Oleada de huelgas paraliza el sistema de transportes en España

por Alejandro López
6 septiembre 2019

Trabajadores de la estatal Renfe, que opera trenes de pasajeros y de mercancías, junto con pilotos de Ryanair y personal de tierra de la aerolínea Iberia, paralizaron el sistema de transportes de España durante el fin de semana. Hay una profunda ira creciente entre los trabajadores por el crecimiento masivo de la desigualdad social y el empeoramiento de las condiciones de trabajo. Se estima que unos 40.000 viajeros fueron afectados por las huelgas en los ferrocarriles y las aerolíneas que empezaron el viernes pasado.

El domingo, Renfe canceló 170 trenes en un nuevo día de huelgas parciales convocadas por la Confederación General del Trabajo (CGT), demandando un aumento de la plantilla de Renfe y, además, que la compañía aplique la reducción de la semana laboral a 37,5 horas.

Este es apenas el más reciente de cinco paros en los trenes este verano, que se suma a los que ya han tenido lugar. El primero de agosto, Renfe tuvo que cancelar un total de 1.152 trenes, lo que fue seguido dos semanas después por la cancelación de 950 trenes el 14 de agosto. El viernes pasado, canceló 360 trenes.

Bajo el control del gobierno en funciones del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Obras Públicas de España ha impuesto servicios mínimos brutales para romper la huelga. El gobierno demandó que los trabajadores garantizaran servicios mínimos del 75 por ciento de los trenes de cercanías que funcionan durante las horas punta y el 50 por ciento a otras horas. Para los trenes de larga distancia y alta velocidad, tenía que garantizarse el 78 por ciento del servicio, y para distancias medianas, el 65 por ciento de los trenes.

El mismo día, Ryanair canceló seis vuelos en España debido a una huelga de la tripulación de cabina que protestaba contra los planes de la aerolínea irlandesa de cerrar sus bases el próximo enero en Las Palmas, Tenerife Sur, Lanzarote y Girona, así como la base portuguesa de Faro. Esto afectará a cientos de puestos de trabajo. Es la primera de 10 huelgas convocadas por los sindicatos. Mientras tanto, el sindicato español de pilotos de Ryanair también ha anunciado huelgas contra el cierre de las bases de Ryanair que podrían hacer perder el empleo a 100 pilotos.

El Ministerio de Obras Públicas del PSOE también ha actuado despiadadamente, estableciendo niveles de servicios mínimos del 60 por ciento de los vuelos al extranjero con una duración del vuelo de cinco horas o más, y del 35 por ciento de los vuelos dentro de la península ibérica con una duración del vuelo de menos de cinco horas.

Este fin de semana, el personal de tierra de la compañía aérea nacional española Iberia y de Vueling, que es parte del International Airlines Group que es propiedad de la British Airways, lanzó huelgas planificadas en El Prat en Barcelona, el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, el Aeropuerto de Bilbao, y el Aeropuerto de Palma de Mallorca.

Los trabajadores exigen acabar con la precariedad laboral y el empleo temporal, que afecta al 50 por ciento de la plantilla. También protestan contra los niveles de dotación de personal, que no siguen el ritmo del crecimiento de la actividad en el aeropuerto, la falta de contratos permanentes, y la sobrecarga de trabajo causada por el abuso por parte de la compañía de las horas extra obligatorias y la reorganización de los turnos y horarios para impedir que algunos empleados trabajen hasta nueve días consecutivos.

Vueling tuvo que cancelar 92 vuelos en el aeropuerto de Barcelona este fin de semana, afectando a 14.000 pasajeros. El Ministerio exigió que el 80 por ciento de los empleados de los Servicios de Aeropuerto de Iberia cumplan los requisitos de servicio mínimo.

Las huelgas a lo largo del sistema de transporte de España son parte de un recrudecimiento global de la clase trabajadora. Este incluye las huelgas de masas en Portugal y Polonia, las protestas de los “chalecos amarillos” en Francia, y movimientos de masas que exigen derribar las dictaduras militares de Argelia y Sudán, y una oleada global de huelgas desde Hong Kong hasta los docentes y trabajadores del automóvil estadounidenses. En cada caso, la clase gobernante, aislada y altamente impopular, está reaccionando a este recrudecimiento desplazándose rápidamente a la derecha, hacia formas de gobierno abiertamente fascistas y autoritarias.

