El nuevo presidente ucraniano Zelenski apoya campaña contra Rusia

por Jason Melanovski
6 mayo 2019

Apenas una semana después de ser elegido presidente de Ucrania con más del 70 por ciento de los votos, el comediante Volodímir Zelenski ha respaldado una nueva legislación antirrusa y ha provocado un conflicto público con Moscú por la concesión de pasaportes rusos a los ciudadanos ucranianos.

Inmediatamente después de la elección de Zelenski, el Parlamento de Ucrania aprobó un proyecto de ley que incrementa la discriminación oficial del Estado en el país contra el idioma ruso. Los artistas y obras de arte rusos ya han sido prohibidos de ingresar al país y la popular plataforma de medios sociales en idioma ruso Vkontakte ha estado prohibida desde 2017.

Entre las medidas abiertamente discriminatorias y antidemocráticas incluidas en el nuevo proyecto de ley están los requisitos de que el 90 por ciento del contenido de la televisión nacional esté en ucraniano, que los trabajadores del sector de servicios hablen en ucraniano y que las escuelas y universidades enseñen únicamente en ucraniano.

Si bien se ha otorgado un permiso especial para el inglés y las otras lenguas oficiales de la UE tanto en publicaciones como en educación, el ruso, que es el idioma predominante en la mayoría de las principales ciudades de Ucrania, ha sido el objetivo principal del proyecto de ley. Los infractores de la nueva legislación sobre idiomas estarán sujetos a multas de $125 a $440.

Hungría ha protestado por la aprobación del proyecto de ley como discriminatoria contra las minorías de habla húngara del país en el suroeste del país. Polonia y Rumania se opusieron también a las anteriores versiones de la legislación lingüística de Ucrania.

Zelenski ha hecho pocos comentarios sobre el proyecto de ley abiertamente discriminatorio. Como señal implícita de su apoyo, prometió "revisar" el proyecto de ley una vez en el cargo y proclamó su apoyo al estatus del ucraniano como el único idioma oficial del país.

En respuesta a esta última provocación abierta, el presidente ruso Vladimir Putin firmó un decreto la semana pasada que permite a los ciudadanos ucranianos que residen en Donetsk o Luhansk obtener un pasaporte ruso dentro de los tres meses posteriores a la presentación de una solicitud. Más adelante en la semana, Putin propuso ampliar la oferta de fácil acceso a los pasaportes rusos a todos los ciudadanos ucranianos, independientemente del estado de residencia dentro de las regiones separatistas. Ucrania no reconoce la doble ciudadanía con ningún país.

En los territorios controlados por los separatistas en el este, los ucranianos viajan regularmente a Rusia para hacer compras y visitar a amigos y familiares. Además, decenas de miles de ucranianos se han mudado a Rusia en los últimos años para encontrar trabajo como trabajadores migrantes. Desde el comienzo de la guerra en Dombás, que siguió al golpe fascista apoyado por Estados Unidos y Alemania en febrero de 2014, más de 300,000 ucranianos han solicitado la ciudadanía en Rusia y se estima que más de 2 millones de ucranianos viven ahora en Rusia, huyendo de la violencia y la devastación social.

La OTAN y las principales potencias imperialistas aprovecharon la legislación de pasaportes para intensificar una vez más su propaganda contra Rusia. Estados Unidos calificó el decreto sobre pasaportes de Moscú como parte del "asalto a la soberanía e integridad territorial de Ucrania". La UE emitió una declaración similar.

Si bien gran parte del apoyo de Zelenski en las elecciones presidenciales se debió al hecho de que él es un conocido personaje de los medios de comunicación de habla rusa que se alejó del nacionalismo étnico y lingüístico abiertamente de derecha del actual presidente Poroshenko e hizo llamamientos a los sentimientos generalizados contra la guerra, ha explotado el decreto relacionado a pasaportes de Putin para asegurarles rápidamente a las potencias imperialistas que continuará con la propaganda y las políticas antirrusas de su predecesor.

En una publicación de Facebook el sábado por la noche, Zelenski ofreció burlonamente los pasaportes ucranianos a los ciudadanos rusos declarando sarcásticamente: "Sabemos perfectamente lo que ofrece un pasaporte ruso... el derecho a ser arrestado por una protesta pacífica" y "el derecho a no tener elecciones libres y competitivas".

Zelenski agregó hipócritamente que, en comparación con los rusos, "nosotros los ucranianos tenemos libertad de expresión, libertad de los medios de comunicación e Internet en nuestro país". Esta es una mentira descarada en un país donde las referencias al comunismo y la victoria del Ejército Rojo y las obras de arte rusas están oficialmente prohibidas. Bandas fascistas como el batallón Azov, respaldado por el Estado, asaltan regularmente a civiles y realizan sangrientos pogromos contra minorías como los sinti y los romaníes.

