Huelga de trabajadores automotores en Hungría

por Markus Salzmann
29 enero 2019

Miles de trabajadores automotores empezaron una huelga de una semana el jueves en una fábrica del fabricante de coches alemán Audi en Györ, en el oeste de Hungría. Los trabajadores están exigiendo un aumento salarial cuantioso. El viernes anterior, 4.000 trabajadores participaron en una huelga limitada de dos horas.

Las huelgas fueron convocadas por el sindicato independiente AHFSZ en Audi Hungaria. El sindicato está exigiendo un aumento de los salarios del 18 por ciento, o por lo menos 236 euros. Actualmente, los empleados de la planta, localizada a unos 100 kilómetros de Budapest, ganan considerablemente menos que sus homólogos de la República Checa, Eslovaquia y Polonia.

Un trabajador de la planta de ensamblaje gana alrededor de mil euros. Esto es tres veces menos que un trabajador alemán de la Audi, aunque el coste de la vida en el país es comparable al de Europa Occidental.

La huelga ha detenido la producción. “La producción en Hungría actualmente se encuentra parada”, dijo un portavoz de la compañía en Ingolstadt el jueves.

La misma mañana, el subdirector de AHFSZ, György Csalogány, dijo que la producción de motores y de vehículos estaba “paralizada casi al 100 por ciento”. Si la huelga se reanuda, el paro de la producción amenazaría otras plantas debido a las cadenas de abastecimiento interrumpidas. Muchas compañías de abastecimiento en Hungría ya se están viendo afectadas.

Audi, una subsidiaria de la Volkswagen, es el mayor inversor extranjero en Hungría, con más de 12.000 empleados. Audi, junto con muchos otros fabricantes de automóviles, fueron a Europa del Este a principios de los '90, atraídos por los bajos salarios y una élite corrupta que velaba solo por los intereses de los grandes negocios. Audi ha invertido cerca de seis mil millones de euros en Györ desde que abriera el sitio. La planta produce gasolina, diesel y motores eléctricos para Audi y otras marcas del grupo VW. Cada año salen de la línea de producción unos dos millones de motores y 100.000 vehículos de los modelos A3 y TT.

Al convocar la huelga, el sindicato de Audi está respondiendo a enormes niveles de inquietud e ira entre los trabajadores, de los cuales más de 9.000 en la fábrica están organizados en el sindicato. Ante aumentos masivos de los precios y recortes constantes impuestos por el gobierno derechista dirigido por Victor Orban, los trabajadores, que ganan los sueldos más bajos, se esfuerzan para llegar a fin de mes.

Los sindicatos están intentando alcanzar un acuerdo rápido con la patronal. El dirigente sindical Sándor Németh dijo repetidamente que se celebrarán más negociaciones durante la huelga y esta terminará inmediatamente en caso de haber una “oferta aceptable”.

El paro marca una intensificación del movimiento huelguista en Europa del Este, que está afectando principalmente a la industria automotriz. En el verano de 2017, fueron a la huelga trabajadores de la VW en Eslovaquia y trabajadores de la Fiat en Serbia. Hace poco más de un año, tuvo lugar una huelga en Ford Craiova, Rumanía. En la República Checa, la subsidiaria de la VW, Škoda, pudo evitar una huelga solo con ayuda de los sindicatos y un aumento salarial del 12 por ciento.

Trabajadores de todas partes del mundo están luchando por mejores salarios y condiciones laborales. Desde hace más de dos semanas, más de 70.000 trabajadores de 45 fábricas “maquiladoras” en Matamoros, México, en la frontera con los EUA, están llevando adelante una lucha valiente que está paralizando el trabajo en las fábricas de toda la ciudad.

En Hungría en particular, están creciendo las preocupaciones sobre una posible extensión de las huelgas en la indistria automotriz. En diciembre pasado, Mercedes Benz se vio obligada a subir los salarios en su planta de Kecskemét para evitar huelgas.

