Un presupuesto estadounidense para una guerra global

13 marzo 2019

Una solicitud de presupuesto hecha el lunes por la Casa Blanca debe ser interpretada por la clase obrera como una seria advertencia. El Gobierno estadounidense está preparándose para una guerra de plena escala y ataques salvajes contra los niveles de vida y beneficios sociales del pueblo obrero en casa. El Estado imperialista más poderoso del mundo está pidiendo un gasto militar récord junto a recortes sin precedente a gastos sociales necesarios como la salud, educación y el ambiente.

El Gobierno de Trump propone darle al Pentágono un aumento dos veces mayor al que solicita la cúpula militar —4,7 por ciento comparado con el 2,4 que planeaban los oficiales del Departamento de Defensa—. El aumento en dólares es de $34 mil millones, mientras que el Pentágono pedía solo $17 mil millones más.

El gasto militar total estadounidense de $750 mil millones sería mayor a la suma del gasto militar de 2018 de los siguientes 14 países en la lista, combinados: China, Arabia Saudita, Rusia, India, Reino Unido, Francia, Japón, Alemania, Italia, Israel e Irak.

Quizás la cifra más impactante y ominosa en la solicitud de presupuesto es el aumento propuesto para las Operaciones de Contingencia en el Extranjero (OCO, todas las siglas en inglés), la categoría para gastos misceláneos de guerra que incluye financiamiento para las intervenciones estadounidenses en Afganistán, Irak y Siria, ataques con drones por todo Oriente Próximo y el norte de África y la acumulación militar estadounidense frente a las fronteras de Rusia (Iniciativa Europea de Disuasión). Mientras que el presupuesto del año fiscal 2019 provee $69 mil millones para las OCO, la solicitud para el año fiscal del 2020 asciende meteóricamente a $164 mil millones.

Los reportes iniciales en la prensa, citando a fuentes de la Casa Blanca, argumentan que es solo un truco de contaduría, reclasificando una Proción significativa del presupuesto regular del Pentágono a las OCO para permitirle a las fuerzas armadas cumplir nominalmente con límites de gasto establecidos en 2011 bajo un acuerdo presupuestario bipartidista entre el Gobierno de Obama y los congresistas republicanos. Sin embargo, los acuerdos presupuestarios del Congreso lo han esquivado desde entonces.

Bajo dicho escenario, el Gobierno de Trump declararía que estaba respetando los límites como parte de un recorte salvaje del gasto nacional total de al menos cinco por ciento. Mientras tanto, el gasto militar total aumentaría, ya que el dinero para las OCO no se toma en cuenta en los límites presupuestarios.

Independientemente de la verdad de tales afirmaciones, la asignación de $100 mil millones más para las Operaciones de Contingencia en el Extranjero tiene implicaciones mucho mayores a las maniobras de Trump con el Congreso y sin duda encenderían alarmas en Teherán, Moscú y Beijing. Le daría al Pentágono más que suficiente dinero para librar guerras de gran escala como una invasión a Irán o Venezuela —ambos objetivos de las bravatas de Trump en meses recientes— o Corea del Norte si colapsan completamente las negociaciones en marcha entre Washington y Pyongyang. Esta vasta suma incluso podría utilizarse para financiar las etapas iniciales de una guerra con China o Rusia, asumiendo que tal conflicto no desencadenaría inmediatamente un holocausto nuclear a nivel global.

Más allá, tomando en consideración los esfuerzos en curso de Trump de emplear la declaración de una “emergencia nacional” falsa en la frontera con México para redirigir fondos del Pentágono para la construcción de su muro fronterizo, la creación de una caja negra de $164 mil millones para OCO le daría al comandante en jefe una libertad prácticamente total para realizar operaciones militares en todo el mundo o dentro de los mismos Estados Unidos.

Para dar una idea de la magnitud de esta asignación de guerra: el fondo para OCO de $164 mil millones es por sí solo equivalente al presupuesto militar total de China de $168 mil millones y casi tres veces el presupuesto militar de Rusia de $63 mil millones. Pagaría por el muro fronterizo de Trump varias veces.

Otras categorías militares específicas que han sido reportadas incluyen $104 mil millones para investigación y desarrollo, cuyo principal enfoque son las armas hipersónicas (misiles y aviones que vuelan mucho más rápido que el sonido), sistemas de inteligencia artificial (para guerras cibernéticas y armas de campo automatizadas), así como “tecnologías establecidas en el espacio”. La Armada concesionaría la construcción de dos superportaviones de clase Gerald Ford, cuyo costo individual asciende a los $13 mil millones. La Fuerza Aérea compraría jets de combate F-15 modernizados de la empresa Boeing y más F-35 de la empresa Lockheed Martin. Se gastarán decenas de miles de millones para actualizar y modernizar el armamento nuclear estadounidense.

