Se anuncia en Italia un gobierno de coalición entre Cinco Estrellas y Demócratas

por Alex Lantier
7 septiembre 2019

Un gobierno de coalición inestable entre el Partido Demócrata (PD) y el Movimiento Cinco Estrellas (M5S) prestará juramento a las 8 a.m. de esta mañana en Roma.

Ayer, el primer ministro saliente italiano, Giuseppe Conte, informó al presidente Sergio Mattarella que había encontrado el apoyo necesario en el parlamento para un gobierno de coalición entre el M5S y el PD. Hace un mes, el 8 de agosto, el ministro del Interior, Matteo Salvini, de la neofascista Lega, había retirado su apoyo al gobierno del M5S y la Lega de Conte, y lo destituyó. Mientras Salvini buscaba nuevas elecciones, con la esperanza de formar su propio gobierno en alianza con el partido fascista Fratelli d'Italia, el M5S y el PD intentaron desesperadamente bloquear las elecciones y así mantener al M5S en el poder de manera confiable.

Cuando anunció su nuevo gobierno a la prensa, Conte se comprometió: “Basándonos en nuestro programa orientado al futuro, dedicaremos nuestra energía, nuestras habilidades y nuestra pasión para mejorar a Italia en interés de todos sus ciudadanos”.

Pero el nuevo gobierno del M5S y el PD, forjado a toda prisa en acuerdos tras bastidores cuyo propósito declarado era evitar las elecciones y cualquier aporte de la población, no es una alternativa a su predecesor de extrema derecha. Mantendrá la austeridad de la Unión Europea (UE) y el ataque a los refugiados, colocándolo en un rumbo de colisión con la clase trabajadora. También les abre la puerta a Salvini y sus aliados que se hacen pasar por defensores de la democracia y el proceso electoral y por opositores de la austeridad, al tiempo que intensifica su propaganda furiosamente nacionalista y antirefugiados.

Las nominaciones ministeriales incluyen a Roberto Gualtieri, miembro del estalinista Partido Comunista Italiano (PCI) y ahora en el PD, que liderará la ofensiva de austeridad como ministro de economía. Con una deuda italiana de 2,3 billones de euros o el 132 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, se espera que Bruselas exija decenas de miles de millones de euros en medidas de austeridad. El presupuesto italiano de este año se negociará en octubre. Le Monde elogió la nominación de Gualtieri como una “oferta de paz” para la UE: un asesor de los gobiernos del DP a favor de la austeridad bajo Matteo Renzi y Paolo Gentiloni, se espera que implemente despiadadamente los recortes sociales dictados por Bruselas. El desempleo ya supera el 10 por ciento y casi un tercio de los jóvenes de entre 15 y 24 años en Italia. Es probable que una mayor austeridad asole su economía, que se contrajo en la segunda mitad de 2018 y solo crecerá un anémico 0,1 por ciento este año.

Conte nombró a Roberto Speranza, un líder del pequeño partido Libre e Igual (LEU), como ministro de sanidad, aparentemente para asegurarse de que su gobierno contara con el apoyo del LEU en la próxima moción de confianza. Repartió todos los puestos ministeriales restantes, excepto uno entre el M5S y el PD.

El líder del M5S, Luigi di Maio, se convertirá en ministro de Asuntos Exteriores, mientras que Lorenzo Guerini, asociado de Renzi en el PD, está previsto que sea ministro de Defensa. Conte también nombró a la exprefecta de policía de Milán, Luciana Lamborghese, que no está afiliada a ningún partido político, para reemplazar a Salvini como ministra del Interior. Juntos, tendrán la tarea de continuar el ataque a los refugiados de la cual que Salvini hizo su política distintiva, provocando protestas masivas en varias ciudades italianas.

Si bien Salvini se negó pública y agresivamente a permitir que los refugiados del Mediterráneo entraran a Italia, su predecesor del DP estableció las líneas principales de su política de inmigración. El ministro del Interior del DP, Marco Minniti, trabajó con la UE para sellar el mar Mediterráneo, establecer la Guardia Costera de Libia y los campos de concentración libios para cazar buques de refugiados y encarcelar a refugiados en condiciones horribles en África, y bloquear la llegada de refugiados de África a Europa.