La huelga en Audi tiene lugar en el contexto de una nueva ronda de recortes anunciada por la compañía automotriz alemana, cuya sede está en Ingolstadt. El director ejecutivo de Audi, Bram Schot, anunció que se esperaba que las ganancias subieran de manera significativa en los años venideros. Anticipó aumentos de las ventas y reducciones de los costes para permitir que crezcan las ganancias operativas en un total de 15 mil millones de euros para 2022. Eso es cinco mil millones más que lo que había planificado el predecesor de Schot, Rupert Stadler.

Según Manager Magazin, el Primer Oficial Financiero [PFO] Alexander Seitz dijo: “Tenemos que optimizar de nuevo”. Sin un programa de austeridad adecuado, los ingresos de Audi por ventas llegarían a cero en los próximos años, dijo el PFO. Le dijo a la revista: “Tenemos que tomar decisiones más rápido y asumir menos riesgos”. La revista informó de que eso significaba, sobre todo, recortes de personal.

Recortes de empleo también se preven en Opel en Alemania. La producción en su planta principal de Rüsselsheim tiene que ser reducida, borrando cientos de empleos. Ford también planifica recortar miles de empleos en Europa.

El apoyo que se le está dando a la huelga en Hungría por el sindicato alemán IG Metall y sus protestas contra los bajos salarios son meramente palabras vacías. En la práctica, el sindicato alemán y sus comités de empresa aplican los ataques de la patronal a la fuerza laboral, enfrentando entre sí a los trabajadores de diferentes países y lugares para priorizar el cierre de las plantas en el extranjero.

Al preguntársele sobre los recortes planificados en Audi, el director del comité de empresa en Neckarsulm, Rolf Klotz, apoyó las reducciones “si se las usa para asegurar el empleo en las plantas alemanas”. Tras el reciente escándalo del diesel, Audi debería juntar enormes sumas de dinero para asegurarse el futuro, dijo Klotz.

La huelga en Audi coincide con una prolongada ola de protestas contra el gobierno derechista del primer ministro Victor Orban. Miles de personas llevan semanas manifestándose contra su llamada “ley esclavista”. Esta ley, que aumenta el número de horas extra posibles de 250 a 400 por año, se ha topado con una dura resistencia por parte de amplios sectores de la población. Las protestas están también dirigidas contra una reforma judicial decidida al mismo tiempo, que introduce nuevos tribunales administrativos controlados por el gobierno, y más generalmente contra las políticas xenófobas y antisociales del gobierno del Fidesz.

La “ley esclavista” ha sido introducida a instancias del influyente grupo de presión que es la industria automotriz. Los húngaros que protestan contra ella hablan de una “Lex Audi, Mercedes y BMW”.

El sábado, miles de personas se manifestaron una vez más en Budapest y otras ciudades del país. Ha habido protestas en 60 ciudades hasta el momento.

En la capital, los manifestantes cortaron el tráfico en uno de los principales puentes de la ciudad. A pesar de los esfuerzos de las fuerzas de la extrema derecha tales como Jobbik y de grupos pseudoizquierdistas para calmar las protestas, el rechazo a la política del gobierno no hace más que crecer. Según sondeos recientes, el apoyo al gobierno ha caído a solo un 30 por ciento. En las elecciones pasadas, el gobernante partido Fidesz pudo ganar una mayoría absoluta.

Por su parte, los partidos de la oposición están intentando dominar las protestas con una retórica radical. Zsolt Gréczy de la Coalición Democrática (DK), una escisión del Partido Socialista (MSZP), declaró que 2019 sería el “año de la resistencia y los motines”. Esas palabras, sin embargo, no pueden esconder el hecho de que DK está buscando utilizar las protestas para forjar una alianza con el ultraderechista Jobbik. Para las elecciones locales previstas para octubre, todos los partidos de la oposición quieren llegar a un acuerdo para un candidato único. Esto incluye explícitamente a candidatos de la extrema derecha.

(Publicado originalmente en inglés el 28 de enero de 2019)