Luego, hay un ítem de $9,2 mil millones para “requisitos energéticos” que “atenderá la seguridad fronteriza y la recuperación tras huracanes”. La porción dedicada a “recuperación tras huracanes” es tanto para daños pasados como futuros a instalaciones militares estadounidenses y el costo del despliegue de recursos del ejército estadounidense durante y después de las tormentas, no solo para necesidades civiles. El fondo para “seguridad fronteriza” le daría a Trump más dinero para financiar su muro fronterizo entre EUA y México, además de los $8,6 mil millones ya requeridos formalmente en el presupuesto para dicho propósito.

Mientras propone tal bonanza para el Pentágono, el presupuesto de Trump impondría los recortes más profundos a los seguros médicos públicos Medicaid y Medicare en la historia, de casi $2 billones en los próximos 10 años. Medicaid se convertiría en un programa de subvenciones en bloque a los estados, mientras que los aumentos se limitan a la tasa de inflación general y no a la inflación en el sector de salud que es mucho más alta, forzando a los estados a imponer recortes casi inmediatos. Además, la expansión de Medicaid bajo el programa Obamacare sería eliminada, dejando a 10 millones de personas más sin cobertura médica. El total de ahorros para los próximos años es de $1,1 billones. En cuanto a Medicare, se recortarán otros $845 mil millones reduciendo los reembolsos a hospitales y otros proveedores sanitarios, y eliminando “desperdicios, fraudes y abusos”.

Según un resumen de la Casa Blanca reportado por el Washington Post, otros gastos sociales del Gobierno Federal se reducirán aún más en porcentajes, pese a constituir menores valores en dólares: $327 mil millones en 10 años de cupones de alimentos, asistencia de vivienda y otros programas dependientes del nivel de recursos de los beneficiarios; $200 mil millones para las jubilaciones de los trabajadores federales y postales; $207 mil millones para programas de préstamos a estudiantes universitarios, incluyendo los que proveen asistencia alimentaria y de vivienda; recortes de 32 por ciento a la Agencia de Protección Ambiental; 22 por ciento al Departamento de Transporte, 11 por ciento al Departamento del Interior; 12 por ciento al Departamento de Educación y 12 por ciento al Departamento de Salud y Servicios Humanos.

La respuesta de los congresistas demócratas y la prensa al presupuesto de Trump ha sido enfocarse en el requisito de $8,6 mil millones para la construcción del muro: la misma cuestión que desató el cierre parcial del Gobierno federal por 35 días que acabó a fines de enero. Esta es una distracción consciente que permite que los demócratas se presenten como oponentes intransigentes de Trump mientras disputan una suma que equivalente a menos de dos milésimas partes de un presupuesto de $4,6 billones.

La dirigencia demócrata ha abrazado plenamente el presupuesto militar de Trump como parte de un acuerdo bipartidista el año pasado y ha mostrado un apoyo igual de entusiasta hacia el Pentágono este año. De hecho, los demócratas han generalmente atacado a Trump desde la derecha en cuestiones de política exterior, exigiendo una postura más agresiva hacia Rusia en Siria y Europa del este, contra Corea del Norte y en oposición a China, particularmente en cuestiones comerciales.

Incluso en seguridad fronteriza, los demócratas han apoyado plenamente los aumentos masivos en el presupuesto para desplegar más tecnología y contratar más mantones para la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que perseguirán a inmigrantes, con tal de que no se calificado como dinero para el muro de Trump.

La entrega de la propuesta del presupuesto de Trump comienza una disputa fraudulenta y completamente predecible cínica en Washington. Los demócratas denunciarán los recortes propuestos a Medicaid, Medicare y otros programas sociales y prometerán luchar en contra hasta la muerte. Finalmente, alcanzarán un acuerdo con Trump que incluye enormes recortes nuevos para los programas sociales pero que no irán tan lejos como los propuestos por la Casa Blanca. Esto será a cambio de un financiamiento completo para el aparato militar y de inteligencia de EUA, la fuerza más reaccionaria y peligrosa del planeta.

(Publicado originalmente en inglés el 12 de marzo de 2019)

Patrick Martin