Tras anuncio de cierres de GM, el sindicato UAW y los demócratas atizan el nacionalismo

por Shannon Jones
5 diciembre 2018

El devastador anuncio la semana pasada de que General Motors eliminará más de 14,000 empleos y cerrará cinco fábricas de automóviles en los Estados Unidos y Canadá ha conmocionado a los trabajadores. La cruel decisión de GM de reestructurarse en nombre de aumentar sus ganancias detrás de las espaldas de los trabajadores y las comunidades es otra demostración brutal de las consecuencias de la subordinación de la vida económica al mercado capitalista.

En cuanto a los sindicatos automotores, United Auto Workers (UAW) en los Estados Unidos y Unifor en Canadá, la "oposición" expresada por los dirigentes sindicales al cierre de plantas por parte de GM es totalmente falsa e hipócrita. Los sindicatos llevan décadas suprimiendo todas las luchas de los trabajadores mientras presiden la destrucción de cientos de miles de empleos.

Siendo esta su especialidad, el UAW y Unifor han respondido al ataque de GM contra los empleos con la promoción de un virulento nacionalismo para arrojar polvo a los ojos de los trabajadores en un intento de desviar y descarrilar la oposición.

Presidente del UAW, Gary Jones

El intento de inyectarles a los trabajadores el veneno del nacionalismo constituye un esfuerzo intencional de los sindicatos para separar a los trabajadores en América del Norte de sus hermanos de la clase trabajadora en el extranjero e impedir una lucha unificada en defensa de sus empleos. Además, su objetivo es encubrir la bancarrota y el fracaso del sistema de lucro capitalista, el cual subordina todas las facetas de la vida económica y social a la desenfrenada búsqueda de ganancias por parte de la élite corporativa.

El UAW ha hecho causa común con la Administración brutalmente antiobrera de Trump con base en su apoyo mutuo al nacionalismo encarnado en la consigna "EUA ante todo" y apoyando la amenaza de Trump de imponer aranceles del 25 por ciento a los autos importados a los Estados Unidos. La idea de que el multimillonario Trump tenga algo que ofrecerles a los trabajadores es ridículo, incluso obsceno. Desde las amenazas de asesinar a trabajadores migrantes que protestan en la frontera, a los masivos recortes de impuestos para las empresas y las propuestas de campaña alentando a las compañías automotrices a reducir costes trasladando la producción a áreas con salarios más bajos en EUA.

En este sentido, no es sorprendente que en un comunicado emitido tras el anuncio del cierre de la planta GM, el vicepresidente del UAW para GM, Terry Dittes, ni siquiera mencionara la amenaza de GM de cerrar su fábrica en Oshawa, Ontario, que eliminaría 2.300 puestos de trabajo, implícitamente rechazando cualquier solidaridad con los trabajadores canadienses.

Pronunciándose en oposición a los trabajadores más allá de las fronteras de Estados Unidos, Dittes declaró que "esta cruel decisión de GM de reducir o interrumpir las operaciones en las plantas estadounidenses, al mismo tiempo que abre o aumenta la producción en México y China para vender a los consumidores estadounidenses, es, en su implementación, muy perjudicial para nuestra fuerza laboral estadounidense".

Continuó: "El UAW y nuestros miembros enfrentarán esta decisión de GM a través de todas las vías legales, contractuales y de negociación colectiva abiertas para nuestros miembros".

La afirmación de que el UAW abordará el cierre de la planta a través de la "negociación colectiva" es una advertencia de que los funcionarios sindicalistas utilizarán el cierre de la planta como un arma para amenazar, atacar y contrarrestar las demandas de los trabajadores de que se reviertan todas las concesiones ya hechas a la compañía. El sindicato presionará, de hecho, para obtener aún más recortes.

La amarga experiencia de varias décadas ha demostrado que la oferta interminable de concesiones solo ha despertado el apetito de las empresas, lo cual la conduce a pedir un sacrificio cada vez más grande, pero sin detener el cierre de plantas.

Mientras tanto, al norte de la frontera con Estados Unidos, Jerry Dias, presidente de Unifor, está fomentando el nacionalismo canadiense. Dijo que instaría al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, a imponer aranceles de hasta el 40 por ciento en cualquier vehículo que General Motors intente importar a Canadá desde las plantas en México, un paso provocativo que alimentaría aún más los incendios de la guerra comercial.

La planta de GM en Oshawa

A raíz de los anuncios de cierres por parte de GM, una capa de funcionarios del Partido Demócrata vinculados a la burocracia del UAW también emitieron declaraciones que se simpatizan con los trabajadores de GM mientras que fomentan la animosidad hacia los trabajadores de China y México.

Los trabajadores harían bien en recordar que fue el Gobierno demócrata de Obama el que llevó a cabo la bancarrota forzada y la reestructuración de la industria automotriz en 2009 a costa de los trabajadores, destruyendo decenas de miles de empleos. De hecho, en un artículo de opinión en el New York Times la semana pasada, Steven Rattner, exdirector de la Mesa de Trabajo Automotriz del presidente Obama, calificó la nueva amenaza de recorte de empleos por GM, "una respuesta racional" a las presiones competitivas.