Los servicios mínimos abusivos impuestos en España, que equivalen a una prohibición de facto de las huelgas, es un indicador inicial de los ataques que el PSOE está preparando a los trabajadores y los jóvenes. El PSOE ya ha indicado que está comprometido a fortalecer el ejército y la maquinaria policial estatal e imponer más ataques a la clase trabajadora.

El PSOE tiene la intención de abolir el aumento automático anual de las jubilaciones basado en el índice de precios al consumidor, preparando el camino a que se recorte el valor real de las jubilaciones mediante la inflación a lo largo de los años. En los próximos cuatro años, el PSOE también se propone subir los impuestos que afectan a los trabajadores de manera desproporcionada. También quiere implementar la “mochila austríaca”, que obliga a los trabajadores a pagar para un “fondo de ahorro personal” en vez de recibir una indemnización por parte de los empleadores.

Mientras estimula al ejército, aumentándolo —en 7.000 soldados— por primera vez desde el final de la dictadura fascista de Francisco Franco, y comprando 348 vehículos blindados rodados “Piranha 5” 8x8, el PSOE está preparando la represión policial por parte del Estado contra los trabajadores. Ha aparcado promesas anteriores de eliminar la ley de seguridad pública del PP, conocida como la “ley mordaza”. Esta última restringe la libertad de expresión, prohibe reuniones de masas e impone multas por protestar y hacer comentarios en las redes sociales.

Que el PSOE pueda atacar abiertamente a los trabajadores con servicios mínimos salvajes se debe al papel de la burocracia sindical, que trabaja para dividir y disipar las luchas. Todos los sindicatos implicados en estas huelgas hacen protestas hueras contra lo que ellos llaman servicios mínimos “excesivos” y un “ataque al derecho a la huelga” fundamental por parte del gobierno en funciones del PSOE. Sin embargo, todos han dejado claro que respetarían las medidas antiobreras del PSOE.

Un funcionario sindical de la aerolínea Iberia, Omar Minguillón, admitió a los medios: “Se están cumpliendo los servicios mínimos excesivos. No queremos afectar a los viajeros, nuestras quejas son a la compañía”. Añadió, “Agradecemos a las compañías por hacer cancelaciones con antelación”, permitiendo que la compañía transfiera pasajeros a otros vuelos. Por su parte, Iberia elogió a los sindicatos este sábado en una declaración por cumplir con los servicios mínimos.

En vez de hacer un llamamiento a que los trabajadores se unan para confrontar al gobierno del PSOE y las compañías del transporte, los sindicatos se han esforzado por aislar esas huelgas las unas de las otras.

En las luchas de la Renfe, la CGT ha exigido patéticamente cinco paros esparcidos a lo largo de agosto para dividirlos lo más posible. Las huelgas consistieron en dos períodos de cuatro horas, desde las 12 del mediodía hasta las 4 de la tarde, y desde las 8 de la tarde hasta medianoche.

Aún más estrafalaria es la estrategia de los sindicatos que representan a la tripulación de cabina y a los pilotos de Ryanair. Ambos convocaron paros el mismo mes, pero mientras la tripulación de cabina había sido convocada para ir a la huelga los días 1, 2, 6, 8, 13, 15, 20, 22, 27 y 29 de septiembre, los pilotos pararán los días 19, 20, 22, 27 y 29. De esta manera, los sindicatos están evitando conscientemente cualquier acción unida incluso entre trabajadores de la misma compañía.

En la lucha del personal de tierra de Iberia, los sindicatos también han dividido a los trabajadores de diferentes aeropuertos. Mientras el viernes pasado fue la segunda huelga del mes pasado por parte del personal de tierra de Iberia en Madrid, en Barcelona fue su sexta huelga.

Las huelgas recientes son las más recientes de una insurgencia creciente. Según la asociación de la gran patronal, la CEOE, la cantidad de horas de trabajo perdidas ha subido en los primeros seis meses de 2019 en comparación con el mismo período del año pasado. De enero a junio ha habido 303 huelgas que implicaron a 845.018 trabajadores que causaron la pérdida de más de 16 millones de horas de trabajo. Esto incluye huelgas de masas por parte de los chóferes de taxi, en la educación y en la metalurgia.

Temiendo el estado explosivo de las relaciones de clase, el partido pseudoizquierdista Podemos ha guardado un silencio absoluto acerca de las huelgas. El tuit más reciente del Secretario General de Podemos, Pablo Iglesias, iba dirigido al PSOE: “Todavía tenemos tiempo para sentarnos a negociar un gobierno progresista de coalición, que es lo que quiere la mayoría de la gente”.

(Publicado originalmente en inglés el 4 de septiembre de 2019)