Trabajadores en huelga de la Coca-Cola se rebelan contra sindicato en Ciudad de México

por Andrea Lobo
28 junio 2019

Cientos de trabajadores de la Coca-Cola en la Ciudad de México y el vecino Estado de México han lanzado una huelga espontánea contra la empresa transnacional y el sindicato patronal o “charro”. La huelga, en el corazón de la mayor ciudad del hemisferio occidental, es otra señal de que la clase obrera está entrando en lucha contra las empresas más poderosas del mundo.

Aproximadamente 200 trabajadores en el centro de distribución en Tlalpan, Ciudad de México, decidieron el viernes durante una asamblea fuera de la planta hacer paro. El sábado, las plantas de la Coca-Cola de tamaños similares en los suburbios de la ciudad de La Viga y Zaragoza se unieron a la huelga y apoyaron las demandas avanzadas por sus compañeros en Tlalpan.

Trabajadores de Coca-Cola hacen paro en Toluca [crédito: Angel Gonzalo Zamorano]

El lunes, los trabajadores de dos otros centros de distribución en Iztacalco y Mixcoac se unieron al paro, frenando la distribución de la Coca-Cola de los centros en el empobrecido cordón industrial en el perímetro sur de la megaciudad. A pesar de que las plantas fueron coaccionadas a reanudar labores, no hubo un nuevo contrato y la situación sigue volátil. Otra planta que hizo huelga el miércoles permanece en huelga.

En semanas recientes, los gerentes de la Coca-Cola en México han obligado a los trabajadores a firmar un acuerdo que reduce sus vales de despensa y días libres pagos, y elimina sus comisiones de venta, las cuales pueden llegar a representar de un tercio a la mitad de los ingresos de los trabajadores.

“Firmen su renuncia o firmen este papel”, les dijo la administración a los trabajadores.

Según aumento la ira en las plantas, los trabajadores comenzaron a discutir unos con otros en redes sociales.

Sus demandas fueron democráticamente discutidas y evolucionaron rápido de recuperar sus comisiones a decidir que “la solución el firmar un nuevo contrato” con importantes mejoras”, particularmente la jornada de 8 horas.

La huelga fue llevada a cabo en oposición a la empresa y al sindicato patronal afiliado a la Confederación Revolucionaria de Trabajadores y Campesinos (CROC). “Nuestro sindicato no hizo nada para ayudarnos en cuestión de que tenemos unas cargas de trabajo muy pesadas, para un sueldo que no es justo”, les dijo un trabajador a reporteros.

La gerencia procedió a amenazar a los trabajadores de que no iban solo a perder las comisiones sino también su antigüedad. Los ejecutivos interviniendo en la asamblea de los trabajadores intentaron dividirlos, preguntando: “¿cualquiera de ustedes, porque quizás alguno quiere dialogar, que entremos a hablar?”. Todos los trabajadores respondieron enojados, “¡No!”.

Un trabajador le gritó a un oficial sindical: “Los esclavos antes trabajaban de sol a sol: salían a las 7 y a las 7 volvían. Nosotros ni siquiera eso tenemos, salgo a las cuatro de mi casa y regreso después de las diez”. Los trabajadores reciben 294 pesos o $15 por día y trabajan seis días a la semana.

Huelga en enero de trabajadores de la Coca-Cola en Matamoros

La Izquierda Diario que entrevistó a trabajadores en huelga citó a uno: “Un día mi niño me preguntó si ya no vivía en la casa, porque ya nunca me veía”.

El martes por la noche, la empresa obligó a los trabajadores a firmar que aceptaban la eliminación de sus comisiones a cambio de que no hubiera represalias, con el sindicato de la CROC y los ejecutivos de la empresa ambos lanzando amenazas continuas contra los trabajadores. Sin embargo, en redes sociales, los trabajadores advirtieron el miércoles, que “ya se realizó un paro en 2012, pero los líderes del sindicato se vendieron y no sucedió nada y a muchos los corrieron”.

El suspiro para la compañía fue breve. En la madrugada el miércoles, docenas de trabajadores del centro de distribución de la Coca-Cola en Coecillo, Toluca —50 kilómetros al oeste de la Ciudad de México— hicieron huelga en oposición a la eliminación de sus comisiones, con los trabajadores reportando que significa perder una tercera parte de su ingreso y exigiendo también una jornada laboral más corta.

