Concierto de Roger Waters el lunes

¡Adelante la lucha por liberar a Julian Assange!

3 septiembre 2019

El lunes a las 6:00 p.m. en Londres, el bajista y cantautor Roger Waters y el periodista John Pilger convocar un evento crítico para exigir la liberación del editor y periodista de WikiLeaks, Julian Assange. Waters realizará un concierto frente a la oficina de la secretaria del Interior británica, Priti Patel en 2 calle Marsham, y Pilger se pronunciará.

Tanto Walters como Pilger son hombres de gran principio que han luchado —Walters como un artista y Pilger como un valiente periodista— por mantener viva la lucha por liberar a Assange. Sin embargo, esta batalla debe ser avanzada por medio de la movilización de los trabajadores y jóvenes internacionalmente para detener la extradición de Assange a EUA, garantizar su regreso seguro a Australia y su libertad.

Roger Waters en el estadio Maracaná de Río de Janeiro durante un tour en Brazil el 24 de octubre de 2018 (Photo: Diego Baravelli/Fotoarena/Sipa USA) (Sipa via AP Images)

La situación es urgente. Assange ha estado encarcelado en la notoria prisión británica de Belmarsh por casi medio año y su salud se está deteriorando rápido. A fines de la semana pasada, Pilger reportó, después de hablar con Assange, que “su tortura psicológica es interminable. Sigue aislado en una pequeña celda, en general 23 horas por día, negándole un ejercicio apropiado. Ha perdido más peso. A pesar de estar ‘aprobadas’, todavía no le ha sido posible llamar a sus padres. Reino Unido el 2019”.

Como lo indica Pilger, las condiciones de confinamiento solitario a las que está siendo sometido Assange por tiempos prolongados solo pueden describirse como tortura. Le niegan la habilidad de prepararse para su caso legal, contactarse regularmente con sus abogados y comunicarse con el mundo exterior.

La fecha de su juicio en febrero sobre la extradición a EUA se acerca rápido. Si fuera transferido a las garras del Gobierno estadounidense, Assange se enfrenta a una farsa de juicio que podría resultar en una sentencia de hasta 175 años en prisión o peor.

La denunciante Chelsea Manning, mientras tanto, permanece encerrada en una cárcel en Alexandria, Virginia. Ha estado ahí por más de 170 días y podría extenderse otro año o más. ¿Cuál fue su crimen? Rehusarse a testificar ante un gran jurado que está considerando nuevos cargos en la venganza del Gobierno contra Assange. Manning también se enfrenta a multas financieras que podrían llegar al medio millón de dólares.

La persecución de Assange y Manning es la punta de lanza de un asalto masivo contra los derechos democráticos. Su contexto es el resurgimiento del fascismo y el bandazo de todas las élites gobernantes internacionalmente hacia formas autoritarias de gobierno.

En Reino Unido, el primer ministro ultraderechista Boris Johnson anunció la semana pasada que suspenderá el Parlamento, un ataque histórico a los derechos democráticos. Bajo el código “Operación Yellowhammer”, el Gobierno británico está planeando responder al “desorden público” generado por las medidas de austeridad post- brexit con el despliegue de decenas de miles de policías antidisturbios y tropas.

En Alemania, el Gobierno de coalición ha cultivado al partido fascistizante Alternativa para Alemania, mientras que la Oficina Federal por la Protección de la Constitución (Verfassungsschutz) ha puesto en la mira al Partido Socialista por la Igualdad (SGP) alemán, calificándolo de “extremista de izquierda” y sujeto a observación por oponerse al capitalismo y exponer el auge de la ultraderecha.

En India, el Gobierno ultraderechista del BJP impuso un estado de sitio contra trece millones de personas en Jammu y Cachemira el mes pasado, implementando un régimen extraordinario de represión y castigo colectivo. En China, el régimen estalinista que defiende los intereses de la élite empresarial y los superricos está enviando policías para atacar brutalmente a los manifestantes en Hong Kong.

Y, en Estados Unidos, el Gobierno de Trump está legislando cada vez más con base en “emergencias nacionales”, como parte de su viciosa persecución de inmigrantes y refugiados.