Esto no impidió a la congresista demócrata estadounidense, Debbie Dingell del doceavo distrito de Michigan —una exejecutiva de GM que se ha embolsado miles, sino millones de dólares en contribuciones de campaña de GM— asuma una pose desafiante, declarando: "Necesitamos, como Congreso, abordar cuestiones de política pública que mantengan la producción manufacturera en este país".

Continuó: "Ellos trasladaron una planta Blazer de los Estados Unidos de América a México, y muy pocas personas gritaron al respecto o le prestaron atención".

Dingell dijo que se opondría a las modificaciones propuestas por el presidente Trump al Tratado de Libre Comercio de América del Norte a menos que garantice "que estemos trasladando empleos a México".

Otra demócrata, Haley Stevens, fue elegida recientemente a la Cámara de Representantes para el onceavo distrito congresional en Michigan, después de alardear de que fue la jefa de personal de la Mesa de Trabajo Automotriz de Obama, la pandilla de financieros de Wall Street que redujeron los salarios a la mitad de nuevos empleados en nombre de hacer que las compañías automovilísticas estadounidenses sean "internacionalmente competitivas".

Mientras tanto, el senador demócrata Sherrod Brown de Ohio informó que había obtenido el respaldo de Trump para su "Ley de Autos Estadounidenses, Empleos Estadounidenses” que, entre otras cosas, ofrece a los clientes una reducción de $3,500 en el precio de compra o alquiler de un automóvil hecho en EUA. En efecto, obsequiando un subsidio directo a las empresas automotrices.

El intento de fomentar el conflicto y el odio entre los trabajadores de los Estados Unidos, Canadá, México, China y en todo el mundo es un juego de dividir y conquistar utilizado muchas veces antes, y que los trabajadores no deberían tolerar ni un segundo. La orden del día es una lucha común para defender todos los empleos y unificar a los trabajadores en una poderosa lucha a través de las fronteras nacionales contra los gigantes transnacionales automotores.

La planta de GM en Detroit-Hamtramck

El asalto a los puestos de trabajo es global. Además de sus planes para cerrar plantas en América del Norte, GM anunció a principios de este año planes para cerrar una fábrica en Gunsan, Corea del Sur, que afectará a más de 2,000 trabajadores, además de un congelamiento salarial y otros recortes impuestos a la fuerza laboral restante en colaboración con los sindicatos. GM, que anteriormente ha cerrado plantas en Rusia, Australia, India y Europa, pronto anunciará otros dos cierres de plantas en otros países.

Los trabajadores de todo el mundo han respondido a los ataques cada vez más profundos de las transnacionales automotrices con huelgas cada vez mayores. El diciembre pasado, 1,000 trabajadores de Ford en Rumania lanzaron una valiente huelga salvaje contra un acuerdo salarial entreguista acordado por el sindicato que congelaba los salarios y recortaba las remuneraciones para nuevos contratos.

En julio, 600 trabajadores de Goodyear en San Luis Potosí, México, se manifestaron contra los salarios de pobreza de aproximadamente US$2 al día. Mientras tanto, en la India, 3.000 trabajadores automotores en Chennai, conocido como el "Detroit de la India", llevaron a cabo huelgas, protestas y ocupaciones recientemente contra el uso de mano de obra subcontratada y los sistemas de pago de múltiples niveles por parte de las empresas transnacionales de automóviles, incluyendo Yamaha India y Royal Enfield. En un esfuerzo por atraer capital extranjero, el Gobierno indio ha encarcelado a 13 valientes trabajadores de la planta de Maruti Suzuki en Manesar, Haryana, para toda la vida.

Los trabajadores, a pesar de su nacionalidad, idioma o cultura, están condenados a una red de producción común que abarca océanos y continentes, lo que hace que sea cada vez más absurdo tratar de determinar la "identidad nacional" del automóvil producido por la clase obrera mundial.

Esta fuerza social masiva debe organizarse en defensa del derecho de los trabajadores de todo el mundo a empleos, condiciones de vida dignas, condiciones laborales seguras y una jubilación garantizada. Esto requiere que los trabajadores se movilicen independientemente de los sindicatos procapitalistas y nacionalistas. El Partido Socialista por la Igualdad y el World Socialist Web Site demandan la formación de comités de base, controlados democráticamente por los mismos trabajadores para encabezar esta lucha y unir a los trabajadores automotores con secciones más amplias de la clase obrera, incluyendo trabajadores de Amazon, siderúrgicos, de UPS y maestros.

Por necesidad, esta es una lucha política que plantea la organización de los trabajadores como una fuerza social independiente contra la clase capitalista de multimillonarios y el sistema de lucro, en una lucha por un Gobierno obrero y por el socialismo, incluyendo la transformación de las corporaciones gigantes y los bancos en empresas públicas, de propiedad colectiva y controladas democráticamente por los trabajadores.

El Partido Socialista por la Igualdad y el Boletín Informativo de los Trabajadores Automotores del WSWS instan a los trabajadores y jóvenes a asistir a la reunión pública para combatir los cierres y despidos de GM. La reunión se llevará a cabo el 9 de diciembre a las 2 p.m. en Bert’s Warehouse, 2727 Russell Street en Detroit. Háganos saber que está asistiendo y comparta la información de la reunión con sus amigos aquí en Facebook.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 4 de diciembre de 2018)

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