Como muestra de la latente oposición en todo el país, los huelguistas en Toluca le reportaron a La Izquierda Diario que no habían escuchado sobre las huelgas en la Ciudad de México. “Nuestros intereses son los mismos que ellos”, dijo un trabajador.

La superexplotación que enfrentan los trabajadores de la Coca-Cola ya los había llevado a hacer huelgas antes de los recortes recientes. Aproximadamente 400 trabajadores de la embotelladora de Coca-Cola en la ciudad norteña de Matamoros hicieron paro a principios del año. La huelga duró más de tres meses, comenzando el 31 de enero como una huelga espontánea por un aumento salarial del 20 por ciento y un bono de 32.000 pesos o $1.600 y extendiéndose hasta el 5 de abril. Esto sucedió en el contexto de huelgas espontáneas de más de 70.000 trabajadores de las maquilas manufactureras en la ciudad y acabó en un acuerdo entreguista que involucró 140 despidos.

El 5 de junio, aproximadamente 30 conductores de Coca-Cola en Santa Rica, Durango, hicieron huelga por un día para protestar las jornadas de 14 horas y la eliminación de sus días libres pagos, con Milenio señalando que los trabajadores simplemente descartaron cualquier interacción con el sindicato de la Confederación de Trabajadores de México (CTM).

Huelguistas marchan en Tlalpan el sábado [crédito: Winnyto Gutiérrez]

Además de un corto artículo en Forbes el viernes centrado en declaraciones de la empresa, la prensa corporativa en México e internacionalmente han permanecido completamente en silencio, temiendo que los trabajadores de la Coca-Cola decidan unir su resistencia contra los recortes e incluso unirse a las luchas de los trabajadores en otros sectores en medio del resurgimiento continuo de la militancia de la clase obrera en México e internacionalmente. Estos temores de la clase gobernante se reflejaron en una caída fuerte de 1,44 por ciento en los precios de las acciones de Coca-Cola Femsa, la rama en México, cuando aparecieron las noticias de la huelga en Toluca.

La aprobación por parte del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) de una reforma laboral que exige que los sindicatos “independientes” puedan competir en la representación de plantas por medio de un voto ha generado una ola de actividad entre los arribistas oportunistas de los sindicatos que son apoyados por las organizaciones pseudoizquierdistas —incluyendo el Movimiento de los Trabajadores Socialistas (MTS) que publica La Izquierda Diario, el Partido Comunista de México (PCM), la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT) y muchas otras—, quienes esperan poder reemplazar a los odiados sindicatos establecidos como la CROC y la CTM.

Esto ocurre en el contexto de un aumento en la oposición al Gobierno de López Obrador y su partido burgués, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), según obedece servilmente los dictados de la Administración fascistizante de Trump de enviar 21.000 tropas a las fronteras a reprimir a los inmigrantes centroamericanos. López Obrador también está obedeciendo los dictados de Wall Street por medio de agresivos recortes fiscales para las empresas a lo largo de la industrializada frontera norte y la imposición abierta de “austeridad” que involucra despidos masivos en el sector público.

El principal objetivo de la reforma laboral y la razón por la cual ambos partidos corporativos del imperialismo estadounidense y secciones de la clase gobernante mexicana están promoviendo esta legislación fueron explicados por la secretaria de Trabajo, Luisa María Alcalde al El Financiero: “con la reforma laboral se reduce la posibilidad de tener huelgas como la de Matamoros porque el hecho de tener representaciones sindicales más auténticas, garantizan el diálogo y que no se tenga que llegar a huelga… que nos va a atraer diálogo y productividad”.

Los trabajadores mexicanos deben expandir su lucha por el derecho social a un salario decente y la jornada de las ocho horas. Combatir una de las corporaciones transnacionales más grandes y poderosas como la Coca-Cola requiere una lucha internacional en alianza con sus hermanos y hermanas de clase en toda América Latina, EUA y Canadá. Los trabajadores necesitan construir comités de base independientes de los sindicatos, que son organizaciones nacionalistas y procapitalistas, para expandir su lucha.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 27 de junio de 2019)