Los inmigrantes soportan condiciones inhumanas en prisión de ICE en Nueva Jersey

por Erik Schreiber
28 febrero 2019

Bajo un acuerdo de servicio con la agencia federal Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), el Centro Correccional del Condado de Essex en Newark, Nueva Jersey, ha estado deteniendo trabajadores inmigrantes en condiciones de repugnante miseria.

Un informe de la Oficina del Inspector General (OIG) del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos describe violaciones conscientes, sistemáticas y condiciones insalubres que comprometen la salud y la seguridad de los detenidos. Este encarcelamiento inhumano es el producto de la guerra bipartidista de los gobiernos de Obama y Trump contra los inmigrantes y un asalto a la clase trabajadora.

La instalación correccional del condado de Essex puede albergar hasta 928 hombres detenidos. Ha estado deteniendo inmigrantes que esperan audiencias de deportación para ICE desde 2010. El informe compendia los hallazgos de la inspección no anunciada de la OIG en la cárcel en julio de 2018.

La OIG observó una terrible falta de seguridad alimentaria en la cárcel. "El manejo de los alimentos, en general, fue tan deficiente que el ICE y el liderazgo de las instalaciones reemplazaron al gerente de cocina en durante nuestra inspección", según el informe.

Los inspectores encontraron carne cruda, en mal estado y caducada en la cocina. Los refrigeradores contenían “paquetes abiertos de pollo crudo goteando sangre por todas partes” y “un baboso plato de almuerzo con carne maloliente, que parecía estar echada a perder”. Los inspectores también observaron que el personal de la cocina servía estas carnes mal manipuladas a los detenidos, potencialmente exponiéndolas a Salmonella, Listeria, y E. coli. “Durante el servicio de la cena, observamos al personal que servía hamburguesas con mal olor e irreconocibles”, dijeron los inspectores.

Además, la gerencia de la cocina había colgado un aviso advirtiendo al personal no deshacerse de ningún pan. Los trabajadores de la cocina dijeron a los inspectores que rutinariamente colocan todo el pan no utilizado en bolsas y en de canecas de basura, por lo que podría convertirse en budín de pan cada dos o tres semanas. Los inspectores también encontraron panes vencidos y mohosos en los refrigeradores. Estas prácticas repugnantes crean el riesgo de reacciones alérgicas, problemas respiratorios y enfermedades entre empleados y detenidos.

Los detenidos presentaron 200 reclamos relacionados con la cocina en las instalaciones durante los primeros siete meses de 2018. Dijeron a los inspectores que repetidamente se les dijo que habían servido carne que olía mal y tenían mal sabor. Algunos reportaron vómitos y diarrea después de las comidas, lo que sugiere que habían contraído una intoxicación alimentaria. Un detenido dijo que una enfermera le había informado que su infección estomacal había sido causada por la comida de la instalación. Otro detenido encontró la comida tan intolerable que había comenzado a tomar solamente líquidos y estaba contemplando hacer una huelga de hambre.

“Basados en las deficientes prácticas de higiene y salubridad que hemos observado, ICE no puede brindar atención médica en las instalaciones de Essex,” el informe observó con suavidad. El edificio en sí no es más higiénico que la comida. Cada unidad que alberga detenidos tiene escapes continuos, algunos de los cuales gotean directamente sobre las camas de los detenidos, según el informe. Los inspectores observaron varias canecas de basura que se habían colocado para recoger el agua que goteaba del techo. Estos escapes no reparados promueven el crecimiento de moho y hongos y pueden causar reacciones alérgicas y enfermedades persistentes.

El personal de las instalaciones también había fallado en realizar el mantenimiento básico de las duchas. Los inspectores observaron el moho y la pintura descascarada en casi todas las duchas. Moho extendido desde las duchas hasta los pasillos adyacentes.

Los colchones en los dormitorios eran tan viejos y gastados que los detenidos habían tratado de atar las costuras con sábanas para que no se saliera el relleno. Ningún detenido tenía almohada. Una vez a los colchones les habían cosido almohadas, pero los inspectores los encontraron “completamente planos y en mal estado”. Los guardias son responsables de inspeccionar y reemplazar los colchones, pero les dijeron a los inspectores que no solicitan colchones nuevos hasta que los detenidos se quejan.

