Nosotros, los trabajadores: un documental limitado sobre grupos de derechos laborales en China

por Richard Phillips
21 enero 2019

Dirigido por Huang Wenhai, producido por Zeng Jinyan.

Nosotros, los trabajadores es un documental de tres horas sobre organizaciones laborales no gubernamentales (OLNGs) que trabajan en el corazón industrial del sur de China desafiando al régimen represivo del Partido Comunista de China (PCCh) y a su fuerza policial industrial, la Federación Nacional de Sindicatos de China (FNSCh [ACFTU, siglas en inglés]), el único sindicato legal del país.

Los trabajadores en China no tienen derecho legal de huelga u organización fuera de la FNSCh, que es un brazo del régimen del PCCh. El papel oficial de esta masiva burocracia sindical es “mantener la estabilidad social”—es decir, colaborar con los empleadores, el gobierno y la policía para defender el orden existente. La FNSCh participa activamente en el rompimiento de huelgas y en la persecución e incriminación de obreros que buscan defender sus trabajos, condiciones laborales y derechos básicos.

Huang Wenhai

Huang Wenhai, de 46 años, que ahora reside en Hong Kong, ha estado haciendo películas en China desde 2003. Filmó Nosotros, los trabajadores en secreto, durante un período de seis años, de 2009 a 2015, y con un riesgo personal considerable para él y para otras personas involucradas en la producción.

La realización de documentales independientes en China es un negocio peligroso, particularmente para quien intente exponer las brutales condiciones laborales de los obreros chinos. Los cineastas, organizadores de OLNGs y trabajadores que se atreven a desafiar “las relaciones laborales” en China enfrentan ataques violentos de matones de las empresas y la policía, complots políticos y largas penas de cárcel.

El PCCh, que rompió con el internacionalismo socialista y se alineó con la burocracia estalinista de la Unión Soviética en la década de 1920, ha supervisado la restauración del capitalismo en China desde los años 1970. Defiende y habla por los escalones más ricos de la sociedad—los multimillonarios que obtienen ganancias masivas de la explotación brutal de una clase trabajadora china compuesta por muchos millones de personas.

Beijing le tiene terror a cualquier acción independiente de la clase obrera china, que se ha expandido enormemente en las últimas tres décadas. El régimen no tolerará a ninguna organización o individuo que intente organizar a los trabajadores independientemente de la FNSCh, controlada por el Estado.

Nosotros, los trabajadores está prohibida en China. Sin embargo, la película se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam a principios de 2017 y se ha exhibido en festivales en Francia, EUA, Canadá y varios países más. Actualmente, está siendo distribuida por Icarus Films en los Estados Unidos.

Condiciones de trabajo peligrosas en una planta de astilleros

A pesar del indudable coraje de Huang, Nosotros, los trabajadores es una obra extensa pero limitada. El documental usa técnicas de “la mosca en la pared”, con tomas largas, edición mínima y sin narración de enlace, que pone a prueba seriamente la paciencia del espectador. La creciente ola de huelgas con millones de trabajadores producida en el sur de China entre 2009 y 2015 es, en gran medida, una abstracción durante las dos primeras horas del filme.

El problema principal de Nosotros, los trabajadores, empero, no es el enfoque estilístico del director, sino la actitud acrítica del filme hacia la agenda política de las OLNGs. Éstas se oponen a las formas extremas de explotación de los obreros, pero no al capitalismo como tal, y alientan abiertamente la ilusión de que se puede hacer cumplir los derechos de los trabajadores a través de los tribunales y el sistema legal en China.

Esta perspectiva choca con la militancia de los pocos trabajadores que se ven en el filme, que, a través de su amarga experiencia, reconocen la inutilidad de apelar a los tribunales y al aparato estatal. En una escena, un organizador de una OLNG entrega folletos sobre los derechos de la legislación laboral a obreros de fábrica. Un trabajador lo enfrenta airadamente, declarando, “¡Se supone que tenemos muchas cosas! ¿De qué sirve la ley? Las leyes son inútiles en China”.

Un trabajador chino denuncia leyes laborales represivas

Nosotros, los trabajadores ofrece poca información contextual sobre las fábricas o los conflictos industriales mencionados en la película. Tampoco hay detalles reales sobre el impacto en la clase obrera de las políticas de restauración capitalista, que han ampliado mucho la distancia entre ricos y pobres.

Nosotros, los trabajadores comienza con imágenes visualmente llamativas de una gran instalación de construcción naval y de figuras de obreros recortadas contra cascos de acero y soldadura en espacios ruidosos, estrechos y peligrosos. A estas imágenes les siguen tomas aéreas de Guangzhou, capital de la provincia de Guangdong, y de obreros residentes en la ciudad industrial. El filme entonces gira hacia su foco principal—la vida de activistas de OLNGs en Panyu, un distrito industrial de Guangzhou. No se proporcionan detalles sobre la FNSCh y su historia de ruptura de huelgas y otras actividades contra la clase trabajadora.

