La administración Trump impone sanciones a la industria petrolera venezolana

por Alexander Fangmann
30 enero 2019

En una sesión informativa en la Casa Blanca el lunes, el consejero nacional de seguridad John Bolton y el secretario del tesoro Steven Mnuchin anunciaron la imposición de variadas sanciones contra la industria petrolera estatal venezolana, Petróleos de Venezuela, S. A. (PDVSA).

Las sanciones constituyen un acto de guerra en apoyo de la operación de cambio de régimen dirigida por los EUA contra el gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro. Tienen por objetivo conseguir el apoyo del ejército venezolano para un golpe que pondría el poder en las manos de Juan Guaidó, un político derechista y un elemento valioso para el Departamento de Estado que se autoproclamó presidente “interino” el 23 de enero.

Las sanciones prohíben a compañías e individuos estadounidenses hacer negocios con propiedades e intereses de la PDVSA, incluyendo a su subsidiaria en los EUA, Citgo, a no ser que las ganancias de esas transacciones sean puestas en cuentas cuyo acceso está bloqueado al Gobierno de Maduro. Aunque se informó de que se les dará a compañías europeas y caribeñas algo de tiempo para relajar sus transacciones, no está claro qué alcance tienen las sanciones, y Bolton y Mnuchin no dieron ningún detalle.

Como los EUA importan aproximadamente el 41 por ciento de la producción petrolera venezolana, el embargo de facto es un gran golpe a la economía venezolana ya deteriorada, y el propio Bolton estima que las sanciones privarán a Venezuela de $11 mil millones en ingresos. Las exportaciones de petróleo constituyen cerca del 95 por ciento del total de los ingresos del país por exportaciones, lo que significa que las nuevas sanciones tendrán como resultado más escasez de comida, medicamentos y otras mercancías.

Aunque se espera que el gobierno de Maduro busque otros compradores para su petróleo, algunas de las opciones más naturales, incluyendo a Rusia y China, puede que no sean viables, dado que Venezuela está profundamente endeudada con esos dos países y ya se encuentra enviando petróleo a esos países como forma de pago.

Venezuela es la cuarta mayor fuente de importaciones de petróleo de Estados Unidos, que ascienden a cerca de 580.000 barriles por día (bpd), que es cerca del 6 por ciento de las importaciones de petróleo de los EUA. Esto es un declive significativo del 1,2 millón de bpd que Venezuela suministraba hace apenas 10 años. Las exportaciones de petróleo de Venezuela el año pasado cayeron un 33 por ciento en comparación con 2017, y se informa que las refinerías venezolanas están operando a un tercio de su capacidad, en gran medida debido a la escasez de partes y de otros suministros necesarios.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha predicho que la economía venezolana se reducirá un 5 por ciento el año que viene, mientras que se espera que la inflación alcance 10 millones por ciento, una cifra casi incomprensible. Unos 2,6 millones de venezolanos han emigrado a causa de la crisis económica, mientras que el 64 por ciento de los que se han quedado en el país están viviendo en condiciones de extrema pobreza. Como respuesta a la crisis actual, el gobierno de Maduro devaluó la moneda venezolana un 35 por ciento el lunes para ajustarla a la tasa de cambio del mercado negro.

Probablemente haya un impacto en los trabajadores de las compañías estadounidenses debido a las sanciones, especialmente los que trabajan en refinerías que manejan el crudo pesado venezolano, incluyendo a los de la Citgo, Valero y PBF Energy. Según Mnuchin, es probable que las refinerías experimenten un impacto “modesto” en el “corto plazo”.

Esta última medida en los intentos del gobierno estadounidense para cambiar el régimen es probable que sea devastadora para los trabajadores venezolanos, incluso aparte de cualesquiera enfrentamientos violentos entre simpatizantes de Maduro y de Guaidó. Un informe publicado recientemente sobre las sanciones a Venezuela por el reportero especial de la ONU Alfred de Zayas dejó claro que las “sanciones matan” y recomendó que el Tribunal Penal Internacional considere las sanciones estadounidenses como posibles crímenes contra la humanidad bajo el Estatuto de Roma.

El informe dice, “Las sanciones y los bloqueos económicos actuales son comparables con los sitios medievales a ciudades”, y “Las sanciones del siglo veintiuno persiguen hacer arrodillarse no solo a una ciudad, sino a países soberanos”.

Tampoco es probable que las sanciones sean el fin de las acciones cada vez más provocativas contra Venezuela. Durante la rueda de noticias en la que se anunciaron las sanciones, Bolton amenazó con la intervención militar llevando un cuaderno que ponía “5.000 soldados a Colombia”. Esto solo puede significar que los EUA están preparados para intervenir directamente para derrocar al gobierno de Maduro, cuyo resultado será sin dudas un baño de sangre.

Los gobiernos de otros países aliados cercanos del imperialismo estadounidense se han alineado con el intento de los EUA de fomentar una guerra civil en Venezuela, y algunos gobiernos ya reconocen a Guaidó como el presidente interino, incluyendo a Israel, Canadá y Australia.

(Publicado originalmente en inglés el 29 de enero de 2019)

 

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