La conspiración de silencio de la pseudoizquierda estadounidense ante la rebelión obrera de Matamoros

por Alex González
6 febrero 2019

Han pasado tres semanas desde el comienzo de la valiente huelga de 70.000 trabajadores de las maquiladoras en Matamoros, México, y los medios noticiosos que se autodefinen como “socialistas” en Estados Unidos no han escrito ni un solo artículo sobre el paro.

Solo el World Socialist Web Site ha reportado extensamente sobre la huelga y luchado por movilizar apoyo por los trabajadores mexicanos en la clase obrera estadounidense, canadiense y de todo el mundo.

La revista Jacobin, la cual está estrechamente alineada con los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por su siglas en inglés), la publicación Socialist Worker de la Organización Internacional Socialista (ISO, por sus siglas en inglés) y Socialist Alternative (Alternativa Socialista) están participando en una conspiración para silenciar la lucha histórica de decenas de miles de trabajadores mexicanos altamente explotados contra las corporaciones estadounidenses y canadienses que extraen miles de millones de dólares en ganancias de su mano de obra.

La pseudoizquierda ha permanecido en silencio mientras que matones de las empresas vapulean a los trabajadores, mientras las corporaciones despiden a cientos de huelguistas y mientras la policía amenaza violentamente a los obreros.

No han reportado que los trabajadores lograron ralentizar la producción a miles de kilómetros de distancia en Estados Unidos y Canadá. No han reportado que los huelguistas, al frenar su trabajo, han causado que las compañías pierdan un estimado de $40 a $50 millones en pérdidas por día y que han ganado un apoyo sumamente amplio entre los trabajadores automotores canadienses y estadounidenses que trabajan bajo condiciones similares de explotación, impuestas por las empresas en colaboración con los sindicatos.

El silencio de la pseudoizquierda no es el resultado de la ignorancia. El WSWS ha hecho que este movimiento de huelga sea conocido ampliamente en inglés, publicando 29 artículos sobre las huelgas desde el 15 de enero o aproximadamente 1,5 artículos por día.

En cambio, este silencio es un esfuerzo consciente para evitar que los trabajadores y jóvenes sepan la verdad, porque la verdad atenta contra los intereses de la clase media-alta y adinerada que representa la pseudoizquierda.

La huelga en Matamoros comenzó como una acción espontánea o “salvaje”, organizada en oposición a los sindicatos mexicanos. Los trabajadores realizaron una protesta masiva en las afueras del Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales de la Industria Maquiladora (SJOIIM) el 12 de enero. Furiosos de que no estaban recibiendo un aumento salarial y un bono anual, los trabajadores se enfrentaron al líder sindical, Juan Villafuerte, gritando, “Ya no queremos un sindicato” y “Ustedes solo nos roban”.

Los sindicatos de las maquiladoras, así como sus contrapartes a nivel mundial, son odiados por los trabajadores. En Matamoros, se embolsan un cuatro por ciento de los salarios semanales de los trabajadores, mientras actúan como una policía laboral industrial. Al organizar sus acciones fuera del control de los sindicatos, en gran medida a través de las redes sociales, los trabajadores de las maquiladoras reconocieron que solo por medio de su fuerza unida e independiente podían garantizar sus demandas. Una de las consignas más populares de la huelga dice, “Sindicato y empresas matan a la clase obrera”.

Los trabajadores formaron rápido comités de fábrica independientes y fueron de planta en planta, informando sus compañeros obreros sobre lo que había sucedido. Un día después de la manifestación inicial, 70.000 trabajadores de 45 plantas estaban en huelga.

Las organizaciones pseudoizquierdistas se oponen a los trabajadores de Matamoros porque su apoyo es hacia los sindicatos, ya que han llegado a ocupar posiciones cada vez más prominentes en el corrupto aparato sindical. Exigen que los trabajadores acepten la autoridad de estas organizaciones derechistas, nacionalistas y procapitalistas, las cuales se han dedicado durante las últimas cuatro décadas a suprimir la lucha de clases y ayudar a imponer cierres de plantas, despidos, recortes salariales y otras concesiones. Esto ha resultado en cantidades históricas de riqueza siendo transferidas del 90 por ciento inferior al 10 por ciento más rico.

Los grupos pseudoizquierdistas apoyan rutinariamente cada traición llevada a cabo por los sindicatos, llamándolas “victorias”, siendo el ejemplo más reciente la huelga de docentes en Los Ángeles.

La rebelión de los trabajadores de las maquiladoras ha estallado completamente esta narrativa mentirosa. La huelga ha demostrado que el poder de la clase obrera solo se puede movilizar por medio de una rebelión contra los sindicatos. En Matamoros, los sindicatos buscaron prevenir que los trabajadores realizaran la huelga, amenazándolos con despidos. Los trabajadores organizaron sus propios comités de fábrica para luchar por —y ganar— un aumento salarial del 20 por ciento y un bono de $1,700.