Zeng Feiyang, que fundó el Centro de Trabajadores Migrantes de Panyu en 1998, es una figura clave en Nosotros, los trabajadores. Él y otros hablan sobre las dificultades que enfrentan al tratar de organizar a los trabajadores independientemente de la FNSCh: los arrestos, las redadas policiales en sus hogares, las palizas de los matones de la empresa y el cambio constante de oficina en el intento de estar un paso por delante de las autoridades estatales. En un momento del filme, se informa a los espectadores que Peng Jiayong, otro organizador del Centro de Trabajadores Migrantes de Panyu, ha sido secuestrado, golpeado salvajemente por matones y hospitalizado.

Huelguista lesionada en el hospital

Se muestra a los organizadores de OLNGs ofreciendo asesoramiento a los trabajadores en derechos legales, explicando cómo ganar el apoyo de otros obreros y cómo pelear por mejor salud y seguridad en los lugares de trabajo. Se realizan reuniones con pequeños grupos de trabajadores migrantes, y en una reunión un músico folclórico canta sobre el coraje y mantener la unidad.

En momentos privados, algunos organizadores—como sus equivalentes sindicales en todo el mundo—culpan a los trabajadores por la situación que enfrentan, y se quejan de que los obreros “carecen de unidad” y “no conocen sus derechos”.

Los activistas laborales que aparecen en la película insisten todo el tiempo en que se puede presionar a los empleadores y las autoridades estatales para mejorar la suerte de los trabajadores. De forma demagógica, un abogado pro bono le dice a un grupo de obreros despedidos que su jefe “se asustará cuando sepa que alguien como yo los está respaldando”.

Se dice que el director Huang, que estudió en la Academia de Cine de Pekín y cuya filmografía previa incluye a Floating Dust (2003), Dream Walking (2008) y We (también en 2008), se ha inspirado en, y mantiene un contacto cercano con, Han Dongfang, fundador del Boletín Sindical de China. Han fue un líder de la Federación Autónoma de Trabajadores de Pekín, surgida durante las protestas de la Plaza de Tiananmen de 1989.

Han ahora vive en Hong Kong y ha sido celebrado en Washington por el aparato sindical de AFL-CIO (Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales). En 2010, Han dijo al Financial Times que él estaba haciendo todo lo posible para “despolitizar al movimiento obrero en China” y señaló que los llamados sindicatos independientes en China eran un medio rentable para contener políticamente a la militancia de clase trabajadora.

Hacia el final, los organizadores del filme y un grupo de trabajadores de la fábrica de zapatos Lide en Panyu celebran la exitosa huelga de más 2,500 obreros en abril de 2015. Los trabajadores ganaron un acuerdo de 120 millones de yuanes para el pago de salarios atrasados y horas extras. El documental concluye como comienza, con una serie de largas tomas de grandes fábricas e imágenes aéreas de la ciudad.

Organizadores del Centro de Trabajadores Migrantes de Panyu con trabajadores de la fábrica de zapatos Lide en Panyu

Una vez finalizada la filmación del documental, empero, las autoridades chinas lanzaron una masiva represión contra los trabajadores de Guangzhou y las OLNGs. Casi todas las figuras principales en el documental de Huang, incluyendo a Zeng Feiyang y Zhu Xiaomei, fueron arrestadas, procesadas un año después y declaradas culpables de “perturbar el orden social”.

La televisión estatal exhibió los procedimientos judiciales y mostró a Zeng confesando el haber recibido fondos y capacitación de “organizaciones extranjeras hostiles a China”. Zheng, Zhu y Tang Huanxing recibieron sentencias suspendidas, posiblemente a cambio de una confesión pública. Los medios de comunicación chinos no proporcionaron detalles sobre su encarcelamiento de un año o el “proceso legal”.

El juicio es parte de una represión más amplia contra las OLNGs que trabajan en China y las que están relacionadas con ellas. Una nueva legislación entró en vigor en enero de 2017, requiriendo que las OLNGs extranjeras se registren. Sin dudas, el PCCh está preocupado por las actividades de las OLNGs, tanto extranjeras como aquéllas que reciben financiación del exterior, dada la postura cada vez más agresiva de EUA y sus aliados. Sin embargo, su determinación de frenar las actividades de las ONGs laborales se debe principalmente a su temor a la creciente militancia de la clase trabajadora china.

Según algunas estimaciones, las huelgas y protestas de trabajadores que desafían a la FNSCh están creciendo de forma exponencial, aumentando de 200 en 2011 a poco menos de 2,700 en 2016. La caída de las tasas de crecimiento, junto con el impacto de las medidas de guerra comercial de EUA contra la industria china, provocará luchas masivas en todo el país.

Nosotros, los trabajadores proporciona un vistazo a la vasta clase obrera china, y revela las características de las actividades de las OLNGs, pero no ofrece ninguna salida para los trabajadores chinos. Por eso, los trabajadores y jóvenes chinos necesitan volver al internacionalismo socialista abandonado por el PCCh, y asimilar las lecciones históricas cruciales de las luchas de la Cuarta Internacional contra el estalinismo en el siglo XX.

(Publicado originalmente en inglés el 14 de enero de 2019)