La moledora de carne de Amazon en los suburbios de Dallas, Texas

por Tom Carter
9 julio 2019

Documentos evaluados por el World Socialist Web Site establecen que cientos de trabajadores han sido lesionados en el centro de cumplimiento de Amazon DFW7 en Fort Worth, Texas. Extrabajadora de Amazon Shannon Allen, quien reveló las condiciones dentro de DFW7 en una exposición publicada en el WSWS en mayo, fue una de los 567 obreros heridos dentro de un período de dos años. Ella exitosamente exigió y obtuvo registros relacionados con otras lesiones en el almacén, que la compañía tuvo que mantener bajo las regulaciones federales de la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés).

Foto: Tres obreros heridos de Amazon de DFW7

Registros de OSHA sobre DFW7 indican que hubo 318 heridas relacionadas con el trabajo en la instalación durante 2017. En 266 de esos casos, la lesión fue suficientemente grave para causar que el obrero perdiera días de trabajo. Hubo 7.968 días de trabajo perdidos como consecuencia de estas heridas, además de los 11.170 días de trabajo durante que los obreros heridos se ocuparon de otros trabajos o con restricciones como resultado de sus heridas.

En 2018, hubo 249 lesiones, 198 de ellas causando que el obrero perdiera un día de trabajo o más. Estas lesiones causaron unos 7.815 de días de trabajo perdidos y 5.896 días de trabajo en traslado o restricción.

La instalación DFW7 tiene una fuerza laboral que fluctúa entre aproximadamente 3.500 y 5.000, con obreros adicionales contratados para “la semana de Prime” así como los días festivos del invierno.

La gran mayoría de los incidentes son descritos en los registros como heridas de “esguince/torcedura”. Pero el catálogo de heridas en DFW7 también incluye concusiones, huesos rotos, laceraciones, heridas de “destrozo/aplastamiento” a varias partes del cuerpo, “avulsión” (que significa el arrancar de la piel), “descarga eléctrica”, heridas de “objeto extraño/punción” y “heridas de ojos/pérdida visual/ceguera”, entre otras.

Cada una de estos cientos de anotaciones representa un terrible calvario para el obrero y su familia: el choque inicial de la lesión, las esperas en consultorios médicos, llamadas de larga duración por árboles telefónicos automatizados, la pesadilla burocrática del sistema de indemnización por accidente laboral amañado en favor a los empleadores, y el estrés psicológico para el obrero, así como sus parientes mientras bajan los ingresos y aumentan los gastos. Obreros pierden la habilidad de pagar su seguro, servicios públicos, financiación de carro, y la renta. Se avecina la amenaza de bancarrota y desamparo.

Amazon opera más de 75 centros de cumplimiento y 25 centros de “clasificación” en Norteamérica. Si hubiera cientos de heridas al año en una sola instalación, eso sugiere que la cantidad de obreros lesionados en las instalaciones norteamericanas de Amazon podría ser decenas de miles anualmente.

En 2018 y 2019, Amazon apareció en la lista de “La Docena Sucia”, mantenida por el Consejo Nacional por Seguridad Ocupacional y Salud (el COSH Nacional, por sus siglas en inglés), que subrayaba las compañías americanas que “ponen en riesgo a los obreros y las comunidades a causa de prácticas inseguras”.

Amazon fue la primera anotación en el comunicado de prensa que acompañaba el reporte de 2019, que decía: “Seis muertes de obreros en 7 meses; 13 muertes desde 2013. Reportes de una incidencia alta de intentos de suicidio; trabajadores orinando en botellas y obreros dejados sin recursos ni ingresos después de lesiones en el trabajo”.

Amazon es notorio por su régimen de “ludificación” interno, bajo que la presión sobre los obreros a trabajar lo más rápido posible se eleva al máximo, ayudado por los avances más recientes en la tecnología, la psicología, y método.

Los obreros están sujetos al monitorear y al grabar durante todo el día. Celulares están prohibidos, y obreros son incitados constantemente a completar cada tarea. Se presiona a los trabajadores para competir entre ellos y “mantener ritmo”, es decir, alcanzar y superar objetivos numéricos arbitrarios por cada hora de trabajo completada.

“Cuando estás pensando en mantener ritmo, no estás pensando en ser seguro”, explicó Shannon.

