Una reunión de políticos en quiebra: revistas Historical Materialism y Jacobin auspician conferencia “El socialismo en nuestros días”

17 abril 2019

El 13 y 14 de abril, la revista académica Historical Materialism (Materialismo histórico) y la revista Jacobin celebraron su conferencia “Socialism in Our Time” (Socialismo en nuestros días) en la Ciudad de Nueva York. El evento reunió a la mayoría de las organizaciones pseudoizquierdistas en Estados Unidos, mientras que la línea política dominante fue marcada por los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés), con el cual Jacobin está vinculado.

En realidad, la conferencia no tuvo nada que ver con el socialismo, ni en nuestros días ni en cualquier otra época. Un título más correcto para el evento hubiera sido “La política del Partido Demócrata en nuestros días”. El evento entero y sus 74 paneles y talleres constituyeron un esfuerzo de evasión y duplicidad políticas en la que toda cuestión política significativa fue ignorada o cubierta bajo frases somníferas que buscan justificar el apoyo a los sindicatos y, ante todo, a la campaña del Partido Demócrata de Bernie Sanders, la cual está siendo promovida entusiásticamente por la revista Jacobin y el DSA.

No hubo ninguna discusión sobre el surgimiento de movimientos ultraderechistas y fascistizantes internacionalmente, el significado del crecimiento de la lucha de clases o el peligro de una guerra mundial. Nadie ofreció una evaluación seria sobre el Gobierno de Trump ni el papel del Partido Demócrata en facilitar sus políticas derechistas.

Pese a que sucedió tan solo dos días antes, el arresto de Julian Assange en Londres no fue mencionado. Nadie consideró que la captura del fundador de WikiLeaks y el peligro de su rendición a Estados Unidos tuviera relación alguna a la construcción de un movimiento socialista.

En lo que respecta la historia, ostensiblemente uno de los temas de la conferencia, los participantes evitaron calculadamente cualquier referencia al registro histórico, lo que solo expondría su propio registro de traiciones.

En enero, el Partido Socialista por la Igualdad presentó la propuesta de un panel a la conferencia bajo el título, “La lucha contra el fascismo y las lecciones de la historia”. El presentador principal iba a ser Christoph Vandreier, el secretario nacional adjunto del Sozialistische Gleichheitspartei (Partido Socialista por la Igualdad) en Alemania y autor de Why are They Back? Historical Falsification, Political Conspiracy and the Return of Fascism in Germany (¿Por qué están de vuelta? Falsificación histórica, conspiraciones políticas y el regreso del fascismo en Alemania).

El panel propuesto por el PSI fue rechazado por los organizadores de la conferencia. Cualquier expresión de una política auténticamente socialista iba a ser excluida. El único panel de la conferencia que se enfocó en la situación política en Alemania, llamado “La crisis escondida de Alemania”, no hizo mención del todo al auge del partido fascistizante, Alternativa para Alemania (AfD). En cambio, estuvo dominado por una discusión desmoralizada sobre cómo las transformaciones en la economía alemana había supuestamente enfrentado a unas secciones de la clase obrera contra otras y socavado cualquier base para la política izquierdista.

El principal panel de la conferencia, “Por qué el movimiento socialista necesita nuestro partido” resumió la perspectiva política predominante. Destacó a Todd Chretien, un líder de la Organización Socialista Internacional (ISO, por sus siglas en inglés), hasta su disolución el mes pasado; al editor de Jacobin y miembro de DSA, Bhaskar Sunkara; y la escritora de Jacobin y miembro de DSA, Meagan Day.

Sunkara resumió la falta de seriedad de todos los involucrados. “No tengo las respuestas”, declaró en tres distintas ocasiones durante su intervención introductoria, una frase repetida luego por Chretien.

Tal declaración de irrelevancia política sin duda es cierta en cuanto a la mayoría de los temas tocados por Sunkara. Sin embargo, cuando habló sobre el Partido Demócrata, su respuesta fue clara. El DSA, afirmó, está buscando “organizar el primer partido de la clase obrera en la cáscara del viejo partido”, es decir, el Partido Demócrata. Añadió que “en un tiempo, podría haber una lucha por nuestra propia línea electoral”, pero sin duda lo vio como algo en un futuro muy distante.

Probablemente, Sunkara estaba orgulloso de haber encontrado una nueva forma de formular la desgastada política del Partido Demócrata que DSA ha apoyado desde su incepción. El DSA no está en realidad “organizando” nada dentro del Partido Demócrata, más allá de sus propias ambiciones en busca de cargos. Actualmente, está apostando todo en la campaña presidencial del político de 77 años, Bernie Sanders, cuya victoria en 2020 está siendo presentada en Jacobin como el comienzo del fin de la pobreza en Estados Unidos.

Sanders es meramente el vehículo por medio del cual están justificando su apoyo al Partido Demócrata. Si fuera nominado, el DSA defendería toda traición que inevitablemente llevaría a cabo.

