Estados Unidos crea provocación en el golfo Pérsico

15 junio 2019

Mike Pompeo, el matón secretario de Estado del Gobierno de Donald Trump, realizó una presentación a los medios el jueves por la tarde en la que afirmó que Irán era responsable de los supuestos ataques contra dos barcos petroleros en el golfo de Omán, cerca del estratégico estrecho de Ormuz.

Estos cargos conllevan la amenaza de una guerra que convertiría gran parte de la masa eurasiática en un campo de batalla.

Las acusaciones hechas por Pompeo, quien profesa públicamente que todas sus acciones están siendo guiadas por la Biblia, son una sarta de mentiras.

“Es la conclusión del Gobierno de Estados Unidos que la República Islámica de Irán es responsable de los ataques que ocurrieron en el golfo de Omán hoy”, manifestó ante reporteros durante sus breves declaraciones en el Departamento de Estado.

Salen fuego y humo del barco petrolero Front Altair de propiedad noruega, supuestamente atacado en las aguas del golfo de Oman el 13 de junio de 2019 [crédito: ISNA]

“Esta evaluación se basa en inteligencia, armas utilizadas, el nivel de capacidades necesario para ejecutar la operación, ataques iraníes recientes y similares contra navíos, y el hecho de que ningún grupo patrocinado que opera en el área tiene los recursos y las destrezas para actuar a un nivel tan alto de sofisticación”, concluyó el secretario de Estado.

La evaluación se “basa en inteligencia”, pero no le han ofrecido a nadie esta inteligencia. Se deriva de las “armas utilizadas”, pero el veredicto de culpable se ha emitido contra Irán antes de que se concluya cualquier investigación para determinar cuáles armas se utilizaron. Se respalda por previas acusaciones de “ataques iraníes recientes y similares contra navíos” que son tan infundadas como las últimas.

Barnizando su imputación, Pompeo dio una lista de supuestas transgresiones iraníes durante el último mes, incluyendo el sabotaje de cuatro barcos anclados frente al puerto de Fuyaira de los Emiratos Árabes Unidos el mes pasado —una acusación que el asesor de seguridad nacional de EUA, John Bolton, prometió corroborar con evidencia anta el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, algo que nunca hizo—.

Citó el ataque por drones armados contra oleoductos saudíes que los rebeldes hutíes en Yemen se atribuyeron como represalia a la guerra cuasigenocida de cuatro años que ha encabezado Arabia Saudita con el apoyo de EUA y que ha matado a más de 80.000 civiles yemeníes y empujado a millones al borde de la inanición.

Pompeo también incluyó en su lista de cargos un misil que cayó el 19 de mayo en la Zona Verde de Bagdad, aproximadamente a medio kilómetro de la embajada estadounidense, así como un coche bomba el 31 de mayo que hirió a cuatro soldados estadounidenses en Afganistán, cuya responsabilidad fue reclamada por el Talibán.

¿Cuáles son los hechos conocidos? Dos barcos petroleros sufrieron daños aproximadamente a 14 millas náuticas de la costa iraní después de recoger cargos en puertos de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. El Front Altair, un navío propiedad noruega y con una bandera de las Islas Marshall, transportaba insumos petroquímicos. Después de la explosión, el barco se incendió.

El segundo barco petrolero, Kokuka Courageous, propiedad japonesa y con una bandera de Panamá, cargaba metanol y sufrió daños al costado de estribor de su armazón.

Los 44 tripulantes de ambos barcos fueron rescatados por la Armada iraní y llevados al puerto cercano iraní de Bandar-e-Jask.

Después del rescate, la Quinta Flota de EUA anunció, “Hay buques de la Armada de EUA en el área y están prestando asistencia”. No quedó claro exactamente cuál “asistencia”, pero sin duda el incidente será explotado por el Pentágono para intensificar su escalada de amenazas militares contra Irán.

Los representantes de ambas empresas navieras sugirieron en distintas formas que los barcos habían sido atacados con torpedos, minas magnéticas o explosivos improvisados. Esto último se sugirió por el carácter limitado del daño. Hasta ahí llega la dependencia de Pompeo en su caracterización de las “armas utilizadas” para acusar a Irán.

Finalmente, y quizás lo más significativo, ambos barcos —uno por propiedad directa y el otro por su carga— estaban vinculados a Japón y fueron atacados precisamente el día en que el primer ministro japonés, Shinzo Abe se estaba reuniendo con el líder supremo de Irán, el ayatolá Jomeini. El viaje ha sido presentado como un intento para calmar las tensiones entre Washington y Teherán y es visto por Irán como un medio para mitigar el aislamiento que el imperialismo estadounidense ha buscado imponerle a Irán y a su economía.

Pocas horas antes de los ataques, Abe declaró públicamente que, contrario a las acusaciones de EUA, Irán “no tiene intención” de construir un arma nuclear. ¿Cuáles intereses se verían impulsados por atacar a barcos petroleros vinculados con Japón en medio de tales reuniones? Ciertamente no los del Gobierno iraní.

Más allá, si las acusaciones de Pompeo tuvieran algo de credibilidad e Irán acabara de atacar descaradamente un barco comercial japonés, ¿no se esperaría que Abe interrumpa inmediatamente su viaje?