El intento de silenciar Assange y Manning también es visto como un paso crítico en la preparación para la guerra. Las élites gobernantes están preparando atrocidades cada vez más terribles que las reveladas por WikiLeaks y están decididos a intimidar la oposición e imponer censura a aquellos que busquen exponer la criminalidad del Gobierno.

La situación de Assange y Manning tiene el propósito de ser un ejemplo y una amenaza. Son víctimas de una conspiración criminal y monstruosa que involucra a los Gobiernos más poderosos del mundo, las agencias de inteligencia y la prensa corporativa.

La conspiración se extiende del sistema judicial británico que preside el procesamiento fraudulento hasta el Partido Laborista y su líder Jeremy Corbyn, quien ha mantenido un silencio completo sobre Assange desde que EUA emitió sus cargos bajo la Ley de Espionaje. Incluye al Gobierno en Australia, donde Assange es ciudadano, que se ha opuesto intransigentemente a cualquier esfuerzo para devolver a Assange a casa seguro.

Pese a que es el Departamento de Justicia del Gobierno de Trump el que ha presentado los cargos contra Assange, los demócratas han encabezado la campaña en su contra. El envilecimiento de Assange y WikiLeaks está en el centro de la reaccionaria campaña antirrusa de los demócratas que busca presionar a Trump por perseguir una política militar más agresiva contra Rusia.

Los principales medios, particularmente el New York Times, el Washington Post y otras publicaciones afiliadas al Partido Demócrata, son cómplices plenos en esta conspiración. La prensa, operando como voceros de las agencias de inteligencia, ha hecho lo más posible para difamar y calumniar a Assange.

Después de declaraciones iniciales insinceras sobre las implicaciones de acusar a Assange bajo la Ley de Espionaje en mayo, los principales medios simplemente dejaron de reportar la persecución política más importante de este siglo. El Times no ha publicado ni un solo artículo sobre Manning o Assange desde junio.

Se debe guardar un espacio prominente en la plataforma de la vergüenza para las organizaciones de la clase media adinerada que se presentan como “izquierdistas” pero que operan como brazos auxiliares de las élites gobernantes. Los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés), una facción del Partido Demócrata, han apoyado tácitamente la persecución de Assange, sin haber emitido declaración alguna en oposición a su procesamiento.

Al mismo tiempo, los acontecimientos desde el arresto de Assange ponen de relieve la poderosa fuerza social que puede asegurar su libertad y la de Manning. El extremo aumento de la desigualdad social y el asalto a los derechos democráticos han producido manifestaciones de masas, desde Puerto Rico hasta Hong Kong, involucrando porcentajes importantes de sus poblaciones.

Tras décadas de supresión, la lucha de clases está comenzando a reemerger a una escala mundial. Ha habido huelgas en meses recientes entre los trabajadores de telecomunicaciones en Estados Unidos, los trabajadores automotores en India, los mineros en Bolivia y los trabajadores hospitalarios en Francia. Los trabajadores de EUA en Ford, GM y Chrysler concluyeron votos de autorización de huelga la semana pasada que revelan una gran determinación para luchar.

Además, una generación entera de jóvenes ha crecido sin conocer más que la inseguridad económica, las deudas y las guerras.

Entre los trabajadores y jóvenes, hay un enorme apoyo y simpatía hacia Assange y Manning. Los explotados y oprimidos de todo el mundo reconocen, a pesar de la campaña de mentiras y propaganda, que estos individuos valientes están en la cárcel por exponer la verdad, por revelar los crímenes de la clase gobernante para que el mundo los viera.

Sin embargo, hay una contradicción enorme entre este apoyo latente por Assange y Manning y la ausencia de un movimiento organizado de masas para exigir y luchar por su libertad. El desarrollo de tal movimiento es una tarea urgente.

La defensa de estos prisioneros de la guerra de clases debe ser llevada a la clase obrera. Debe ser conectada con la oposición a los ataques contra los derechos democráticos, al crecimiento del fascismo, a la guerra y con las luchas sociales de la clase obrera internacional contra la explotación capitalista y la desigualdad.

¡ Regístrate ahora para unirte a la lucha por defender a Julian Assange!

(Artículo publicado originalmente en inglés el 2 de septiembre de 2019)

Joseph Kishore