La guerra de Trump contra los inmigrantes

Casi 15,000 niños recluidos en campos de detención en los Estados Unidos

por Niles Niemuth
15 diciembre 2018

Cerca de 15,000 niños inmigrantes están siendo retenidos en una red de centros de detención en todo Estados Unidos. Los cambios implementados por la Administración de Trump han llenado estas cárceles de niños hasta casi su capacidad, y el Gobierno está considerando agregar más empleados y más camas para hacer posible que quepan aún más adolescentes.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos, que supervisa la encarcelación de niños inmigrantes en más de 100 lugares, informó el jueves que el sistema estaba a un 92 por ciento de capacidad. Entre los centros de detención más notorios se encuentra el campamento de carpas en la frontera de Estados Unidos y México en Tornillo, Texas, donde aproximadamente 2.800 niños están detenidos en pleno desierto.

Los niños son retenidos en Tornillo por un promedio de 50 días antes de dejarlos en custodia de patrocinadores, generalmente miembros de la familia que ya viven en los EUA y que cuidarán al menor hasta que un juez de inmigración determine su condición migratoria. Los nuevos detenidos son llevados al campamento más rápido de lo que son entregados a los patrocinadores.

Las condiciones que prevalecen en los centros de detención pueden ser traumáticas, con informes de niños de violaciones, abusos sexuales y agresiones. Una parte importante de los detenidos son adolescentes varones de América Central que han cruzado los Estados Unidos sin un padre, buscando asilo de la pobreza y la violencia de pandillas en sus países de origen.

La población en el sistema comenzó a aumentar después de que la Administración de Trump implementara una política exigiendo que cualquier persona que viva con los patrocinadores potenciales de un niño proporcione sus huellas digitales y se someta a una verificación de antecedentes penales.

Esto ha generado temores entre los posibles patrocinadores de que sometan a otros miembros de la familia a un posible arresto o deportación. Al menos 41 familiares fueron detenidos por deportación en 2018 después de intentar patrocinar a un niño detenido.

La Administración de Trump también ha intensificado dramáticamente su ataque a los inmigrantes a través de arrestos masivos en el lugar de trabajo por parte de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés). Tales arrestos se han aumentado más del 640 por ciento, de 311 en 2017 a 2,304 en 2018. Los agentes de Seguridad Nacional abrieron 300 por ciento más expedientes de investigación en centros de trabajo en 2018, pasando de 1,681 en 2017 a 6,848.

Las redadas más grandes realizadas este año por ICE se llevaron a cabo en junio en todo el norte de Ohio con el arresto de 146 inmigrantes en las plantas procesadoras de carne Fresh Mark, y otros 114 trabajadores detenidos en los invernaderos y jardines Corso. Las redadas, que se asemejan a operaciones militares completas con helicópteros sobrevolando, destrozaron comunidades de inmigrantes y arrancaron a los seres queridos de sus familias.

"Reducir el empleo ilegal ayuda a construir otra capa de seguridad fronteriza", dijo en un comunicado de prensa Derek N. Benner, director ejecutivo adjunto de Investigaciones en el Departamento de Seguridad Nacional, "y reduce la racha de delitos que facilita el trabajo ilegal, desde las redes de trata humana que facilitan los cruces fronterizos ilegales a los delitos colaterales asociados, como el robo de identidad, el fraude de documentos y beneficios, y la explotación de los trabajadores".

Contrario a las afirmaciones de Benner, la escalada por parte de la Administración de Trump de redadas y arrestos en los lugares de trabajo durante el último año es un ataque a toda la clase trabajadora y no hace nada para reducir la explotación. Los trabajadores nacidos en EUA no tienen interés alguno en arrancar a los padres y madres inmigrantes de sus hijos. Además, las tácticas de la Gestapo utilizadas contra los inmigrantes de hoy se utilizarán contra todos los trabajadores a medida que se intensifique la lucha de clases.

Bajo condiciones en las que se recrudecen tanto la crisis política como el conflicto dentro del aparato estatal, Trump está tratando de utilizar el tema de la inmigración para desarrollar una base fascista de derecha, incluso dentro de las fuerzas militares y policiales, apelando al nacionalismo extremo y la xenofobia.

El martes, Trump amenazó con utilizar el ejército para construir un "muro fronterizo" entre los Estados Unidos y México. “Si los demócratas no nos dan los votos para asegurar nuestro país”, declaró en un tuit, “los militares construirán las secciones restantes del Muro. ¡Saben lo importante que es!”.

En respuesta a las preguntas sobre la propuesta de Trump, el teniente coronel Jamie Davis le dijo a CNN: “Hasta la fecha, no hay un plan para construir secciones del muro. Sin embargo, el Congreso ha proporcionado opciones bajo el Título 10 del Código de EUA que podrían permitirle al Departamento de Defensa financiar proyectos de barreras fronterizas, como en apoyo de operaciones antidrogas o emergencias nacionales".

Trump ya ha desplegado miles de soldados de servicio activo en la frontera para ayudar a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por su sigla en inglés), incluso fortificando los cruces fronterizos y tendiendo cables de concertina. Lo que se anunció como una operación militar temporal limitada para detener las caravanas de los trabajadores centroamericanos que buscan asilo se está convirtiendo en un despliegue permanente dentro de los Estados Unidos. Si bien algunas tropas han comenzado a regresar a sus bases, se espera que entre 2.500 y 4.000 tropas permanezcan hasta el 31 de enero, más allá de la fecha límite inicial del 15 de diciembre anunciada por el secretario de Defensa, James Mattis.

Lejos de oponerse al asalto hacia los inmigrantes y las restricciones cada vez mayores para quienes buscan asilo, el Partido Demócrata ha alternado entre el silencio y suplicar por un acuerdo con la Administración. Durante las elecciones de medio término, los demócratas evitaron el tema de la inmigración, alegando que era una distracción. Incluso aquellos que se presentan como "progresistas", como la legisladora de Nueva York, Alexandria Ocasio Cortez, han abandonado el llamado a "abolir ICE". Desde su elección, Ocasio-Cortez no ha dicho prácticamente nada sobre la inmigración.

El acuerdo fundamental de los demócratas con Trump sobre la cuestión de la inmigración se mostró plenamente esta semana durante una reunión abierta de la Casa Blanca entre el presidente y la líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer. Mientras Trump insistió beligerantemente en que suspendería el Gobierno rechazando presupuestarlo si no conseguía una financiación completa para un muro, Pelosi y Schumer respondieron que estaban ansiosos por trabajar con Trump para financiar una mayor "seguridad fronteriza".

“Tenemos un desacuerdo sobre el muro. Si es efectivo o no. No en la seguridad fronteriza, sino en la pared en sí”, le dijo Schumer a Trump.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 14 de diciembre de 2018)