"Preferiría morir de hambre antes que cambiar mi opinión"

Chelsea Manning encarcelada nuevamente tras negarse a declarar contra WikiLeaks

por Niles Niemuth
18 mayo 2019

La denunciante Chelsea Manning fue encarcelada por un juez federal en Alexandria, Virginia, por desacato al tribunal por segunda vez desde marzo, luego de que se negara nuevamente a declarar ante un gran jurado convocado para presentar cargos contra el fundador de WikiLeaks, Julian Assange.

El juez federal Anthony Trenga rechazó dos mociones presentadas por los abogados de Manning para anular la citación y hacer pública cualquier evidencia de vigilancia electrónica ilegal por parte del Gobierno.

Trenga, quien fue designado por el presidente George W. Bush y falló a favor del xenófobo veto a viajantes musulmanes de Trump, le ordenó a Manning ser encarcelada inmediatamente después de una audiencia de dos horas. Además del encarcelamiento, le impuso vengativamente multas de $500 por día si ella no declara después de un mes de confinamiento y $1.000 por día después de dos meses.

Según sus abogados, la acumulación de una multa financiera coercitiva es altamente inusual, por lo general reservada para exigir testimonios de representantes de corporaciones, no de individuos.

Manning ha insistido valientemente en el principio de que nunca declarará ante ningún gran jurado sobre sus posibles contactos con Assange y WikiLeaks o cualquier otra cosa. "Preferiría morir de hambre antes que cambiar mi opinión al respecto", dijo Manning al juez Trenga durante la parte pública de la audiencia del jueves. Añadió: "Y cuando digo eso, lo digo literalmente".

Cuando le preguntaron durante una conferencia de prensa antes de la audiencia por cuánto tiempo está preparada para negarse a responder preguntas ante un gran jurado, Manning respondió resueltamente: "Para siempre, de manera indefinida".

Assange actualmente enfrenta una extradición a Estados Unidos desde el Reino Unido por un cargo de hacking por supuestamente por intentar ayudar a Manning a descifrar una contraseña para que pudiera proteger su anonimato en una red de computadoras militares. Sobre la base de la evidencia y las entrevistas que se han hecho públicas, Manning criticó el jueves el caso contra Assange como "absurdo".

El periodista se encuentra actualmente recluido en la prisión de Belmarsh de máxima seguridad, conocida como el Guantánamo británico, luego de haber sido condenado a 50 semanas de prisión por un cargo de fianza relacionado con denuncias de violación largamente desacreditadas en Suecia. Assange fue secuestrado ilegalmente de la embajada ecuatoriana en Londres el 11 de abril cuando su estado de asilo fue revocado por el Gobierno de Lenin Moreno tras siete años de tenerlo. Ahora también se enfrenta a una posible extradición a Suecia, luego de que se reabriera la "investigación preliminar" sobre las acusaciones de violación el lunes.

La persecución de Assange y Manning se produce en medio de una frenética fiebre de guerra, ya que la Administración de Trump está amenazando simultáneamente a Irán y Venezuela, mientras intensifica su guerra comercial con China. De la mano de una campaña cada vez más agresiva para censurar el internet, el esfuerzo de silenciar a Assange y Manning busca aplastar la disidencia y evitar el desarrollo de un movimiento de masas contra la guerra.

Manning pasó 62 días en la cárcel de Alexandria City antes de ser puesta en libertad la semana pasada después de que expirara el mandato de ese gran jurado. Sin embargo, incluso antes de que la dejaran en libertad, le entregaron una citación para comparecer ante un nuevo gran jurado el jueves. A Manning se le dio solo una semana de libertad para pasar con sus amigos y familiares antes de ser devuelta a la prisión federal.

La exespecialista del ejército está siendo perseguida por el Gobierno de Trump por su papel en exponer los crímenes de guerra de Estados Unidos en Irak y Afganistán al filtrar documentos confidenciales y delicados a WikiLeaks en 2010. Ya cumplió siete años de una condena de 35 años en prisión militar, incluido un año en régimen de aislamiento.

Su sentencia fue conmutada por el presidente Barack Obama en 2017 el último día de su segundo mandato, en un esfuerzo para encubrir el historial de su Gobierno respecto a la persecución de denunciantes. Sin embargo, Obama se negó a otorgarle un indulto completo, lo que habría limpiado los antecedentes penales de Manning.

Antes de la audiencia del jueves, Manning dijo a la prensa: "Creo que esto es, en última instancia, un intento de volver a encerrarme. Creo que las preguntas son las mismas preguntas que me hicieron antes de la corte marcial, hace siete años. No hay nada nuevo. No están pidiendo nada nuevo. No hay información nueva que intenten obtener de mí.

"En última instancia, el objetivo aquí es volver a litigar la corte marcial, desde mi perspectiva. No les gustó el resultado. Salí libre. Por lo tanto, esta es una manera de volver a encerrarme”.

La abogada de Manning, Moira Meltzer-Cohen, se dirigió a los medios de comunicación luego de que Manning fuera devuelta a la cárcel, expresando su decepción y reiterando que su cliente no traicionaría sus convicciones declarando.

"En 2010, Chelsea tomó la decisión de dejar que el mundo viera la verdadera naturaleza de las guerras asimétricas modernas", dijo Meltzer-Cohen. “Es revelador que Estados Unidos siempre haya estado más preocupado por la divulgación de esos documentos que por el contenido condenatoria de las revelaciones.

“El Gobierno estadounidense se basa en el consentimiento informado de los gobernados, y la prensa libre es el mecanismo vigoroso para mantenernos informados. Es un motivo de orgullo para esta Administración ser públicamente hostil a la prensa. Los grandes jurados y procesamientos como este emiten una amenaza creciente para la prensa y funcionan para socavar la integridad del sistema de acuerdo con las propias leyes del Gobierno.

"Esta Administración también está obsesionada con socavar el legado del presidente Barack Obama, de revertir la política de atención médica a la conmutación de Chelsea Manning.

"Corresponde a la prensa defenderse a sí misma, defender la práctica del periodismo y defender a Chelsea de la misma manera que ella ha defendido a la prensa de manera constante".

La respuesta de los medios de comunicación corporativos y del Partido Demócrata al reencarcelamiento de Manning ha sido mantener su silencio. Ni el New York Time s ni el Washington Post publicaron informes sobre su última detención en sus portadas en las horas posteriores a la noticia.

Cuando fue contactado por el World Socialist Web Site para un comentario sobre el arresto de Manning, la oficina de prensa del senador Bernie Sanders en Washington DC continuó el silencio cómplice del candidato presidencial de 2020. "El senador no ha hecho ninguna declaración sobre Julian Assange o Chelsea Manning", confirmó un miembro del personal.

Lo mismo ocurre con las diputadas Alexandria Ocasio-Cortez y Rashida Tlaib, ambas miembros de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés). Ninguna, hasta el momento de este escrito, había hecho una declaración en sus cuentas de redes sociales sobre el último encarcelamiento de Manning. No hubo respuesta a una solicitud del WSWS para obtener una declaración de la oficina de Tlaib, y la oficina de Ocasio-Cortez fue inaccesible por teléfono.

Mientras que han sido abandonados por los demócratas y la prensa en general, Manning y Assange cuentan con el apoyo de millones de trabajadores y jóvenes de todo el mundo. Este apoyo debe desarrollarse en un movimiento político consciente. Se deben organizar manifestaciones, reuniones y conferencias en cada ciudad para exigir su libertad y el fin de su persecución por parte del Gobierno de los Estados Unidos.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 17 de mayo de 2019)