Cómo el WRP traicionó al trotskismo:1973-1985

4. La fundación del Workers Revolutionary Party

Declaración del Comité Internacional de la Cuarta Internacional
11 enero 2019

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Este es el cuarto de 43 capítulos que se publicarán diariamente. Originalmente fueron publicados como el Volumen 13, no. 1, de la revista Fourth International en el verano de 1986.

En 1985, después de un proceso prolongado de degeneración, el Workers Revolutionary Party, la sección británica del CICI, rompió en definitiva con el trotskismo. En mayo y junio de 1986, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional se reunió y realizó un exhaustivo análisis de las cuestiones teóricas, políticas e históricas involucradas en el colapso del WRP. “Cómo el WRP traicionó al trotskismo: 1973-1985” fue una labor clave en rearmar al movimiento y prepararlo para las batallas políticas en torno a la construcción de una dirección revolucionaria en la clase obrera. Estas lecciones son vitales para el desarrollo de nuevas secciones del CICI internacionalmente.

En 1973, se lanzó la campaña para transformar la SLL en el partido revolucionario. Este fue un acontecimiento que claramente tenía implicaciones históricas para el Comité Internacional de la Cuarta Internacional. Sin embargo, así no fue como fue abordada tal decisión, ni como fue explicada a las bases por parte de la dirección de la SLL.

La fundación del SWP en 1938 estuvo precedida, bajo la supervisión de León Trotsky, por la preparación de cientos de páginas de documentos que presentaban, primero que todo, los fundamentos históricos de la sección estadounidense de la Cuarta Internacional y su perspectiva internacional. Se elaboraron todas las cuestiones sobre el programa y los principios. La creación de un nuevo partido revolucionario fue concebida como una conquista histórica de las secciones más avanzadas del proletariado y no como una maniobra táctica episódica para facilitar el reclutamiento. Fue presentada como el resultado de una larga lucha internacional dentro del movimiento comunista y de las secciones más avanzadas del proletariado.

Sin embargo, la fundación del Workers Revolutionary Party (WRP, Partido Revolucionario de los Trabajadores) se explicó de una manera muy diferente. Una resolución del Comité Central, del primero de febrero de 1973, ofreció una perspectiva sobre la transformación de la SLL en un partido sin siquiera mencionar la estrategia central trotskista de la revolución socialista mundial. No presentó las posiciones básicas programáticas de la Cuarta Internacional, ni relacionó la decisión de fundar el partido a las conquistas teóricas de la lucha contra el revisionismo pablista.

Nada en el bosquejo de estas perspectivas indicaba que la transformación de la SLL en el WRP estuviera basada en nada más que consideraciones prácticas relacionadas con el crecimiento del movimiento contra los conservadores o tories dentro de la clase trabajadora. El documento fue claramente escrito desde el punto de vista de una adaptación al nivel general de la consciencia sindical, y el programa que presentaba estaba limitado casi totalmente a demandas de carácter democrático. No se decía una sola palabra acerca de la dictadura del proletariado como el objetivo estratégico para la revolución socialista en Reino Unido. Las perspectivas no explicaban ni exponían la naturaleza de clase de la democracia burguesa —el primer requisito de un programa revolucionario para la clase trabajadora británica—.

El documento no tenía nada que decir acerca de la lucha contra el imperialismo británico ni nada acerca de la relación de la clase trabajadora británica con las luchas de liberación nacional y antiimperialistas en todo el mundo. La sección programática del documento no exigía la autodeterminación de Irlanda.

En su contenido y en su subyacente concepción, el programa sobre el cual se fundaba al WRP no tenía nada que ver con el trotskismo. No había un solo párrafo que sobrepasara los límites del centrismo. Esto estaba asociado a la perspectiva esencialmente nacionalista con la cual se lanzó el WRP. Al exigir la transformación de la SLL, la dirección en torno a Healy proclamó que tenía solo una meta: ¡la elección de un gobierno laborista para reemplazar a los conservadores!

Transformada en un partido revolucionario, la SLL se encargará de una tarea política específica: unir a la clase trabajadora tras un programa socialista para echar al gobierno conservador y reemplazarlo con un gobierno laborista; dirigir la lucha por exponer y reemplazar a los dirigentes laboristas que sirven al capitalismo; conducir al movimiento de masas anticonservador hacia una lucha por medidas socialistas bajo un gobierno laborista; en esa lucha, transformar a miles de personas en marxistas y sacar a los dirigentes reformistas de los sindicatos y del movimiento obrero.

Este partido revolucionario actuará en las fábricas, en los sindicatos, en los movimientos juveniles, en los movimientos de inquilinos, entre los desocupados, entre los estudiantes —dondequiera que haya una lucha contra el gobierno conservador— para presentarles a esas fuerzas la verdadera alternativa socialista.

Los miembros del partido serán los luchadores más activos y los mejores líderes de todas las luchas en torno a sueldos, empleos, alquileres, servicios sociales y derechos democráticos. Pero esas luchas serán más que nada para construir un movimiento político para echar a los conservadores. Lo más importante de esa lucha es formar y entrenar a las fuerzas del partido revolucionario mismo ( Fourth International, invierno de 1973, pág. 132).

