El Gobierno de Trump escala sus amenazas contra Cuba

por Alexander Fangmann
22 abril 2019

El miércoles, en un par de eventos gemelos y presididos por el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, y el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, el Gobierno del presidente Donald Trump, anunció la anulación de la política compartida por los Gobiernos demócratas y republicanos por igual por casi un cuarto de siglo al imponer un conjunto de sanciones económicas draconianas contra Cuba.

Además de revertir una serie de medidas de la era de Obama que disminuían las restricciones económicas contra Cuba, la Administración está poniendo fin a las exenciones regulares del Título III de la Ley anticubana Helms-Burton, la cual impone sanciones incluso a ciudadanos y empresas no estadounidenses que realicen negocios en la isla. El Título III que ha sido bloqueado continuamente cada seis meses por los presidentes de los Estados Unidos desde que la ley fue firmada por Bill Clinton autoriza a ciudadanos estadounidenses a demandar a personas o compañías por daños en los tribunales de los Estados Unidos si se descubre que son “traficantes” de bienes confiscados por el Gobierno cubano después de la revolución de 1959 liderada por Fidel Castro.

Las declaraciones de los dos funcionarios estadounidenses, y de Bolton en particular, dadas ante la Asociación de Veteranos de la Bahía de Cochinos cerca de Miami, dejaron en claro que las acciones en curso en Washington contra Cuba, Venezuela y Nicaragua son parte de un esfuerzo por reimponer el dominio absoluto del imperialismo estadounidense en el hemisferio occidental. También es parte de la campaña antisocialista lanzada por Trump y el Partido Republicano en un intento para obtener apoyo entre la extrema derecha antes de las elecciones de 2020.

Pompeo dijo en una conferencia de prensa del Departamento de Estado que todas las disposiciones del Título III entrarán en vigor el 2 de mayo. Aquellos demandados podrían ver sus activos en EUA incautados en recompensa o sus visas de viaje a los Estados Unidos negadas o revocadas. Justificando las nuevas medidas en relación con el apoyo de Cuba al presidente venezolano Nicolás Maduro y su antecesor Hugo Chávez, Pompeo dijo: “El comportamiento de Cuba en el hemisferio occidental socava la seguridad y la estabilidad de los países de la región, lo cual amenaza directamente los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos”.

La subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Kimberly Breier, dijo en la conferencia de prensa que ya se han certificado 6,000 reclamos del Título III, con un potencial de hasta 200,000. Las 6,000 reclamaciones ya certificadas tienen un valor declarado de $8 mil millones de dólares. Notablemente, las reclamaciones del Título III deben ser por propiedades confiscadas por un valor de más de $50,000, y la ley exige un pago de $6,700 dólares para la presentación de la demanda, rompiendo cualquier pretensión de que esta medida beneficiaría a cualquier persona, excepto a las personas y corporaciones más ricas.

Entre los reclamos más altos certificados hasta ahora, están los de Exxon Mobil, Coca-Cola y Office Depot. Si triunfan en los tribunales de Estados Unidos, cosecharían sus recompensas mediante la incautación de los activos estadounidenses de compañías extranjeras, en su mayoría europeas y canadienses que operan en Cuba, exacerbando las ya agudas tensiones del comercio mundial.

Pompeo dijo: “Aquellos que hagan negocios en Cuba deben investigar a fondo si están conectados a una propiedad robada al servicio de un experimento comunista fallido”.

Tras el anuncio, representantes de Canadá y de la Unión Europea, entre los principales socios comerciales de Cuba, emitieron una declaración conjunta en la cual decían: “La decisión de los Estados Unidos de renunciar a su compromiso de anular el Título III de la Ley Helms-Burton (LIBERTAD)”, es lamentable y tendrá un impacto importante en los operadores económicos legítimos de la Unión Europea y Canadá en Cuba. La UE y Canadá consideran la aplicación extraterritorial de medidas unilaterales relacionadas con Cuba contrarias al derecho internacional”. También declararon que impugnarían la acción de los Estados Unidos a través del marco de resolución de disputas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El Ministerio de Relaciones Exteriores de México también emitió una declaración, señalando que “como lo ha hecho históricamente, México rechaza la aplicación de leyes comerciales unilaterales con carácter extraterritorial, ya que violan las normas del derecho internacional”.

