones de corrupción [que] han funcionado durante 24 años para erradicar a los representantes corruptos de Teamsters”. [30] Dichos artículos son apelaciones poco discretas hacia el Gobierno para que devuelva su facción al poder.

Según los teóricos liberales, los sindicatos independientes son un sello distintivo de una sociedad democrática que funciona. Quizás por esta razón, los expertos en derecho se han preocupado por el precedente establecido por el Decreto de Consentimiento firmado por los Teamsters. ¿Era ya el IBT un sindicato genuinamente independiente? ¿Qué tan diferente era de los sindicatos controlados abiertamente por el Gobierno bajo regímenes autoritarios? [31]

De hecho, la intervención estatal en la IBT es sólo un ejemplo claro de una tendencia en el desarrollo histórico de los sindicatos señalada por León Trotsky en uno de sus últimos escritos: "su acercamiento y crecimiento junto con el poder del Estado".

"El capitalismo monopolista no descansa en la competencia y la iniciativa privada libre, sino en un comando centralizado", explicó Trotsky en 1940. "Las camarillas capitalistas a la cabeza de poderosos conglomerados, sindicatos, consorcios bancarios, etcétera, ven la vida económica desde las mismas alturas que el poder estatal, y requieren en cada paso la colaboración de éste... Al transformar los sindicatos en órganos del Estado, el fascismo no crea nada nuevo, simplemente lleva a su conclusión lógica las tendencias inherentes del imperialismo". [32]

Trotsky

Trotsky concluyó este artículo, que fue encontrado en su escritorio después de su asesinato por un estalinista, insistiendo en que los sindicatos genuinamente democráticos e independientes podían "estar seguros sólo con una dirección completamente revolucionaria". En un análisis que no requiere actualización, Trotsky predijo que en la época de decadencia imperialista los sindicatos servirían como instrumentos de explotación de clase o como órganos de la revolución de la clase obrera. No podría haber un término medio.

La evolución del Teamsters prueba el punto de Trotsky de forma negativa. Hace mucho tiempo que dejó de representar a los trabajadores. Representan una organización que busca representar a las principales corporaciones y al Estado, y que sobrevive a su merced.

El TDU también ha evolucionado. La carencia de su esfuerzo por reformar el Teamsters quedó expuesta con su abierta aceptación de la intervención estatal en 1988 y su posterior integración con el lado Carey de la burocracia.

Hoy, al promover ilusiones sobre la posibilidad de reformar el sindicato, el TDU no habla en nombre de las bases de UPS, sino de la privilegiada clase media-alta aterrorizada de que una lucha real pueda ser el punto de inflexión para el movimiento de toda la clase trabajadora. Estas capas de la población son atraídas por instinto hacia el aparato sindical como un baluarte defensivo.

Esto se confirma en la evolución personal de los miembros de los International Socialists que ingresaron al Teamsters en la década de 1970. Algunos se han convertido en funcionarios sindicales, otros en académicos y escritores, donde se especializan en la narración de un cuento heroico en torno a la toma de control de los Teamsters y la presidencia de Ron Carey por parte del Gobierno. Hoy, exmiembros del TDU como Joe Allen, quien contribuye a la revista Jacobin y el diario Socialist Worker, están intentando hacer lo mismo con Fred Zuckerman, rival de Hoffa, quien lidera Teamsters United. [33]

Aunque pueda ser idolatrado por el TDU, Zuckerman no tiene ninguna intención de liderar una huelga o cualquier tipo de lucha seria. Como exsubrogante de Hoffa, es el supervisor laboral de posiblemente el centro estratégico más importante de UPS del país, el Local 89 del Teamsters en Kentucky, que incluye UPS "Worldport" en el Aeropuerto Internacional de Louisville que se encarga de las entregas desde y hacia todos los países del mundo y, por lo tanto, vincula a los trabajadores en Estados Unidos con sus hermanos y hermanas de clase en todo el planeta.

Al igual que el movimiento sindical en su conjunto, la transformación de la TDU en una facción de la burocracia tuvo sus raíces en su consciente rechazo de la política socialista, una posición a la que continúa adhiriéndose. Al postularse como opositores de otras concesiones, la TDU no cuestiona el derecho de las grandes corporaciones de lucrar. Su perspectiva es un callejón sin salida para los trabajadores.

