La campaña vengativa contra Chelsea Manning, la presa política de Estados Unidos

19 julio 2019

La denunciante y presa política Chelsea Manning lleva más de cuatro meses confinada en un centro de detención federal en Alexandria, Virginia, y está siendo sometida a multas punitivas que podrían arruinarla financieramente.

Chelsea Manning

Manning no está siendo castigada por ningún crimen, ni ha recibido cargos. En cambio, está siendo detenida por desacato al tribunal por rehusarse —con principios y valerosamente— a no rendir testimonio ante un gran jurado secreto y arbitrario convocado para enviar forzosamente al periodista y fundador de WikiLeaks, Julian Assange, a una prisión estadounidense, o peor.

Las multas diarias impuestas a Manning por el juez del Distrito Federal, Anthony Trenga, por rehusarse a testificar se duplicaron de $500 a $1.000 el martes, con el total hasta ahora en $18.000. Las multas financieras sin precedentes contra Manning, amenazándola con la quiebra personal, ya le hicieron perder su apartamento en junio.

Los abogados de Manning han advertido que las multas llegarán a $440.000 si el gran jurado se mantiene activo hasta que su mandato expire en octubre de 2020, un monto que violaría la Octava Enmienda a la Constitución de EUA que prohíbe multas excesivas.

Assange está siendo perseguido por el Gobierno de Trump por su papel en publicar los archivos de guerra, cables diplomáticos y el vídeo “Asesinato colateral” que Manning filtró en 2010. El periodista está actualmente encarcelado en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh en Londres, bajo cargos fraudulentos de saltarse la fianza. Está esperando ser extraditado a Estados Unidos bajo cargos que conllevan una pena máxima de 175 años en prisión.

El hecho de que Manning siga en la cárcel significa que se están considerando nuevos cargos, posiblemente aquellos que conllevan la pena de muerte. Solo serán revelados una vez que Assange esté firmemente en las garras del Gobierno de Trump.

A pesar de la campaña punitiva del Gobierno en su contra, Manning ha sido inquebrantable en su rechazo principista a testificar contra Assange o ante cualquier otro gran jurado. Le manifestó al juez Trenga en mayo, cuando la detuvo por segunda vez después de pasar una semana libre, que “preferiría morirme de hambre que cambiar mi opinión sobre este tema”, añadiendo, “Y cuando digo eso, lo digo literalmente”.

A pesar de que sirvió siete años de su sentencia de 35 años en una prisión militar por filtrar evidencia de crímenes de guerra estadounidenses en Irak y Afganistán, un período durante el cual se enfrentó a condiciones que una agencia de la ONU dijo que equivalían a tortura, Manning nunca ha sido perdonada por la élite política estadounidense ni sus títeres de la prensa corporativa.

Mientras ella sigue tras las rejas, Eddie Gallagher, quien perpetró crímenes de guerra en Irak, y policías asesinos como Daniel Pantaleo, quien asfixió a Eric Garner en 2014, están libres tras recibir el respaldo de los niveles más altos del Estado. Los elementos fascistas en las fuerzas federales de inmigración llevan a cabo crímenes brutales contra inmigrantes con impunidad, arrancando a los niños de sus padres y atiborrando campos de concentración de mujeres y hombres.

Los responsables de los crímenes de guerra que Manning y Assange expusieron, con sus manos chorreando de la sangre de millones, siguen sus carreras sin miedo a ser enjuiciados.

La escandalosa persecución de Manning ha sido casi ignorada, ni hablar de ser opuesta, por toda la élite política. No ha generado ninguna declaración de las principales figuras políticas. No ha sido el tema de ningún comentario de los comentaristas y columnistas que, si fuera un denunciante en Rusia o China u otro país en la mira del imperialismo estadounidense que estuviera sufriendo condiciones similares, no escatimaría ni una gota de tinta en sermonear sobre la violación de derechos humanos y el debido proceso.

La prensa tradicional y el Partido Demócrata apoyan la persecución de Manning. No respaldan el rechazo de Manning a entregar a Assange, quien ha sido calumniado por los demócratas como un “agente ruso” que ayudó a que Donald Trump ganara las elecciones publicando información verdadera sobre el corrupto servilismo de Hillary Clinton respecto a Wall Street.

El silencio sobre Manning en los grupos pseudoizquierdistas que están orientados al Partido Demócrata, como los Socialistas Demócratas de Estados Unidos, es particularmente condenatorio. Expone el fraude de sus pretensiones “humanitarias” y “socialistas”. Su apoyo tácito a los abusos del Gobierno contra Manning los tiñe como enemigos de la clase obrera.

Manning es una figura heroica que merece el apoyo incondicional de todos los que están preocupados con la defensa de los derechos democráticos en Estados Unidos y en todo el mundo. La demanda de su libertad debe ser planteada en conjunto con la lucha por la libertad de Assange: ambos están inextricablemente vinculados.

La huelga de cinco días esta semana de trabajadores, campesinos y estudiantes en Ecuador contra las políticas derechistas del Gobierno de Lenín Moreno apunta el camino a seguir, incluyendo su oposición a la entrega de Assange a Estados Unidos como una de sus demandas oficiales. En violación del derecho internacional, Moreno entregó a Assange a un escuadrón de arresto británico en abril cuando abrió las puertas de su embajada en Londres donde el periodista había estado siete años viviendo después de que le concedieran asilo.

La lucha por la libertad de Manning y Assange debe ser adoptada por los trabajadores de todo el mundo. Si ha de ser efectiva, debe conectar la batalla por los derechos sociales y políticos de la clase obrera en su conjunto con la lucha contra la guerra y el capitalismo.

Por eso el World Socialist Web Site y los Partidos Socialistas por la Igualdad afiliados al Comité Internacional de la Cuarta Internacional han llamado a formar un Comité Global de Defensa para organizar y coordinar las movilizaciones de la clase obrera a escala internacional a fin de detener la extradición de Assange a los EUA y obtener su libertad incondicional y la de Manning.

¡Regístrense ahora para unirse a la lucha por la defensa de Manning y Assange!

(Artículo publicado originalmente en inglés el 18 de julio de 2019)

Niles Niemuth