La bolsa argentina se desploma después de que Macri perdiera las primarias

por Rafael Azul
15 agosto 2019

Las elecciones primarias argentinas, o PASO, que están diseñadas para seleccionar candidatos para cargos federales y erradicar a los partidos que consigan menos del 1,5 por ciento de los votos, tuvieron lugar el 11 de agosto.

El colapso inesperado del apoyo al presidente Mauricio Macri y su coalición Juntos por el cambio incitó una carrera en la bolsa argentina, que se dejó un 60 por ciento para cerrar con casi un 40 por ciento de pérdida, el segundo mayor colapso bursátil en un solo día desde 1950. El peso perdió el 23 por ciento de su valor, alcanzando un mínimo de 61 pesos por 1 dólar estadounidense.

Más que otra cosa, el desplome bursátil muestra la preocupación del capital financiero internacional de que la votación refleje una oposición social masiva a los regímenes de austeridad. El español El País llama al colapso “lunes negro” y advirtió de que la economía está “al borde del colapso”. Lo que es “aún peor” que el desplome, escribe El País, es el “temor a los largos meses que vienen de vacío de poder … sin un gobierno creíble”. La primera vuelta de las elecciones generales es el 27 de octubre. El New York Times, mientras tanto, hace referencia al impago argentino de 2001 cuando el país se enfrentó a manifestaciones masivas y tuvo varios presidentes en cuestión de semanas.

En las elecciones del domingo, cuatro coaliciones políticas pasaron para competir el 27 de octubre. El gran ganador fue el peronista Frente Para Todos, dirigido por los sindicatos, con el 47,4 por ciento del total de los votos. Sus candidatos a presidente y a vicepresidente son Alberto Fernández y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. La coalición de gobierno ganó solo el 32,1 por ciento de los votos. Sus candidatos son Macri y Miguel Ángel Pichetto (peronista).

En tercer lugar, con el 8 por ciento, quedó el exministro de economía Roberto Lavagna (peronista) de Consenso Federal, un grupo peronista antikirchnerista.

El pseudoizquierdista Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad (una alianza electoral que consiste en el Partido Obrero, el Partido de los Trabajadores Socialistas, Izquierda Socialista y el Movimiento Socialista de los Trabajadores) quedó en cuarto lugar con el 3 por ciento. Otra candidata pseudoizquierdista, que se postuló por fuera del FIT-U, Manuela Castañeira, del Nuevo MAS (Movimiento al Socialismo) sacó un 0,8 por ciento de los votos.

Las encuestas previas a la votación del domingo predecían una elección igualada entre Macri y los peronistas. La diferencia fue abrumadora, y los simpatizantes de Macri reconocían que sus posibilidades en las elecciones generales son casi cero. Si lo votado el domingo se mantiene en octubre, los peronistas no solo ganarán la presidencia en la primera vuelta, sino que también muy probablemente controlarán la cámara baja del congreso. La posibilidad de tal desenlace está provocando consternación en los sectores financieros e industriales.

Hay algunos indicadores de que Wall Street y la burguesía argentina están dispuestos a sacarse de encima a Macri, cuya deslegitimación dificultará la aplicación de los recortes del Fondo Monetario Internacional (FMI). En la clase capitalista local, algunos ahora están exigiendo que Macri abandone la candidatura y apoye a Roberto Lavagna, o a la peronista y antikirchnerista Alternativa Federal.

Lavagna, de 77 años de edad, fue el ministro de economía del presidente Eduardo Duhalde durante la crisis de deuda de 2001; poco después sería ministro de economía una vez más, bajo el presidente Néstor Kirchner, cuando se le encomendó negociar el paquete de “rescate” del FMI, de recortes a los servicios sociales.

Mientras estaba teniendo lugar la votación, un grupo llamado “256 ejecutivos” (miembros de la asociación de negocios industriales del país) discutían activamente en Nuestra Voz, un grupo de chat de WhatsApp. En la discusión se incluía la propuesta de que Macri abandonara la candidatura y apoyara a Lavagna.

Al otro día, Juan Manuel Urtubey, el candidato a la vicepresidencia de Lavagna, negó haber recibido tales indicaciones de la asociación de los grandes negocios. Al mismo tiempo, Urtubey le exigió a Macri que escuchara al 47 por ciento “que dijo algo” el domingo, exigiendo que abandonara el “modelo electoral” y empezara a pensar en sus siguientes pasos, dada la seriedad de los resultados electorales, exigiendo una transición organizada por el establishment político y productivo para cumplir un “objetivo común”.

La preocupación por la legitimidad del gobierno de Macri rebasa las fronteras argentinas. El británico Financial Times intervino el martes, acusando a Macri de haber perdido contacto con la realidad.

“Al darle los votantes a Fernández una ventaja de 15 puntos, el peso cayó mientras el Merval —el índice bursátil local— perdió el 48 por ciento de su valor en términos de dólares estadounidenses. Los bonos en dólares del gobierno perdieron cerca del 25 por ciento en promedio, con los réditos subiendo cerca del 35 por ciento en pagarés a corto plazo, mientras el intercambio de impago de cŕedito mostró una probabilidad de impago implícito del 75 por ciento.