Otras medidas anunciadas incluyen una reducción en la cantidad de remesas que los residentes cubanos de los Estados Unidos pueden enviar a sus familias en la isla a $1,000 cada tres meses. Bajo Obama, las restricciones a las remesas se eliminaron por completo, y si bien el promedio de remesas es de alrededor de $200 por mes, las restricciones tendrán serias repercusiones para numerosas familias y pequeñas empresas, las cuales han confiado en tales remesas esencialmente como una forma de inversión extranjera.

Pompeo también dijo que los Estados Unidos cancelarían los viajes a Cuba para cualquier otra cosa que no fueran visitas familiares, eliminando varias categorías de viajes que habían sido autorizados por el gobierno de Obama, las cuales ahora requerirían la autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro. Se espera que esto tenga un efecto en el turismo estadounidense en la isla, y reducirá las visitas familiares de cubanos y cubanoamericanos, ya que las aerolíneas eliminarán vuelos y aumentarán las tarifas, en respuesta a la disminución de la demanda.

Otra medida prohibirá las llamadas transacciones en “U-Turn” (Vuelta en U) a través de las cuales el gobierno cubano accede indirectamente al sistema financiero de los Estados Unidos al realizar transacciones en terceros países.

Además, se agregarán cinco entidades cubanas a la lista que prohíbe transacciones financieras directas con compañías estadounidenses. La única nombrada hasta ahora es Aerogaviota, una aerolínea fundada por el ejército cubano.

El efecto neto de todas estas restricciones será agravar aún más la economía cubana, que ya enfrenta una escasez de energía y otras importaciones resultantes del lento crecimiento, así como de la caída de las entregas de combustible subsidiado de Venezuela. El objetivo, especialmente con respecto al Título III de la Ley Helms-Burton, es desalentar a las compañías de hacer negocios en Cuba o animarlas a salir. La estrategia es, esencialmente, hacer que la isla muera de hambre en sumisión.

El carácter político de las acciones de la Administración de Trump quedó especialmente claro por la aparición de Bolton en el Hotel Biltmore en Coral Gables, cerca de Miami, donde habló ante un grupo de exiliados cubanos de extrema derecha que celebraban el quincuagésimo octavo aniversario de la invasión de Bahía de Cochinos , un esfuerzo abortado dirigido por la CIA para derrocar al gobierno de Castro usando un ejército de exiliados cubanos de derecha. Comparó ridículamente a la banda contrarrevolucionaria la cual se rindió en masa al ejército cubano después de un día de lucha a “los hombres valientes de Bunker Hill, Belleau Wood y Normandía”.

Al referirse a Cuba, Venezuela y Nicaragua como la “troika de la tiranía”, el discurso de Bolton estaba cargado de una retórica antisocialista que hiela la sangre, reminiscente del apogeo de la Guerra Fría. Al decir que “la hora del crepúsculo del socialismo ha llegado a nuestro hemisferio”, Bolton dijo que era hora de “revertir las consecuencias de las políticas desastrosas de la era de Obama y finalmente poner fin a la glorificación del socialismo y el comunismo”.

Bolton también declaró: “Hoy, proclamamos con orgullo para que todos lo oigan: la Doctrina Monroe está viva y en buen estado”, refiriéndose a la histórica política de los Estados Unidos de reclamar un dominio sin restricciones sobre las Américas.

Quizás de manera más provocadora, hizo un llamamiento a los elementos de ultraderecha presentes para que estuvieran preparados para una confrontación contra el aumento en el apoyo al socialismo en los propios Estados Unidos, diciendo: “Necesitaremos su ayuda en los próximos días. Todos debemos rechazar las fuerzas del comunismo y el socialismo en este hemisferio, y en este país”.

(Publicado originalmente en inglés el 20 de abril de 2019)