Durante la inspección, la OIG se enteró de que un detenido había encontrado una pistola cargada en un baño de personal. El detenido que había estado limpiando el baño como parte del trabajo por el cual se le pagaba $1.50 por día inmediatamente notificó a los guardias acerca de su descubrimiento. Un guardia admitió haber dejado la pistola en el baño en lugar de guardarla en el casillero correspondiente, según lo exigen las normas de ICE.

Los supervisores de las instalaciones le dieron al guardia una suspensión de 90 días, pero luego redujeron la sanción a 45 días.

En lugar de entrevistar al detenido sobre el incidente, le advirtieron que no lo discutiera con nadie más. La revisión oficial del incidente no mencionó el descubrimiento del arma por parte del detenido, y el personal nunca notificó a ICE sobre el incidente como se les exigió.

ICE declaró que este fue el cuarto incidente relacionado con detenidos en menos de un año que la cárcel no había denunciado. ICE había hecho previamente citaciones a la prisión del condado de Essex por no informar temas como las peleas de detenidos y la hospitalización por enfermedad mental.

De acuerdo con los estándares de ICE, la instalación tiene la obligación de proveer a los detenidos recreación al aire libre, pero las instalaciones de Essex no tienen espacio al aire libre. Como una alternativa cruel e insultante, los supervisores instalaron grandes recintos de vidrio dentro de las áreas de las salas de los detenidos como espacios de recreación. Estos recintos están rematados con jaulas de malla para permitir que entre aire fresco en el edificio.

En 2010, ICE propuso un campo de fútbol en la cárcel, pero nunca lo logró. ICE nunca ha documentado preocupación por la incapacidad de las instalaciones de Essex de proporcionar recreación al aire libre a los detenidos, ni ha dado una citación a la prisión por no cumplir con sus estándares.

Los funcionarios de la institución correccional del condado de Essex respondieron al informe de la OIG informando con orgullo los elogios que recibieron. El director Al Ortiz señaló en una declaración que New Jersey le ha otorgado a la cárcel calificaciones de cumplimiento del 100 por ciento durante los últimos 10 años, y que la instalación ha sido acreditada por la Asociación Correccional de Estados Unidos. Por lo tanto, las autoridades están declarando en el expediente su satisfacción con las condiciones desmedidas en que se encuentran los detenidos.

Sin embargo, Ortiz fingió tomarse en serio las escandalosas observaciones de la OIG por el bien de las apariencias. “Entendemos los problemas planteadas en el informe del inspector general y hemos tomado medidas para abordar y rectificar las condiciones”, dijo. “Estamos orgullosos de nuestro enfoque proactivo para satisfacer las necesidades de nuestros detenidos y los altos estándares de atención que hemos establecido para nuestras instalaciones”. Si la comida en la cárcel no es suficiente para hacer que los detenidos vomiten, ciertamente esta afirmación sí que lo es.

ICE, por su parte, realiza inspecciones semanales de las instalaciones de Essex y ha respaldado tácitamente sus operaciones. Un portavoz de la agencia declaró que después de la inspección inesperada de la OIG, la cárcel mejoró de inmediato sus prácticas de almacenamiento de alimentos, desinfectó las unidades de vivienda y reemplazó los colchones. Aparentemente, ICE espera que el público crea que su falta sistemática de una década de indiferencia por la salud y la dignidad humanas se revirtió instantáneamente con un chasquido de los dedos.

Las condiciones en el Centro Essex constituyen tortura, según lo define la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Sin embargo, la actitud de laissez-faire de la administración de la cárcel y de ICE, así como la aprobación oficial otorgada por el estado de Nueva Jersey, muestran que la instalación está operando exactamente como se esperaba.

Detener a inmigrantes en condiciones crueles y degradantes es parte del intento de la elite gobernante para deshumanizar a estos trabajadores. El presidente Trump denuncia a los inmigrantes como violadores, asesinos y traficantes de drogas, golpeando sin tregua el tambor del chovinismo nacional y apelando a los sectores más atrasados e intolerantes de la población. Ha declarado ilegalmente una emergencia nacional para eludir al Congreso y construir un muro a lo largo de la frontera con México para evitar que los trabajadores huyan de la violencia y la inestabilidad que son el resultado de décadas de intervenciones del imperialismo estadounidense en América Latina.

(Publicado originalmente en inglés el 26 de febrero de 2019)