La Unión Europea intensifica la censura en internet

por Justus Leicht y Johannes Stern
28 marzo 2019

Dos meses antes de las elecciones europeas, el Parlamento Europeo ha votado para intensificar masivamente la censura del internet. Ayer, la mayoría de los eurodiputados votaron a favor de una directiva que, bajo el pretexto de las reformas de los derechos del autor, impondría el uso de los llamados filtros de subida de archivos a las redes sociales, lo que restringiría aún más el internet.

Según el Artículo 17 (anteriormente el Artículo 13) de la Directiva, las plataformas de internet ahora deben garantizar que las obras protegidas por derechos de autor no se carguen sin permiso. Esto solo podría aplicarse a través de filtros de subida de archivos, que filtran y censuran automáticamente el contenido. Las consecuencias son claras: a los gigantes del Internet como YouTube o Facebook, que cooperan estrechamente con los servicios secretos y los gobiernos que ya censuran el contenido progresista y de izquierdas en una escala masiva, se les insta a eliminar artículos, vídeos u otras publicaciones incluso antes de que se suban.

Hasta ahora, plataformas como YouTube y Facebook han tenido que eliminar trabajos con derechos de autor de sus sitios tan pronto como recibían una queja. De acuerdo con el artículo 17 de la nueva directiva, los operadores deben asegurarse de que las obras con derechos de autor no se carguen sin permiso. Alternativamente, también deben buscar licencias para el material subido por terceros y, en principio, desarrollar mecanismos para evitar que las obras estén disponibles en primer lugar donde los titulares de los derechos hayan demostrado sus reclamaciones.

En la práctica, dada la cantidad, la variedad y la velocidad con la que se carga el nuevo contenido, esto solo se puede lograr al escanear y filtrar automáticamente todo el contenido por adelantado. Cualquier persona que inserte imágenes, extractos de textos, videos o música a su propio contenido, o modifique dicho contenido para crear contenido nuevo a partir de él, puede ser víctima de los filtros de carga tanto como alguien que realmente viola las leyes de derechos del autor. Además, los filtros de carga pueden manipularse políticamente para que, por ejemplo, los textos o vídeos dirigidos contra la austeridad, el militarismo y la guerra, que informen sobre disputas y huelgas laborales o contengan términos como “socialismo” o “marxismo” puedan ser censurados.

Nada de esto es el resultado de un descuido, pero es el verdadero propósito de la “reforma”.

Los gobiernos europeos y las gigantes compañías tecnológicas temen una creciente oposición social y ya están censurando el contenido progresista e izquierdista en una escala masiva. Facebook regularmente elimina las cuentas que se oponen a la guerra y a la violencia policial. En Alemania, se han eliminado decenas de miles de publicaciones desde que entró en vigor la llamada Ley de Aplicación de la Red (NetzDG). Google, en consulta con los círculos gubernamentales alemanes, ha modificado sus algoritmos de búsqueda para suprimir los sitios web progresistas y de izquierdas, incluyendo, sobre todo, al World Socialist Web Site.

Puesta ante las protestas de los “chalecos amarillos” en Francia, las protestas masivas en Argelia y el crecimiento de la lucha de clases a nivel internacional, la clase dominante está buscando febrilmente formas de reprimir a toda la oposición independiente. El otoño pasado, la UE ya acordó intensificar la censura en el internet y amenazó a los partidos de la oposición con sanciones y castigos. La medida autoritaria más reciente se ha impulsado en oposición directa contra la voluntad expresada por la población.

El fin de semana anterior a la votación, más de 100.000 personas en toda Europa salieron a las calles en contra de la nueva directiva y los infames filtros de subida de archivos. Más de 40.000 personas se manifestaron solo en Munich, el sábado y más de 10.000 en Berlín. Otras protestas tuvieron lugar en Malmö, Helsinki, Amsterdam, Bucarest, Cracovia, Lisboa y Salónica. Más de 5,1 millones de personas firmaron una petición en línea en change.org, “Detén la máquina de censura: salva el internet”. El jueves pasado, el sitio de Wikipedia en alemán se desconectó por un día como protesta.

Inmediatamente después de la votación el martes por la noche, se realizaron manifestaciones espontáneas con varios cientos de participantes en Colonia, Karlsruhe, Frankfurt, Hamburgo, Dresde y Leipzig. Se planean nuevas protestas para los próximos días. La directiva debe ser aprobada por el Consejo Europeo antes de que pueda entrar oficialmente en vigor. Según las noticias de los medios de comunicación, esto tendrá lugar en una votación el 9 de abril.

Los eurodiputados que votaron en contra de la reforma, entre ellos la mayoría de los diputados del SPD, La Izquierda y Los Verdes de Alemania, temen sobre todo la creciente radicalización entre los estudiantes y los jóvenes trabajadores. Julia Reda, miembro del grupo parlamentario Verdes/Alianza Libre Europea (EFA), advirtió de que la directiva “le robaría a toda una generación la confianza en que la política representa los intereses de la población”.

De hecho, la votación mostró que todos los partidos del establishment apoyan la censura y la construcción de un Estado policial europeo. Representantes de todas las facciones — desde la izquierda Europea (GUE-NGL), los Verdes, Liberales (ALDE), Socialdemócratas (S/D) y Conservadores (EPP y ECR) hasta la extrema derecha (ENF y EFDD)— votaron a favor de nueva ley de censura.

Al implementar sus planes reaccionarios, los políticos de la UE están recurriendo a mentiras descaradas. Unos días antes de la votación, el político europeo conservador Daniel Caspary (CDU) denunció las protestas contra la censura en el periódico Bild como “manifestantes comprados” que “pondrían en peligro la democracia”. La comisionada de justicia de la UE, Věra Jourová, dijo a Netzpolitik que filtros de subida de archivos y cortos períodos de eliminación en las plataformas en línea podrían haber evitado el ataque terrorista de derechas en Christchurch, Nueva Zelanda, y la radicalización del perpetrador. Quería una “seguridad del 100 por ciento” de que “el contenido terrorista ... no permanezca en la red”.

Tales declaraciones le dan la vuelta a la realidad. No son el internet y los manifestantes los responsables de los ataques a los derechos democráticos o la radicalización de los terroristas de derechas como Brenton Tarrant, sino los políticos de la UE como la misma Jourová. Es miembro del partido gobernante checo ANO 2011, que defiende una política de inmigración restrictiva y denuncia a los refugiados musulmanes como posibles terroristas. La manifestación hecha por el jefe del grupo parlamentario conservador del PPE, Manfred Weber (CSU), a principios de 2018, “El tema Central Europeo” era “la solución final a la cuestión de los refugiados”, declaró.

Un año después, los gobiernos europeos consideran abiertamente métodos fascistas para implementar sus políticas reaccionarias. Antes de las protestas de los “chalecos amarillos” del fin de semana pasado, el gobernador militar de París anunció que los soldados de una unidad de élite estaban listos para disparar a los manifestantes con munición real si fuera necesario.

Trabajadores y jóvenes deben sacar las conclusiones necesarias. La lucha contra la censura del internet, así como la lucha contra la desigualdad social, el fascismo y la guerra, requiere una lucha política: es decir, la movilización de la clase obrera internacional sobre la base de un programa socialista.

(Publicado originalmente en inglés el 27 de marzo de 2019)