La defensa de Assange y Manning es la punta de lanza de la lucha contra el imperialismo

por Chris Marsden
10 mayo 2019

El sábado 4 de mayo, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional celebró el Mitin Internacional En Línea por el Primero de Mayo de 2019, el sexto Mitin por el Primero de Mayo en línea anual celebrado por el CICI, el movimiento trotskista mundial. En el mitin se oyeron discursos acerca de diferentes aspectos de la crisis mundial del capitalismo y las luchas de la clase trabajadora internacional de 12 destacados miembros del partido mundial y sus secciones y organizaciones simpatizantes en todo el mundo.

En días sucesivos, el World Socialist Web Site estará publicando los textos de los discursos pronunciados en el mitin. Abajo está el discurso de Chris Marsden, secretario nacional del Partido Socialista por la Igualdad (Reino Unido). El martes, el WSWS publicó en español el informe de apertura del mitin, a cargo de David North, el director de la junta editorial internacional del WSWS y director nacional del Partido Socialista por la Igualdad (EUA).

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El destino de Julian Assange, en lo que concierne a las élites gobernantes, actualmente está siendo decidido en el Reino Unido.

El poderío total del aparato estatal británico está desplegado contra el fundador de WikiLeaks para asegurarse de que sea extraditado a los Estados Unidos y así ser silenciado para siempre.

La unidad de arresto de la policía, que lo aprehendió ilegalmente en la Embajada del Ecuador, lo entregó al juzgado tan decidida a imponer justicia de clase que está desprestigiando a todo el sistema legal ante los ojos de millones.

En la misma tarde de su arresto, Assange fue declarado culpable de violar los términos de su fianza por el Juez de Distrito Michael Snow en menos de 40 minutos.

Después lo enviaron a la prisión Belmarsh de máxima seguridad, conocida como el Guantánamo británico, donde lo mantienen en condiciones de un aislamiento casi total.

Su personamiento para ser condenado en el Tribunal Southwark Crown tuvo lugar el Primero de Mayo —lo que resalta su estatus de prisionero de la guerra de clases.

En esa ocasión, a la jueza Deborah Taylor le tomó menos de dos minutos desestimar la defensa central de Assange —que se refugió en la embajada para evitar “ser secuestrado y torturado” en los EUA— como “no realista”.

A continuación lo acusó de “explotar su posición privilegiada” y de haber costado “£16 millones del dinero de los contribuyentes”, antes de sentenciarlo de manera vengativa a 50 semanas de cárcel.

Al otro día, se abrió el proceso para extraditarlo a los EUA, donde, por más que se lo niegue, se podrá acusar a Assange bajo la Ley de Espionaje, que conlleva la pena de muerte.

¿Qué tiene que ver esto con la justicia? Nada.

“Dadme al hombre y encontraré el crimen”, declaró el fiscal del Estado de Stalin, Vyshinsky.

“¡Primero la sentencia, después el veredicto!”, dijo la Reina Roja.

Assange también se enfrenta a un gobierno conservador que no podría ser más sincero respecto a su resolución a entregarlo a los EUA. El secretario de Exteriores británico, Jeremy Hunt, es denunciado en el artículo de perspectiva de hoy del World Socialist Web Site por su declaración, hecha el día del arresto de Assange, de que no era “ningún héroe”. El arresto, se jactaba Hunt, demostraba que el Estado de derecho que rige en el Reino Unido era para todo el mundo.

Pero este mismo hombre declaró el jueves que la prensa británica tenía “derecho” a publicar filtraciones del Consejo de Seguridad Nacional británico porque, “Eso es lo que sucede en la prensa libre... Ayudando a que prevalezca la verdad, los medios libres en última instancia nos ayudan a todos a florecer”.

Hunt estaba hablando mientras se encontraba en Etiopía, conmemorando el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Casi al mismo tiempo, Assange le estaba diciendo al Tribunal de Magistrados de Westminster, “No deseo entregarme para ser extraditado por desempeñar un periodismo que se ganó muchos, muchos premios y que protegió a mucha, mucha gente”.

Para Hunt, revelar las sórdidas luchas internas del Partido Conservador es legítimo, incluso provechoso para su carrera. Denunciar crímenes de guerra no.