El incidente del jueves en el golfo de Omán rememora el programa de televisión “Rubicon”, el cual fue cancelado por AMC después de una temporada en 2010. En los últimos episodios del programa, las fuerzas conectadas con el aparato de inteligencia estadounidense escenifican el hundimiento de un barco petrolero en el golfo de México e intentan culpar a Irán.

El canciller iraní, Mohammad Javad Zarif, respondió a los ataques declarando, “‘Sospechoso’ ni siquiera comienza a describir lo acontecido esta mañana”.

Pompeo respondió a esta declaración, amenazando, “Zarif puede pensar que sea divertido, pero nadie más en el mundo lo piensa”.

Nadie se estaba riendo en Teherán. Lo que sugería el canciller iraní era la obvia conclusión de que los responsables de los ataques contra los barcos petroleros son aquellos que buscan prevenir que se calmen las tensiones en la región y, en cambio, que se recrudezcan las amenazas de guerra contra Irán.

Los obvios sospechosos son Washington en sí y el conjunto de regímenes de Oriente Próximo que buscan forjar un eje antiiraní: principalmente Israel, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Cualquiera de ellos —o al menos los mercenarios empleados por la Casa de Saud y sus aliados jeques petroleros— son completamente capaces de llevar a cabo tal ataque con el objetivo de culpar a Irán.

Hablando brevemente el jueves, Pompeo acusó a Irán de llevar a cabo, “40 años de agresiones no provocadas contra las naciones que aman la libertad” y declaró que “Irán está reaccionando agresivamente porque el régimen quiere que nuestra campaña de máxima presión se acabe”.

“Ninguna sanción económica le da el derecho a la República Islámica de atacar a civiles inocentes, entorpecer los mercados globales de petróleo y participar en chantajes nucleares”, añadió.

He ahí en toda su gloria el hipócrita evangélico que encarna la criminalidad del imperialismo estadounidense.

Cuarenta años de “provocaciones no provocadas” por Irán. ¿A quién cree que está engañando? Washington nunca ha perdonado al pueblo iraní por derrocar al régimen policial-estatal de tortura del sha que respaldaba EUA en 1979. Fue Washington el que instó al régimen iraquí de Sadam Huseín a invadir Irán y el que le entregó armas químicas para que masacrara a las tropas iraníes en una guerra que cobró millones de vidas.

Cerca de la conclusión de esa guerra en 1988, el buque de la Armada de EUA, USS Vincennes, el cual estaba desplegado en el golfo Pérsico, disparó misiles de superficie-aire contra un avión comercial de pasajeros iraní, matando a las 290 personas a bordo.

En la actualidad, Washington, tras anular unilateral e ilegalmente el acuerdo nuclear con Irán, está imponiendo sanciones equivalentes a un estado de guerra que están aumentando la miseria de los 83 millones de personas en Irán, destruyendo sus trabajos, hundiendo a millones en la pobreza y el hambre, y privando a los enfermos de medicinas vitales.

Una cosa es cierta. No se puede creer nada de lo que salga de la boca de Pompeo, el resto del Gobierno estadounidense—tanto los representantes republicanos como los demócratas— ni sus propagandistas en la prensa corporativa en cuanto a la crisis en el golfo Pérsico. Los pretextos para una guerra esta vez probarán ser tan inventados como las “armas de destrucción masiva” de Irak o las mentiras sobre ataques contra un buque de guerra estadounidense en el golfo de Tonkín utilizados para justificar la guerra estadounidense que mató a tres millones y medio de personas en Indochina.

El pueblo obrero en Estados Unidos e internacionalmente debe ver las provocaciones en el golfo Pérsico como una advertencia mortalmente seria. Tras desplegar un grupo de batalla con portaaviones, una fuerza de ataque encabezada por bombarderos B-52, buques de ataque anfibios, baterías de misiles Patriot y tropas terrestres, Washington está buscando provocar una guerra.

Tal guerra, librada por un ejército estadounidense que no está preparado para un conflicto a una escala como Irán, podría resultar en una catástrofe tanto internacional como internamente. No podría ser combatida sin la restauración de la conscripción obligatoria y provocaría conflictos sociales de carácter revolucionario dentro de Estados Unidos.

Una guerra contra Irán eclipsará por mucho el matadero que cobró un millón de vidas en Irak e inevitablemente arrastraría a todo Oriente Próximo, así como a las “grandes potencias” rivales del imperialismo estadounidense, incluyendo China y Rusia, y plantearía el peligro de un Armagedón nuclear.

La marcha hacia una guerra contra Irán y los preparativos para una guerra mundial están siendo perseguidos detrás de las espaldas del pueblo estadounidense, el cual está ampliamente opuesto a la guerra y profundamente escéptico sobre las mentiras del Gobierno estadounidense y sus sirvientes mediáticos.

La cuestión decisiva hoy día es la movilización de la oposición de masas a la guerra en una intervención política consciente e independiente de la clase obrera internacionalmente para poner fin al imperialismo y reorganizar la sociedad sobre bases socialistas.

(Publicado originalmente en inglés el 14 de junio de 2019)

Bill Van Auken