Además del carácter carente de principios de subordinar sus propias actividades a este partido derechista y de la gran patronal, la estrategia política completa del DSA gira en torno a un solo hombre, cinco años mayor al actual presidente. ¿Qué pasaría si Sanders ya no puede continuar? La respuesta es igual a lo que pasaría si pierde la nominación: el DSA respaldará cualquier candidato derechista que el Partido Demócrata seleccione.

Chretien fue uno de los varios refugiados políticos recibidos en tierra después del naufragio de la ISO que participó en la conferencia. En cuanto a la disolución de este partido que existió por más de cuatro décadas y fue extinguido en una cuestión de semanas, Chretien casi no tenía nada que decir. Mientras que la ISO era “una organización significativa en la izquierda que luchó contra las limitaciones de nuestro tiempo”, dijo, “estábamos listos para un periodo de derrotas”. Ante un nuevo periodo, “nuestras propias limitaciones hicieron un corto circuito, de una manera suave”.

Como lo analizó el WSWS, la crisis de la ISO, desencadenada por un escándalo sobre acusaciones de violación, fue impulsada por un giro brusco hacia la derecha en las fuerzas de la clase media que ha cultivado y reclutado sobre la base de la política de identidad. La organización ha establecido amplias relaciones financieras con las fundaciones alineadas con el Partido Demócrata, las cuales han financiado con millones de dólares su organización sombrilla, el Centro de Investigaciones Económicas y Cambio Social (CERSC, por sus siglas en inglés).

Después de que la ISO hiciera “corto circuito”, dijo Chretien, los exmiembros se han dedicado a “tomar un respiro” mientras averiguan cómo “participar en construir una nueva izquierda”. El respiro de Chretien y otros exmiembros de la ISO no es particularmente profundo. Ya comenzaron a buscar su lugar en el Partido Demócrata.

Durante sus comentarios iniciales, Chretien sugirió resignadamente que “necesitamos nuestro propio partido”, citando como posibles modelos Podemos en España, el Congreso Nacional Africano de Sudáfrica, AMLO en México y, de forma destacada, Syriza en Grecia. Todos son partidos burgueses que están desempeñando un papel significativo en proteger el gobierno capitalista. Syriza, la “coalición de la izquierda radical”, ha estado en el poder en Grecia por más de cuatro años, en los cuales ha impuesto las medidas de austeridad exigidas por los bancos europeos y ha servido como la primera línea de la política de la Unión Europea contra los refugiados.

La declaración de Chretien sobre necesitar “nuestro propio partido” instó a Sunkara a afirmar que “Todd está superado en números” en el panel de miembros del DSA. Luego, se corrigió a él mismo: “Todos somos una familia juntos”. Chretien expresó raído su apoyo a esto, proclamando que, pese a creer que la campaña de Bernie Sanders “tiene sus debilidades”, es “un punto de partida desde el cual podemos organizarnos” y que ofrece “una verdadera apertura electoral”.

El DSA es una facción del Partido Demócrata, mientras que la ISO ha servido previamente como una agencia auxiliar, apoyando a los demócratas desde afuera. Su disolución es una expresión del hecho de que, bajo condiciones de crecientes luchas de clases, la ISO vio imposible seguir pretendiendo cualquier independencia de la política burguesa.

Su determinación de defender el Partido Demócrata sucede mientras los propios demócratas se están desplazando aún más a la derecha. Durante los últimos dos años y medio, los demócratas han centrado su oposición a Trump en su campaña antirrusa, la cual ha sido utilizada para justificar la censura en línea, los ataques contra WikLeaks y Julian Asange y sus demandas de guerras más agresivas en Oriente Próximo y contra Rusia.

La ISO desempeñó un papel particularmente prominente en apoyar la agenda imperialista de las agencias de inteligencia estadounidenses, las cuales son representadas por los demócratas. Esto se vio reflejado en la conferencia en un número de paneles en los que participó el exlíder de la ISO, Ashley Smith, y que estaban dedicados a denunciar a los que se opongan a la marcha de guerra estadounidense en Siria. En uno de estos paneles, “Reconstruyendo un antiimperialismo de principios”, Shireen Akram-Boshar, quien ha escrito regularmente para el sitio web de la ISO, Socialist Worker, atacó a los que den un “hiperenfoque” al imperialismo estadounidense y critiquen al Gobierno estadounidense por no proveer más armas a la oposición respaldada por la CIA en Siria.

Fue Meagan Day del DSA que expuso de la forma más clara la perspectiva del evento en general. Al referirse al papel de los partidos socialdemócratas en Europa, dijo, “No tenemos instituciones que nos puedan apuñalar por la espalda por ahora. Mi posición es que debemos construir estas instituciones”.

Esta declaración puede servir como un resumen adecuado del papel del DSA, la ex-ISO, y las otras organizaciones pseudoizquierdistas presentes en la conferencia “El socialismo en nuestros días”, con la salvedad de que no son ellos mismos los que se apuñalarán la espalda, sino que traicionarán a la clase obrera. En cuanto a las capas de la clase media-alta que representan estas organizaciones, están esperando participar en esta operación. Sin embargo, la clase obrera tendrá su propia posición al respecto.

(Publicado originalmente en inglés el 16 de abril de 2019)

Joseph Kishore