Más importante para la clase gobernante británica incluso que el ejercicio del poder estatal es la complicidad de los medios, del Partido Laborista, de los sindicatos y de los grupos pseudoizquierdistas en lo que es el primer gran crimen político del siglo XXI.

No hace falta recordarle a nadie que nos esté escuchando esta noche el papel corrupto que desempeñaron los medios, sobre todo diarios liberales como el Guardian, que se pasaron años denigrando a Assange.

El dirigente laborista Jeremy Corbyn no ha hecho nada, excepto publicar un tweet de 21 palabras oponiéndose a la extradición de Assange a los EUA el día de su arresto. En 48 horas, ya se había unido a la derecha de su partido declarando su apoyo a que extraditen a Assange a Suecia.

Ello, a pesar de que no hayan existido nunca cargos en Suecia ni haya una orden de extradición. Los laboristas esperan que esto cambie, para que puedan hacer de Poncio Pilatos y decir que se han lavado las manos respecto al destino de Assange.

Que conste, ¡al Partido Socialista y al Socialist Workers Party les tomó aún menos tiempo que a Corbyn alinearse tras esta demanda!

Quiero referirme brevemente a un incidente que ilustra cómo estas fuerzas facilitan la persecución estatal de Julian Assange.

El viernes por la noche, el Sindicato Nacional de Periodistas (NUJ) celebró su propio evento para conmemorar el Día Mundial de la Libertad de Prensa en Londres. Nadie del panel siquiera mencionó a Julian Assange, encerrado en una celda a apenas una hora de distancia.

Corbyn envió un mensaje filmado en el que elogiaba a “los periodistas que están dispuestos a hacer ese esfuerzo extra para averiguar la verdad para que la sepan los demás”, pero también guardó silencio sobre Assange.

Cuando miembros del público enfadados la desafiaron, la Secretaria General del NUJ Michelle Stanistreet respondió que concentrarse en Assange sería “ofensivo para la memoria” de los periodistas que han sido asesinados en todo el mundo.

¡Ella nos debería explicar, a todos nosotros, cómo es que es ofensivo para la memoria de nadie exigir medidas para evitar que el propio Assange sea posiblemente ejecutado!

Por su parte, el antiguo presidente del NUJ Tim Dawson advirtió que “hay periodistas que tienen algunas diferencias con Julian Assange…”.

¡Ciertamente, tales periodistas deleznables los hay por montones!

Estas son las fuerzas que se alinean contra Assange y la heroica denunciante Chelsea Manning. Pero una fuerza social mucho más poderosa está siendo movilizada en defensa de Assange —y en cantidades cada vez mayores— y que verdaderamente decidirá su destino.

Para millones de trabajadores en el Reino Unido y en todo el mundo, la hostilidad de los partidos oficiales y de los medios hacia Assange es prueba del significado de su denuncia de los crímenes de guerra y las conspiraciones imperialistas.

A la protesta ante el tribunal el jueves en el Reino Unido se unieron algunas personas que habían viajado desde países de todas partes del mundo. Había unos 80 chalecos amarillos de Francia, que vinieron en autocar después de participar en manifestaciones por el Primero de Mayo en París que fueron brutalmente reprimidas por la policía antidisturbios por orden de Macron, el “presidente de los ricos”.

Uno de ellos les dijo a nuestros reporteros, “Para nosotros, él es el primer chaleco amarillo. Una persona que estuvo dispuesta a luchar contra el gobierno por la paz y la libertad...

“La protesta de hoy es un símbolo de la lucha por la libertad. Estamos hablando de los derechos humanos. Estamos hablando de justicia. Estamos hablando de cómo podemos vivir en una sociedad mejor. Assange sacó a la luz información que puede parar guerras”.

Esto expresa una verdad fundamental.

A nivel internacional, los representantes más conscientes de la clase trabajadora, que luchan por sobrevivir y se oponen al orden social existente, están con Assange.

Es el cometido del Comité Internacional, uno que estamos resueltos a realizar, movilizar a esta fuerza social inmensa. Brindaremos a los trabajadores y a los jóvenes una perspectiva socialista sobre la cual conseguir la libertad para Assange y Manning, como punta de lanza de la lucha contra la guerra, la represión estatal y el crecimiento maligno de la desigualdad social.

(Publicado originalmente en inglés el 9 de mayo de 2019)