Mientras el número de heridas que Amazon registró en DFW7 parece ser alto, en al menos un caso más Amazon fue citado por haber declarado menos heridas que había ocurrido en sus registros con OSHA. En enero de 2016, un centro de cumplimiento de Nueva Jersey recibió una citación de investigadores de OSHA por “no registrar 26 incidentes de heridas y enfermedades relacionadas con el trabajo” en los registros requeridos de OSHA.

Shannon recuerda a un obrero en DFW7 que ella condujo a la sala de emergencias. El obrero sufría de presión arterial alta y agotamiento por intentar “mantener ritmo”, pero el nombre de ese obrero fue omitido de los registros de DFW7. Otro obrero que fue chocado por un carro de 300-600 libras y sufrió un nervio pinzado fue registrado por tener solo un “moretón”.

El régimen de indemnización por accidente laboral de Texas es particularmente desfavorable para los trabajadores, incluso cuando se compara con sistemas similares en otros estados. Un reporte a fondo en la revista del Colegio de Abogados Americano (ABA, por sus siglas en inglés), titulado “Insulto a la lesión: Sistema de indemnización por accidente de trabajo de Texas niega, retrasa la ayuda médica”, citó a varios abogados que ejercían en el estado y que creían que “el sistema de compensación laboral en Texas ha vuelto cautivo de la industria de seguros”.

Abogado Richard Pena, expresidente del Colegio de Abogados Estatal de Texas, un exmiembro del Consejo Superior del ABA y expresidente de la Fundación del Colegio de Abogados Americana, fue citado, diciendo: “Mire, el problema real aquí es que las compañías de seguros niegan reclamaciones y tratamiento médico una y otra vez, y disputan las reclamaciones a carta blanca. Si la solicitud de tratamiento de un doctor se deniega, generalmente termina ahí”.

Las aseguradoras han implementado una práctica de contratar a denominados doctores de “revisión paritaria” para disputar las opiniones de los doctores que realmente examinaron y trataron a los obreros. El reporte de ABA describe como un doctor particularmente notorio que trabajaba en esa capacidad fue apodado “Doctor No” por su reputación de disputar reclamaciones. Luego las compañías de seguros y los administradores de reclamaciones invocan estos reportes de “revisión paritaria” para denegar reclamaciones y bloquear servicios y compensación para trabajadores.

Shannon Allen experimentó este sistema de primera mano. Cuando se hirió por la primera vez en octubre de 2017, ella no sabía que existía un sistema de indemnización para trabajadores. Ella solo aprendió acerca del sistema por su hijo tres semanas después de la lesión. La gerencia “a regañadientes rellenó el papeleo” después de que ella se lo exigiera.

Los doctores a quienes Amazon envió a Shannon parecían querer prescribirla pastillas narcóticas, minimizar su lesión, y enviarla de vuelta a trabajar. Mientras tanto, sus pagos de indemnización sumaban $211 a la semana, más tarde ajustados a $246 a la semana, que ella no empezó a recibir hasta semanas después de su herida. Al volver a trabajar en enero de 2018, ella se lesionó una segunda vez en el mismo puesto.

Ella cambió de doctor después de la segunda herida y un doctor nuevo concluyó que su herida fue más grave y tal vez requiriera cirugía. Sin embargo, dentro de una semana el administrador de reclamaciones de compensación laboral Sedgwick había orquestado una “revisión paritaria” y determinó que ella no tenía ninguna lesión y que sus síntomas resultaban de su edad.

En el caso de Shannon, la denominada “revisión paritaria” fue conducida por una persona que nunca la vio ni la examinó. Un detalle particularmente kafkiano fue que, como una base de su opinión, el doctor de “revisión paritaria” afirmó que no pudiera leer la escritura de otro doctor en los registros médicos de Shannon.

Después de que terminaron los pagos de indemnización en mayo del año pasado, Shannon contrató a un abogado. Pero el abogado sólo pudo obtener una sentencia de cinco por ciento de su salario como pago retroactivo, menos honorarios de abogado, sumando aproximadamente $1.700. En julio, Shannon estaba sin hogar y vivía en el aparcamiento de DFW7.

En los registros de OSHA de Amazon, Shannon solo es una de cientos de obreros de DFW7 con las palabras “esguince/torcedura” al lado de su nombre. Estos registros vindican enteramente la decisión de Shannon a revelar el asunto de DFW7 en el World Socialist Web Site .

