Julian Assange nombra un nuevo editor en jefe de WikiLeaks

por Patrick O'Connor
2 octubre 2018

WikiLeaks anunció el miércoles pasado que Julian Assange nombró al periodista de investigación islandés Kristinn Hrafnsson como editor en jefe, asumiendo uno de sus roles dentro de la organización para medios denunciantes.

Assange sigue siendo el editor del sitio. WikiLeaks explicó en una breve declaración: “Debido a las circunstancias extraordinarias en las que Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, estuvo incomunicado (excepto por las visitas de sus abogados) durante seis meses mientras estaba detenido arbitrariamente en la embajada ecuatoriana, Assange designó a Kristinn Hrafnsson como editor en jefe de WikiLeaks”.

Desde la fundación de WikiLeaks en 2006, Assange ha desempeñado un papel valiente y principista en la difusión de información censurada y reprimida que ha dejado al descubierto numerosos crímenes de gobiernos y corporaciones de todo el mundo. Por su exposición de los crímenes del imperialismo estadounidense —principalmente el “asesinato colateral” de la masacre realizada desde helicópteros Apache en Irak, los registros de guerra de Irak y Afganistán, y el comunicado “cablegate” que documentó las intrigas diplomáticas globales de Washington— el periodista ha sido sometido a una feroz caza de brujas.

Julian Assange

Después de acusaciones infundadas de agresión sexual en Suecia, Assange fue amenazado con una serie de cargos penales falsos en los Estados Unidos. Pidió asilo político en 2012, cuando ingresó en la Embajada de Ecuador en Londres. Desde entonces, ha sido ilegalmente sometido a detención arbitraria por las autoridades británicas, que han amenazado con arrestarlo y, por lo tanto, con una extradición garantizada a los Estados Unidos, si saca un pie de la embajada. El asedio se intensificó en marzo, cuando el gobierno ecuatoriano, capitulando ante la enorme presión de Washington, le cortó la comunicación a Assange con el mundo exterior e indicó que se estaba preparando para desalojarlo. Esta amenaza aún podría ser ejecutada en cualquier momento.

El nombramiento de Kristinn Hrafnsson es un testimonio de la contribución invaluable de WikiLeaks al periodismo genuino. También apunta a la base de apoyo que Assange todavía conserva entre un grupo de periodistas de principios, que se han negado a denunciar al periodista asediado o a permanecer en silencio mientras aumenta la presión del gobierno estadounidense, como lo han hecho la mayoría de sus colegas dentro del establishment global de los medios de información.

Hrafnsson es un aclamado periodista de investigación en Islandia, que trabajó para varios periódicos y noticiarios de televisión. Ha liderado numerosas exposiciones de corrupción de alto nivel, incluso en el sector bancario islandés, y fue galardonado con el premio de “periodista del año” del país en 2004, 2007 y 2010. Hrafnsson comenzó a trabajar con WikiLeaks después de que Assange publicara documentos que detallaban prácticas crediticias inescrupulosas por parte del mayor banco de Islandia, en medio del colapso del sistema financiero del país escandinavo.

Hrafnsson viajó a Irak en abril de 2010 para hablar con los hijos de los civiles asesinados por las tropas estadounidenses, capturados en el video filtrado de “asesinato colateral”. Luego se desempeñó como portavoz de WikiLeaks durante varios años, y fue el único individuo que fue autorizado además de Assange a recibir información confidencial en nombre de WikiLeaks.

En 2014, explicó su perspectiva sobre el crecimiento de la vigilancia estatal: “Es muy extraño que vivamos en momentos en que la privacidad de las personas prácticamente no exista, pero el secretismo de los que están en el poder aumenta día a día. Eso es algo que está totalmente en contra de todos los principios y valores de la sociedad y, por supuesto, debería revertirse. Necesitamos más transparencia para los que están en el poder. Necesitamos más privacidad para los impotentes, el individuo”.

Al aceptar el puesto de editor en jefe la semana pasada, Hrafnsson dijo: “Condeno el trato a Julian Assange que me lleva a mi nuevo rol, pero acojo con satisfacción la responsabilidad de asegurar la continuidad del importante trabajo basado en los ideales de WikiLeaks”.

A pesar de la extraordinaria campaña contra Assange emprendida por el gobierno de EUA, primero con el presidente Barack Obama y ahora con Donald Trump, y sus aliados, WikiLeaks continúa publicando material importante que de otro modo habría permanecido oculto a la vista del público.

El viernes pasado, dos días después del nombramiento de Hrafnsson, WikiLeaks publicó un documento secreto de la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional que se relacionaba al pago de una comisión en disputa por un acuerdo de armas de $3,6 mil millones entre un fabricante de tanques y armas francés de propiedad estatal y los Emiratos Árabes unidos (EAU).