La pseudoizquierda también ha aclamado al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), como si fuera una figura transformadora y un defensor de la clase obrera mexicana. El día de la inauguración de AMLO en diciembre de 2018, Jacobin escribió que AMLO “representará al pueblo”. Luego, aplaudió “la representación igualitaria de las mujeres en el gabinete y en el Congreso”.

Un artículo del 5 de diciembre en el Socialist Worker declara que la elección de AMLO reflejó “aperturas democráticas” y que “podría mejorar las condiciones económicas de los mexicanos de clase trabajadora”.

Estas mentiras traicioneras han sido plenamente expuestas en Matamoros. Desde el principio, el aumento del salario mínimo de AMLO era una intriga para camuflar la creación de una zona económica libre proempresarial a lo largo de la frontera estadounidense.

Cuando la huelga se expandió, horrorizando a la clase gobernante, AMLO y su partido, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), intervinieron para romper el paro. El 27 de enero, el líder de la bancada de Morena en el Senado llamó por teléfono a su compañera morenista activista y abogada laboralista, Susana Prieto, dándole órdenes para que acabara con la huelga porque “no se puede caer toda la economía del estado y municipio”.

Un reporte del Associated Press publicado el 1 de febrero comentó que tanto AMLO como los otros dirigentes de Morena “presionaron activamente al sindicato en Matamoros para que no buscara el aumento salarial”.

El silencio de la pseudoizquierda en Matamoros expone la bancarrota de su orientación nacionalista. La ISO, DSA y Alternativa Socialista promueven al “socialista democrático” Bernie Sanders, quien hace eco de la misma retórica antiinmigrante y del nacionalismo económico de Trump y ha culpado a los trabajadores mexicanos por las pérdidas de trabajos y los bajos salarios en Estados Unidos. Por el contrario, los huelguistas en Matamoros han apelado directamente a los trabajadores de Estados Unidos y Canadá en busca de apoyo, y han recibido una poderosa respuesta de vuelta.

La huelga matamorense también desmiente la agenda de la política de identidades de estas organizaciones pseudoizquierdistas, las cuales afirman que las problemáticas sociales se deben explicar ante todo desde el punto de vista desde la raza y el género. Sin embargo, los trabajadores de Matamoros se identifican como una clase y exigen que se les trate por igual a todos, independientemente de su nacionalidad, rasgos físicos u orientación sexual.

Al fin de cuentas, el silencio de la pseudoizquierda se explica por su clase social. Tanto DSA, como la ISO y Alternativa Socialista representan los intereses de capas privilegiadas de la clase media, incluyendo a los ejecutivos sindicales, quienes componen el 10 por ciento más pudiente de la sociedad americana. Estas capas derivan su riqueza cada vez más del crecimiento de la bolsa de valores, de la explotación de la clase obrera y de la posición dominante del capitalismo estadounidense.

Un acontecimiento como el de Matamoros amenaza sus ingresos y su posición social. Una rebelión de trabajadores contra los sindicatos acabaría con el flujo de caja proveniente de las cuotas sindicales, el cual es un componente importante de la riqueza personal de miles de estos ejecutivos sindicales. ¡Una reducción fuerte en las cuotas sindicales es precisamente una de las demandas de los huelguistas en Matamoros!

En Matamoros, se oponen dos procesos globales.

Por un lado, la clase obrera está luchando por desatar su poder social por medio de un accionar independiente librándose de la camisa de fuerza impuesta por los nacionalistas sindicatos. Este impulso se dirige hacia la unidad internacional, a medida que los trabajadores en todo el mundo reconocen cada vez más que enfrentarse a corporaciones internacionales exige una estrategia internacional.

Por el otro lado, a fin de frenar este proceso, la clase gobernante depende cada vez más de políticos “populistas de izquierda”, es decir, nacionalistas y procapitalistas, así como de la pseudoizquierda, para descarrilar el descontento social y mantenerlo dentro de los canales seguros del sistema político capitalista. Por medio de su silencio deshonesto, la pseudoizquierda estadounidense está demostrando su hostilidad directa a esta lucha de vida o muerte de una de las secciones más oprimidas de la clase obrera internacional.

El Partido Socialista por la Igualdad y el World Socialist Web Site llaman a los trabajadores a formar sus propios comités de base democráticamente electos e independientes de los sindicatos y a que participen y apoyen la manifestación del 9 de febrero en oposición a los cierres de planta de GM. La manifestación busca armar la creciente lucha de clases con una perspectiva y programas internacionales y socialistas.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 4 de febrero de 2019)

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