“No creerías los días que he tenido”, dijo ella. “Simplemente te cansas de que te traten como si hicieses algo mal. No hice nada mal. Ellos fueron los que hicieron algo mal”.

Según datos mantenidos por la Oficina de Estadística Laboral, aproximadamente 2,8 millones de heridas no fatales en el lugar de trabajo fueron reportadas en el sector privado en Estados Unidos en 2017, que es el último año por el que estadísticas están disponibles. Estas cifras excluyen trabajos federales, estatales, y locales, así como heridas que no fueron reportadas por los empleadores. Aun así, representa una tasa de tres de cada ciento de trabajadores de tiempo completo anualmente.

Sistemas de indemnización por accidente de trabajo, que se implementaron estado por estado como reformas hace un siglo, han sido ahuecados durante décadas recientes. Un informe de 2017 por la Asociación Estadounidense de Salud Pública (APHA, por sus siglas en inglés) observó, “Cambios en programas de compensación laboral estatales durante los últimos 20 años han hecho cada vez más difícil para los obreros a recibir los beneficios completos a los cuales tienen derecho”.

Como consecuencia, de promedio, empleadores ahora solo pagan aproximadamente 21 por ciento del coste financiero de heridas en lugar de trabajo. La abrumadora parte del costo corre a cargo de los trabajadores y sus familias.

La epidemia de heridas en el lugar de trabajo, el maltrato cruel de obreros después de herirse, y los sistemas de compensación laboral amañado representan importantes cuestiones políticas y sociales que confrontan a la clase obrera. Pero los dos partidos de las grandes empresas simplemente ignoran la cuestión de indemnización, porque los dos han presidido la evisceración de compensación para obreros heridos en nombre de hacer que sus estados sean “amigables” y “atractivos” para los negocios.

En cuanto a OSHA, una agencia de control regulatoria establecida bajo presidente Richard Nixon en 1970, administraciones Republicanas y Democráticas sucesivas la han privado de fondos y personal durante décadas. Cargada con asegurar la seguridad de 130 millones de obreros con un personal de 875 inspectores, OSHA ampliamente es considerada desdentada e impotente para actuar como algún freno contra prácticas abusivas.

OSHA sufrió otro declive bajo presidente Donald Trump, quien implementó una congelación de la contratación. Según el reporte del COSH Nacional: “Tomará 158 años para que OSHA inspeccione todos los lugares de trabajo bajo su jurisdicción”. La sanción mediana después de una fatalidad en el lugar de trabajo es $7.500.

De ninguna manera es Amazon atípico, sino simplemente ha perfeccionado su propia variación de los métodos explotadores que se desarrollan y se emulan por todo el mundo. También en la lista de la “Docena Sucia” fue un almacén de XPO Logistics en Memphis, Tennessee, donde un “trabajador murió y seis mujeres han sufrido aborto espontáneo en un almacén sobrecalentado con alta presión”. La alta incidencia de intentos de suicidio en Amazon en EUA recuerda la serie de suicidios en 2010 por trabajadores de Foxconn en la planta Longhua en Shenzhen, China.

Los partidos capitalistas, y sus políticos, las agencias regulatorias, las cortes y los medios de comunicación corporativos no ayudarán. La clase obrera necesita llevar a cabo la lucha por lugares de trabajo seguros y por el cuidar de obreros lesionados con sus propias manos.

Hay que reemplazar los sistemas de calificación tiránicos y degradantes, junto a la presión y vigilancia constantes, con prácticas que enfatizan el confort y la seguridad duraderos de los trabajadores. Un obrero que se lesiona debe recibir sueldo completo, apoyo para las necesidades de su familia, y tratamiento médico pagado por la compañía. Siempre que un trabajador se hiere, debe ser responsabilidad y consecuencias para la gestión, incluyendo una investigación obrera y una determinación de si la herida pudo haberse prevenido o no.

En vista de las fortunas enormes acumuladas por unos individuos como el director general de Amazon Jeff Bezos, cuya fortuna de $130 mil millones le hizo el hombre más rico del mundo en el momento que Shannon perdió su hogar, no se puede dudar la disponibilidad de recursos suficientes. Lo necesario es la movilización política de los obreros para defenderse por formar comités de base para unirse con las otras secciones de la clase obrera internacionalmente, y por imponer el control obrero sobre la producción como parte de la lucha por reemplazar capitalismo con socialismo.

(Publicado originalmente en inglés el 2 de julio de 2019)