El acuerdo multimillonario involucró la venta de 436 tanques franceses y otros vehículos blindados (con motores fabricados en Alemania) que fueron desplegados en Yemen a partir de 2015, y utilizados para respaldar la ofensiva gubernamental brutal contra las fuerzas rebeldes hutíes. El actual ataque de Arabia Saudita apoyado por Estados Unidos en Yemen ha provocado decenas de miles de muertos y ahora amenaza con una hambruna masiva. WikiLeaks lanzó la noticia en sociedad con tres medios de comunicación europeos, Der Spiegel de Alemania, La Repubblica de Italia y el francés Mediapart.

Der Spiegel explicó: “No está claro cuántas de esas muertes se debieron a los tanques que enviaron los EAU, pero es posible reconstruir la forma en que las máquinas llegaron a la península Arábiga. La plataforma de denuncias WikiLeaks ha publicado un raro documento que abre el telón del comercio internacional de armas”.

La exposición nuevamente subraya el carácter difamatorio de las denuncias contra WikiLeaks como cómplice del gobierno ruso o, como lo expresó el exjefe de la CIA y actual secretario de Estado de los EUA, Mike Pompeo, un “servicio de inteligencia hostil no estatal”. La diatriba de Pompeo, que se adhirió explícitamente al rechazo a la protección de la libertad de expresión de la Primera Enmienda, continúa siendo repetida en la prensa del establishment, por varias figuras despreciables, caracterizadas acertadamente por el periodista independiente John Pilger como “periodistas de Vichy”.

La última es Frida Ghitis, excorresponsal y productora de CNN, que la semana pasada publicó un artículo de opinión en el Washington Post titulado: “La imagen de Julian Assange se oscurece cada día”.

Ghitis recicla todas las calumnias contra Assange que han sido promovidas por el establishment político alineado con el Partido Demócrata de los Estados Unidos desde que Hillary Clinton perdió las elecciones presidenciales en noviembre de 2016. Ghitis declara: “Assange, ahora sabemos, fue un jugador clave en la operación rusa para socavar las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016, al ayudar activamente a Donald Trump a llegar a la presidencia y socavar la confianza de los estadounidenses en su democracia, los dos objetivos de la campaña de interferencia del presidente ruso, Vladimir Putin”.

¿Cómo lo sabe Ghitis? El artículo de opinión no presenta ni una pizca de evidencia. Para Ghitis y sus semejantes, las órdenes de la CIA y otras agencias estatales es motivo suficiente para contribuir a la ofensiva contra un periodista que ha sido sometido a un arresto domiciliario virtual durante más de seis años.

Assange, les dice Ghitis alegremente a sus lectores, es un “intrigante loco por el poder”. Hacia el final de su artículo, la columnista deja escapar lo que constituye el verdadero crimen de Assange a sus ojos, a saber, permitir que el pueblo estadounidense sepa la verdad sobre el nombramiento amañado del Partido Demócrata. “En julio de 2016, justo antes de la Convención Demócrata, el lanzamiento de la etapa final de la campaña de Clinton, WikiLeaks publicó correos electrónicos del DNC que sugerían que el partido había favorecido a Clinton por encima del senador Bernie Sanders”, señala. “El momento arruinó la convención, forzó renuncias entre los principales funcionarios demócratas e incuestionablemente perjudicó los esfuerzos de Clinton para obtener el apoyo de los partidarios de Sanders”.

¡Cómo se atreve Assange o cualquier otra persona a “lastimar los esfuerzos de Clinton!” Ghitis tiene un largo historial de apoyo a las operaciones imperialistas de Estados Unidos, en nombre de “intervención humanitaria” en los Balcanes, África y Siria, y apoyo a la política de identidad feminista, incluyendo la campaña electoral de Hillary Clinton. (“Las pruebas de la campaña muestran que Clinton tiene la dureza de enfrentar un asalto implacable y la habilidad psicológica de sus posibles enemigos”, escribió con creces en octubre de 2016. “Pero hay más: hacer que una mujer asuma la presidencia del país más poderoso del mundo por primera vez podría ser educativo para los hombres e inspirador para las mujeres en Oriente Próximo y, de hecho, en todo el mundo”.)

Los trabajadores de todo el mundo deben rechazar las calumnias destinadas a destruir a Assange y seguir apoyando a WikiLeaks. Hay que seguir exigiendo que Julian Assange pueda disfrutar de sus derechos democráticos básicos, y que se le permita salir de la embajada ecuatoriana, ileso y sin impedimentos, y con una garantía de que no será extraditado a los Estados Unidos.

(Publicado originalmente en inglés el 1 de octubre de 2018)