Justo antes de que se emitiera el decreto sobre pasaportes, Zelenski también sugirió que la UE y los Estados Unidos impongan nuevas sanciones a Rusia si a los ciudadanos ucranianos se les otorgaban pasaportes rusos.

Los medios de comunicación estadounidenses, incluida CNN, han elogiado a Zelenski por "plantarse firme ante Putin".

Aunque hubo cierta preocupación inicial, especialmente en Washington, acerca de los llamamientos de Zelenski a los sentimientos populares contra la guerra y las promesas de entrar en negociaciones directas con Putin durante las elecciones, las potencias de la OTAN han dado su apoyo al nuevo presidente.

Zelenski recibió felicitaciones de la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Turquía, Recep Tayip Erdogan. También se había reunido con el presidente francés, Emmanuel Macron, para discutir su postura hacia Rusia antes de ganar la segunda ronda de la elección.

En una entrevista con el periódico conservador Rzeczpospolita de Polonia, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, declaró que no veía "ninguna diferencia significativa entre él y Poroshenko, si estamos hablando de Rusia".

El grupo de expertos de derecha de la fundación US-Ukraine reveló recientemente que el "principal asesor" de Zelenski se había reunido con sus representantes en un intento de mitigar sus preocupaciones sobre su capacidad para enfrentar a Rusia luego de la primera ronda de elecciones en marzo.

Aunque la fundación US-Ukraine, como la mayoría de la cúpula en Washington, había estado claramente a favor de la continuación del régimen de Poroshenko, el representante del centro de pensamiento "se mostró relativamente seguro de que la Presidencia de Zelenski continuará facilitando la orientación occidental de Ucrania, aunque no como lo habría hecho el señor Poroshenko”. La fundación también reveló que el “principal asesor” de Zelenski se había reunido con la UE.

En un signo de evidente preocupación por la hostilidad generalizada de la clase trabajadora hacia Poroshenko y el golpe de 2014 que se expresó, aunque en una forma muy distorsionada, en la elección de Zelenski, los centros de pensamiento de EUA y la prensa corporativa publicaron una avalancha de artículos que instaban a Washington a intensificar su intervención en Ucrania para promover los preparativos de guerra contra Rusia.

Michael Carpenter, director principal del Penn Biden Center for Diplomacy and Global Engagement expresó este punto de vista la semana pasada en el Washington Post, propiedad del CEO de Amazon, Jeff Bezos. Carpenter, un asesor de política exterior del exvicepresidente y actual candidato demócrata a la presidencia, Joe Biden, insistió en que Occidente tiene que "deshacerse de su autodiagnosticada 'fatiga en Ucrania' y reemplazar su actitud de esperar y ver con una actitud más política de apoyo estratégico proactivo a las reformas militares, de anticorrupción y económicas en este país de importancia estratégica".

Lejos de mostrar algún tipo de "fatiga", EUA en particular, ha intensificado enormemente su intervención directa en Ucrania con el golpe en 2014. Entre 1992 y 2014, EUA inyectó aproximadamente $5 mil millones a la "sociedad civil" ucraniana, incluidas varias ONGs y las tendencias políticas de derecha que luego desempeñaron un papel importante en el golpe de Estado que derrocó al presidente prorruso Viktor Yanukovich.

Desde 2014, EUA ha asignado asesores militares en todo el país, y solo la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) gastó otros $2 mil millones en el país. El artículo de Carpenter en el Post solo puede entenderse como un llamado a una escalada significativa del ya avanzado avance militar contra Rusia, que expresa la agenda de política exterior de los demócratas en las elecciones de 2020.

Asimismo, Stephen Blank, del Consejo de Política Exterior de los Estados Unidos, propuso que "Ucrania y la OTAN deberían celebrar un nuevo acuerdo de Préstamo-Arrendamiento que le da bases en Ucrania a la OTAN a cambio de la transferencia de capacidades navales utilizables pero excedentes para la OTAN más otras capacidades que las fuerzas armadas ucranianas pueden utilizar de manera efectiva”. Tal paso aumentaría dramáticamente la posibilidad de una guerra de plena escala entre la potencia nuclear de Rusia y la OTAN disputándose Ucrania.

Haciendo eco de estos mismos planes salvajemente militaristas, el miembro de la Cámara de Representantes de la República, Michael McCaul, publicó un artículo en la revista National Interest que pide la creación de una "estrategia del Mar Negro en la que los Estados Unidos, la OTAN y otros aliados de los Estados Unidos puedan desplegar regularmente recursos navales un mejor apoyo a Ucrania contra Rusia”.

(Artículo publicado en inglés el 2 de mayo de 2019)