Sin embargo, aún persiste un gran rechazo al contrato de UPS. La pregunta es ¿cómo se puede movilizar esa oposición para que los choferes de UPS puedan vencer tanto a la empresa como al sindicato?

El Boletín de Trabajadores de UPS, publicado por Partido Socialista por la Igualdad y el World Socialist Web Site, llama a votar "No". Pero eso no es todo. Insistimos en que los trabajadores deben arrebatarles de las manos el control de las negociaciones al sindicato, quien en realidad actúan como otra cara de la gerencia. Los trabajadores deben formar comités de base independientes del Teamsters. Estos unirán a los trabajadores de UPS con los trabajadores en América del Norte y todo el mundo de Amazon, USPS y FedEx, como preparación para una huelga general que desafíe la insistencia de las corporaciones de que tienen un "derecho" a obtener ganancias a costa de las vidas de los trabajadores y sus familias.

El desarrollo de dicha lucha se transformaría rápidamente en una lucha política directa contra el Gobierno, que no es un organismo neutral, y mucho menos un aparato con el que la clase trabajadora pueda contar para defender sus derechos democráticos. Los tribunales, la policía y otras instituciones estatales, junto con los demócratas y los republicanos, son herramientas de la oligarquía corporativa y financiera que gobierna los Estados Unidos.

Es por eso que el desarrollo de una poderosa contraofensiva industrial de la clase trabajadora debe combinarse con una lucha política para que los trabajadores tomen el poder en sus propias manos, rompan el control dictatorial de los bancos y las grandes empresas sobre la vida económica y política, y lleven a cabo la transformación socialista de la sociedad, incluida la de las grandes compañías de logística en empresas públicas, de propiedad colectiva y controladas democráticamente por la clase trabajadora.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 8 de setiembre de 2018)

Notas (Nuestras traducciones al castellano):

[1] Ver: http://www.tdu.org/ y https://www.upsteamstersunited.org/news . Visitados el 22 de Agosto de 2018.

[2] David Hummels, 2007. “Transportation Costs and International Trade in the Second Era of Globalization.” Journal of Economic Perspectives, 21 (3): 131-154.

[3] Thomas Gale Moore, “Trucking Deregulation.” The Concise Encyclopedia of Economics. Disponible en línea: http://www.econlib.org/library/Enc1/TruckingDeregulation.html [4] Michael J. Goldberg, “Teamster Reformers: Their Union, Their Jobs, Their Movement.” Journal of Transportation Law Logistics and Policy, Vol. 72, 2005: 13.

[5] Para una perspectivamente en gran parte acrítica de dichos movimientos ver: see Rebel Rank and File: Labor Militancy and Revolt from BelowDuring the Long 1970s; Aaron Brenner, Robert Brenner, and Cal Winslow, eds. Verso, 2010.

[6] Dan La Botz, Rank and File Rebellion: Teamsters for a Democratic Union. Haymarket Series, Verso; 1991.

[7] Ronald J. Ostrow and Robert L. Jackson. “Presser Abetted Violence by Teamsters, Panel Says” Los Angeles Times, November 27, 1985.

[8] Kim Moody, “The Rank and File Strategy,” 2000 republicado en la revista Jacobi n, https://www.jacobinmag.com/2018/08/unions-socialists-rank-and-file-strategy-kim-moody [9] Hoffa fue el presidente del Teamsters entre 1958 y 1971, pero siguió siendo una figura ponderosa en el sindicato hasta su desaparición en un suburbio de Detroit en 1975.

[10] Goldberg, “Teamster Reformers,”: 18

[11] Moody, US Labor in Trouble and Transition The Failure of Reform from Above, 2007 Verso p. 123 [12] Robert Bruno, Reforming the Chicago Teamsters: The Story of Local 705. 2003, Northern Illinois University Press,: 15

[13] Michael H. Belzer, ILR Review Vol. 58, No. 1 (octubre, 2004), pp. 160-162

[14] Barry Grey, “The middle class ‘left, and the fall of Ron Carey,” International Workers Bulletin, December 1997.