“En una conferencia de prensa, [Macri] se comprometió a contraatacar y culpó a los votantes del colapso de los mercados. La pérdida de contacto con la realidad del presidente puede haber asustado a los mercados aún más que la perspectiva del regreso de Cristina Fernández de Kirchner...

“La economía argentina está en recesión, el producto interno bruto está más bajo que en 2015 y el desempleo más alto que en ese año, cuando asumió el Sr. Macri. La inflación está en cerca del 50 por ciento —casi el doble que en 2015— y la deuda pública también se ha más que duplicado”. Además, la tasa de pobreza, en el 40 por ciento, nunca había sido tan alta en la historia argentina de postguerra. FT luego lanzó una amenaza insolente en nombre de la City de Londres:

“Puede que los mercados todavía confronten a [Fernández y Macri] con la realidad … y hagan que Argentina se arrodille”.

Hay pocas dudas de que Alberto Fernández, Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Roberto Lavagna ya están asumiendo compromisos para cooperar en hacer lo que les pida Wall Street, los bancos y los grandes negocios.

Anoche, el asesor económico de Fernández, Matías Kulfas, prometió que la administración de Fernández tendría una “voluntad absoluta” de hacer todos los pagos de la deuda externa y no impondría restricciones al comercio exterior. El País explicó, “Kulfas añadió que [la campaña] había mantenido reuniones con funcionarios del FMI para expresarles su deseo de reembolsar el crédito masivo de $57 mil millones concedido en septiembre de 2018”.

Los candidatos del Frente de Izquierda , Nicolás Del Caño y Romina Plá, consiguieron el tres por ciento de los votos el 11 de agosto. En 2015 el FIT recibió un porcentaje semejante.

El martes, Izquierda Diario, órgano del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) —componente del FIT— lanzó un llamamiento a que la dirección de los sindicatos controlados por los peronistas “ponga fin a su tregua” con Macri y convoque un paro de 36 horas. Después de ceder la iniciativa a los mismos sindicatos responsables de imponer la austeridad, Izquierda Diario, en nombre del FIT, exige una “asamblea constituyente” que “reorganice el país sobre una nueva base”.

La declaración no hace referencia al socialismo y deja claro que la asamblea constituyente unirá a todas las clases de la sociedad argentina. La asamblea constituyente “será capaz de explicar de verdad la voluntad popular”, dice, añadiendo solamente que sus miembros “no formarán una casta privilegiada como las del congreso”. La asamblea tendrá la potestad “de hacer frente a todos los grandes problemas nacionales”. En otras palabras, tal organización será enteramente incapaz de confrontar al capital financiero internacional .

La declaración no critica la campaña de Fernández, añadiendo solamente que tiene una diferencia de opinión sobre el carácter proimperialista, pro-Wall Street, de los candidatos kirchneristas, y añade educadamente: “Desde nuestro punto de vista, el PTS y el FIT creen que esto solo empeorará la penuria popular”.

Bajo condiciones en las que una inflación por las nubes y una crisis económica que se profundiza producirán una oleada de oposición social al imperialismo y al capitalismo mundial, las propuestas del FIT son un intento por bloquear huelgas espontáneas y protestas obreras y atar a la clase trabajadora a las burocracias sindicales y a la burguesía nacional a través de “asambleas constituyentes” multiclasistas y una falsa “huelga de 36 horas” con el objetivo de descargar tensiones.

El PTS y el PO están trabajando en colaboración con las burocracias sindicales para canalizar el descontento hacia dentro de los límites de los sindicatos nacionales, que desde hace mucho tiempo están sirviendo para sofocar las protestas sociales e imponer los dictados del imperialismo estadounidense y europeo.

Desde principios de 2018, los trabajadores y los jóvenes argentinos han hecho marchas, han organizado huelgas y se han movilizado una y otra vez contra las políticas de austeridad del gobierno de Macri, intentando defender los lugares de trabajo, la educación, las jubilaciones y los niveles de vida. El papel de los sindicatos ha sido hacer descarrilar esas luchas, como parte de su colaboración con Macri.

Bajo condiciones muy similares en diciembre de 2001, coreando “¡Que se vayan todos!”, la clase trabajadora argentina se movilizó espontáneamente en un levantamiento de 12 días que planteó la cuestión del poder político por la clase trabajadora. Hoy, movilizaciones revolucionarias muy parecidas, con demandas semejantes, están teniendo lugar en Hong Kong, Puerto Rico, París y otras regiones del mundo, independientemente de los sindicatos, y en oposición a los supuestos partidos obreros y de izquierda.

La tarea es que los trabajadores y los jóvenes establezcan sus propias organizaciones de base fuera del control de los sindicatos y los peronistas de diversa calaña que defienden a las corporaciones. En esa base, deben romper la camisa de fuerza nacional impuesta a ellos por parte de los nacionalistas estrechos de entendederas del FIT para quienes el análisis político no se extiende más allá del Río de la Plata.

Los ataques a la clase trabajadora argentina derivan del capital financiero mundial y esto requiere una respuesta internacional. Los trabajadores argentinos deben unirse con sus hermanos y hermanas de clase de toda América Latina y de todo el mundo, aprovechando la comunicación avanzada y las redes sociales, para luchar por la abolición del capitalismo y el establecimiento de una sociedad socialista.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 14 de agosto de 2019)