Ayer, en una columna, el diario La Repubblica expresó su confianza en que el nuevo gobierno continuaría atacando a los refugiados: “Durante al menos veinte años, nuestros gobernantes, de todas las coloraciones políticas, han compartido la misma convicción: la inmigración es una bomba que solo puede ser desactivada deteniendo su flujo. Si bien podría haber desacuerdos sobre cómo tratar a quienes cruzaron nuestras fronteras (integración o discriminación), no hubo ninguno sobre la prioridad absoluta de limitar a los recién llegados”.

En una señal inequívoca de la orientación antiobrera del nuevo gobierno, la UE y Berlín han manifestado su apoyo a esto. El Comisionado de Presupuesto de la UE, Günther Oettinger, miembro del partido de la Unión Democrática Cristiana (CDU) de la canciller alemana Angela Merkel, elogió su anuncio. Le dijo a la radio SWR de Alemania que los funcionarios de la UE en Bruselas estaban listos para “hacer todo lo posible para facilitar el trabajo del nuevo gobierno italiano cuando asuma el cargo y así recompensarlo”.

Del mismo modo, Confindustria, la confederación de grandes empresas de Italia, lo elogió por “centrarse en la economía real y mostrar sensibilidad a los problemas de desarrollo”.

La formación de este último gobierno del M5S y el PD expresa drásticamente los problemas básicos que a los que se ha venido enfrentando la clase trabajadora durante las últimas tres décadas. Desde que la burocracia soviética restableciera el capitalismo y disolviera la URSS en 1991, y que el PCI se disolviera y se dividiera en el PD y el pseudoizquierdista Rifondazione Comunista, la clase trabajadora se ha estado enfrentando a la traición abierta de lo que la burguesía promovió falsamente como política de “izquierda”. Esto permitió a las fuerzas fascistas denunciar las políticas de guerra y austeridad implementadas por el PD y Rifondazione, y dárselas de amigos del pueblo.

La decisión de Salvini de desmantelar el gobierno del M5S y la Lega y pasar a la oposición, aunque algunos comentaristas lo critican como un suicidio político, de hecho, le permite seguir desprendiéndose de este libro de estrategia. El M5S, fundado por el comediante Beppe Grillo en 2009 después del infame voto de Rifondazione por los recortes de pensiones del PD y la guerra en Afganistán, se proclamó como la alternativa para combatir la corrupción tanto de izquierda como de derecha. Ahora está expuesto, habiéndose aliado primero con los neofascistas y ahora con el PD, al que anteriormente ridiculizaba como el partido más corrupto de Italia.

Salvini se está moviendo agresivamente para explotar la bancarrota del gobierno entrante del M5S y el PD y preparar su regreso al poder, tal vez después de que el M5S y el PD aprueben el presupuesto de austeridad. Tras denunciarlo como “presentado por París, Berlín y Bruselas”, ha convocado una protesta neofascista el 19 de octubre en Roma. En respuesta al anuncio de Conte sobre el nuevo gobierno ayer, Salvini lo denunció y apeló públicamente a la oposición a Conte en la policía y las fuerzas armadas.

“Muchos policías, carabineros, bomberos, financieros y policías locales me han dicho o escrito que ‘siempre será nuestro ministro’”, declaró Salvini. Dijo que deberían ver al nuevo gobierno Conte solo como una “transición”, y agregó: “Esta mañana, saludé a cientos de empleados del Ministerio del Interior. Vi lágrimas y les pedí por favor que transformaran las lágrimas en una sonrisa. Entiendo la ira de ver nacer a este gobierno sin sentido”.

Existen poderosas tradiciones antifascistas en la clase trabajadora en Italia y en toda Europa, que se remontan a la resistencia a Mussolini y a Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Estranguladas una y otra vez por el PCI estalinista y sus descendientes del PD y su periferia pequeñoburguesa, sin embargo, estas tradiciones solo pueden encontrar expresión a través de la construcción de un verdadero liderazgo socialista e internacionalista en la clase trabajadora.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 5 de septiembre de 2019)