[15] Ralph C. James and Estelle James, “The Purge of the Trotskyites from the Teamsters.” The Western Political Quarterly Vol. 19, No. 1 (mazo, 1966), pp. 5-15; “The Smith Act trial and government infiltration of the Trotskyist movement.” World Socialist Web Site, https://www.wsws.org/en/articles/2016/12/09/secu-d09.html

[16] James R. Hoffa, The trials of Jimmy Hoffa. Chicago, H. Regnery Co. 1970.

[17] Jean Brust, ed. Defending Principles: The Political Legacy of Bill Brust. Oak Park, Mehring Books, 1993: 158.

[18] Hay una gran cantidad de escritos sobre el papel del crimen organizado en la IBT. Buenos ejemplos: David Scott Witwer. Corruption and reform in the Teamsters Union. Champaign, University of Illinois Press, 2003.

Steven Brill, The Teamsters [1978].) Arthur L. Fox II and John C. Sikorski, Teamster Democracy and Financial Responsibility [1976];

[19] Collision: How the Rank and File Took Back the Teamsters, Book by Kenneth C. Crowe

[20] Ronald Reagan Presidential Library Digital Library Collections

Collection: President, Office of the: Presidential Briefing Papers: Records, 1981-1989

Folder Title: 05/29/1981 (Case File: 043429) Box: 4 https://www.reaganlibrary.gov/sites/default/files/digitallibrary/smof/president/presidentialbriefingpapers/box-004/40-439-5730647-004-001-2016.pdf

[21] https://en.wikipedia.org/wiki/Jackie_Presser

[22] Robert D. McFadden, “New Teamster Chief's Motto: Honest Work for Honest Pay.” 15 de diciembre de 1991, New York Times .

[23] George Kannar, “Making the Teamsters Safe for Democracy, The Yale Law Journal Vol. 102, No. 7 (mayo, 1993), p 1649-1650.

[24] Grey, “The middle class ‘left, and the fall of Ron Carey, International Workers Bulletin, diciembre de 1997.

[25] Laurent Belsie, “Newspaper Strike In Pittsburgh Seen Coming to an End,” Christian Science Monitor, 23 de noviembre de 1992. https://www.csmonitor.com/1992/1123/23081.html [26] Catherine S. Manegold, “Teamsters Reach Accord to End Strike,” New York Times, 29 de abril de 1994: 14.

[27] See for example Dan Levin’s article on Labor Notes, “The 1997 UPS Strike: Beating Big Business & Business Unionism.” http://www.labornotes.org/2017/08/1997-ups-strike-beating-big-business-business-unionism

[28] TEAMSTERS AND U.P.S. AGREE ON A 5-YEAR CONTRACT PLAN .. https://www.nytimes.com/1997/.../teamsters-and-ups-agree-on-a-5-year-contract-plan-to ...

19 de Agosto de 1997; “No Victory for Workers: The Bitter Truth about the UPS Strike” International Workers Bulletin, 25 de agosto de 1997.

[29] https://d3n8a8pro7vhmx.cloudfront.net/teamstersforademocraticunion/pages/8453/attachments/original/1434375421/finalsettlement.pdf?1434375421

[30] “Changes to the Independent Review Board.” Publicado el 15 de frebrero de 2016 http://www.tdu.org/changes_to_the_independent_review_board

[31] Andrew B. Dean, “An Offer the Teamsters Couldn't Refuse: The 1989 Consent Decree Establishing Federal Oversight and Ending Mechanisms,” Columbia Law Review, Vol. 100, No. 8 (diciembre., 2000), pp. 2157-2194; George Kannar, “Making the Teamsters Safe for Democracy,” The Yale Law Journal Vol. 102, No. 7 (mayo, 1993),

[32] Leon Trotsky, “Trade Unions in the Epoch of Imperialist Decay,” 1940. https://www.marxists.org/archive/trotsky/1940/xx/tu.htm

[33] https://www.jacobinmag.com/2016/08/teamsters-democratic-union-hoffa-zuckerman