¡Esta fue la primera vez en la historia que un partido trotskista se funda con el propósito específico de elegir un gobierno socialdemócrata! No es fácil imaginar una perspectiva más provincial que esta. En su obra La Tercera Internacional después de Lenin, Trotsky escribió: “En nuestra época, la del imperialismo, es decir de la economía mundial y de la política mundial bajo el dominio del capital financiero, ningún partido comunista puede establecer su programa procediendo solamente de las condiciones y tendencias de los acontecimientos de su propio país” (The Third International After Lenin, New Park, pág. 3).

¡Pero en 1973 la SLL estaba proponiendo establecer un partido en base a un programa electoral! Más aún, al reafirmar su derecho a formar un partido revolucionario, la SLL se presentó simplemente como la más consistente luchadora contra los conservadores y por los derechos democráticos. Describió el partido revolucionario casi totalmente en términos de la necesidad de defender los derechos “básicos”, cuyo contenido de clase nunca fue especificado:

Hoy, cuando la Socialist Labour League pide apoyo para transformarse en un partido revolucionario, lo hace en base a sus propios antecedentes en la defensa de los derechos básicos y en la lucha por una dirección alternativa. …

La SLL de hoy emergió de la lucha sobre políticas básicas y sobre la defensa de derechos básicos como el derecho al empleo (ibid., pág. 130).

¡Por un tiempo, Healy barajó la idea de llamar a la nueva organización “Partido por los Derechos Básicos”! Afortunadamente, desistió de esta propuesta, pero la perspectiva política que dio origen a la idea caló en el documento fundacional. En la sección programática del documento, la cual parecía copiada del comité de perspectivas del sindicato inglés Transport & General Workers Union, los derechos básicos se enumeraron así: el derecho al empleo, el derecho democrático a la huelga y a organizar sindicatos, el derecho a la defensa de los derechos ganados en el pasado y a cambiar el sistema [!] , el derecho a un nivel más alto de vida, el derecho a prestaciones de salud y asistencia social y el derecho a una vivienda digna.

La transformación de la liga en partido fue introducida organizacionalmente por medio de una campaña de reclutamiento masivo de todo el que estuviera de acuerdo con el programa. Pero este programa estaba escrito de tal manera que se le diera la membresía a cualquiera con los más difusos sentimientos socialdemócratas. Por lo tanto, la transformación de la SLL en el WRP estuvo vinculada a una peligrosa degradación de las cualificaciones políticas para integrarse en la militancia del partido. El reclutamiento no se organizó con una revolución proletaria en la mira, sino para la elección de un gobierno laborista y la implementación de un programa socialdemócrata.

El Congreso Fundacional del WRP, noviembre de 1973

Es más, el documento casi no identificó a la SLL con el Comité Internacional de la Cuarta Internacional. Dedicó exactamente cuatro párrafos a la historia del movimiento trotskista. Solo se refirió al revisionismo en Reino Unido, al International Marxist Group (Grupo Marxista Internacional), y no hizo referencia a las históricas luchas de la década anterior. Por lo tanto, los que se unían a la organización en base a este programa, no sabían necesariamente que se estaban convirtiendo en miembros de una organización comunista internacional, ni tenían que estar de acuerdo con las perspectivas del CICI ni con su autoridad sobre su trabajo político. Al explicar el crecimiento y desarrollo político de la SLL durante la década anterior, no hizo referencia a la lucha por el internacionalismo proletario contra las traiciones del revisionismo pablista.

La decisión de fundar el WRP no fue discutida en el Cuarto Congreso del Comité Internacional. Fue abordada como una actividad nacional ajena a la lucha internacional contra el revisionismo. No se insistió conscientemente en la transformación de la SLL en el WRP como la culminación de la prolongada lucha contra el liquidacionismo pablista y el centrismo de la OCI y gracias a la cual se preservó y defendió el trotskismo. Por el contrario, la “transformación” fue utilizada como una forma de debilitar las bases del programa y enturbiar los principios históricos por los cuales la SLL había luchado. Por ello, en la fundación del WRP, ya se vislumbraba el impacto del alejamiento de la sección británica respecto a la construcción del CICI.

Sin embargo, no fue incorrecto fundar el WRP ni sería correcto decir que el carácter centrista de su programa significó que el nuevo partido no era trotskista. Una serie de documentos incorrectos e inadecuados no cambian por sí mismos el carácter de un movimiento que fue el producto de décadas de lucha en la clase trabajadora. Pero la forma en la que se fundó el partido estuvo marcada por un desvío oportunista que expresaba la presión de la expansión movimiento de masas sobre el partido —específicamente, la adaptación de éste al nivel de la consciencia sindical—. La forma que tomó esta adaptación estuvo directamente relacionada con el no haber sido capaz de desarrollar la lucha contra el centrismo dentro de la Cuarta Internacional. Una vez más, se confirmaba la antigua verdad de que los que llevan a cabo rupturas rápidas y teóricamente incompletas con los centristas, terminan adoptando su plataforma.